Universidad Católica de La Plata OJS
Not a member yet
335 research outputs found
Sort by
POLÍTICAS PARTICIPATIVAS, ¿UNA DEMANDA CIUDADANA O UNA NECESIDAD POLÍTICA?
El presente paper pretende reflexionar sobre algunos supuestos vinculados con las nuevas miradas sobre las democracias modernas a partir del fortalecimiento de algunas herramientas que suponen una mejora sustancial en el ejercicio cotidiano del mencionado sistema. Los bajos niveles de legitimidad de la ciudadanía respecto a sus gobernantes y a las instituciones que forman parte del Estado que se registran en América Latina en general y en la Argentina en particular obligan, al menos, a poner sobre la mesa algunas ideas que puedan aportar en arduo camino para fortalecer el sistema político, revitalizarlo frente al escepticismo generalizado y a la falta de compromiso del ciudadano promedio.Una de esas herramientas se define a partir de la inclusión (desde un rol renovado) del ciudadano como partícipe necesario de las decisiones públicas. En ese marco, resulta una creencia generalizada (impuesta muchas veces por la propia clase dirigente) que la ciudadanía reclama constantemente esos espacios de participación o consulta a los efectos de sentirse parte del poder político y obtener así mayores márgenes de maniobra para mejorar su calidad de vida y la de los demás. Es más, resulta difícil encontrar posiciones que nieguen la importancia de dichos espacios participativos como fuentes de legitimidad y mejora de las capacidades estatales. A su vez, y en sintonía con los procesos de descentralización iniciados a fines de los noventa, suelen ser unívocas las posturas que proponen al municipio como aquel nivel de gobierno que, por su cercanía con el vecino/ciudadano, se encuentra en mejores condiciones para generar y promover dichas políticas.A su vez, las políticas participativas más consolidadas en los municipios argentinos (como el Presupuesto Participativo) no muestran niveles superlativos de participación ni instancias posteriores de involucramiento del vecino, con lo cual cabe el interrogante respecto de si la necesidad de incrementar las instancias de participación ciudadana son más una exigencia del sistema político y de la clase gobernante en su desesperada búsqueda de márgenes de gobernabilidad (legitimidad) en el marco de la desafección respecto de la política o verdaderamente se constituye en un tema prioritario para la agenda social.
Por tanto, la propuesta del presente paper es la de reflexionar críticamente respecto de aquella mirada según las cuales el Estado, en pos de superar una visión estática y ausente de sí mismo, debe transformarse en el promotor de una serie de políticas de descentralización e inclusión de la ciudadanía en el proceso decisorio con el objeto de transformar y fortalecer la democracia tradicional y, fundamentalmente, el modelo representativo. A su vez, se busca identificar las motivaciones que llevan a los gobiernos a plantear este tipo de políticas públicas, determinando si se encuentran dadas las condiciones para una participación consiente, efectiva y comprometida por parte de los actores sociales, reflexionando respecto de si las políticas participativas constituyen una demanda real y constante por parte de los ciudadanos en general, o, más bien, una necesidad de la gestión política como forma de aumentar los márgenes de legitimidad frente al pueblo.Participación ciudadan
La educación cristiana como causa eficiente de la cultura cristiana
La Revelación cristiana no solo asume la verdad sobrenatural, sino también natural, ya que tanto una como la otra tienen la misma causa, que es Dios en cuanto creador y redentor de la naturaleza humana. Por esta razón, la educación cristiana no discrimina, sino que recibe en un mutuo y beneficioso comercio las conclusiones teológicas y filosóficas. Como la educación es “la promoción del estado perfecto del hombre en cuanto hombre, que es el estado de virtud” (Tomás de Aquino, In Sent., IV, d.26, q.1, a.1), necesariamente la cultura —que es producto de la educación— adquirirá la índole moral de esta: puesto que el efecto es proporcionado a la causa, no se puede pretender alcanzar una cultura cristiana si antes no se procura una educación cristiana. En este sentido, la universidad católica juega un rol singular, ya que “ha de hacerse como pública, estable y universal la presencia del pensamiento cristiano en el empeño de promover la cultura superior y que los alumnos de estos institutos se formen hombres prestigiosos por su doctrina, preparados para el desempeño de las funciones más importantes en la sociedad y testigos de la fe en el mundo” (Concilio Vaticano II, 1965, n. 10)
¿Son sistemas el individualismo y el holismo?
Tanto el individualismo como el holismo son sistemas; a uno y a otro les corresponde un sistema cuyo objeto y cuyo método son inherentes a ellos. Hay un individualismo lógico cuyas totalidades no totales son abstractas y un individualismo lógico cuyas totalidades no totales son concretas. El sistema es individualista u holístico por el objeto. Mientras que el sistema del individualismo ontológico es definible como teorético-conceptual-individualista-ontológico-teleológico, el del individualismo lógico lo es como teorético-conceptual-individualista-lógico. La proposición de que “el individualismo equivale al holismo y viceversa” es falsa, en tanto que es verdadera la que afirma que “el holismo es contrario al individualismo y viceversa”. El objeto del sistema puede ser holístico-individualista, pero no puede definirse como objeto concreto-abstracto derivado de una totalidad concreta abstracta que lo definiría como diverso del concreto y del abstracto, considerados separadamente
El periodismo o la historia viva: desafíos actuales
Si hubo una fuerza que promovió la aparición del primer periodismo en la Europa de los siglos XVII y XVIII, esa fue una notable voluntad persuasiva para documentar el presente. Un presente que deviene historia, movilizado por los intereses divergentes que estructuran toda relación de poder. El periodismo como profesión y campo de lucha por el sentido es un eficaz instrumento en esa contienda simbólica y material por el poder, pero también su contralor. Así, funciona como analista, veedor y narrador, y se transforma a sí mismo montado a los cambios históricos de los que también es artífice. Por eso, la prensa en tanto obra cultural es reflejo fecundo de su tiempo. Hablamos de transformaciones tecnológicas que establecieron formas de comunicar, procesar información y organizar la sociedad. Si la invención de la escritura como tecnología de la comunicación marcó el inicio de la Historia en tanto “medio de comunicación” revolucionario; la invención del papel, la imprenta, la radio o la televisión también significaron hitos en la evolución del periodismo y de la cultura humana. Hoy estamos ante el imperio de los medios digitales. La digitalización cultural transformó el modo de relacionarnos, representarnos y abordar el mundo. Sin embargo, todavía hay mucho que preguntarse: ¿qué nuevas mediaciones habilitan y requieren los medios sociales?, ¿cómo contribuyen para la construcción de un periodismo democrático, comprometido e independiente?, ¿a qué peligros lo exponen
La diferencia entre las escuelas de Alejandría y Antioquía
En los primeros siglos del cristianismo, aparecieron dos importantes escuelas cristianas, las de Alejandría y Antioquía, con valiosos aportes a la catequesis y al estudio de las escrituras. La escuela alejandrina fue un centro de estudios superiores de teología orientado a la instrucción de los catecúmenos, que originó una gnosis cristiana que confrontó con otros gnosticismos imperantes en aquel tiempo. La escuela de Antioquía resistió a cierto alegorismo exagerado proponiendo una exégesis más literal y una mayor valoración de la humanidad de Cristo. La primera tuvo cierto basamento platonizante que la obligó a indagar la correspondencia de la creación con Dios. La segunda hizo una exégesis bíblico-teológica más encarnada y ofreció un discurso especulativo más breve, claro y demostrable. Pues bien, hallamos dos escuelas cristianas que, aunque confrontadas por la fuerza de la misma fe y el objetivo de la verdad, hicieron de las diferencias un estímulo para comprender y definir mejor la misma verdad
Test Leer para Comprender TLC: Evaluación de la comprensión de textos
Esta obra, de carácter colectivo, resultado de un provechoso trabajo en equipo conformado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad de Padova (Italia), se presenta dividida en dos partes. La primera está compuesta por cinco capítulos, todos ellos resultados de sólidos estudios que contribuyen tanto a la actualización como a la sistematización de nuestros conocimientos sobre la operación que llamamos "comprensión". Se trata de un amplio recorrido teórico que abarca desde las diversas habilidades con las que contamos para la acción de comprender hasta sus dificultades u obstáculos. La segunda parte avanza hacia los métodos con que disponemos para poder conocer la relación que se da entre nuestras capacidades y las facultades cognitivas. En este sentido, encontramos un avance significativo acerca de las posibilidades de evaluar eficazmente la comprensión de textos a través de los procedimientos metodológicos (test) que se encuentran a nuestra disposición.
En este caso, se presenta uno específico: el Test Leer para Comprender (TLC)
Distinción real y diferencia ontológica en Tomás de Aquino
En este artículo nos proponemos delinear el núcleo del pensamiento ontológico de Tomás de Aquino sobre la cuestión de la distinción real y de la diferencia ontológica, destacando la superación del platonismo y del aristotelismo. Siguiendo las enseñanzas de los grandes tomistas continentales del siglo xx, Etienne Gilson y Cornelio Fabro, intentaremos resumir en pocas páginas lo que nos parece que constituye el contenido medular de la ontología tomista y su giro en torno al tema del ser, asumiendo ciertas apreciaciones críticas de tomistas anglosajones más recientes, como Lawrence Dewan y Stephen Brock, que reclaman mayor atención hacia el tema de la esencia. A tal fin, abordaremos tanto la distinción real entre ser y esencia como la diferencia ontológica entre ser y ente; estableceremos la relación entre el ámbito de lo finito y de lo infinito, así como también nos detendremos en el vínculo que entre ambos instaura la causalidad y la participación. No se pretende aquí agotar ninguna de las instancias mencionadas, sino más bien lograr una comprensión sinóptica que responde a los intereses de quien escribe estas líneas
El simbolismo de las imágenes bélicas en el mundo grecorromano
La guerra es un fenómeno omnipresente en la historia de Grecia y Roma. En ambas culturas esta realidad bélica ha sido expresada por el arte. En este artículo nos proponemos indagar, a partir de la observación de las imágenes y teniendo en cuenta el contexto social y político, en qué medida la representación artística de la guerra constituía un reflejo de la realidad de la guerra o se trataba de una representación ideal. El análisis de las representaciones exige al observador concebir aspectos tales como las circunstancias en que determinada representación fue creada, su posible origen, sus receptores y, sobre todo, su dimensión simbólica
Del arte, sus sentidos y peripecias
Qué cosa sea el arte interpela al filósofo de antiguo. Cuando se planteó la pregunta por el origen de la cultura y la cuestión antropológica, acaparó el interés de los filósofos; la atención por las producciones humanas y, más estrictamente, por la esencia del arte resultaba inevitable. A la poesía y al arte, que han mostrado y acompañado la existencia del hombre, se dirige la investigación.
La ambigüedad de la pregunta ¿Qué es el arte? es manifiesta: ¿se refiere al arte como posesión de un sujeto o en cuanto producto de unas acciones regladas? Con respecto a lo primero, se ha de averiguar si es un conocimiento innato o adquirido, y en tal caso, supeditado a normas que se pueden enseñar y aprender; si se trata esencialmente de una actividad creadora y qué facultades intervienen en su accionar; cuáles son características de quienes lo poseen; la consideración social que recibe el artista a través del tiempo histórico. En cambio, si se apunta al arte como producto —la obra de arte—, cabe formular las siguientes preguntas: ¿qué relación guarda con la naturaleza?, ¿cuál es su esencia?, ¿qué valoración hace la sociedad acerca de él?
Las producciones artísticas, pertenecientes a variadas escuelas y movimientos, han merecido, a lo largo del tiempo, encomios y diatribas. Sin embargo, nada más deletéreo que el antiarte presentado como arte. Tras las experiencias del siglo xx, el panorama actual resulta más complejo aún, lo cual renueva la pregunta por el arte.
A continuación, presentamos el cuestionamiento del arte mismo de la antigüedad a nuestros días