Políticas de la Memoria
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    A propósito de Arturo Taracena Arriola, Yon Sosa. Historia del MR13 en Guatemala y México seguida de las memorias militares del comandante guerrillero, Mérida, El Colegio de México / Centro Peninsular de en Humanidades y Ciencias Sociales – UNAM, 2022, 83

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    En torno a la vida militante del subteniente (y posteriormente comandante guerrillero) Marco Antonio Yon Sosa se entrecruzan los múltiples y divergentes senderos de la Guerra Fría latinoamericana que, de manera afortunada, logra entretejer y narrar Arturo Taracena Arriola. A través de correspondencia, debates, contradicciones o incluso simple casualidad es posible seguir los pasos de J. Posadas, Adolfo Gilly, Fidel Castro, Manuel Piñeiro, Daniel Ortega, Luis Augusto Turcios Lima, Regis Debray, Eduardo Galeano, César Montes, Pablo Monsanto, Iris Yon o David Aguilar Mora. ¿Cómo este oficial de extracción popular y ascendencia china logró tal nivel de importancia dentro del álgido panorama de las izquierdas latinoamericanas de la década de 1960? Taracena Arriola aborda esta tarea —la de ubicar a Yon Sosa dentro del maremágnum de la Nueva Izquierda en América Latina— a través de una juiciosa labor de archivo centrada en un rico acervo documental que incluye a las memorias del propio Yon Sosa (inéditas hasta esta publicación, que las incluye como anexos). Adicionalmente, el autor realiza una sistemática revisión de documentos de inteligencia de reciente desclasificación por parte de autoridades estadounidenses y mexicanas. Lo anterior es complementado por la propia experiencia personal del autor como testigo de primer orden del conflicto armado guatemalteco, lo cual permite un sin igual rastreo de los vasos comunicantes (político-militares, personales, intelectuales) de los actores del caso Yon Sosa. El resultado final es una obra de particular interés para investigadores interesados en la Guerra Fría global, la historia política de América Central y la memoria de las organizaciones insurgentes guatemaltecas.  La organización de la misma obedece a la siguiente lógica: en un primer aparte se aborda la historia del Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre (MR-13) entre 1961 y 1973. En la segunda, se incluyen las memorias inéditas de Yon Sosa entre 1960 y 1967. Es de resaltar que el MR-13, organización pionera de las insurgencias guatemaltecas de la década del boom del foquismo, fue fundado por un grupo de oficiales rebeldes del ejército (con el abierto liderazgo del teniente Yon Sosa y el subteniente Turcios Lima) que intentaron un alzamiento militar en contra del gobierno del general Miguel Ydígoras Fuentes el 13 de noviembre de 1960. En este aparte de la obra se reconstruye la actividad político-militar de dicha organización, así como sus tensiones con el partido comunista local (el Partido Guatemalteco del Trabajo, PGT) en el seno del frente armado de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR), así como con otras organizaciones de la izquierda armada local (como el Frente Guerrillero Edgar Ibarra o Los Bravos).  Dentro de este mismo apartado, es objeto de particular interés la aguda reconstrucción de las relaciones del MR-13 con el Partido Obrero Revolucionario (trotskista) de México y varios dirigentes de la tendencia internacional de dicha organización (el posadismo). La estrechez de las relaciones entre el MR-13 y el POR(t) agudizaron las tensiones de los primeros con el resto de las organizaciones integrantes de las FAR, al tiempo que le equivalieron a los trecistas el rechazo de los principales dirigentes de la revolución cubana y de la Tricontinental, así como del trotskismo europeo (principalmente de la tendencia de Ernest Mandel y Livio Maitan, contradictoria del posadismo). Este proceso, coronado por la final expulsión de los militantes portistas del MR-13 en un polémico juicio popular realizado el 29 y 30 de abril de 1966, signó el aislamiento político y la crisis militar de Yon Sosa y su organización.  El punto de cierre de este aparte de la obra de Taracena Arriola lo constituye la crisis definitiva del Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre a partir del asesinato (en condiciones aún no esclarecidas) de Marco Antonio Yon Sosa en la zona limítrofe sur de México por parte de efectivos militares de dicho país en mayo de 1970. Coincide esta con el cierre de la primera fase de la guerra civil guatemalteca. La reconfiguración posterior del campo de la izquierda (armada y no armada) y el incremento de la actividad contrainsurgente, llevará a la final unificación rebelde en la URNG en 1982 en medio de un escalamiento superlativo de la letalidad del conflicto. La figura de Yon Sosa en todo este periodo ulterior resultará polémica y su propia memoria, disputada.  El segundo aparte de la investigación está centrado en la documentación inédita del propio Yon Sosa. Esta permite un recorrido por la propia vivencia del comandante guerrillero desde su alzamiento hasta la organización de las filas rebeldes, rastreándose elementos de su transición de oficial nacionalista a revolucionario radical cercano al posadismo y el maoísmo. Al tiempo, se asiste al día a día de la guerrilla, las dificultades de su sostenimiento logístico y político y a las tensiones del heterogéneo universo de la Nueva Izquierda guatemalteca. Adicionalmente, en este aparte se transcriben los detallados partes militares de la comandancia trecista, que constituyen novedosa evidencia para necesaria reconstrucción histórica de la primera fase del conflicto guatemalteco. En resumen, el trabajo de Taracena Arriola permite un abordaje novedoso a una de las personalidades más polémicas de la Guerra Fría latinoamericana. Su labor exhaustiva pone a disposición nuevos acervos para investigaciones de temáticas diversas como la economía política del conflicto, las dinámicas de la violencia política en Guatemala y México, la historia intelectual latinoamericana de la década de 1960, los mecanismos de difusión del posadismo y el maoísmo en la región, o las tensiones mismas de la Nueva Izquierda. Constituye, además, un valioso ejercicio de memoria en torno a la figura de Yon Sosa, habitualmente ubicada entre el olvido, la injuria o la devoción. En torno a la vida militante del subteniente (y posteriormente comandante guerrillero) Marco Antonio Yon Sosa se entrecruzan los múltiples y divergentes senderos de la Guerra Fría latinoamericana que, de manera afortunada, logra entretejer y narrar Arturo Taracena Arriola. A través de correspondencia, debates, contradicciones o incluso simple casualidad es posible seguir los pasos de J. Posadas, Adolfo Gilly, Fidel Castro, Manuel Piñeiro, Daniel Ortega, Luis Augusto Turcios Lima, Regis Debray, Eduardo Galeano, César Montes, Pablo Monsanto, Iris Yon o David Aguilar Mora. ¿Cómo este oficial de extracción popular y ascendencia china logró tal nivel de importancia dentro del álgido panorama de las izquierdas latinoamericanas de la década de 1960? Taracena Arriola aborda esta tarea —la de ubicar a Yon Sosa dentro del maremágnum de la Nueva Izquierda en América Latina— a través de una juiciosa labor de archivo centrada en un rico acervo documental que incluye a las memorias del propio Yon Sosa (inéditas hasta esta publicación, que las incluye como anexos). Adicionalmente, el autor realiza una sistemática revisión de documentos de inteligencia de reciente desclasificación por parte de autoridades estadounidenses y mexicanas. Lo anterior es complementado por la propia experiencia personal del autor como testigo de primer orden del conflicto armado guatemalteco, lo cual permite un sin igual rastreo de los vasos comunicantes (político-militares, personales, intelectuales) de los actores del caso Yon Sosa. El resultado final es una obra de particular interés para investigadores interesados en la Guerra Fría global, la historia política de América Central y la memoria de las organizaciones insurgentes guatemaltecas.  La organización de la misma obedece a la siguiente lógica: en un primer aparte se aborda la historia del Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre (MR-13) entre 1961 y 1973. En la segunda, se incluyen las memorias inéditas de Yon Sosa entre 1960 y 1967. Es de resaltar que el MR-13, organización pionera de las insurgencias guatemaltecas de la década del boom del foquismo, fue fundado por un grupo de oficiales rebeldes del ejército (con el abierto liderazgo del teniente Yon Sosa y el subteniente Turcios Lima) que intentaron un alzamiento militar en contra del gobierno del general Miguel Ydígoras Fuentes el 13 de noviembre de 1960. En este aparte de la obra se reconstruye la actividad político-militar de dicha organización, así como sus tensiones con el partido comunista local (el Partido Guatemalteco del Trabajo, PGT) en el seno del frente armado de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR), así como con otras organizaciones de la izquierda armada local (como el Frente Guerrillero Edgar Ibarra o Los Bravos).  Dentro de este mismo apartado, es objeto de particular interés la aguda reconstrucción de las relaciones del MR-13 con el Partido Obrero Revolucionario (trotskista) de México y varios dirigentes de la tendencia internacional de dicha organización (el posadismo). La estrechez de las relaciones entre el MR-13 y el POR(t) agudizaron las tensiones de los primeros con el resto de las organizaciones integrantes de las FAR, al tiempo que le equivalieron a los trecistas el rechazo de los principales dirigentes de la revolución cubana y de la Tricontinental, así como del trotskismo europeo (principalmente de la tendencia de Ernest Mandel y Livio Maitan, contradictoria del posadismo). Este proceso, coronado por la final expulsión de los militantes portistas del MR-13 en un polémico juicio popular realizado el 29 y 30 de abril de 1966, signó el aislamiento político y la crisis militar de Yon Sosa y su organización.  El punto de cierre de este aparte de la obra de Taracena Arriola lo constituye la crisis definitiva del Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre a partir del asesinato (en condiciones aún no esclarecidas) de Marco Antonio Yon Sosa en la zona limítrofe sur de México por parte de efectivos militares de dicho país en mayo de 1970. Coincide esta con el cierre de la primera fase de la guerra civil guatemalteca. La reconfiguración posterior del campo de la izquierda (armada y no armada) y el incremento de la actividad contrainsurgente, llevará a la final unificación rebelde en la URNG en 1982 en medio de un escalamiento superlativo de la letalidad del conflicto. La figura de Yon Sosa en todo este periodo ulterior resultará polémica y su propia memoria, disputada.  El segundo aparte de la investigación está centrado en la documentación inédita del propio Yon Sosa. Esta permite un recorrido por la propia vivencia del comandante guerrillero desde su alzamiento hasta la organización de las filas rebeldes, rastreándose elementos de su transición de oficial nacionalista a revolucionario radical cercano al posadismo y el maoísmo. Al tiempo, se asiste al día a día de la guerrilla, las dificultades de su sostenimiento logístico y político y a las tensiones del heterogéneo universo de la Nueva Izquierda guatemalteca. Adicionalmente, en este aparte se transcriben los detallados partes militares de la comandancia trecista, que constituyen novedosa evidencia para necesaria reconstrucción histórica de la primera fase del conflicto guatemalteco. En resumen, el trabajo de Taracena Arriola permite un abordaje novedoso a una de las personalidades más polémicas de la Guerra Fría latinoamericana. Su labor exhaustiva pone a disposición nuevos acervos para investigaciones de temáticas diversas como la economía política del conflicto, las dinámicas de la violencia política en Guatemala y México, la historia intelectual latinoamericana de la década de 1960, los mecanismos de difusión del posadismo y el maoísmo en la región, o las tensiones mismas de la Nueva Izquierda. Constituye, además, un valioso ejercicio de memoria en torno a la figura de Yon Sosa, habitualmente ubicada entre el olvido, la injuria o la devoción.&nbsp

    Presentación

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    This dossier is the result of the technical assistance agreement between the National Council for Scientific and Technical Research (CONICET) and Abuelas Plaza de Mayo, which we coordinated. Its goal was to collaborate with the association’s Archive on the development of preservation, identification, and dissemination policies for its holdings. A key aspect of the work was to delve into the challenges the Archive’s task posed for the institution. The Abuelas Archive holds documentation related to the struggle to recover children and babies who were kidnapped and appropriated: complaints, investigations, correspondence, travel diaries, publications, and information from its various areas. It consists of 145 linear meters of documentation, with dates ranging from 1950 to the present. The agreement opened a fascinating opportunity for us to collaborate and learn throughout the process. We aimed to contribute from our own backgrounds and foster the formation of a team committed to collective work. During the agreement, which concluded in 2023, we carried out various activities in a particularly special phase where the institution prioritized its legacy for future generations while losing many of the grandmothers. In the face of the current challenges, worsened by the government's attack on memory policies, the Archive plays a critical role. We wish to thank the entire Archive team, especially Marcelo Pablo Castillo, who initiated the agreement as the Archive's coordinator, and Daniela Drucaroff, who took over in 2021, along with the interdisciplinary team that was formed. Initially, this team included Jorge Castro Rubel, Milena Durán, Soledad Gesteira, Francisco Laino, and Carolina Perelló from CONICET, as well as Victor Iván Fina, Matteo Maiorana, and Clarisa Veiga from Abuelas de Plaza de Mayo, with later additions of Agostina Gentili, Ana Laura Sucari, and Paula Erijman. The work developed created a valuable space for reflection and training, started the historical documentation of the Abuelas Archive, and built a corpus of interviews with its legal team and collaborators. We also systematized various regulations, protocols, and access policies. From the start, the Archive was concerned with the sensitive nature of its documentation, a key issue faced by many other archives in Argentina and abroad, especially those created by NGOs or community organizations. In response, we organized the meeting “Archives with Sensitive Information: Confidentiality, Accessibility, and Memory Policies. Experiences and Reflections within the Abuelas de Plaza de Mayo and CONICET Agreement” in June 2023. This gathering included 130 archivists, researchers, public institution workers, human rights organizations, and activists. The goal was to reflect on the dilemmas surrounding confidentiality, the tensions between democratizing archives and preserving privacy, access policies, and the relationship between public and private documentation and its connection to social memory, justice processes, historical research, and memory policies. We were honored to have Giulia Barrera, an expert in African history and archivist who advised the Rome Public Prosecutor’s Office on the Italian investigation into Operation Condor, and Vania Markarian, a Latin American historian and director of the General Archive of the University of the Republic of Uruguay. This dossier includes the valuable presentations they gave at the event. Additionally, we published a lecture by Kirsten Weld, a Harvard professor and expert in modern Latin American history, delivered at our second workshop, "Archives and Human Rights," held in July 2024. We wanted to preserve the oral nature of the lectures to maintain their dynamism and relevance. Along with these valuable contributions, we’ve included an article by us reflecting on the work done throughout the agreement. We appreciate the interest of Políticas de la Memoria in this dossier and their immense patience and support in making these contributions available. As we know, archives have become crucial in engaging with the public sphere, shaping social memory, forging identities, and creating judicial evidence. They are a decisive and contested field for democratic policies, transparency, rights defense, and the ongoing struggles over memory and the meaning of the future. In today’s climate, with the rise of anti-democratic and reactionary discourses, the task of preserving and safeguarding the documentary heritage accumulated over 40 years of activism and tireless struggle is even more significant. Therefore, for us, the publication of this dossier is not only a source of great satisfaction but also an invitation to continue deepening the reflection on the importance of archives, their political significance, and their role in democratic culture.  Este dossier es el resultado del Convenio de asistencia técnica entre el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y Abuelas Plaza de Mayo que hemos coordinado y que tuvo por objetivo colaborar con el Archivo de la asociación en la elaboración de políticas de preservación, identificación y difusión de sus fondos. En el marco del trabajo resultó clave la necesidad de profundizar en los desafíos que abría la tarea del Archivo para la institución. El Archivo de Abuelas conserva documentación surgida como parte de las luchas por recuperar a los niños y los bebés secuestrados y apropiados: denuncias, investigaciones, correspondencia, diarios de viaje, publicaciones, información producida por sus diferentes áreas. Son 145 metros lineales de documentación con fechas extremas que abracan 1950 hasta la actualidad.  El Convenio nos abrió, así, una interesantísima oportunidad para colaborar y, al mismo tiempo, aprender en el proceso. En el mismo apostamos a contribuir desde nuestras propias trayectorias y a favorecer la formación de un equipo y apostar al trabajo colectivo. A lo largo del convenio, que finalizó en 2023, realizamos diferentes actividades que desplegamos en una etapa muy especial en las que la institución prioriza el legado a las nuevas generaciones y en la que perdimos a muchas abuelas. En ese desafío, en la actualidad agravado por el embate de gobierno contra las políticas de memoria, el archivo tiene un rol muy relevante que jugar. Queremos agradecer el trabajo al conjunto de los integrantes del archivo: Marcelo Pablo Castillo, quien impulsó el convenio como coordinador del Archivo y a Daniela Drucaroff quien asumió dicha coordinación en 2021 y a todo el equipo interdisciplinario que fue creándose. Inicialmente éste estuvo integrado por Jorge Castro Rubel, Milena Durán, Soledad Gesteira, Francisco Laino y Carolina Perelló, por CONICET, y por Victor Iván Fina, Matteo Maiorana y Clarisa Veiga, por Abuelas de Plaza de Mayo, al que luego se incorporaron Agostina Gentili, Ana Laura Sucari y Paula Erijman.  El trabajo desarrollado permitió conformar un rico espacio de reflexión y capacitación, comenzar a elaborar una historización del Archivo de Abuelas, construir un corpus de entrevistas realizadas a integrantes de su equipo jurídico y a colaboradores/as, y sistematizar diferentes reglamentaciones, protocolos, y lineamientos de políticas de acceso. Además, desde el comienzo de este trabajo colaborativo, el Archivo tenía la preocupación relativa al carácter sensible de la documentación, una problemática clave que enfrentan muchos otros archivos dentro y fuera de Argentina, en especial, aquellos creados por organizaciones no gubernamentales o comunitarias.  A raíz de esa preocupación organizamos en junio de 2023 la reunión “Archivos con información sensible: confidencialidad, accesibilidad y políticas de memoria. Experiencias y reflexiones en el marco del Convenio Abuelas de Plaza de Mayo y CONICET”. Realizamos una convocatoria amplia para dar una discusión horizontal en la que participaron ciento treinta archivistas, investigadores, trabajadores de instituciones públicas, organizaciones de derechos humanos y activistas. El objetivo del encuentro fue reflexionar sobre los dilemas y acciones en torno a la confidencialidad, las tensiones que se suscitan entre la democratización de los archivos y la preservación de la intimidad y de la vida privada, las políticas de accesibilidad y las experiencias y herramientas para habilitar la consulta de documentos con información sensible; y el carácter público y privado de cierta documentación y su relación con la memoria social, los procesos de justicia, la investigación histórica y las políticas de memoria.  En esa oportunidad, tuvimos el gusto de contar con Giulia Barrera, doctora en Historia de África y archivista de gran trayectoria en Italia que asesoró a la Fiscalía de Roma para la investigación italiana sobre el Plan Cóndor, y a Vania Markarian, doctora en Historia Latinoamericana, profesora de la Universidad de la República de Uruguay y directora del Archivo General de la Universidad de la República. En dossier reúne las valiosas conferencias que impartieron en aquella Jornada. También publicamos en este dossier la conferencia ofrecida por Kirsten Weld, doctora en Historia de América Latina moderna y profesora de Historia de Harvard University, en una segunda Jornada de Trabajo, “Archivos y Derechos Humanos”, que realizamos en julio de 2024, como cierre y balance de la experiencia del Convenio.  Hemos querido que, al publicarlas, las conferencias conservasen el registro de la intervención oral lo que las hace muy interesantes y ágiles. Junto con esas contribuciones, de enorme interés y valor, incluimos un artículo de nuestra autoría que recoge una primera reflexión que fuimos hilvanando a lo largo del convenio. Queremos agradecer el interés de Políticas de la Memoria en este dossier y su enorme paciencia y apoyo para que estas contribuciones se publiquen. Como sabemos, los archivos se han vuelto cruciales para intervenir en la escena pública, nutrir la memoria social, la memoria institucional, forjar identidades, y crear evidencia judicial. Son un campo decisivo y disputado para las políticas democráticas, de acceso y transparencia, y de defensa y fortalecimiento de derechos, así como un escenario de pulseadas por la memoria y el sentido del futuro. En el momento actual, en el que se verifica el avance de discursos antidemocráticos y reaccionarios, cobra aún más importancia la tarea de preservar y cuidar el patrimonio documental construido a lo largo de más de 40 años de activismo y de incansable lucha. Por todo esto, para nosotras, poder concretar la publicación de este dossier nos llena de satisfacción y configura una apuesta y una invitación para seguir profundizando la reflexión sobre la importancia de los archivos, su significación política y su papel en la cultura democrática

    Consulta y difusión de datos personales contenidos en documentos de archivo: la experiencia italiana

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    This text examines the regulatory responses arrived at in Italy to strike a balance between the right to information and research, on the one hand, and the right to the protection of personal data, on the other. This extremely complex problem has no simple solution. Based on the Italian experience, we reflect on the necessary balance, which is always provisional and perfectible, between the need to defend the person's individual rights and the right to information.En este texto se examinan las respuestas normativas a las que se ha llegado en Italia con el fin de lograr un equilibrio entre el derecho a la información y la investigación, por una parte, y el derecho a la protección de los datos personales, por otra. Este problema extremadamente complejo no tiene una solución sencilla. A partir de la experiencia italiana, se reflexiona en torno al necesario equilibrio siempre provisorio y perfectible entre la necesidad de defender los derechos individuales de la persona y el derecho a la información

    Thompson fuera de contexto: algunas reflexiones sobre la interpretación de su obra

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    Thompson’s work was very influential and received different interpretations. This article explores, in the first place, the experience of discovering Thompson at mistime in the 90’s. Moreover, it comments on the changes of interpretation of his work in the historiography during the ‘80s when there was a new importance of language in the historical investigation, and later in the 21st Century with the expansion of the global perspective. Lastly, this article focuses on the uneven impact of Thompson’s production in Argentina. For instance, the works about the judicial had more influence between the ones that examined colonial history and the first part of the 19th Century, while The making… was the work of reference for whom investigated the history of the Argentine working class. For the present and future, it is essential to maintain a view of the relation between action and structure of Thompson’s form of work.La obra de Thompson fue muy influyente y recibió distintas interpretaciones. Este artículo explora, en primer lugar, cómo fue descubrir a Thompson a destiempo en los años 90. Además, comenta sobre los cambios de interpretación de su obra en la historiografía en los años 80 cuando se dio una nueva importancia al lenguaje en la investigación histórica y luego en el siglo XXI con el desarrollo de la perspectiva global. Por último, se ocupa del impacto desparejo de la producción de Thompson en Argentina. Por ejemplo, los trabajos sobre lo judicial tuvieron más influencia entre quienes hacen historia colonial y de la primera parte del siglo XIX, mientras que La formación… fue la obra de referencia para quienes investigaron la historia de la clase obrera argentina. Para el presente y el futuro es primordial sostener la mirada sobre la relación entre acción y estructura de la forma de trabajo de Thompson

    A propósito de Mariano Zarowsky, Allende en la Argentina. Intelectuales, prensa y edición entre lo local y lo global (1970-1976), Buenos Aires, Tren en Movimiento, 2023, 200 pp.

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    Desde hace algunos años la historiografía latinoamericana ha enfrentado el desafío de sobrepasar los límites nacionales en sus búsquedas por complejizar las explicaciones sobre los procesos que han afectado al continente. El presente libro integra una parte destacada de estos esfuerzos, situándose en lo que se ha definido como un “acontecimiento global”, el gobierno de Salvador Allende y el golpe cívico-militar que significó el fin de su intento por llevar a Chile hacia el socialismo.  Hay dos palabras que podrían definir el trabajo realizado por Mariano Zarowsky: convergencias y controversias. Por un lado, su texto nos conduce por una serie de intersecciones de diferente orden, sociales, políticas, académicas, donde la figura del presidente chileno actúa como eje articulador. Y, por otra parte, el historiador argentino nos muestra cómo las representaciones (en plural) del proceso chileno se transformaron en una arena controversial que dinamizó los debates al interior no sólo de la izquierda argentina, sino de la mayoría de los intelectuales del país. En este sentido, la capacidad de producción y circulación cultural de aquel momento en Argentina actuó como una caja de resonancia para los procesos chilenos.  De ese modo, en las páginas del libro se entrecruzan procesos locales, nacionales y globales, para dotar de contenido a los diferentes “usos” que tuvo el gobierno de Salvador Allende. La delimitación elegida por Zarowsky, concentrarse en determinados actores de la prensa y la edición en la Argentina de los años 70s, permite al lector percibir los matices sin entrar necesariamente en detalles intrincados. En este sentido, el corte analítico presenta lo que cualquier delimitación implica, cierta contención de los procesos que los hacen inteligibles, y al mismo tiempo, la posibilidad de que el recorte deje afuera partes más específicas del debate. Sin embargo, desde mi perspectiva el libro logra un equilibrio en esta problemática, entregándonos un análisis profundo, además, dotándonos de herramientas para observar actores que no fueron considerados en esta ocasión.  A través de sus siete capítulos, el autor nos conduce por algunos de los principales medios impresos del periodo. Comenzando con las revistas semanales de actualidad, hasta llegar a aquellas enfocadas en problemas culturales y políticos, como Los libros, Comunicación y cultura o Pasado y presente (que extrañamente no dedicó mayor reflexión al proceso chileno), pasando de manera detallada por el periódico La opinión. En este último caso, dos sendos capítulos cubren el periodo 1970 a 1976, marcado por la asunción de Héctor Cámpora en mayo de 1973. Mientras este asumía, sus partidarios gritaban “Allende y Perón, un solo corazón”. Pero casi de manera paralela el propio periódico, fundado por Jacobo Timerman, atravesaba por un conflicto laboral, que según Zarowsky puede también reflejarnos cómo las lecturas del proceso chileno impactaban incluso en las dinámicas cotidianas de la prensa argentina. La crisis fue entendida por Timerman como un paso de los trabajadores para presionar por la expropiación del diario, la estatización que se impulsaba al otro lado de la cordillera podía también influir en el gobierno que recién comenzaba.  Desde otro punto de vista, la presencia internacional de Allende y los “usos” que se dieron al proceso chileno, han sido parte del debate en las izquierdas desde que éste ganara la presidencia el 4 de septiembre de 1970. Por lo que ofrecer una mirada novedosa a este problema, representa un logro destacable. Sin caer en los lugares comunes, asociados regularmente a la querella entre vía pacífica y armada al socialismo, Zarowsky logra posicionar los meandros del debate en una amplitud de temáticas vinculadas a la coyuntura argentina, chilena e internacional. Así, cobran relevancia las relaciones entre Allende y Lanusse, los sucesos de Trelew, la proliferación de revistas culturales, las propias prácticas periodísticas, el desarrollo de las ciencias sociales, entre otras variables. Todos estos elementos por supuesto se leen como parte de una historia compartida entre Chile y Argentina, algo que por lo general los historiadores a ambos lados de la cordillera suele evadir.  Si nos detenemos un poco en las prácticas periodísticas, el libro puede resultar paradigmático. Las mediaciones o modulaciones que los sujetos implicados desplegaron a través de sus textos son manejadas con minuciosidad por el autor. La estrecha vinculación entre participación política y el nuevo quehacer periodístico se transforma en uno de los puntos de acceso clave para analizar los usos de Allende. La relación entre literatura y periodismo, el quehacer de algunos de los principales periodistas locales, sus luchas por granjearse la primicia, los manejos de los diferentes formatos narrativos, son un trasfondo que le da continuidad al relato, pero también nos muestra las dificultades de la profesión en el contexto de la década de 1970. Por supuesto, en esta mirada, un espacio relevante lo ocupan las búsquedas por llevar la reflexión sobre las comunicaciones un poco más allá de las preocupaciones coyunturales. Esta labor, estrechamente vinculada a los procesos políticos, no sólo permeó la labor de los periodistas, sino que impulsó que el lenguaje, los libros y la cultura, se transformaran en un escenario controversial.  Esta cercanía entre ciencias sociales, intelectuales y proyectos políticos ha sido un tema que en los últimos años ha ganado espacio en la historiografía (ver por ejemplo el dossier sobre Brasil en la Guerra Fría que ofrece Políticas de la Memoria en su número 23). En este sentido, Allende en la Argentina, entrega algunas claves particulares. Para el autor, es relevante descentrar la mirada y considerar los procesos que se desarrollan en las periferias respecto a la creación y circulación de conocimientos específicos. De igual modo, propone detenerse en los medios materiales que potenciaron la convergencia entre diversos saberes. En este punto, el libro y las prácticas editoriales se transforman en los mecanismos específicos que permitieron, volviendo a la idea inicial de esta reseña, tanto las convergencias como las disputas entre los diferentes actores. El boom del libro sobre Chile, que se dio en estos años, obedeció en buena medida a esta capacidad de movilizar los debates, representar diversas posturas y sobre todo transformarse en una herramienta vital para pensar el propio entorno, anudando en sus páginas perspectivas teóricas, propuestas culturales y proyectos políticos.  Ahora bien, uno de los campos abiertos por Zarowsky al referirse a la recepción de Allende en la Argentina se relaciona con las disputas que se dieron a nivel organizativo en el amplio abanico que adscribía o militaba en las izquierdas. Si bien, a lo largo de las páginas del libro queda claro que en cierta medida el proceso chileno puede ser considerado un asunto de política interior, queda aún pendiente un enfoque que combine el acercamiento a los intelectuales con una mirada a los actores políticos en un sentido más amplio. Esto podría incluir entidades partidistas, pero también el cúmulo de organizaciones e individuos que le dieron densidad a las relaciones entre ambos países. Los flujos intelectuales y culturales se nutrieron de las conexiones específicas que impulsó la diplomacia, de la presencia de emigrados o estudiantes chilenos en sus calles y universidades, de las crónicas de viajeros que circularon en ambas direcciones. Estas experiencias individuales y colectivas formaron parte, incluyendo la estadía del fundador del comunismo chileno Luis Emilio Recabarren en Buenos Aires en 1916-1918, de itinerarios de larga duración compartidos por las izquierdas de ambos países que es necesario poner en primer plano. A contraflujo, la idea de bombardear La Moneda fue enunciada tempranamente por uno de los fundadores de la fuerza aérea chilena en su exilio en la capital argentina a principios de la década de 1930. Así, las historias de esos sujetos, de esos intercambios y de esas trashumancias, podrían complementar el objetivo final del libro, o sea, la exploración de las relaciones entre cultura y política.  Por supuesto, la línea de análisis propuesta por Zarowsky plantea un importante desafío a futuro: avanzar hacia un nivel más amplio de investigación que sea capaz de rastrear algunos procesos editoriales o intelectuales que funcionaban de manera subcontinental y que impactaron en la recepción de las propuestas allendistas. Por ejemplo, la participación de organismos como Siglo XXI o el Fondo de Cultura Económica, articulaban un quehacer en distintos países del continente, movilizando conocimientos y prácticas políticas. También encontramos instituciones educativas y académicas cuyo campo de acción podía fácilmente desarrollarse entre Chile, Perú, México, Cuba y la misma Argentina, como sucedía con la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). El presente libro precisamente abre una fructífera veta en dicha dirección, aprovecharla, por supuesto, depende no sólo de los intereses personales de los historiadores, sino de las condiciones concretas y precariedades en las que se desarrolla nuestra disciplina. Desde hace algunos años la historiografía latinoamericana ha enfrentado el desafío de sobrepasar los límites nacionales en sus búsquedas por complejizar las explicaciones sobre los procesos que han afectado al continente. El presente libro integra una parte destacada de estos esfuerzos, situándose en lo que se ha definido como un “acontecimiento global”, el gobierno de Salvador Allende y el golpe cívico-militar que significó el fin de su intento por llevar a Chile hacia el socialismo.  Hay dos palabras que podrían definir el trabajo realizado por Mariano Zarowsky: convergencias y controversias. Por un lado, su texto nos conduce por una serie de intersecciones de diferente orden, sociales, políticas, académicas, donde la figura del presidente chileno actúa como eje articulador. Y, por otra parte, el historiador argentino nos muestra cómo las representaciones (en plural) del proceso chileno se transformaron en una arena controversial que dinamizó los debates al interior no sólo de la izquierda argentina, sino de la mayoría de los intelectuales del país. En este sentido, la capacidad de producción y circulación cultural de aquel momento en Argentina actuó como una caja de resonancia para los procesos chilenos.  De ese modo, en las páginas del libro se entrecruzan procesos locales, nacionales y globales, para dotar de contenido a los diferentes “usos” que tuvo el gobierno de Salvador Allende. La delimitación elegida por Zarowsky, concentrarse en determinados actores de la prensa y la edición en la Argentina de los años 70s, permite al lector percibir los matices sin entrar necesariamente en detalles intrincados. En este sentido, el corte analítico presenta lo que cualquier delimitación implica, cierta contención de los procesos que los hacen inteligibles, y al mismo tiempo, la posibilidad de que el recorte deje afuera partes más específicas del debate. Sin embargo, desde mi perspectiva el libro logra un equilibrio en esta problemática, entregándonos un análisis profundo, además, dotándonos de herramientas para observar actores que no fueron considerados en esta ocasión.  A través de sus siete capítulos, el autor nos conduce por algunos de los principales medios impresos del periodo. Comenzando con las revistas semanales de actualidad, hasta llegar a aquellas enfocadas en problemas culturales y políticos, como Los libros, Comunicación y cultura o Pasado y presente (que extrañamente no dedicó mayor reflexión al proceso chileno), pasando de manera detallada por el periódico La opinión. En este último caso, dos sendos capítulos cubren el periodo 1970 a 1976, marcado por la asunción de Héctor Cámpora en mayo de 1973. Mientras este asumía, sus partidarios gritaban “Allende y Perón, un solo corazón”. Pero casi de manera paralela el propio periódico, fundado por Jacobo Timerman, atravesaba por un conflicto laboral, que según Zarowsky puede también reflejarnos cómo las lecturas del proceso chileno impactaban incluso en las dinámicas cotidianas de la prensa argentina. La crisis fue entendida por Timerman como un paso de los trabajadores para presionar por la expropiación del diario, la estatización que se impulsaba al otro lado de la cordillera podía también influir en el gobierno que recién comenzaba.  Desde otro punto de vista, la presencia internacional de Allende y los “usos” que se dieron al proceso chileno, han sido parte del debate en las izquierdas desde que éste ganara la presidencia el 4 de septiembre de 1970. Por lo que ofrecer una mirada novedosa a este problema, representa un logro destacable. Sin caer en los lugares comunes, asociados regularmente a la querella entre vía pacífica y armada al socialismo, Zarowsky logra posicionar los meandros del debate en una amplitud de temáticas vinculadas a la coyuntura argentina, chilena e internacional. Así, cobran relevancia las relaciones entre Allende y Lanusse, los sucesos de Trelew, la proliferación de revistas culturales, las propias prácticas periodísticas, el desarrollo de las ciencias sociales, entre otras variables. Todos estos elementos por supuesto se leen como parte de una historia compartida entre Chile y Argentina, algo que por lo general los historiadores a ambos lados de la cordillera suele evadir.  Si nos detenemos un poco en las prácticas periodísticas, el libro puede resultar paradigmático. Las mediaciones o modulaciones que los sujetos implicados desplegaron a través de sus textos son manejadas con minuciosidad por el autor. La estrecha vinculación entre participación política y el nuevo quehacer periodístico se transforma en uno de los puntos de acceso clave para analizar los usos de Allende. La relación entre literatura y periodismo, el quehacer de algunos de los principales periodistas locales, sus luchas por granjearse la primicia, los manejos de los diferentes formatos narrativos, son un trasfondo que le da continuidad al relato, pero también nos muestra las dificultades de la profesión en el contexto de la década de 1970. Por supuesto, en esta mirada, un espacio relevante lo ocupan las búsquedas por llevar la reflexión sobre las comunicaciones un poco más allá de las preocupaciones coyunturales. Esta labor, estrechamente vinculada a los procesos políticos, no sólo permeó la labor de los periodistas, sino que impulsó que el lenguaje, los libros y la cultura, se transformaran en un escenario controversial.  Esta cercanía entre ciencias sociales, intelectuales y proyectos políticos ha sido un tema que en los últimos años ha ganado espacio en la historiografía (ver por ejemplo el dossier sobre Brasil en la Guerra Fría que ofrece Políticas de la Memoria en su número 23). En este sentido, Allende en la Argentina, entrega algunas claves particulares. Para el autor, es relevante descentrar la mirada y considerar los procesos que se desarrollan en las periferias respecto a la creación y circulación de conocimientos específicos. De igual modo, propone detenerse en los medios materiales que potenciaron la convergencia entre diversos saberes. En este punto, el libro y las prácticas editoriales se transforman en los mecanismos específicos que permitieron, volviendo a la idea inicial de esta reseña, tanto las convergencias como las disputas entre los diferentes actores. El boom del libro sobre Chile, que se dio en estos años, obedeció en buena medida a esta capacidad de movilizar los debates, representar diversas posturas y sobre todo transformarse en una herramienta vital para pensar el propio entorno, anudando en sus páginas perspectivas teóricas, propuestas culturales y proyectos políticos.  Ahora bien, uno de los campos abiertos por Zarowsky al referirse a la recepción de Allende en la Argentina se relaciona con las disputas que se dieron a nivel organizativo en el amplio abanico que adscribía o militaba en las izquierdas. Si bien, a lo largo de las páginas del libro queda claro que en cierta medida el proceso chileno puede ser considerado un asunto de política interior, queda aún pendiente un enfoque que combine el acercamiento a los intelectuales con una mirada a los actores políticos en un sentido más amplio. Esto podría incluir entidades partidistas, pero también el cúmulo de organizaciones e individuos que le dieron densidad a las relaciones entre ambos países. Los flujos intelectuales y culturales se nutrieron de las conexiones específicas que impulsó la diplomacia, de la presencia de emigrados o estudiantes chilenos en sus calles y universidades, de las crónicas de viajeros que circularon en ambas direcciones. Estas experiencias individuales y colectivas formaron parte, incluyendo la estadía del fundador del comunismo chileno Luis Emilio Recabarren en Buenos Aires en 1916-1918, de itinerarios de larga duración compartidos por las izquierdas de ambos países que es necesario poner en primer plano. A contraflujo, la idea de bombardear La Moneda fue enunciada tempranamente por uno de los fundadores de la fuerza aérea chilena en su exilio en la capital argentina a principios de la década de 1930. Así, las historias de esos sujetos, de esos intercambios y de esas trashumancias, podrían complementar el objetivo final del libro, o sea, la exploración de las relaciones entre cultura y política.  Por supuesto, la línea de análisis propuesta por Zarowsky plantea un importante desafío a futuro: avanzar hacia un nivel más amplio de investigación que sea capaz de rastrear algunos procesos editoriales o intelectuales que funcionaban de manera subcontinental y que impactaron en la recepción de las propuestas allendistas. Por ejemplo, la participación de organismos como Siglo XXI o el Fondo de Cultura Económica, articulaban un quehacer en distintos países del continente, movilizando conocimientos y prácticas políticas. También encontramos instituciones educativas y académicas cuyo campo de acción podía fácilmente desarrollarse entre Chile, Perú, México, Cuba y la misma Argentina, como sucedía con la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). El presente libro precisamente abre una fructífera veta en dicha dirección, aprovecharla, por supuesto, depende no sólo de los intereses personales de los historiadores, sino de las condiciones concretas y precariedades en las que se desarrolla nuestra disciplina.&nbsp

    Una justicia para ‘gentes disolutas y levantiscas’: saberes y prácticas en común en la administración de justicia criminal (Provincia de Buenos Aires, segunda mitad del siglo XIX)

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    The text describes a possible reading, as well as the use of the contributions of Edward P. Thompson to reflect on the links between judicial practices, regulations, knowledge and customs in the administration of legal criminal justice in the southern area of the province of Buenos Aires during the second half of the 19th century. The contributions of E. P. Thompson made it possible to appeal to certain categories that, although formulated for a society with substantial differences from that of Buenos Aires, allowed us to enrich the analysis of the ways in which organized justice was administered to control the poor inhabitants of rural areas. Our interest lies in addressing the formation and use of a set of knowledge that was used by various people and agents in court. Such arguments were put forward both to justify actions and to support decisions in the judicial field by laymen and lawyers.El texto describe una lectura posible, así como la utilización de los aportes de Edward. P. Thompson para reflexionar los vínculos entre prácticas judiciales, normativas, saberes y costumbres en la administración de justicia letrada en lo criminal en el espacio sur de la provincia de Buenos Aires durante la segunda mitad del siglo XIX. Los aportes de E. P. Thompson permitieron apelar a ciertas categorías que, aunque formuladas para una sociedad con diferencias sustanciales respecto de la bonaerense, permitieron enriquecer el análisis sobre las formas en la que se administraba una justicia organizada para controlar a los habitantes pobres del espacio rural.  Nuestro interés reside en abordar la conformación y el uso de un conjunto de saberes que fueron utilizados por diversas personas y agentes en sede judicial. Tales argumentos fueron esgrimidos tanto para justificar acciones como fundamentar decisiones en el ámbito judicial por parte de legos y letrados

    Editar para la educación socialista: maestros y producción de impresos durante el cardenismo

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    This article focuses on the participation of teachers in the production of different printed materials with the aim of supporting the processes associated with the socialist school, as well as strengthening their own positions in the Mexican educational framework. Following Armando Petrucci, who has suggested the concept of "writing operators", it highlights the agency of these workers, their editorial practices and the uses they made of their different printed products. Unlike traditional historiography, which focuses exclusively on textbooks, emphasis is drawn to the diversity of this production, incorporating pamphlets, leaflets, study guides, among other alternatives, into the analysis. In this way, an examination of both socialist education and the global political changes that the Cardenist period implied is sought.El presente artículo analiza la participación de profesores en la elaboración de diferentes materiales impresos con la finalidad de apoyar los procesos asociados a la escuela socialista, así como fortalecer sus propias posiciones en el ámbito educativo mexicano. Siguiendo a Armando Petrucci, quien ha sugerido el término “operadores de escritura”, se destaca la capacidad de agencia de estos trabajadores, sus prácticas editoriales y los usos que le dieron a sus diferentes productos impresos. A diferencia de la historiografía tradicional centrada exclusivamente en los libros de texto, se enfatiza en la amplitud de esta producción incorporando al análisis folletos, hojas sueltas, guías de estudios, entre otras alternativas. De ese modo, se busca repensar tanto la educación socialismo, como los cambios políticos globales que implicó el periodo cardenista.&nbsp

    De “inarticulados” a “subalternos” : acerca de las historiografías de Edward P. Thompson y Ranajit Guha

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    This essay compares Edward P. Thompson’s and Ranajit Guha’s historiographical projects. The former was the leading exponent of the “History from Bellow”; while the latter was the founder of the Subaltern Studies group. My comparison focuses on five points: a) the agents of history; b) their positions vis-á-vis existing historiography; c) their treatment of sources; d) the intellectual influences they acknowledge; and e) the keys to understanding their methodology and writing. At the beginning of the essay, the reader can find some observations about the influences these two authors exerted in the writing of my book Wandering Paysanos (2003: 2018).El ensayo compara los proyectos historiográficos de Edward P. Thompson y de Ranajit Guha. El primero, máximo exponente de la Historia desde Abajo; el segundo, líder de los Estudios Subalternos. La comparación hace eje en cinco puntos: a) los sujetos de la historia; b) sus posiciones frente a la historiografía existente; c) el tratamiento de fuentes, d) sus influencias intelectuales; y e) las claves metodológicas y de escritura. Al comienzo, el lector puede encontrar algunas observaciones sobre la influencia que ambos historiadores ejercieron en la escritura de mi libro Paisanos itinerantes (2003; 2018)

    Las ediciones de E.P. Thompson en lengua española: avatares de una recepción

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    This article, an edited version of the paper presented by the author at the E. P. Thompson Conferences held at the Universidad Di Tella in December 2023, traces the reception of the work of the author of The Making of the English Working Class in the Spanish-speaking world, with special emphasis on the publishing houses and journals that took on translations and reviews of his books and articles. It highlights the work of Josep Fontana and other Catalan editors and social historians starting in the late 1970s. It then presents an overview of the various paths of Thompson's reception in Argentina during the 1980s and 1990s (teaching, journals, editions), pointing out some comparative elements with the receptions in Chile, Brazil, and Mexico.El presente artículo, versión editada de la ponencia presentada por el autor en las Jornadas E. P. Thompson que tuvieron lugar en la Universidad Di Tella en diciembre de 2023, sigue los avatares de la recepción de la obra del autor de La formación de la clase obrera en Inglaterra en el mundo hispanohablante, con especial énfasis en las casas editoriales y las revistas que asumieron traducciones y reseñas de sus libros y artículos. Destaca la labor que le cupo a Josep Fontana y otros editores e historiadores sociales catalanes a partir de fines de la década de 1970. A continuación presenta un cuadro de las diversas vías de recepción thompsoniana en la Argentina durante las décadas de 1980 y 1990 (docencia, revistas, ediciones) señalando algunos elementos de comparación con las recepciones chilena, brasileña y mexican

    A propósito de Enzo Traverso, Revolución. Una historia intelectual, Ciudad de Buenos Aires, Fondo de Cultural Económica, 2022, 644 p.

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    Como pequeñas y fugaces hendiduras que se abren en el curso de la historia, las revoluciones son procesos convulsivos que, pese a su duración sustancialmente efímera, trastocan casi para la eternidad el escenario social dentro del cual acontecen. A diferencia de las revueltas o disturbios, las revoluciones son acciones conscientemente orientadas por sujetos colectivos —la sant culloterie, el pueblo, las masas— hacia la transformación total del orden político y social. Como un disparo de fuego, su estallido deja una herida de muerte en el cuerpo político al que ataca. En algunos casos, su explosión induce la defunción del antiguo régimen y abre el camino para la emergencia de un nuevo mundo; en otros, la herida que produce no llega a ser mortal pero deja una cicatriz notoria, imposible de camuflar, que inevitablemente pasa a ser parte integral del rostro de una sociedad. Las paradojas y vicisitudes que encierra el dilema de la revolución son innumerables como la cantidad de personas que se vieron interpeladas por sus emanaciones y consecuencias. Desde la Revolución Francesa, la cantidad de alusiones, debates y consideraciones que se generaron en torno al vocablo son cuasi infinitas. La posibilidad de analizar la amplitud de problemas que encierra ese rótulo deviene en una tarea que, si bien no es imposible, se vuelve monumental y compleja.  Con una impronta singular, esta labor titánica de estudiar las múltiples tensiones presentes en la revolución como idea y acontecimiento es un ejercicio realizado con peculiar proeza en la última investigación de Enzo Traverso. Revolución. Una historia intelectual, obra recientemente traducida a nuestra lengua por la editorial Fondo de Cultura Económica, da cuenta una vez más del alto grado de destreza expositiva, erudición intelectual y singularidad metodológica que posee el historiador italiano. Publicado originalmente en inglés en 2021, el libro se preocupa por indagar, desde diversos enfoques, espacios y temporalidades, en las distintas constelaciones intelectuales generadas en torno a las experiencias revolucionarias producidas en el mundo entre el año 1789 hasta finales del siglo XX. Con una orientación transversal e interseccional en cuanto a sus contenidos, Traverso estudia la producción y circulación de significados y sentidos en torno a la revolución en diversas fuentes y soportes documentales como la teoría escrita, los ensayos revolucionarios, las memorias biográficas, los recursos fílmicos, la literatura ficcional, las pinturas y la industria gráfica, entre otros. Aunque su libro reconstruye una línea genealógica del término, este trabajo no desea ser una mera historia conceptual de la revolución, tal como produce, por ejemplo, Reinhart Koselleck en su Futuro pasado: para una semántica de los tiempos históricos. Antes bien, se concibe, como indica su propio título, como una historia intelectual que se focaliza en los discursos y prácticas de los intelectuales cuyos itinerarios se vieron atravesados por los procesos revolucionarios. Como aclara Traverso en su introducción, el método empleado en este ensayo histórico se inspira profundamente en la tradición intelectual de Karl Marx y Walter Benjamin. Bajo esa línea interpretativa, la revolución es distinguida como una interrupción repentina del continuum de la historia, un tiempo-ahora (Jetztzeit) activado por la praxis de los oprimidos para cambiar el curso temporal de lo pre-establecido. Con esa caracterización, el historiador italiano se desliga de la lectura mecanicista del marxismo clásico que, desde una óptica historicista, describe a la revolución como el corolario de un determinismo económico o de una ley histórica. En su lugar, rescata una segunda concepción de Marx, focalizada en la capacidad transformadora de la agencia política humana y en el análisis del pasado como terreno de la conflictividad social y la lucha de clases. A pesar de la importancia de Marx, el eje metodológico del libro se encuentra estrechamente vinculado a la producción historiográfica de Benjamin. De un modo similar a como hizo previamente en su libro Melancolía de izquierda: marxismo, historia y memoria, Traverso intercambia momentáneamente la elegante vestimenta del historiador profesional por los destruidos ropajes del trapero benjaminiano. Así, interpreta las revoluciones mediante un “ensamblaje de imágenes dialécticas”, a partir de la combinación de dos procedimientos esenciales de la investigación histórica: la recopilación y el montaje. Eclécticamente, colecciona, unifica y ensambla pequeños componentes documentales del pasado que a priori, parecen inconexos entre sí, para proponer nuevas lecturas históricas a gran escala. De ese modo, puede aspirar a descubrir en el estudio del instante pretérito, la totalidad de la experiencia histórica. Otras de sus grandes referencias es León Trotsky y, particularmente, su Historia de la Revolución Rusa. Para Traverso, Trotsky personifica una integral combinación entre un investigador serio y riguroso y un perceptivo protagonista y espectador de un acontecimiento revolucionario. Ese doble lugar ocupado por quien fue el máximo Comandante del Ejército Rojo fue capital para permitirle producir un estudio original y sensitivo de la transformación social en Rusia. En ese sentido, al igual que Trotsky, Traverso descarta el principio metodológico que supone que para comprender el pasado se debe ejecutar un procedimiento “anestésico” que suprima las emociones de los actores históricos. Contrariamente, cree fundamental detener la mirada en los humores, los afectos y las pasiones de los individuos, sentimientos desplegados con una intensidad inaudita en las revoluciones, para lograr un relato histórico que abarque todas las tensiones que el proceso expresa. Traverso, que nació en la pequeña localidad italiana de Gavi en 1957, no experimentó de primera mano un evento revolucionario. A sus ojos, el hecho de no haber vivenciado una revolución supone una gran dificultad al momento de describir a la misma desde una dimensión total y épica. No obstante, menciona unos pocos trabajos, como A People´s History of the French Revolution de Éric Hazan y Octubre. La historia de la Revolución rusa de China Miéville, que lograron la hazaña de transmitir y sondear el estado de ánimo y la psicología de los actores revolucionarios sin experimentar el proceso en primera persona. Sin faltar a la razón ni exagerar, para cualquier lector atento del libro no es embarazoso afirmar que Traverso consigue ese objetivo con creces. Gracias a su pluma ágil, emocional y académica a la vez, el escritor logra presentar fidedignamente las voces y pensamientos de los protagonistas revolucionarios. Esta labor se realiza atendiendo a la diversidad política de los mismos, algo que le otorga frescura y originalidad a su producción. Aunque su afinidad ideológica con el marxismo en particular, y con las culturas de izquierdas en general, hará que su libro otorgue una especial atención a las palabras de los comunistas, socialistas y anarquistas, su trabajo da lugar también a las impresiones provenientes del campo del liberalismo, el conservadurismo y hasta el fascismo. Tal es así que en sus páginas figuran los posicionamientos o interpretaciones de sujetos tan diferentes como Carl Schmitt, Louis Auguste Blanqui, Joseph De Maistre, Vladimir Lenin, Alexis de Tocqueville, José Carlos Mariátegui, Manabendra Nath Roy, Filippo Tommaso Marinetti o Mijaíl Bakunin. Entre los muchos atributos de Revolución. Una historia intelectual, cabe destacar que su análisis se produce a través del estudio de múltiples procesos revolucionarios de distintas épocas y cartografías. Si bien su mirada se detiene tal vez con demasiado énfasis en el devenir socialista ruso de 1917, su observación del fenómeno revolucionario incorpora a su haber desarrollos ocasionados en todas las coordenadas geográficas con la finalidad de exhibir un panorama completo y abarcativo del mismo en la historia contemporánea. El mapa revolucionario que presenta es tan enorme como diverso y fragmentado: incluye tanto revoluciones socialistas, anticoloniales, liberales y antiburocráticas como revoluciones producidas “desde arriba” o “desde abajo”. Esta diversidad lo diferencia claramente de otros estudios clásicos sobre el tema, como la conocida obra Sobre la revolución de Hannah Arendt. Mientras esta última se centra exclusivamente en las experiencias revolucionarias de Estados Unidos, Francia y Rusia, el texto del historiador italiano recorre, sin pensarlas como una progresión histórica secuencial, el conjunto de revoluciones efectuadas en los últimos dos siglos y medio. Entre otros, Traverso indaga en su trabajo los escenarios revolucionarios producidos en Francia en 1789, Haití en 1804, Europa continental en 1848, París en 1871, México en 1910, Rusia en 1905 y 1917, Alemania y Hungría en 1919, Barcelona en 1936, China en 1949, Cuba en 1959, Vietnam en 1975 y Nicaragua en 1979. Junto con la introducción y un acotado epílogo, el texto consta de seis extensos capítulos. Cada uno de ellos aborda una constelación en particular vinculada al problema de la revolución y contiene, en su interior, una infinidad de interesantes debates cuya descripción excede los objetivos de esta reseña. El primer capítulo estudia la gran cantidad de metáforas o nexos que se han establecido entre los procesos revolucionarios y los ferrocarriles. Desde la alegoría marxista de la revolución como una locomotora que acelera el tiempo histórico, pasando por el tren blindado de Trotsky que materializa el proceso revolucionario en Rusia y finalizando con la visión de Benjamin de entender a la revolución como un intento de activar el “freno de emergencia” del tren para evitar seguir los rumbos trazados por el “progreso” histórico, la imagen del ferrocarril, como representación simbólica de la Modernidad, evocó indistintamente a imaginarios tan variados de la revolución y la temporalidad histórica que oscilan entre el progreso y la catástrofe.  El segundo capítulo trabaja con la dimensión corporal de los sujetos revolucionarios. En este segmento, que se inicia visibilizando la violencia y las atrocidades corporales que se efectuaron en los “carnavales” revolucionarios, Traverso enumera algunas de las representaciones sacralizadas, vulgarizadas y/o animalizadas de los revolucionarios que se han formulado desde las distintas fuerzas políticas en el pasado. Sumado a ello, retrata detalladamente muchas de las aspiraciones de cambio que hubo en las revoluciones respecto al organismo biológico y los vínculos entre los cuerpos humanos. Para el caso de la realidad rusa, el historiador comenta varias fantasías como la búsqueda de la inmortalidad de Aleksándr Bogdánov y Anatoli Lunacharski, el deseo de expandir un “amor rojo” por parte de Aleksandra Kollontái y la fusión del hombre con la máquina propuesta por el poeta Alekséi Gástev. El tercer capítulo está abocado al análisis de varios conceptos, símbolos y “reinos de la memoria” de la revolución. Puntualmente, Traverso trabaja con los principios de contrarrevolución, fascismo e iconoclasia. Sobre este último aspecto, destaca a la iconoclasia como un factor consustancial del proceso revolucionario. Según su criterio, fenómenos como la destrucción de la Bastilla en 1789, la profanación de iglesias en la Barcelona de la década de 1930 o la destrucción de la estatua de Stalin en Budapest durante el levantamiento de 1956 son el resultado de actos racionales y premeditados, cargados de un alto grado de teatralidad y emotividad, que simbolizan el vacío dejado por la actividad destructivo-creativa de la revolución. En el apartado final del capítulo, introduce la idea benjaminiana de Denkbilder, es decir, imágenes que trascienden las palabras y condensan en sí mismas ideas, experiencias y emociones, para definir y analizar en profundidad el mural El hombre controlador del universo (1934) de Diego Rivera. Por su parte, el cuarto capítulo está dedicado a trazar una definición del intelectual revolucionario tal como existió entre 1848 y 1945. Con esta categoría, el autor refiere a un conjunto amplio de sujetos que, de forma consciente, actuaron en contra del orden social y político. El retrato bosquejado por Traverso busca sintetizar algunos de sus rasgos esenciales, rasgos que, empero, no siempre fueron coexistentes ni estuvieron carentes de conflictos. Así, el tipo ideal del intelectual revolucionario está marcado, según él, por una oscilación permanente entre la bohemia y el partidismo, un intenso compromiso ideológico, moral y político, un ethos anticapitalista, una condición fluctuante del desclasamiento bohemio, un comportamiento cosmopolita, un sentimentalismo utópico y una marginalidad autoimpuesta que rechaza cualquier tipo de reconocimiento institucional o académico. En el mundo colonial y poscolonial en particular, el intelectual revolucionario se vio atravesado por la articulación entre tres banderas que convivieron con fuertes tensiones entre sí: el socialismo, el antiimperialismo y la liberación nacional. Para esos espacios, Traverso establece una tipología dividida entre cosmopolitas arraigados, revolucionarios telúricos e internacionalistas sin raíces. Mientras el quinto capítulo está dedicado a reconstruir algunas consideraciones generales en torno a las ideas de libertad y liberación, entre las cuales se incluyen las concepciones de Rosa Luxemburgo, Paul Lafargue, Herbert Marcuse, Hannah Arendt, Michael Foucault y Frantz Fanon, el sexto y último capítulo se propone establecer una serie de parámetros para construir una historia del comunismo como tendencia política. En ese sentido, Traverso opta por diferenciarse de las dos interpretaciones hegemónicas sobre la Revolución Rusa y, por extensión, sobre la corriente comunista: la lectura apologista que la ve como la expresión de una transformación socialista global y la lectura detractora que la entiende como una manifestación inicial de los regímenes totalitarios. Para el autor, ambas posturas, pese a ser radicalmente opuestas, coinciden en dotar al Partido Comunista como estructura organizativa una fuerza histórica demiúrgica.  Para Traverso, historizar el comunismo significa superar esa dicotomía interpretativa y entender al fenómeno como una totalidad dialéctica que contiene, hacia su interior, dimensiones profundamente opuestas entre sí. El comunismo fue, al mismo tiempo, una experiencia de democracia participativa total y una dictadura totalitaria, un acontecimiento que desencadenó un sorprendente imaginario utópico como una fría dominación burocrática o, también, un ideal que inspiró a distintos pueblos de todos los continentes a buscar su liberación como un sistema imperialista que forzó a otras naciones a seguir sus directrices. Como metodología para trascender esas contradicciones y dar cuenta de la polivalencia y ambigüedad del término “comunismo”, Traverso propone estudiarlo a partir de cuatro formas amplias, interrelacionadas y no necesariamente opuestas entre sí, bajo las cuales este se expresó en la historia: el comunismo como revolución, el comunismo como régimen, el comunismo como anticolonialismo y el comunismo como una variante de la socialdemocracia. Revolución. Una historia intelectual no solo es una gran labor de análisis histórico. Su contenido alude directamente a la situación social coetánea y se encuentra dirigido a los actuales movimientos sociales de todo el mundo. Para las generaciones que nacieron entre los albores del siglo XX y los inicios del siglo XXI, la revolución es una experiencia extraña, ajena y alejada temporalmente. Desde una mirada indiferente, melancólica o temerosa, observan a la revolución como una antigua reliquia de tiempos de antaño que se extravió para siempre en el pasado. Su advenimiento no figura en el imaginario colectivo como un horizonte social viable. La caída de la Unión Soviética y del socialismo real y la hegemonía de la realidad neoliberal clausuró toda posibilidad de trazar nuevas utopías comunitarias. La efervescencia revolucionaria, que tan marcada impronta tuvo en los siglos XIX y XX, carece en la actualidad de sentido. En ese contexto, el presente libro se concibe no como un simple ejercicio de erudición intelectual, sino, más bien, como un acto de compromiso militante. Su escritura expresa un intento de reactualizar y rememorar la rica tradición revolucionaria precedente para ofrecer a los nuevos movimientos anticapitalistas contemporáneos, despojados de memoria y acéfalos de raíces o genealogías, una base sobre la cual crear nuevos modelos organizativos, principios contestatarios e imaginarios utópicos.  Aunque su esencia igualitaria, antiautoritaria, anticolonial e indiferente a una concepción teológica de la historia los vincula profundamente con el anarquismo federalista de la Primera Internacional, estos colectivos en general niegan todo lazo con las tradiciones de izquierda del pasado. Desde la óptica de Traverso, la izquierda coetánea debe reinventarse y distanciarse de los patrones del pasado, pero sin olvidar y descartar por completo ese núcleo de experiencias emancipatorias. En un porvenir cargado de nuevas y álgidas batallas, la rememoración es una operación central que guiará e inspirará a estos movimientos a actuar dentro de un escenario impensado, para el cual la experiencia inmediata y vivida no encontrará respuesta, orientación o preparación alguna. Como destaca Traverso en la apoteosis de su libro, las revoluciones no pueden programarse ni preverse: siempre aparecen cuando menos se las espera. Olvidar ese detalle es dejarse desprovisto de toda arma o herramienta para edificar otro mundo posible.Como pequeñas y fugaces hendiduras que se abren en el curso de la historia, las revoluciones son procesos convulsivos que, pese a su duración sustancialmente efímera, trastocan casi para la eternidad el escenario social dentro del cual acontecen. A diferencia de las revueltas o disturbios, las revoluciones son acciones conscientemente orientadas por sujetos colectivos —la sant culloterie, el pueblo, las masas— hacia la transformación total del orden político y social. Como un disparo de fuego, su estallido deja una herida de muerte en el cuerpo político al que ataca. En algunos casos, su explosión induce la defunción del antiguo régimen y abre el camino para la emergencia de un nuevo mundo; en otros, la herida que produce no llega a ser mortal pero deja una cicatriz notoria, imposible de camuflar, que inevitablemente pasa a ser parte integral del rostro de una sociedad. Las paradojas y vicisitudes que encierra el dilema de la revolución son innumerables como la cantidad de personas que se vieron interpeladas por sus emanaciones y consecuencias. Desde la Revolución Francesa, la cantidad de alusiones, debates y consideraciones que se generaron en torno al vocablo son cuasi infinitas. La posibilidad de analizar la amplitud de problemas que encierra ese rótulo deviene en una tarea que, si bien no es imposible, se vuelve monumental y compleja.  Con una impronta singular, esta labor titánica de estudiar las múltiples tensiones presentes en la revolución como idea y acontecimiento es un ejercicio realizado con peculiar proeza en la última investigación de Enzo Traverso. Revolución. Una historia intelectual, obra recientemente traducida a nuestra lengua por la editorial Fondo de Cultura Económica, da cuenta una vez más del alto grado de destreza expositiva, erudición intelectual y singularidad metodológica que posee el historiador italiano. Publicado originalmente en inglés en 2021, el libro se preocupa por indagar, desde diversos enfoques, espacios y temporalidades, en las distintas constelaciones intelectuales generadas en torno a las experiencias revolucionarias producidas en el mundo entre el año 1789 hasta finales del siglo XX. Con una orientación transversal e interseccional en cuanto a sus contenidos, Traverso estudia la producción y circulación de significados y sentidos en torno a la revolución en diversas fuentes y soportes documentales como la teoría escrita, los ensayos revolucionarios, las memorias biográficas, los recursos fílmicos, la literatura ficcional, las pinturas y la industria gráfica, entre otros. Aunque su libro reconstruye una línea genealógica del término, este trabajo no desea ser una mera historia conceptual de la revolución, tal como produce, por ejemplo, Reinhart Koselleck en su Futuro pasado: para una semántica de los tiempos históricos. Antes bien, se concibe, como indica su propio título, como una historia intelectual que se focaliza en los discursos y prácticas de los intelectuales cuyos itinerarios se vieron atravesados por los procesos revolucionarios. Como aclara Traverso en su introducción, el método empleado en este ensayo histórico se inspira profundamente en la tradición intelectual de Karl Marx y Walter Benjamin. Bajo esa línea interpretativa, la revolución es distinguida como una interrupción repentina del continuum de la historia, un tiempo-ahora (Jetztzeit) activado por la praxis de los oprimidos para cambiar el curso temporal de lo pre-establecido. Con esa caracterización, el historiador italiano se desliga de la lectura mecanicista del marxismo clásico que, desde una óptica historicista, describe a la revolución como el corolario de un determinismo económico o de una ley histórica. En su lugar, rescata una segunda concepción de Marx, focalizada en la capacidad transformadora de la agencia política humana y en el análisis del pasado como terreno de la conflictividad social y la lucha de clases. A pesar de la importancia de Marx, el eje metodológico del libro se encuentra estrechamente vinculado a la producción historiográfica de Benjamin. De un modo similar a como hizo previamente en su libro Melancolía

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