Políticas de la Memoria
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Un ecosistema de archivos: archivos, democracia y derechos humanos
This essay, originally a lecture given in conjunction with the Convenio Abuelas de Plaza de Mayo - CONICET, reflects on the role of post-dictatorship civil society in the management of politically sensitive archival materials. Mobilizing case studies from across Latin America, it rejects the false dichotomy between so-called “archives of terror” and “archives from below,” emphasizing instead the importance of fighting broadly for archival access as a key measure of democratic citizenship.Este ensayo, originalmente una conferencia pronunciada en ocasión de la Jornada Archivos y Derechos Humanos, organizada en el marco del Convenio Abuelas de Plaza de Mayo - CONICET, reflexiona sobre el papel de la sociedad civil posterior a la dictadura en la gestión de materiales de archivo políticamente sensibles. Movilizando estudios de caso de toda América Latina, rechaza la falsa dicotomía entre los llamados “archivos del terror” y los “archivos desde abajo”, enfatizando en cambio la importancia de luchar ampliamente por el acceso a los archivos como medida clave de la ciudadanía democrática
Archivos intangibles. Memorias, historias, y complicidades feministas y sexo disidentes para crear mundos posibles: Una aproximación a Biblioteca Fragmentada y Archivos Feministas
In this text I will think about the archive and its connection with feminist and sexual dissidence activism, building an embodied reflection around the work of Biblioteca Fragmentada and Archivos Feministas. Spinning memories and conversations between friends, two digital projects developed in Chile. Going through the history and developments of both projects, I will try to propose questions about Internet as a field of dispute and space for the articulation of diffuse, collaborative and networked communities, open to imagining new ways of sharing and contesting the meanings of what in common.En este texto pensaré la idea de archivo y su conexión con los activismos feministas y sexo disidentes construyendo una reflexión encarnada en torno al trabajo de Biblioteca Fragmentada y de Archivos Feministas. Hilando memorias y conversaciones entre amigas, dos proyectos digitales desarrollados en Chile.
Recorriendo la historia y desarrollos de ambos proyectos, intentaré proponer preguntas acerca de las posibilidades de internet como campo de disputa y espacio para la articulación de comunidades difusas, colaborativas y en red, capaces de imaginar nuevas formas de compartir y de disputar los sentidos de lo en común
Resistir y rechazar es la clave de la emancipación: apuntes sobre el activismo por la liberación animal en la contracultura Hardcore-Punk (1986-1998)
In this article we are interested in delving into the links between the Hardcore-Punk counterculture and activism against mistreatment and for animal liberation. We propose to make visible and analyse different actions that took place between the second half of the 1980s and the first half of the 1990s, from marches against McDonald's, notes against animal suffering and the spread of vegetarianism to the actions of affinity groups and collectives such as the Straight Edge Libertarian Cooperative. We argue that animal liberation activism was not a secondary issue for those who felt challenged by the Hardcore-Punk counterculture, but was part of the struggles against the system. From the analysis of fanzines, flyers and interviews we are interested in emphasising the networks and intertextualities deployed through time and space.En este trabajo nos interesa profundizar en los vínculos entre la contracultura Hardcore-Punk y el activismo contra el maltrato y por la liberación animal. Nos proponemos visibilizar y analizar distintas acciones que transcurrieron entre la segunda mitad de la década del ochenta y la primera mitad de los años noventa del siglo XX, desde marchas contra McDonald’s, notas contra el sufrimiento animal y difusión del vegetarianismo hasta las acciones de grupos de afinidad y colectivos como la Cooperativa Straight Edge Libertaria. Sostenemos que el activismo por la liberación animal no fue una cuestión secundaria para quienes se sentían interpeladxs por la contracultura Hardcore-Punk, sino que formaba parte de las luchas contra el sistema. A partir del análisis de fanzines, flyers y la realización de entrevistas nos interesa hacer hincapié en las redes e intertextualidades desplegadas a través del tiempo y el espacio
Políticas de la Memoria n° 24
Research yearbook of the Center of Documentation and Research in Left-wing Cultures - CeDInCI. It publishes refereed articles, critical reflections, interviews, surveys and reviews that contribute to the study and reflection of current debates on the intellectual history of the left and social and political movements in Argentina, Latin America and the world, as well as to the contemporary development of critical and emancipatory theories and policies of archiving, preservation and representation of collective memory, from various disciplinary traditions.Anuario de investigación del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierda - CeDInCI. Publica artículos arbitrados, reflexiones críticas, entrevistas, encuestas y reseñas que contribuyan a los estudios sobre historia intelectual de los movimientos sociales y políticos, así como también al desarrollo contemporáneo de las teorías críticas y de las políticas de archivo y representación de la memoria colectiva. Políticas de la Memoria constituye un esfuerzo por responder a los estándares internacionales de investigación sin renunciar a la intervención intelectual.
ISSN 1668-4885 - ISSNe 2683-7234 | https://doi.org/10.47195/P
El nietzscheanismo, una cuestión de archivo
For a time, philosophy has been unfolding in the space of the archive: history of manuscripts, unpublished works, conservation and, above all, classification and editing. In contemporary philosophy, the Nietzsche Archive is among the paradigmatic cases. In the present article we deal with its emergence linked to the avant-gardes of the time; its development and twilight during Nazism and its revival in the 1960s-1970s. This article, in addition, dwells on the reading effects linked to each of these moments.Desde hace tiempo la filosofía se despliega en el espacio del archivo: historia de manuscritos, inéditos, conservación y, sobre todo, clasificación y edición. En la filosofía contemporánea, el Archivo Nietzsche se encuentra entre los casos paradigmáticos. En el presente artículo nos ocupamos de su surgimiento vinculado a las vanguardias de la época; su desarrollo y crepúsculo durante el nazismo y su renacimiento en las décadas de 1960-1970. Este artículo, además, se detiene en los efectos de lectura vinculados a cada uno de estos momento
La cultura de izquierda ante los desafíos del siglo XXI
The text examines the evolution of leftist culture in the contemporary context from the 20th to the 21st century. In his journey, the author highlights the incorporation of topics such as ecology, gender justice and cultural critique into the discussion of the left, a discussion not without tensions. As concern over climate change intensifies, figures like Greta Thunberg have mobilized youth, generating divisions on how to address the crisis. In addition, movements like #MeToo have challenged traditional notions about the presumption of innocence and the fight against patriarchy. Cultural criticism, including “cultural appropriation” and “cancellation culture,” raises questions about representation in art. The author asserts that despite divisions, the left remains committed to the struggle for justice and human rights, grounded in a rational humanism.El texto examina la evolución de la cultura de izquierda en el contexto contemporáneo desde el siglo XX al XXI. En su derrotero, el autor destacan la incorporación de tópicos como la ecología, la justicia de género y la crítica cultural a la discusión sobre las izquierdas, una discusión no exenta de tensiones. A medida que la preocupación por el cambio climático se intensifica, figuras como Greta Thunberg han movilizado a la juventud, generando divisiones en cómo abordar la crisis. Además, movimientos como #MeToo han desafiado nociones tradicionales sobre la presunción de inocencia y la lucha contra el patriarcado. La crítica cultural, incluyendo la “apropiación cultural” y la “cultura de la cancelación”, plantea interrogantes sobre la representación en el arte. El autor afirma que a pesar de las divisiones, la izquierda sigue comprometida con la lucha por la justicia y los derechos humanos, fundamentada en un humanismo racional
“Como sólo el Tata puede contarlo”: una aproximación historiográfica a los libros de Juan B. Yofre
Thanks to his books on Argentina during the 60s and 70s, Juan Bautista Juan Bautista Yofre achieved sales success. Furthermore, his open chastising of “official memory”, liked to human rights entities and Kirchnerism, made him a referent for those who defended other versions of the past and other visions in the present. The good comercial and simbolic fortunes of “Tata” are certainly explained by memory and political disputes, but content had no little weight either: drawing upon sedimented common places, like the objectivity of written document and the conviction that history is falsified, Juan Bautista Yofre became a best-selling author but also an opinion leader whose influence far exceded the “new right”.Gracias a sus libros sobre la Argentina de los años ’60 y ’70, Juan Bautista Juan Bautista Yofre se transformó en un éxito de ventas. Además, su impugnación explícita de la “memoria oficial”, asociada con los organismos de derechos humanos y el kirchnerismo, lo convirtió en un referente para quienes defendían otras versiones del pasado y otras visiones en el presente. La buena fortuna comercial y simbólica del “Tata” se explica ciertamente por las disputas memoriales y políticas, por no mencionar la gravitación de la industria editorial, pero no habría sido menor el peso del contenido: apelando a sentidos comunes sedimentados, como la creencia en la objetividad de los documentos escritos y la convicción de que la historia es falsificada, Juan Bautista Yofre se volvió un best-seller pero también un formador de opinión en absoluto restringido a las “nuevas derechas”
El poder del archivo: las luchas por los derechos humanos y las Abuelas de Plaza de Mayo
The collection of documentation and the creation of an archive played a crucial role for the Grandmothers of Plaza de Mayo in their struggle. This article deals with the role played by the preservation, organization and use of documentation in the struggle for human rights. It proposes that the archive was decisive in proving the stripping of identity of the abducted children, creating new strategies to locate them and fighting the legal battle. With this in mind, the article describes the constitution of this documentary collection, studies the significance of the archive, as well as its political, social and emotional value. This makes it possible to show the historical, crucial and singular character of the documentation and the creation of diverse archives to locate the appropriated children, to claim before justice and to collaborate in the process of reelaboration of their identity.El acopio de documentación y la creación de un archivo tuvieron un papel crucial para las Abuelas de Plaza de Mayo en su lucha. Este artículo se ocupa del papel jugado por la preservación, organización y utilización de documentación en las luchas por los derechos humanos. Propone que el archivo fue decisivo para probar el despojo de identidad del que habían sido víctimas los niños secuestrados, crear nuevas estrategias para localizarlos y dar la batalla legal. Con esa idea, el artículo describe la constitución de ese acervo documental, estudia la significación que tiene el archivo, así como su valor político, social y emocional. Esto permite mostrar el carácter histórico, crucial y singular que ha tenido la documentación y la creación de diversos archivos para localizar a los niños apropiados, reclamar ante la justicia y colaborar en el proceso de reelaboración de su identidad
Introducción
"My dream is to found an NGO to take the dogs out of the slums." These were the public words of one of Argentina's most recognized models about twenty years ago. If someone wanted to ridicule such a cause, the very one the model championed, they would never come up with such a paradoxical statement.
However, beyond its literal meaning or, even, the intentions that the author might have attributed to her comment, the phrase did not end there. It could be read as an index of what, in recent years, some have called "white veganism": the withdrawal of a movement that came to be dominated by the experience of privileged people. Indeed, since the utterance of those words until today, the cause in favor of vegetarianism, veganism, and the care of non-human living beings has become increasingly widespread among influencers and other propagandists of "beautiful souls." This is a supposedly ethical stance that allows one to present themselves on social media as activists for a better world, without having to face the risks that loom over anyone daring to question any of the many pillars that sustain the status quo.
The gains from refraining from participating in animal slaughter are not limited to acquiring moral benefits. This renunciation is also conceived as the path leading to the horizon of perfect health. Or, at least, it was until recently, when the commercial circuit addressing the needs of that segment of the population obsessed with regulating their eating habits was limited to a broad set of neighborhood health food stores.
Recently, the ultra-processed food industry began to scale this market. "Not so happy animals" was the title of an advertising campaign launched in early 2024 by NotCo, the Chilean plant-based food company founded in 2016 by vegan entrepreneur Matías Muchnik. The advertisement features logos of fast food chains illustrated by smiling chickens, pigs, and cows. With a discourse denouncing animal mistreatment and appealing to conscious consumption, one of the jingle's verses, sung by a smiley chicken, goes: "If you see my smile/ don't be deceived/ how could I be happy/ if they are going to cook me."
NotCo is considered one of the Latin American startups with the greatest profit potential. Thanks to investments from figures like Jeff Bezos and Marcos Galperín, and agreements with companies like Starbucks, Mostaza, and Burger King, it has expanded to markets in the United States, Mexico, Colombia, Argentina, and other countries in the region. Its products aim to offer an alternative to the consumption of animal-based foods by mimicking their taste and texture. Thus, along with NotMayo, NotBurger, NotMilk, and NotCheese, they recently launched NotTurtle, a turtle soup without a turtle—or, as the promotional video for its release describes it, "the recipe for an endangered animal, without that animal."
These brief notes only confirm readings that interpret vegetarianism and veganism as a sensitivity of exclusively individual reach and arrogantly detached from the mud of politics. However, since the early 19th century, the consumption and exploitation of animals have been concerns that have challenged the leftist field. Although they struggled to become priority issues within social struggles, there were various expressions that sought to introduce the problem through different means. From anarchists and members of the early suffragist movements to more recent articulations of anti-speciesism with different political currents, those we now call non-human animals were granted the status of a subject whose care is necessary to address in order to achieve the dream of a freer and more egalitarian world.
The dossier we present takes us through some of these experiences and theoretical elaborations in order to emphasize the links between vegetarianism and other struggles led by different social movements: from 19th-century utopian socialism in England to the libertarian colonies in Catalonia during the Civil War; from anarcho-naturist expressions in southern Chile to punk protests against McDonald's in 1980s Buenos Aires; from straight edge anarchism to transveganisms in contemporary animality philosophies. This is an overview of a much broader movement that could well continue to be explored with studies on new activist organizations, the projective experiences of Latin American popular veganism, or the economic perspectives of ecological analysis. In any case, these works allow us to discuss the discredit faced by those positions that seek to make the rejection of meat consumption a first-order political issue.
The following pages show us how the terms vegetarianism and socialism not only arose in a common context but also expanded together through popular literature disseminated during the formation of the working class. The works that follow analyze newspapers, popular books, fanzines, and song lyrics. They focus on countercultural forms of consumption and explore the genealogy of veganism to highlight some of its most current theoretical connections. They discuss the stratification and encapsulation of the classical historiography of the left, dominated by conceptions according to which economic exploitation would be the foundation of other "minor" causes: oppression in love, family, food, and health. In short, they argue historically and philosophically against the autonomization of diverse struggles, while also pointing out the difficulties faced by those who sought to connect the principles in favor of interspecies equality with, for example, calls for general strikes.
In this sense, the recovery of militant trajectories in the articles presented is less an arbitrary decision than a methodological necessity of the sources themselves. After all, it is impossible to account for the history of vegetarianisms and their various politicizations without referring to the singular lives of those who, against both their own and others' resistance, debated the link we establish with those other lives sacrificed to serve our plates of food.“Mi sueño es fundar una ONG para sacar a los perros de las villas”. Fueron las palabras públicas de una de las modelos más reconocidas de Argentina hace ya unos veinte años. Si alguien quisiera ridiculizar una causa como aquella misma que la modelo levantaba, jamás se le ocurriría semejante paroxismo.
No obstante, más allá de su literalidad o, incluso, de las intenciones que la autora pueda haberle adjudicado a su comentario, la frase no se agotaba allí. Podría leerse como el índice de lo que, en los últimos años, algunos dieron en llamar veganismo blanco: el repliegue sobre sí de un movimiento que pasó a estar dominado por la experiencia de personas privilegiadas. En efecto, desde la pronunciación de aquellas palabras hasta hoy, la causa en favor del vegetarianismo, el veganismo y el cuidado de los vivientes no humanos se hizo cada vez más extendida entre influencers y otros propagandistas de almas bellas. Se trata de un posicionamiento pretendidamente ético que permite presentarse en redes sociales como activistas por un mundo mejor, sin la necesidad de tener que afrontar los riesgos que se ciernen sobre quien se atreva a discutir alguno de los tantos pilares que sostienen el status quo.
Las ganancias de la renuncia a participar de la matanza animal no se restringen a la adquisición de beneficios de índole moral. Dicha renuncia es también concebida como el camino que conduce hacia el horizonte de una salud perfecta. O, cuanto menos, así lo fue hasta hace poco, cuando el circuito comercial que atendía a las necesidades de aquella franja de la población obstinada en reglamentar sus hábitos alimenticios no pasaba de un amplio conjunto de dietéticas barriales.
De manera reciente, la industria de los ultraprocesados comenzó a escalar este mercado. “Not so happy animals” fue el título de una campaña publicitaria lanzada a comienzos de 2024 por NotCo, la empresa chilena de alimentos plant based fundada en 2016 por el emprendedor vegano Matías Muchnik. La publicidad es protagonizada por isotipos de casas de comidas rápidas ilustrados por gallinas, cerdos y vacas sonrientes. Con un discurso de denuncia al maltrato animal y de apelación al consumo consciente, una de las estrofas del jingle cantado por un smiley chicken reza: “Si mi sonrisa ves/ no te dejes engañar/ cómo voy a ser feliz/ si me van a cocinar”.
NotCo es considerada una de las startups de América Latina con mayor potencial de rentabilidad. Gracias al aporte de inversionistas de la talla de Jeff Bezos y Marcos Galperín, y el acuerdo con compañías como Starbucks, Mostaza y Burger King, en los últimos años logró expandirse al mercado de Estados Unidos, México, Colombia, Argentina y otros países de la región. Sus productos buscan ofrecer una alternativa al consumo de alimentos de origen animal a través de la imitación del sabor y la textura de estos últimos. Así, a la NotMayo, NotBurger, NotMilk y NotCheese sumaron, recientemente, la NotTurtle, una sopa de tortuga sin tortuga o —como narra el video promocional de su lanzamiento— la “receta de un animal en peligro de extinción, sin ese animal”.
Estas breves anotaciones no hacen más que confirmar las lecturas que interpretan al vegetarianismo y el veganismo como una sensibilidad de alcance exclusivamente individual y presuntuosamente alejada del barro de la política. Sin embargo, desde principios del siglo XIX, el consumo y la explotación de animales fueron preocupaciones que interpelaron al campo de las izquierdas. Aunque con dificultades para constituirse en asuntos prioritarios al interior de las luchas sociales, existieron expresiones diversas que buscaron introducir la problemática por distintos medios. Desde anarquistas e integrantes de los primeros movimientos sufragistas hasta las más recientes articulaciones del antiespecismo con diferentes corrientes políticas otorgaron a quienes hoy llamaríamos animales no-humanos el estatuto de sujeto cuyo cuidado es necesario atender como condición para alcanzar el sueño de un mundo más libre e igualitario.
El dossier que presentamos nos lleva por algunas de estas experiencias y elaboraciones teóricas con el fin de enfatizar los nexos de los vegetarianismos con otras luchas protagonizadas por distintos movimientos sociales: del socialismo utópico de la Inglaterra del siglo XIX a las colonias libertarias catalanas de los años de la Guerra Civil; de expresiones anarco-naturistas en el sur de Chile a las manifestaciones punks contra McDonalds en la Buenos Aires de los años ochenta; del anarquismo straight edge a los transveganismos de las filosofías contemporáneas de la animalidad. Se trata de un pantallazo por un movimiento mucho más amplio que bien podría continuar explorándose con estudios acerca de las nuevas organizaciones activistas, las experiencias proyectivas del veganismo popular latinoamericano o las perspectivas económicas de análisis ecológico. Con todo, estos trabajos permiten poner en discusión el descrédito que padecen aquellas posiciones que buscan hacer del rechazo al consumo de carne un asunto político de primer orden.
Las páginas a continuación nos muestran cómo los términos vegetarianismo y socialismo no solo surgieron en un contexto común, sino que se expandieron conjuntamente a través de la literatura popular difundida en el período de conformación de la clase obrera. Los trabajos que siguen analizan periódicos, libros de divulgación, fanzines y letras de canciones. Se centran en las formas contraculturales de consumo y exploran la genealogía del veganismo para enfatizar algunas de sus conexiones teóricas más actuales. Discuten la estratificación y el encapsulamiento de la historiografía clásica de las izquierdas, dominada por concepciones según las cuales la explotación económica sería la fundante de otras causas menores: la opresión en el amor, en la familia, en la alimentación, en la salud. En síntesis, argumentan histórica y filosóficamente contra la autonomización de las diversas luchas, sin por ello dejar de señalar las dificultades que debieron afrontar quienes buscaron poner en conexión los principios en favor de la igualdad interespecista con, por ejemplo, los llamados a la huelga general.
En tal sentido, la recuperación de trayectorias militantes por parte de los artículos que se presentan resulta menos una decisión aleatoria que una exigencia metodológica de las propias fuentes. Y es que resulta imposible dar cuenta de la historia de los vegetarianismos y sus diversas politizaciones sin remitirnos a las singulares vidas de quienes, contra propios y extraños, pusieron en debate el vínculo que entablamos con esas otras vidas sacrificadas para servir nuestros platos de comida.
Sebastián Stavisky
Lucas Domínguez Rubi
A propósito de Alexei Yurchak, Todo era para siempre, hasta que dejó de existir. Cómo vivía, qué creaba, de qué se reía y con qué soñaba la última generación soviética, Buenos Aires, Siglo XXI, 2024.
Largamente esperada, la traducción del libro Alexei Yurchak publicada este año por la editorial Siglo XXI bajo el título de Todo era para siempre, hasta que dejó de existir es digna de celebración. Si bien la edición original del libro en inglés tiene ya casi veinte años —con todo lo que eso puede implicar para recepciones y debates— la influencia de la obra de Yurchak continúa siendo bastante significativa y su publicación en castellano —dentro de la muy interesante colección “Pasados que insisten”— no solo es un notable aporte para el desarrollo del campo de los estudios rusos dentro de estas latitudes sino, también, un insumo significativo para todos aquellos interesados en pensar la historia contemporánea.
A diferencia de lo que podría sugerir el título, el libro de Yurchak no intenta abordar las causas de la disolución de la Unión Soviética. En cambio, su interés se centra en explorar y explicar las condiciones que hicieron que ese repentino colapso no se pudiera anticipar. Es por ello que el texto se concentra en un original abordaje de la cultura y la vida cotidiana de un período específico (1953-1989) y su generación, a través de un esquema metodológico donde la estructura y la agencia son mutuamente constitutivas. Para cumplir con este enorme objetivo, Yurchak recurre al aporte de diversas disciplinas —como la sociología, la historia, la semiología y la lingüística— y erige un corpus documental extremadamente variado y complejo, conformado por notas personales, memorias, entrevistas, chistes, músicas, entre muchos otros.
Dos elementos centrales ayudan a entender mejor al autor, la obra y su contexto. Por un lado, por una cuestión de origen y de edad —Yurchak nació en Leningrado en 1960, donde estudió física antes de emigrar hacia los Estados Unidos a fines de la década de 1980 para realizar su doctorado en Antropología Cultural— el autor es parte de esa “última generación soviética” que describe en su libro. A diferencia de generaciones anteriores, esa “última generación” —conformada por aquellos que nacieron entre las décadas de 1960 y 1970— no contó con un momento inaugural que la forjara y le diera un sentido, como sí había sucedido con la generación de sus bisabuelos, abuelos y padres, cuyas generaciones habían sido bautizadas, respectivamente, por eventos trascendentales como la Revolución y la guerra civil, la Segunda Guerra Mundial, y el XX Congreso y la desestalinización. La generación de Yurchak, por el contrario, careció de un episodio inicial y, por momentos, el libro parece construir un relato en el que se busca subsanar esa falencia.
Por otro lado, el texto de Yurchak parece recuperar una vieja tradición de la intelliguentsia rusa: la escritura de una “memoria de los contemporáneos”. De acuerdo a Bárbara Walker, la cualidad que más distingue a ese tipo de escrito es que el autor busca realizar un auto-entendimiento no a través de la exploración de su yo —en la tradición romántica de J. J. Rousseau— sino, preferentemente, a partir de la descripción de su entorno social y cultural. La dimensión interna del individuo sólo se entiende a partir del recurso a su contexto externo. Así, el libro de Yurchak —siendo él mismo un miembro de esa última generación soviética y de su intelliguentsia— puede entenderse simultáneamente como un texto académico pero también una “memoria de los contemporáneos” que apunta a forjar una identidad postsoviética en su entorno intelectual, tanto ruso como extranjero.
Uno de los elementos claves para la construcción argumentativa es la presencia de lo que Yurchak llama como la “paradoja de Lefort”, es decir, el conflicto entre el ideal liberador del comunismo y la sumisión al partido para lograrlo. Sin embargo, más interesante resulta —vía Mijaíl Bajtín— la constatación de la existencia de un “discurso autoritativo” dentro la Unión Soviética. A diferencia de otros, ese discurso se caracterizó por su estatus autónomo respecto de otros discursos que, a su vez, debían referirse a él para existir. Luego de la muerte de Stalin —que se había desempeñado como una suerte de maestro comentador— el discurso social soviético comenzó a recostarse más en su costado performativo más que en el constatativo, conclusión a la que el autor llega a través de John Austin. Así, la hipernormalización que resultó de ello supuso un creciente énfasis por reproducir las formas del discurso más que prestar atención a sus contenidos reales.
En función de ello, Yurchak observa que para la década de 1980 el discurso autoritativo del Partido se había convertido en algo normalizado y predecible. En principio, esto podía interpretarse como algo negativo y como la confirmación de la gris monotonía de la realidad soviética. Sin embargo, quienes participaban de la sucesión de actos y discursos ritualizados no estaban tan pendientes de la realidad oficial que los rodeaba. Al contrario, en esos espacios decían y hacían lo que se esperaba de ellos, porque eso luego les habilitada una dimensión performativa que les ayudaba a generar nuevos sentidos, normas y valores dentro de la vida cotidiana. Es decir, estaban suspendidos simultáneamente con un pie adentro y otro afuera de ese contexto determinado. Este fenómeno, que Yurchak llamó “vivir de una manera vnye”, generó nuevas temporalidades, relaciones sociales y sentidos que el Estado no pudo anticipar ni controlar. La coexistencia de varias influencias, modas, hábitos de consumo y gustos se volvieron parte de la vida cotidiana y desafiaron así las narrativas que pintaban a la sociedad soviética como gris, inmutable y uniforme, con lo que las interpretaciones sobre el significado del socialismo se volvieron entonces más alternativas y menos controlables.
Sin dudas, uno de los aportes que realiza Yurchak es una conceptualización de la Unión Soviética que se sale de lecturas dicotómicas. Para muchos de sus ciudadanos, los valores y las realidades de la vida socialista —como el sentido de igualdad, el altruismo, la amistad, la educación o el trabajo— fueron de una importancia vital, más allá de las falencias que podían consignarse en el sistema. Precisamente, Yurchak considera al socialismo tardío como un “sistema moral” altamente aceptado por sus ciudadanos y con alto vigor. En ese sentido, es interesante la utilización del concepto de socialismo tardío para describir al período analizado ya que ayuda a descartar las visiones dicotómicas de la Guerra Fría que lo abordaban como un enfrentamiento entre el “estancamiento” brezhneviano” y el “aceleracionismo gorbachoviano”, o como una disputa entre una cultura “oficial” y otra “no oficial o disidente”.
Una de las pocas impugnaciones que podrían realizarse a tan vasta empresa como la que emprendió Yurchak es que su “última generación soviética” es exclusivamente urbana y está basada mayormente en testimonios de residentes de la ciudad de Leningrado, muchos de los cuales están a su vez tamizados por el barniz que otorga la perspectiva temporal y el fenómeno de la nostalgia comunista. Por otra parte, y tal vez aquí se note el condicionante disciplinar, la obra omite referencias a los contextos nacionales e internacionales dentro de los cuales se inserta el objeto de estudio lo cual deja de lado las posibles influencias que pudieron haber ejercido en él. Sin ir más lejos, la propia disolución de la Unión Soviética es impensable si no se tiene en cuenta la enorme tentación que supuso el afuera capitalista para la élite comunista. A pesar de ello, si bien el objetivo de Yurchak no es explicar las causas de ese final, sin dudas nos brinda una serie de elementos fundamentales para entender —lejos de estereotipos y reduccionismos— la deriva de una generación que tuvo la amarga tarea de sepultar al país heredado de sus padres y abuelos. Largamente esperada, la traducción del libro Alexei Yurchak publicada este año por la editorial Siglo XXI bajo el título de Todo era para siempre, hasta que dejó de existir es digna de celebración. Si bien la edición original del libro en inglés tiene ya casi veinte años —con todo lo que eso puede implicar para recepciones y debates— la influencia de la obra de Yurchak continúa siendo bastante significativa y su publicación en castellano —dentro de la muy interesante colección “Pasados que insisten”— no solo es un notable aporte para el desarrollo del campo de los estudios rusos dentro de estas latitudes sino, también, un insumo significativo para todos aquellos interesados en pensar la historia contemporánea.
A diferencia de lo que podría sugerir el título, el libro de Yurchak no intenta abordar las causas de la disolución de la Unión Soviética. En cambio, su interés se centra en explorar y explicar las condiciones que hicieron que ese repentino colapso no se pudiera anticipar. Es por ello que el texto se concentra en un original abordaje de la cultura y la vida cotidiana de un período específico (1953-1989) y su generación, a través de un esquema metodológico donde la estructura y la agencia son mutuamente constitutivas. Para cumplir con este enorme objetivo, Yurchak recurre al aporte de diversas disciplinas —como la sociología, la historia, la semiología y la lingüística— y erige un corpus documental extremadamente variado y complejo, conformado por notas personales, memorias, entrevistas, chistes, músicas, entre muchos otros.
Dos elementos centrales ayudan a entender mejor al autor, la obra y su contexto. Por un lado, por una cuestión de origen y de edad —Yurchak nació en Leningrado en 1960, donde estudió física antes de emigrar hacia los Estados Unidos a fines de la década de 1980 para realizar su doctorado en Antropología Cultural— el autor es parte de esa “última generación soviética” que describe en su libro. A diferencia de generaciones anteriores, esa “última generación” —conformada por aquellos que nacieron entre las décadas de 1960 y 1970— no contó con un momento inaugural que la forjara y le diera un sentido, como sí había sucedido con la generación de sus bisabuelos, abuelos y padres, cuyas generaciones habían sido bautizadas, respectivamente, por eventos trascendentales como la Revolución y la guerra civil, la Segunda Guerra Mundial, y el XX Congreso y la desestalinización. La generación de Yurchak, por el contrario, careció de un episodio inicial y, por momentos, el libro parece construir un relato en el que se busca subsanar esa falencia.
Por otro lado, el texto de Yurchak parece recuperar una vieja tradición de la intelliguentsia rusa: la escritura de una “memoria de los contemporáneos”. De acuerdo a Bárbara Walker, la cualidad que más distingue a ese tipo de escrito es que el autor busca realizar un auto-entendimiento no a través de la exploración de su yo —en la tradición romántica de J. J. Rousseau— sino, preferentemente, a partir de la descripción de su entorno social y cultural. La dimensión interna del individuo sólo se entiende a partir del recurso a su contexto externo. Así, el libro de Yurchak —siendo él mismo un miembro de esa última generación soviética y de su intelliguentsia— puede entenderse simultáneamente como un texto académico pero también una “memoria de los contemporáneos” que apunta a forjar una identidad postsoviética en su entorno intelectual, tanto ruso como extranjero.
Uno de los elementos claves para la construcción argumentativa es la presencia de lo que Yurchak llama como la “paradoja de Lefort”, es decir, el conflicto entre el ideal liberador del comunismo y la sumisión al partido para lograrlo. Sin embargo, más interesante resulta —vía Mijaíl Bajtín— la constatación de la existencia de un “discurso autoritativo” dentro la Unión Soviética. A diferencia de otros, ese discurso se caracterizó por su estatus autónomo respecto de otros discursos que, a su vez, debían referirse a él para existir. Luego de la muerte de Stalin —que se había desempeñado como una suerte de maestro comentador— el discurso social soviético comenzó a recostarse más en su costado performativo más que en el constatativo, conclusión a la que el autor llega a través de John Austin. Así, la hipernormalización que resultó de ello supuso un creciente énfasis por reproducir las formas del discurso más que prestar atención a sus contenidos reales.
En función de ello, Yurchak observa que para la década de 1980 el discurso autoritativo del Partido se había convertido en algo normalizado y predecible. En principio, esto podía interpretarse como algo negativo y como la confirmación de la gris monotonía de la realidad soviética. Sin embargo, quienes participaban de la sucesión de actos y discursos ritualizados no estaban tan pendientes de la realidad oficial que los rodeaba. Al contrario, en esos espacios decían y hacían lo que se esperaba de ellos, porque eso luego les habilitada una dimensión performativa que les ayudaba a generar nuevos sentidos, normas y valores dentro de la vida cotidiana. Es decir, estaban suspendidos simultáneamente con un pie adentro y otro afuera de ese contexto determinado. Este fenómeno, que Yurchak llamó “vivir de una manera vnye”, generó nuevas temporalidades, relaciones sociales y sentidos que el Estado no pudo anticipar ni controlar. La coexistencia de varias influencias, modas, hábitos de consumo y gustos se volvieron parte de la vida cotidiana y desafiaron así las narrativas que pintaban a la sociedad soviética como gris, inmutable y uniforme, con lo que las interpretaciones sobre el significado del socialismo se volvieron entonces más alternativas y menos controlables.
Sin dudas, uno de los aportes que realiza Yurchak es una conceptualización de la Unión Soviética que se sale de lecturas dicotómicas. Para muchos de sus ciudadanos, los valores y las realidades de la vida socialista —como el sentido de igualdad, el altruismo, la amistad, la educación o el trabajo— fueron de una importancia vital, más allá de las falencias que podían consignarse en el sistema. Precisamente, Yurchak considera al socialismo tardío como un “sistema moral” altamente aceptado por sus ciudadanos y con alto vigor. En ese sentido, es interesante la utilización del concepto de socialismo tardío para describir al período analizado ya que ayuda a descartar las visiones dicotómicas de la Guerra Fría que lo abordaban como un enfrentamiento entre el “estancamiento” brezhneviano” y el “aceleracionismo gorbachoviano”, o como una disputa entre una cultura “oficial” y otra “no oficial o disidente”.
Una de las pocas impugnaciones que podrían realizarse a tan vasta empresa como la que emprendió Yurchak es que su “última generación soviética” es exclusivamente urbana y está basada mayormente en testimonios de residentes de la ciudad de Leningrado, muchos de los cuales están a su vez tamizados por el barniz que otorga la perspectiva temporal y el fenómeno de la nostalgia comunista. Por otra parte, y tal vez aquí se note el condicionante disciplinar, la obra omite referencias a los contextos nacionales e internacionales dentro de los cuales se inserta el objeto de estudio lo cual deja de lado las posibles influencias que pudieron haber ejercido en él. Sin ir más lejos, la propia disolución de la Unión Soviética es impensable si no se tiene en cuenta la enorme tentación que supuso el afuera capitalista para la élite comunista. A pesar de ello, si bien el objetivo de Yurchak no es explicar las causas de ese final, sin dudas nos brinda una serie de elementos fundamentales para entender —lejos de estereotipos y reduccionismos— la deriva de una generación que tuvo la amarga tarea de sepultar al país heredado de sus padres y abuelos.