Políticas de la Memoria
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Ezequiel Saferstein, A propósito de Leandro De Sagastizábal y Luis Quevedo, Optimistas Seriales. Conversaciones con editores
A propósito de Leandro De Sagastizábal y Luis Quevedo, Optimistas Seriales. Conversaciones con editores, Buenos Aires, Eudeba, 2015, 301 pp.
El libro editado por Leandro de Sagastizábal y Luis Quevedo reúne una serie de entrevistas a editores argentinos. Brinda, en palabra de sus protagonistas, un panorama acerca del estado actual de la actividad editorial. A partir de testimonios basados en trayectorias personales, anécdotas y memorias, las entrevistas recorren las condiciones de producción en las que operan los editores, las transformaciones de su oficio y del mercado editorial durante las últimas décadas. El libro consta de veintiuna entrevistas antecedidas por una introducción. Allí los autores afirman que se proponen aportar a la construcción de un archivo y fortalecer la profesión mediante el relato de trayectorias de los actores protagonistas y sus modos de acción.
El sector editorial argentino se constituyó históricamente como un espacio de producción heterogéneo, tanto en cuanto a la diversidad de actores, el tamaño de las empresas y temáticas publicadas, como en cuanto al grado de autonomía con respecto al mercado u otros poderes. En las últimas décadas el proceso de concentración reconfiguró este espacio, que pasó a estar dominado por los grandes grupos de capital transnacional. Como contracara, a principios de la década del presente siglo surgieron una numerosa cantidad de editoriales en un principio autodenominadas “independientes”, muchas de las cuales harían su camino como pequeñas y medianas empresas profesionalizadas. Si bien ante la inferioridad de condiciones estas editoriales situaron su principal competencia en el plano simbólico, varias lograron insertarse en los espacios dominantes de circulación de literatura y libros y disputarles mercados a los grupos mediante una revitalización del oficio. Optimistas Seriales sobrevuela este momento y relata las historias de editoriales muy disímiles en cuanto a diversos factores, tales como: el tamaño de las empresas —desde el editor del grupo multimedia Planeta, hasta el de la pequeña Aurelia Rivera—; la trayectoria de sus editores —como el caso de los históricos Daniel Divinsky de De La Flor, Alberto Díaz, de Siglo XXI y Víctor Landman de Gedisa, frente a los jóvenes Carlos Díaz, también de Siglo XXI y Leopoldo Kulesz de Del Zorzal—; los géneros publicados por la editorial —representantes de editoriales literarias como Leonora Djament, de Eterna Cadencia, y Gloria López Llovet, de la histórica Sudamericana adquirida por Random House, así como de editoriales infantiles y educativas—; la posición en torno a los polos de la edición de editores más comerciales como Trinidad Vergara de VyR y más próximos al polo cultural, como Siglo XXI, y en cuanto al público al que apuntan, desde editoras generalistas como Ana María Cabanellas de Claridad y Luz Henríquez de El Ateneo, hasta editoras especializadas en el público universitario como Patricia Picolini, de la Red de Editoriales Universitarias Nacionales.
De acuerdo con Pierre Bourdieu, el editor es un personaje doble que media entre la cultura y los negocios: para publicar un libro debe conciliar ambos aspectos conflictivos, los cuales le brindan al sector una lógica económica y simbólica. Aun teniendo en cuenta la heterogeneidad de las editoriales, la mayoría de los entrevistados acuerda con este carácter dual del oficio, atravesado por la creciente mercantilización de la producción cultural. El discurso de los editores acerca del carácter de intervención cultural que tiene el oficio, convive con el realismo de la sustentabilidad económica de los proyectos y de la generación de ganancias. Así, en los relatos de cada uno de los editores conviven en tensión afirmaciones del tipo “el editor es un creador” y “ninguna editorial puede subsistir si los libros no se tratan como cualquier otro producto comercial, como chorizos o prendas de abrigo”, de Divinsky, o “trabajamos con intangibles, con producción cultural, intelectual y artística que convertimos en un objeto que luego se comercializa”, de Fernando Esteves, de SM. También en las trayectorias aparecen manifestaciones que coinciden con un cambio de época, como el caso de Alberto Díaz, uno de los actores clave de la primera fundación de Siglo XXI en Argentina, quien al pasar a formar parte del grupo Planeta reafirma la importancia de haber incorporado herramientas de “management, de control de costos y de planificación editorial”.
En este sentido, uno de los principales aportes de Optimistas Seriales es la presentación de los editores como parte de un sector cultural atravesado por transformaciones profundas, relacionadas con lo que el historiador Jean-Yves Mollier llama un “nuevo paradigma de la edición”, en el que la lógica financiera de los grupos impone condiciones a los demás actores. Uno de los modos de adaptación a esa situación es la profesionalización del oficio. Los entrevistados se alejan de la visión del editor tradicional, cuya intervención activa dentro del campo intelectual convivía con modos artesanales de trabajo, los cuales podían trabar el crecimiento y la sustentabilidad de la empresa. En las preguntas y las respuestas aparece la profesionalización de la actividad, provocada también por el escenario que se configuró en los últimos años: el proyecto cultural de injerencia en el debate intelectual no puede ser escindido de un aprendizaje técnico y de una planificación comercial del catálogo. En palabras de Leopoldo Kulesz, “me fui profesionalizando a los golpes y equivocándome mucho […] Cuando el catálogo crece no hay alternativas. Para mantener la presencia y el crecimiento hay que organizarse”, cuestión que se manifiesta en las capacitaciones de los pequeños y medianos editores en la Carrera de Edición de la UBA y en la Feria de Frankfurt. El libro recorre también otras problemáticas de la actualidad editorial, tales como la construcción del catálogo y su equilibrio, el libro digital y las tensiones entre el editor y su empresa.
Optimistas Seriales se inscribe en la reciente colección “La Vida y los Libros”, que ya tiene otros tres títulos publicados: el Manual para editores del siglo XXI, de Fernando Esteves; Un editor de tres siglos. Los libros y la vida de Arnaldo Orfila Reynal, de Carlos Díaz, Alejandro Archain y Gonzalo Álvarez y Arturo Peña Lillo. Un editor argentino, una completa investigación histórica realizada por De Sagastizábal y Alejandra Giuliani acerca de la trayectoria y el catálogo del editor de Arturo Jauretche y Abelardo Ramos. Esta colección que combina libros técnicos con investigaciones históricas sobre editores tiene el mérito de aportar al creciente campo de estudios sobre el Libro y la Edición. La contribución de Optimistas Seriales radica en brindar insumos —los propios testimonios— que brindan un panorama de la dinámica actual del espacio editorial local. Los autores no se proponen analizar las entrevistas ni llevar a cabo un trabajo sociológico o historiográfico de la edición, sino dar a conocer el punto de vista de los actores acerca de la mediación editorial en un momento de transformaciones que merecen ser analizadas en profundidad.
Como afirma Bourdieu, el editor es el personaje con intereses concretos que se encarga de las operaciones de selección y marcado de textos al inscribirlos en determinada tradición. En este sentido, la selección de los entrevistados, los discursos que los protagonistas elaboran y la colección en la que se inscribe, brindan un panorama acerca del cambio de época en el mundo editorial actual. Los modos de hacer tradicionales expresados en tantas memorias de editores son paulatinamente reemplazados por prácticas y representaciones asociadas a una nueva etapa de profesionalización de la actividad. Optimistas seriales describe estas transformaciones a partir de testimonios de primera mano.
Ezequiel Saferstein(CeDInCI-CONICET)
 
Presentación: Dossier Intelectuales, revistas culturales y antifascismo en Francia
En su ya clásico libro sobre Los intelectuales en Francia, Pascal Ory y Jean-François Sirinelli afirman que “incluso antes de llegar al poder, el Frente Popular hace un amplio llamamiento a los intelectuales, ya sea a prestigiosos individuos que están en primera línea o a asociaciones preocupadas por no situarse ni en el terreno de los partidos ni en el de los sindicatos y agrupaciones corporativas”. Esa particularidad marcó desde sus inicios a la experiencia del Frente Popular el que, contrariamente al Cartel de Izquierda, no buscó ser una mera coalición electoral, sino también una unión de decenas de organizaciones cuyos objetivos eran principalmente culturales. Por ello, en Francia, y en gran parte de los ámbitos atraídos por esta prédica, el antifascismo fue un combate librado fuertemente en el plano de la cultura y un asunto en el que los intelectuales tuvieron un papel muy destacado.
Este dossier propone volver a repensar algunos aspectos de esa “bella ilusión” que marcó un momento clave de la historia francesa del siglo XX. El primer artículo, a cargo de Ricardo Pasolini, —investigador independiente del Conicet y profesor de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN)—, estudia el rol del Comité de Vigilancia de los Intelectuales Antifascistas (C.V.I.A.) a través de las principales publicaciones del antifascismo cultural (Commune, Europe, Esprit y La Révolution Prolétariènne), atendiendo al clima de renovación de la vida intelectual y política francesa de los años treinta. Cierra el dossier un artículo de Magalí Devés —doctora en Historia y profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires—, sobre el papel de la gráfica y los cruces entre arte y política en el segundo proyecto editorial conducido por Henri Barbusse luego de la experiencia de Clarté: la revista Monde (1928-1935).
 
Presentación: Sexo y Revolución, programa de memorias políticas feministas y sexo-genéricas CeDInCI/UNSAM
El Programa de memorias políticas feministas y sexo-genéricas, Sexo y Revolución, comenzó a fundarse hace mucho, por lo menos hace 18 años, cuando un pequeño grupo, entre quienes se contaba Horacio Tarcus, su actual director, impulsó la creación del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas.[1]
La sigla CeDInCI contenía muchas ideas: ser algo más que un archivo, investigar sobre lo preservado, convertir en centro lo que estaba en los márgenes, atender a la cultura tanto como a la política, intervenir en la producción del documento que contará la historia y, sobre todo, pensar una izquierda en plural. Un plural que no clausura la conflictiva construcción de las izquierdas, sino que apunta a recuperar todo su intenso legado. Unas izquierdas que llevan la promesa más allá de la revolución de las estructuras económicas y el fin de la explotación del trabajo. Izquierdas capaces de reimaginar la vida que va del sueño al ocio, de la comida a la sexualidad, del vestir a los usos del tiempo y del cuerpo.
El Programa continuó fundándose cada vez que llegó al CeDInCI un libro sobre el placer sexual, la fatiga o la utopía. O un folleto sobre la homosexualidad. O el volante de una pequeña agrupación feminista. Y se consolidó, sin nombre aún, cuando esos papeles fueron fundidos en el acervo de estas izquierdas con memoria, sin ocupar un estante menor, un ítem relegado o una etiqueta minorizada.
Hay otro detalle que hace a la historia subterránea del Programa: el CeDInCI nunca fue solamente un archivo de Libros Importantes de Grandes Hombres. Es, además, un reservorio de volúmenes precarios, de folletería efímera, de volantito fotocopiado, de revistas de papel barato. Y… cómo pedirle límite al fetichismo del guardado! Es, también, el refugio del viejo carnet de asociación al partido, la libreta de notas, los recortes periodísticos pegados con plasticola o escondidos en los libros, los pines multicolores, el retrato sepia, el sticker de colectivo, las notas manuscritas y, en el colmo de la necrofilia intelectual, la máscara mortuoria de un autor. Y su moñito de etiqueta.
Ese afán rescatador de la huella material de la memoria lleva a respetar el celo guardador de los demás. Y, como decía, no son sólo Grandes Hombres seguros de que el porvenir les guarda sitio. Es, también, la garantía de un lugar para innumerables actores, actrices y actuantes de la historia quienes además de agitar, marchar, activar, animar asambleas y comisiones internas, ocupar secretarías, romper filas, inventar marchas propias y nuevas columnas, levantar banderas multicolores y sufrir exilios, represión y muerte… escribieron y editaron o recortaron y archivaron o guardaron con la esperanza de una celebración como esta.
El año pasado el Programa se terminó de fundar cuando llegó Juan Pablo Queiroz, con promesas de donaciones, con revistas bajo el brazo y con su propia obsesión guardadora y memoriosa. No hubo más que buscar un formato para tanto entusiasmo y convocar a otras personas que sabíamos tomadas por una manía similar y que acostumbran a honrar las huellas materiales de sus militancias pasadas y presentes. Si conocen a quienes en breve voy a nombrar, sabrán que es un gusto y un honor para el CeDInCI contar con el aporte de sus trayectorias, tan valiosas como diversas. Tengo el gusto de coordinar una colectiva asesora compuesta por: Mabel Bellucci, Virginia Cano, Nicolás Cuello, Fernando Davis, Lucas Morgan Disalvo, Francisco Fernández, Marcelo Ernesto Ferreyra, María Luisa Peralta, Juan Pablo Queiroz, Emmanuel Theumer, Catalina Trebisacce y Nayla Vacarezza.
El trabajo conjunto de la colectiva lleva pocos meses, sin embargo, ya mostró notables resultados. Para alcanzarlos fue fundamental el trabajo de todo el equipo del CeDInCI, especialmente, el de Horacio Tarcus, Verónica Tejeiro, Karina Jannello, Eugenia Sik y Virginia Castro, quienes comprendieron el arrebato y la ansiedad de quienes impulsamos el Programa.
En primer lugar, celebramos el ingreso reciente de seis fondos muy importantes. Con la inauguración misma del Programa llegó parte del archivo personal de Sara Torres, una figura central del feminismo argentino. Participante del mundo militante de los años setenta, codo a codo con su gran amigo, Néstor Perlongher. Desde el año 1986, activa organizadora de los Encuentros Nacionales de Mujeres. Fundó e integró diversos espacios, entre otros: ATEM (Asociación Trabajo y Estudio de la Mujer), Lugar de Mujer, Grupo Política Sexual, Asamblea Raquel Liberman (Mujeres Contra la Explotación sexual), Red Nacional de Prevención de la Violencia Doméstica, Red Internacional Contra la Explotación sexual y Red No a la Trata. El Fondo creado con su nombre posee un variado conjunto de documentación que refleja la trayectoria política y las inquietudes de Sara Torres desde la década del setenta hasta la actualidad, además de sumar numerosas publicaciones feministas de Argentina, Brasil, España y Uruguay.[2]
Del mismo modo nos enorgullece haber creado el Fondo Marcelo Manuel Benítez con el archivo personal de este fundamental militante de la izquierda y del FLH (Frente de Liberación Homosexual), espacios donde construyó una intensa amistad con Néstor Perlongher y Eduardo Todesca. Participó en la revista Somos del FLH a través de su escritura y sus dibujos. Luego de esa experiencia continuó cultivando sus múltiples intereses artísticos, para vincularse, tras la dictadura cívico-militar (1976-1983), con revistas como El Porteño y Nueva Presencia, y retomar su militancia integrando grupos como el GFG (Grupo Federativo Gay) junto a su antiguo compañero del FLH, Zelmar Acevedo y, más tarde, la CHA (Comunidad Homosexual Argentina). Tras otra década de silencio, retoma su actividad de ensayista en la revista digital La Tecla Eñe. Durante todos esos años, Benítez seleccionó y preservó gran parte del material que hoy compone su invaluable Fondo Personal.[3]
Una tercera figura se suma a nuestros flamantes ingresos, se trata de Sam Larson quien nació en la India, se crió en la ciudad de Catamarca y vive actualmente en Jersey City, EE.UU. Desde1990 hasta 1998 fue miembro de Act Up Américas, un comité de Act Up New York. Act Up Américas estaba compuesto por un grupo de activistas dedicado a difundir información sobre los tratamientos disponibles para combatir el SIDA y luchar por los derechos de las personas viviendo con VIH en América Latina. A comienzos de los años noventa, desde Jersey City, comenzó a publicar ka-buum, una publicación de impresión casera sobre el activismo LGBT en Latinoamérica que tuvo siete números y que era distribuida entre la comunidad gay latina residente en USA y enviada a grupos militantes latinoamericanos. Este fondo aporta documentos del activismo LGTB en Argentina y en Uruguay, especialmente, durante la década de 1990. El material fue recolectado por Larson durante su estadía en Argentina, donde participó activamente de distintos colectivos gay y lésbicos. Además, guarda un importante dossier de prensa relativo a las repercusiones mediáticas de las primeras cinco “marchas del orgullo gay, lésbico y transexual”, realizadas entre los años 1992 a 1996.[4]
Más recientemente, recibimos el archivo personal con el que creamos el Fondo Marcelo Ernesto Ferreyra quien forma parte de la colectiva asesora del Programa y llevó adelante durante décadas una impresionante labor de archivo. El Fondo ofrece un panorama exhaustivo de su vida activista desde 1987, primero en Buenos Aires y luego en Latinoamérica y el Caribe. Fue parte importante de experiencias fundamentales como la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) y Gays por los Derechos Civiles (Gays DC), y uno de los principales promotores de la Marcha del Orgullo en Buenos Aires. Con intensa actividad en organizaciones internacionales durante las últimas dos décadas, actualmente es miembro de la Heartland Alliance for Human Needs & Human Rights y de AKAHATÁ- Equipo de Trabajo en Sexualidades y Géneros.[5]
Con la donación de Marcelo Ferreyra llegó material que, a su pedido, permitió abrir otros dos Fondos personales. El de Oscar López Zenarruza, dramaturgo santafesino, residente en la provincia de Jujuy, que aporta materiales que permiten desestabilizar las historias centradas en Buenos Aires.[6] Y el de Eduardo Antonetti, otro animador de la CHA a cargo, entre otras, de la campaña STOP RAZZIA por la cual registraba cada gesto represivo hacia la comunidad. Fue un activista muy ligado a los organismos de Derechos Humanos; falleció en julio de 1996.[7]
Mientras celebramos la creación de estos fondos, recibimos muchas consultas de quienes quieren pensar en el destino de sus archivos, en el resguardo de sus papeles y, especialmente, en la posibilidad de compartirlos. A todas esas personas les decimos que el CeDInCI ofrece una garantía de resguardo institucional, pública y con voluntad de difundir y disponer a la consulta lo donado.
Un segundo paso del Programa fue comenzar a visibilizar el material que ya guardaba el CeDInCI, especialmente, libros y revistas. Para ello el equipo de Biblioteca y Hemeroteca desarrolló un descriptor con el nombre del Programa que hace posible identificar y rastrear en el Catálogo los materiales de interés para estas memorias. Poco a poco, cada material se irá etiquetando facilitando el acceso y las búsquedas temáticas.[8]
Otro proceso en curso es adquirir y sumar a través de donaciones revistas feministas, lesbianas, del movimiento gay, LGTB, etc. A su vez, es un objetivo de corto plazo comenzar a completar las colecciones que ya se encuentran en el catálogo. Las revistas son las estrellas de este año en el CeDInCI, donde también se desarrolla un Proyecto de Investigación (PICT) financiado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, dedicado especialmente a ellas.[9] Uno de los resultados más visibles de esa labor institucional es el flamante Portal de revistas latinoamericanas AMÉRICALEE. Esta plataforma virtual de libre acceso a los materiales fue presentada a mediados de este año y ya cuenta con más de treinta revistas que hacen a la cultura y a la política de América Latina.[10] Hasta el momento, el Programa ha incluido allí, con sus respectivos índices, cinco publicaciones: Somos (FLH), la revista Postdata (Grupo Federativo Gay), la revista Sodoma (Grupo de Acción Gay), la revista Persona (Movimiento de Liberación Feminista) y la revista Mariel animada por Reinaldo Arenas, entre otros intelectuales cubanos, en el exilio.
A su vez, la presentación formal del Programa se dio al mismo tiempo que se inauguraba la muestra “Gráficas desviadas, placeres subterráneos. Fanzines en la contracultura punk como espacios de imaginación política del cuerpo”, preparada especialmente por Nicolás Cuello, Lucas Morgan Disalvo y Verónica Tejeiro. El material exhibido proviene de iniciativas y ediciones independientes; se trata de un conjunto de experiencias contraculturales y de experimentación gráfica que no suelen atraer la atención de los archivos institucionales. Al finalizar la muestra, una gran cantidad de fanzines, folletos y volantes podrán ser consultados para ofrecer una nueva vía de entrada a las últimas décadas.
Este Programa nace en un momento de fuerte memorialística impulsada por varios emprendimientos archivísticos locales e internacionales.[11] Es nuestro deseo entrar en diálogo con esas otras experiencias de archivo, más o menos institucionales, militantes, activistas y/o personales que se desarrollan diariamente en diversas latitudes. Mientras tanto, este dossier presenta un texto de intervención crítica sobre la construcción de este tipo de archivos escrito por María Luisa Peralta poco tiempo antes de la creación del Programa. La autora, quien forma parte de la colectiva asesora, es activista lesbiana en el movimiento GLTB desde 1996. Es bióloga y actualmente cursa el doctorado en Epistemología e Historia de la Ciencia de la Universidad de Tres de Febrero (UNTreF). Participó de numerosas organizaciones. Hace archivo desde el inicio de su activismo; en 2011 fue una de las fundadoras de Potencia Tortillera, archivo digitalizado del activismo lésbico argentino, del que fue parte hasta noviembre de 2015.
Peralta presenta cuestiones críticas para la conformación y el sostenimiento de archivos GLTB a partir de sus propias experiencias. En su texto plantea la necesidad de recuperar la oralidad en la preservación de la memoria y propone una figura mestiza o anfibia que logre articular lo mejor de dos mundos diferenciados aunque, en este caso, complementarios: activistas académicxs o académicxs activistas.Como prueba de esa lectura que no por admirada deja de ser crítica, Peralta presenta para este dossier de Políticas de la Memoria, un breve documento que proviene del Fondo Sara Torres. Se trata de una hoja mecanografiada en sus dos caras titulada “Carta de persona a persona”, y que fuera repartida por Elena Napolitano, activista lesbiana, sobre el final de la dictadura. Constituye una rareza que compartimos en edición facsimilar, cuya selección para esta publicación busca cumplir un objetivo central del Programa: poner en circulación los materiales donados para que se multipliquen las lecturas que no encontraron hasta ahora o que se vieron restringidas a pocos ojos.Por último, en su texto inaugural escrito colectivamente, el Programa establece objetivos entre los que se cuenta: “fortalecer el estudio y debate acerca de la relación de los movimientos de mujeres, los feminismos y los activismos sexo-genéricos con las izquierdas en todo su arco de expresión”.[12] En este sentido, Fernando Davis recupera para este dossier otro documento fundamental, esta vez, una prueba del vital momento de encuentro entre la izquierda partidaria y sindical, y las acciones organizadas de la visibilización y la militancia homosexual. Se trata de un número del Boletín de la agrupación Nuestro Mundo, antecedente del FLH.El autor es profesor e investigador de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y de la Universidad Nacional de las Artes (UNA). Dirige el LABIAL, laboratorio de investigación en prácticas artísticas contemporáneas, en la Facultad de Bellas Artes de la UNLP, el proyecto de investigación “Genealogías críticas de las desobediencias sexuales desde el sur. Contraescrituras, tecnologías sexo-políticas y dispositivos de subjetivación (1982-2012)” y la Cátedra Libre “Prácticas artísticas y políticas sexuales”, también en la UNLP.Quienes impulsamos el Programa creemos que es necesario seguir pensando los modos de hacer memoria. Porque no es inocente ningún gesto de recorte y etiquetado. Porque son profundamente significativas los estrategias de producción de nuevas visibilidades. Porque disponer los papeles de la memoria al uso público llama al debate de esos relatos. Porque, como la revista del CeDInCI dice desde su título, estamos siempre ante Políticas de la Memoria. Y porque, al fin, las memorias feministas y sexo-genéricas se merecían un espacio más donde practicarse, debatirse y lucir.
Estas notas recuperan el texto leído el 24 de junio de 2016, en ocasión de la presentación del Programa. ↑
Fondo Sara Torres: http://archivos.cedinci.org/index.php/sara-torres-fondo ↑
Fondo Marcelo Manuel Benítez:http://archivos.cedinci.org/index.php/marcelo-manuel-benitez-fondo ↑
Fondo Sam Larson: http://archivos.cedinci.org/index.php/sam-larson-fondo ↑
Fondo Marcelo Ernesto Ferreyra: http://archivos.cedinci.org/index.php/marcelo-ferreyra-fondo ↑
Fondo Oscar López Zenarruza: http://archivos.cedinci.org/index.php/oscar-lopez-zenarrusa-fondo ↑
Fondo Eduardo Antonetti: http://archivos.cedinci.org/index.php/eduardo-antonetti-fondo ↑
Contamos para ello con la asistencia de voluntarios, en este momento, por ejemplo, Pablo Luzza se dedica a esa tarea y a otras relacionadas con la catalogación. ↑
“Publicaciones periódicas y proyectos editoriales de las formaciones intelectuales nacional-populares y de izquierda en Argentina (1910-1980)”, dirigido por la doctora Alejandra Mailhe. ↑
Portal de revistas latinoamericanas del CeDInCI: http://americalee.cedinci.org/. ↑
Ver: http://www.cedinci.org/investigacion.asp ↑
Ver: https://www.facebook.com/ProgramaSyRevolucion/ ↑
 
Anexo documental: Nuestra Tribuna / Selección de artículos / Anexo de imágenes
Nuestra Tribuna, Selección de artículos
Anexo de imágenes
Artículos del grupo edito
Circunstancia histórica de la Federación Obrera y de la Agrupación Socialista de Buenos Aires (1890-1893) : Un aporte documental
Circunstancia histórica de la Federación Obrera y de la Agrupación Socialista de Buenos Aires (1890-1893)
Un aporte documental
Un aporte documental
Por Horacio TarcusCeDInCI/UNSAM-CONICET
 
A propósito de Miranda Lida, Historia del catolicismo en la Argentina. Entre el siglo XIX y el XX, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2015, 272 pp.
A propósito de Miranda Lida, Historia del catolicismo en la Argentina. Entre el siglo XIX y el XX, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2015, 272 pp.
 
Presentación: Homenaje a Rodolfo Mondolfo marxista, a 40 años de su desaparición
En los últimos cuatro números de Políticas de la Memoria, dentro de la sección Historia Intelectual Europea “Homenaje a José Sazbón”, ha ido apareciendo una saga con los escritos clásicos en torno a la “crisis del marxismo” que se desarrolló en Europa a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Comenzó en el n° 13 (2012) con la publicación del texto de Georges Sorel, “La descomposición del marxismo” (1908), que tradujo y presentó Daniel Sazbón. En el número siguiente dimos a conocer dos textos inéditos en castellano del checo Tomáš Masaryk de los años 1898 y 1899 con una introducción de Horacio Tarcus. En el n° 15 (2014) ofrecimos, por primera vez en español, el texto clásico de Benedetto Croce, “Cómo nació y cómo murió el marxismo teórico en Italia” (1937), precedido de un estudio de Horacio Tarcus. Y en el último número presentamos el más influyente escrito sobre Marx de Giovanni Gentile, “La filosofía de la praxis” (1899), que también permanecía inédito en nuestra lengua, con traducción y estudio introductorio de Miguel Candioti.
En esta oportunidad hemos decidido rendir homenaje a Rodolfo Mondolfo (1877-1976), a cuatro décadas de su fallecimiento, publicando algunos de entre sus varios escritos sobre marxismo aún no aparecidos en castellano, y también una entrevista que tiene casi el carácter de un inédito. Los dos artículos que hemos escogido son habitualmente citados porque resultan representativos de dos momentos bien definidos en la trayectoria del Mondolfo marxista. El primero, “Socialismo y filosofía” (1913) nos muestra al intelectual socialista preocupado por la unidad ideológica del partido del proletariado como única vía para resolver la crisis que lo divide entre “revolucionarios” y “reformistas extremos”. Ambas tendencias son acusadas de desconocer la verdadera doctrina marxiana de la praxis y caer, cada una a su modo, en el determinismo y el elitismo. El otro texto, “Recordando a Antonio Labriola” (1924), escrito ya en pleno régimen fascista, resulta importante por su decidido rescate programático del padre del marxismo teórico italiano (varios años anterior a la similar reivindicación realizada por Antonio Gramsci en los Cuadernos de la cárcel), y porque contrasta notablemente con las fuertes acusaciones de determinismo lanzadas contra el mismo Labriola una década antes. Los dos textos fueron traducidos por Miguel Candioti, cuyo estudio introductorio intenta proporcionar las claves para captar el sentido, la fortaleza y la debilidad del marxismo teórico mondolfiano en sus elementos fundamentales. La entrevista, por último, fue realizada por el poeta y periodista Alberto Szpunberg en agosto de 1975, menos de un año antes del deceso de Mondolfo, y a pocos meses de que Szpunberg tuviera que exiliarse, en una primera escala, en Caracas. Allí mismo apareció en un suplemento dominical del diario El Nacional, un mes y una semana después de que nuestro autor muriera en Buenos Aires. No volvió a ser publicada hasta hoy.
 
Recordando a Antonio Labriola
Historia Intelectual europea – Dossier La “crisis del marxismo” (V)
Recordando a Antonio Labriola
Por Rodolfo Mondolfo
 
La Carta de persona a persona: Una pieza para la trama lésbica del activismo gltb argentino voz
Las historias del activismo gltb que más circulan en Argentina, las que se plasman en libros, documentales, en el relato folklórico que pasa de boca en boca entre activistas y en el relato popular que recibe la sociedad en general, así como buena parte de los estudios académicos, se escriben principalmente en clave gay.[1] Hay casi una épica gay, favorecida por el tipo de activismo, los modos, las formas de organización, las demandas, las interlocuciones, las marcas biográficas y los espacios de inscripción de los militantes gays. La militancia de las lesbianas, de las travestis, de los hombres trans, de las mujeres trans y de lxs bisexuales tiene algunos puntos compartidos y otros de notoria divergencia. Hay otra historia, debajo, en paralelo y entrelazada con la épica, que es necesario preservar para comprender realmente el desarrollo del movimiento gltb argentino en toda su creatividad, valor y riqueza. El documento que presentamos en esta sección, un volante repartido por Elena Napolitano, ilustra muy bien esa trama militante donde los hilos se trenzan unas veces y se separan otras
Políticas de la Memoria n° 17
Número completo
Políticas de la memoria n° 17
- diciembre 2017 -
Anuario de investigación del CeDInCI. Publica artículos arbitrados, reflexiones críticas, entrevistas, encuestas y reseñas criticas que contribuyan al estudio y reflexión de los debates actuales sobre historia intelectual, las izquierdas y los movimientos sociales en la Argentina, en América Latina y en el mundo, las teorías críticas y emancipatorias y las políticas de archivo, preservación y representación de lamemoria colectiva, desde diversas tradiciones disciplinares