22 research outputs found

    Recensión: Horacio M. Sánchez de Loria Parodi, Delfina Bunge. Una católica militante en tiempos turbulentos

    No full text
    Horacio M. Sánchez de Loria Parodi, Delfina Bunge. Una católica militante en tiempos turbulentos, Buenos Aires, Mil Palabras, 2024, 304 pp., ISBN: 9789874869029

    Mariano Sánchez de Loria, congresal de 1816

    No full text
    Resumen: bicentenario de la independencia es un momento oportuno para recordar a los diputados que firmaron la histórica acta del 9 de julio de 1816 en el Congreso de Tucumán. Mariano Sánchez de Loria —que pertenecía a una antigua familia hispano-criolla— fue uno de ellos, diputado por Charcas (Alto Perú, hoy Bolivia), se incorporó al congreso en la sesión del 5 de junio. Fue un decidido partidario de la forma monárquica de gobierno, inclinándose por la restauración incaica. Cuando enviudó hacia 1817 dejo de asistir a las sesiones y regresó a su tierra natal en donde profesó como sacerdote; fue canónigo de la Catedral de Charcas y falleció en Pocobamba ejerciendo el curato en ese distrito del Departamento de Potosí el 2 de agosto de 1842.Abstract: The bicentenary of independence is appropriate to remind members who signed the historic act of July 9, 1816 at the Congress of Tucuman. Mariano Sanchez de Loria, was one of them, deputy for Charcas (Alto Perú, Bolivia), he belonged an old hispanic-creole family. He joined the Congress in session on June 5. It was a strong supporter of the monarchical form of government, leaning Inca restoration. When widowed around 1817 he leaves to attend the sessions and returned to his homeland where he professed as a priest. He was canon of the Cathedral of Charcas and died in Pocobamba exercising the parish in the district of the Department of Potosi on August 2, 1842

    Félix Frías : Escritos políticos. Selección y estudio preliminar de Horacio M. Sánchez de Loria Parodi, por Félix Frías, Buenos Aires, Biblioteca Jockey Club, 2005, 192 págs.

    No full text
    Resumen: Siempre estuve persuadido que sin creencias ni costumbres cristianas no hay República posible. Con estas palabras del testamento de Félix Frías, redactado en abril de 1881, poco antes de morir, sintetiza Horacio M. Sánchez de Loria Parodi el pensamiento de este eximio político de la generación del 37, "militante católico de fuste, de sinceras y profundas convicciones"

    Temas de Historia Argentina y Americana, 2016, nº 24 (número completo)

    No full text
    Contenido: La facultad de perdonar : conmutación de penas y división de poderes / María Angélica Corva -- Con la república y contra la república : la Argentina y la guerra civil española / Beatriz Figallo -- Los comunistas frente al peronismo : 1943-1955 / Andrés Gurbanov ; Sebastián J. Rodríguez -- Destellos en el mar : estudio comparado del Faro de la Barra, en Brasil y el Faro Recalada a Bahía Blanca, como forjadores de identidad patrimonial / Henrique José Jesús Garcez ; Sebastián Emiliano Morán -- Sociabilidad y vida universitaria : la fundación argentina en la ciudad universitaria de París / Hebe Carmen Pelosi -- Scalabrini Ortíz y el revisionismo histórico / Gonzalo Rubio García -- Mariano Sánchez de Loria, congresal de 1816 / Horacio M. Sánchez de Loria Parodi -- Métodos de evangelización jesuita entre mocovíes y abipones a mediados del siglo XVIII / Ignacio Zubizarreta -- Estudios y reseñas bibliográfica

    El pensamiento político de fray Mamerto Esquiú

    No full text
    Resumen: Fray Mamerto Esquiú (1826-1883) destaca como un personaje ejemplar y singular en la historia argentina. Desplegó una intensa actividad pública como profesor, legislador provincial, periodista y Obispo de Córdoba en 1880.En el plano teológico-filosófico se consideraba discípulo de Santo Tomás de Aquino. Si bien padeció los rigores de la precaria situación política del país, que le impidieron adquirir una formación sólida y sistemática, los principios políticos que profesó se compadecían perfectamente con una formación clásica. Estos principios podríamos sintetizarlos de este modo: 1) todo poder viene de Dios, 2) La sociedad humana es una comunidad; 3) Existe una pluralidad de ordenes sociales y 4) la Constitución de 1853 reconocía un orden trascendente y fue un cauce concreto para encauzarnos frente al despotismo y la anarquía que nos signaba

    El poder político

    No full text
    Resumen: El poder es un fenómeno natural, vinculado a la naturalidad propia de la comunidad política, cuya finalidad es el bien común. Alude a un principio de unidad social, a un elemento de dirección imprescindible en toda sociedad. Así lo ha entendido la tradición cristiana, fundamentalmente Santo Tomás de Aquino, que lo hace derivar del acto de la creación; es adecuado al orden de los seres creados y como fuerza personalizada debe estar encauzada por el derecho y ser reconocida socialmente. Pero si bien el poder siempre fue motivo de deseo y recelo, el poder ha ido creciendo al compás de una concepción patológica sobre su naturaleza y ejercicio. La teoría de la soberanía, sistematizada por Jean Bodin, que acompaña el nacimiento del Estado-nación supuso un cambio en la estimación sobre el poder. El poder pasa a constituir la forma sustancial de la comunidad, y este poder irá absorbiendo-a medida que avance el proceso histórico de secularización social-todas las autoridades hasta proclamarse soberano. Pero para comprender plenamente la naturaleza del poder es necesario, como decía Romano Guardini, acercarse a la Revelación; Guardini subraya que el carácter decisivo del mensaje cristiano sobre el poder se expresa en una palabra: la humildad, ya que el auténtico poder es servicio

    El fin de la comunidad política en Santo Tomás de Aquino

    No full text
    Frente a la grave crisis del Estado liberal democrático, social asistencial, o Walfare State, que es la forma que la comunidad política ha adquirido en la modernidad, los principios tomistas, entre los que destaca la noción de bien común, clave de bóveda de su concepción política, ofrecen un potencial de justicia notable para nuestra sociedad. Para el Aquinate, la comunidad política es un todo dinámico, una unidad práctica, jerárquica, compleja, integral, moral, existencial. Concretamente es el resultado de una especie de fermentación, de desarrollo de fuerzas sociales operantes que se van estabilizando, conforme las circunstancias concretas que enfrenta. Es el término natural de las más profundas aspiraciones humanas. Su fin es el bien común

    Notas sobre la historia de la Sociedad Tomista Argentina

    No full text
    El padre Ignacio Andereggen, actual presidente de la Sociedad Tomista Argentina, ha tenido la magnífica idea de invitarnos, en el marco de esta fructífera LXVII Semana, a volver la mirada hacia la historia de nuestra institución, y por lo tanto al contexto histórico, político y cultural que la vio nacer. Dos instituciones están íntimamente vinculadas a su nacimiento, del que en 2024 se cumplen 76 años: los Cursos de Cultura Católica y la Universidad Católica Argentina, En ellas la figura de Santo Tomás ocupa el centro de la escena

    Virtud y política en el movimiento católico del ochenta

    No full text
    Resumen: El fin propio de la política en la doctrina de Santo Tomás de Aquino es el bien común, entendido como el bien vivir temporal basado en la virtud, agente por excelencia que junto a la amistad cívica enriquece los vínculos sociales, teniendo en cuenta que el fin último de la persona humana es la vida eterna. En la doctrina política tomista, como vemos, la virtud ocupa un lugar central y así el Aquinate ha sintetizado los contenidos del bien común inmanente al reseñar las responsabilidades del gobernante: 1) instituir a la multitud en la unidad de la paz; 2) promover la vida virtuosa (ya sea a través de las leyes, las costumbres, las conductas y los actos ejemplares) y 3) procurar la existencia de bienes materiales suficientes para una vida virtuosa. El poder político se legitima, entonces, en la medida en que tiende a configurar dinámicamente un clima de virtud en todos los órdenes sociales, siempre en vistas del fin último trascendente, y en el marco de las mejores tradiciones de cada comunidad política concreta. Precisamente entre nosotros el movimiento católico del ochenta del siglo XIX fue un ejemplo concreto que advirtió a sus contemporáneos sobre la necesidad de fundar la vida política en las virtudes y más allá del cambio de circunstancias, sus reflexiones y propuestas guardan una notable actualidad. Destacaron tres ámbitos: la forma de gobierno, la familia y la educación

    Cultura y política

    No full text
    Para Santo Tomás de Aquino la comunidad política debe estar informada por el espíritu evangélico, sin el cual se constituiría en un obstáculo para la realización humana. Dado nuestro fin trascendente es necesario que las instituciones que nos han sido dadas por la naturaleza y la Gracia, articulen sus esfuerzos en orden a nuestro último destino. “si la vida presente, el bienestar y la rectitud moral que ella comporta, tienen por fin la felicidad celeste, corresponde en consecuencia a la función de gobierno procurar el bien común de la multitud, según un método capaz de hacerle obtener la felicidad celeste, es decir que debe prescribir lo que conduce a ella y en la medida de lo posible prohibir lo que le es contrario”.En términos de hoy Santo Tomás destaca que el kerygma, el anuncio cristiano, tiene un contenido ineludiblemente social, ya que en el corazón mismo del Evangelio está la vida comunitaria y no sólo la relación personal con Dios. “Lo que hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, lo hicisteis a mí» (Mt 25,40). «Buscad ante todo el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás vendrá por añadidura» (Mt 6,33). Lo que indica el Evangelio es que en la medida que El reine, la vida social será ámbito de paz, justicia y dignidad para todos. Ahora bien dada la secularización actual con su consecuente concepción materialista de la comunidad política o Estado, esto puede parecer chocante y desgraciadamente no sólo en ámbitos alejados de la Fe. Pero el pensamiento cristiano clásico siempre ha hecho hincapié en ello, sin clericalismos, absorciones o confusiones
    corecore