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Ternura y violencia
Libro reseñado:Era mucho el miedo. Gloria Inés Peláez. Desde Abajo, Bogotá, 2016, 246 pp. La odisea de una muchacha llamada Adela, casi una adolescente, sobreviviente de la tragedia de Armero, viuda de la violencia y madre de una bebé enferma, es lo que narra la escritora colombiana Gloria Inés Peláez (Manizales, 1956), en esta, su segunda novela publicada. La obra tuvo como fuente diversas entrevistas realizadas por la autora a mujeres colombianas desplazadas, y logra condensar no solamente la dolorosa experiencia de las víctimas en un país azotado por múltiples violencias, sino también la perspectiva profundamente humana de un grupo de personajes femeninos que, a pesar de las difíciles circunstancias que deben afrontar, encuentran siempre la solidaridad y el coraje necesarios para seguir su camino.El esposo de Adela, un subintendente de la policía, mucho mayor que ella, muere en un ataque guerrillero a Venadillo, población del norte del Tolima, y ella no tiene más remedio que regresar a vivir a casa de su mamá en Lérida, pueblo cercano a la desaparecida Armero que acogió a muchos sobrevivientes de la tragedia del volcán nevado del Ruiz. A esta casa llega con su bebé enferma y con una carencia casi total de recursos, pues nada le quedó tras la trágica muerte de su marido, y la madre apenas sobrevive en el día a día. Lo único que Adela tiene claro es que la salvación de su hija solo será posible si logra llevarla a que la atiendan los médicos en Bogotá, y en la búsqueda de apoyo para ese fin empieza a enterarse de hechos del pasado que pueden afectar su presente, tales como la existencia de lazos familiares desconocidos y las actividades ilegales en las que al parecer estuvo involucrado su esposo muerto
La modénature: un nuevo camino para experimentar las obras de Rogelio Salmona
Libro reseñado:
Rogelio Salmona, compositor de percepciones. Revisión del papel de la modénature en la representación arquitectónica. José Leonardo Prieto Fandiño. Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2013, 216 pp.
En este libro, Leonardo Prieto da cuenta de su investigación dirigida a desentrañar la materialización alcanzada por Salmona en sus obras, más allá de sus afinidades con otros discursos. Se trata, dice, de examinar la gramática de la obra, como lo proponía Mies van der Rohe, y de no verla como un simple hecho constructivo; de estudiarla como lo proponía el mismo arquitecto, no solo en su individualidad, sino como parte de un conjunto, donde se conjugan elementos diversos de tiempo y espacio. Hacer manifiesta esa intención del arquitecto le permite al autor del libro resaltar la poética que encierra, la cual —dice— no es fruto de una creación ex nihilo, sino que hace parte de toda una cultura arquitectónica creada a través de la historia y puesta a disposición de quien pueda develar las ideas que encierra y de esta manera articularse con la gran producción de la arquitectura.
En su planteamiento, argumenta que Rogelio Salmona es consciente de que la materialización de sus obras no solo afecta de modo decisivo la percepción del observador, sino que entraña una articulación con arquitectura del pasado y con una vocación de perdurar en el tiempo. Y por ello, en su investigación, se propone ir más allá de la forma tangible para desentrañar lo que denomina la “esencia” de la forma, esto es, poder hacer manifiestas las ideas que la acompañan pero en la articulación con los diferentes elementos que la componen y los acontecimientos que la obra espacializa
Narraciones de un escritor de opio
Libro reseñado:
Un poco triste pero más feliz que los demás. Rafael Chaparro Madiedo, Alejandro González Ochoa (compilación) y Tobías (ilustración). Tropo, Zaragoza, 2013, 108 pp., il.
Chaparro tiene numerosos lectores devotos como consecuencia de su única publicación en vida, Opio en las nubes, novela premiada por Colcultura (1992), que durante más de veinte años ha dividido entre el escepticismo y el entusiasmo a críticos y lectores; entre aquellos para los que el ácido estribillo “trip, trip, trip” es divisa de gueto y quienes juzgan que es un escritor mediocre y sobrevalorado.
Chaparro estudió en el Colegio Helvetia y en la Universidad de los Andes; trabajó en la revista liberal Consigna (de Jorge Mario Eastman) y en el periódico conservador La Prensa (de Juan Carlos Pastrana); fue libretista del programa de humor político Zoociedad y del infantil La Brújula Mágica. Fallecido a los 31 años, comparte con Andrés Caicedo (quien vivió hasta los 25) varias ca- racterísticas: muerte temprana, poca obra publicada en vida, marginalidad en los temas, melomanía, y continuar publicando desde ultratumba gracias al entusiasmo de sus lectores; estas coincidencias entre los dos darían para intentar un estudio que hasta hoy nadie ha realizado
Entre tipos móviles
Libro reseñado: Historia de la edición en Colombia, 1738-1851. Alfonso Rubio & Juan David Murillo Sandoval. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 2017, 335 pp., il. El filólogo Alfonso Rubio y el historiador Juan David Murillo Sandoval, investigadores dedicados a la historia de la cultura escrita, estudian un poco más de un siglo sobre los personajes y avatares asociados al surgimiento y a la consolidación temprana del mundo editorial en Colombia.Adaptado de la reseñ
Un respiro en la literatura colombiana
Libro reseñado: La perra. Pilar Quintana. Penguin Random House, Bogotá, 2018, 108 pp.
Juventud y deporte en Colombia en la primera mitad del siglo XX
A su llegada a Colombia, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, los deportes se definieron como una actividad eminentemente juvenil y, por tanto, símbolo de la juventud colombiana. Así se concibió también durante la primera mitad del siglo XX, de manera que se convirtió en un importante factor de definición de los límites entre el mundo adulto y el mundo de los y las jóvenes.A la vez, el deporte se difundió entre todos los estratos sociales y adquirió en cada uno un significado. Por ejemplo, se veía como ímpetu y emprendimiento entre la juventud de clase alta y como regeneración moral y física, en quienes pertenecían a los sectores populares. Pero también, connotaba peligro de masculinización, si quienes lo ejercían eran las mujeres, y un cambio generacional, pues con él había un distanciamiento del pasado colonial y republicano
Cartas para levantar la voz
Libro reseñado:Memoria por correspondencia. Emma Reyes (autoría) y Leila Guerriero (prólogo). Libros del Asteroide, Barcelona, 2015, 232 págs. Hay una convergencia de voces en las cartas en las que Emma Reyes recuerda su infancia y adolescencia, y que envió a Germán Arciniegas. En ellas, escribió desde su primer recuerdo, hasta lo ocurrido el día en el que se escapó, después de un largo periplo vital, siempre cercado por la orfandad y la pobreza, del claustro de monjas donde se había criado. Son las evocaciones de la mujer adulta, sí, como narradora a la que pueden vérsele gestualidad, risa, silencios. Pero hay en ella otra voz que susurra tímida. Es la de la niña que fue y que renace como protagonista cuando la autora rebusca las imágenes más remotas de su vida para exteriorizarlas, sacarlas de esa caverna y darles otra forma con palabras.Es un esfuerzo de Emma Reyes por fabricar, con eficacia, una voz impregnada por la experiencia y la confianza de quien sabe que ha sobrevivido, que sirve para que hable la niña que fue. Más que como alguien que escribe lo que recuerda sin más ambición que pasar el rato, la autora de estas memorias labra como una narradora avezada a esa Emma niña que se atreve a levantar la voz, quizás por primera vez
Maestros en lucha: de apóstoles y explotados
Libro reseñado:Los maestros en Bogotá. Sujetos políticos, sociales y de saber, 1945-1957. Claudia María Vargas Aldana. Editorial Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá. 2014, 190 págs. Es común escuchar que la formación de las instituciones en nuestra sociedad tuvo que ver con la presencia de tres actores: el cura, el alcalde y el maestro, pues ellos eran referentes de la comunidad y las figuras visibles. La imagen tradicional del maestro es como apóstol, como un miembro abnegado y muchas veces olvidado por el Estado, reconocido por los vecinos dado su estatus de conocimiento y su acceso a la cultura, y como una figura moral, ejemplo para las nuevas generaciones.Visto en detalle, hacia los años 40, los maestros colombianos constituían una extraña masa. Esta era una mezcla de poderes morales otorgados por la Iglesia y avalados por el Estado, dado el peso que las instituciones religiosas habían tenido en la educación. Además, esa mezcla se soportaba en la débil capacidad de ese mismo Estado para dar cuenta de este actor desde una versión laica y como un profesional de la acción pedagógica. Pero, sobre todo, al maestro no se comprendía como un sujeto de acción política, agremiado y capaz de propiciar movimientos en los que se expresara como miembro de una colectividad
El desafío de descifrar imágenes
Libro reseñado:Distinciones y exclusiones. En busca de cambios culturales en Bogotá durante las Repúblicas Liberales. Una historia cultural de Bogotá (1930-1946). Victoria Peralta. Academia Colombiana de Historia, Bogotá, 2013, 318 págs, il. La Academia Colombiana de Historia ha editado libros que hablan de una vitalidad y una renovación que debería contagiar a las filiales regionales, en las que todavía predomina la bobería provinciana. Este libro revela una interesante y renovadora tendencia en los estudios históricos, con el apoyo editorial de una institución que parece estar en muy buenas manos.Alguien dijo que el siglo XX es el de la imagen. Para los historiadores, este corto siglo tiene muchos atractivos que son, a la vez, desafíos interpretativos. El XIX fue prolijo en fuentes impresas, con el predominio de lo que podríamos llamar “la prosa del orden”, toda aquella escritura que buscaba contribuir a la construcción de un orden a imagen y semejanza de un Estado republicano con pretensiones racionalizadoras y modernizadoras. Mientras tanto, el siglo XX legó una documentación de formatos más diversos, producidos en muy buena medida por las innovaciones tecnológicas relacionadas con la fotografía, el cine, la radio y la televisión; imagen y sonido hicieron posibles nuevas formas de producción y consumo de símbolos
La imaginación, la vida y la muerte
Libro reseñado:Los dinosaurios. Ana María Díaz (textos) y Manuela Fandiño (ilustración). El Salmón Editores, Bogotá, 2016, 33 págs., il. En la cubierta, un niño lee distraído mientras un grupo de dinosaurios, situado detrás de él, lo acompaña. Huellas de reptiles se dibujan en las guardas y, a continuación, la primera página nos recibe con la imagen de un huevo: una invitación a la vida.Los dinosaurios, opera prima de la autora y editora Ana María Díaz, habla del juego de la imaginación entre un padre y un hijo. En sus historias infantiles, el narrador y el padre eran dinosaurios que volaban, nadaban, comían y cantaban hasta la hora de la siesta, cuando soñaban con nuevas aventuras. Pero, con el paso del tiempo, el papá envejeció y murió y “como papá ya no estaba, ahora era yo quien contaba las historias”, dice el narrador. Sus pies ágiles, que un día enseñaron a caminar, también se volvieron lentos y perezosos, hasta que el sueño del padre se volvió también el sueño del hijo y la siesta que tomaban en la infancia se convirtió en el encuentro de los dos allá, en el lugar del que no se regresa