Portal de revistas digitales de la Universidad Pontificia Comillas
Not a member yet
16521 research outputs found
Sort by
Boletín de Teología pastoral
La obra de Enrique Swoboda, traducida por el P. Joaquín Moragues, aborda la cura de almas en grandes ciudades, destacando la importancia de un contacto personal e intensivo entre párrocos y feligreses. Swoboda propone dividir las parroquias urbanas para que no superen las 6.000 almas, siguiendo normas del Concilio de Trento y ejemplos de países como Inglaterra y Holanda. Subraya la necesidad de visitas domiciliarias regulares, un conocimiento detallado del status animarum y la renovación espiritual del clero. En España, ciudades como Madrid y Barcelona presentan un déficit significativo de parroquias, lo que dificulta la atención pastoral. La obra también critica la falta de acción misional y la tendencia a filosofar en exceso. Complementariamente, se analizan otras obras pastorales, como las de Hilario Herranz y el conde de las Navas, que destacan la importancia de la acción social, la catequesis y la organización parroquial. Estas reflexiones subrayan la urgencia de reformas estructurales en la pastoral urbana
Observaciones a una palabras del R.P. M. Martín, O.P.
El texto analiza las críticas del R.P. Martín, O.P., hacia el P. Muncunill, S.J., respecto a la identidad del cuerpo resucitado. Martín interpreta que Muncunill califica como temeraria una doctrina de Santo Tomás, lo que genera confusión. Sin embargo, se aclara que Muncunill censura únicamente la postura de Durando, quien sostiene que la identidad del cuerpo resucitado depende solo del alma, mientras que Santo Tomás defiende que esta identidad requiere la misma materia. Se subraya la importancia de distinguir entre cuestiones filosóficas y teológicas, ya que la censura de Muncunill se limita al ámbito teológico. Además, se critica la falta de rigor en las afirmaciones de Martín y su dureza hacia otros autores, como el P. Stufler, S.J. Finalmente, se reafirma que la postura de Durando contradice la tradición y el pensamiento de Santo Tomás, y se aboga por un debate sereno y fundamentado
El castigo de los hijos por los pecados de los padres
El castigo de los hijos por los pecados de los padres, mencionado en Éxodo 20:5-6, ha generado interpretaciones diversas. Algunos lo ven como una consecuencia física de los pecados de los padres, mientras otros lo consideran un castigo divino. Sin embargo, la justicia divina no contradice la responsabilidad individual, como afirman Ezequiel y Jeremías, quienes destacan que cada persona será juzgada por sus propios actos. La solidaridad entre generaciones puede explicar cómo los pecados de los padres afectan a los hijos, no como castigo directo, sino como una prueba para los inocentes y un castigo para los culpables. Este principio se armoniza con otros pasajes bíblicos, como Deuteronomio 24:16, que prohíbe castigar a los hijos por los pecados de los padres en el ámbito humano. La interpretación correcta resalta el odio de Dios al pecado y su justicia, sin comprometer su misericordia ni la responsabilidad individual
Méritos escriturísticos del beato Roberto Belarmino, S.J.
El Beato Roberto Belarmino destacó en el ámbito escriturístico por su intervención en la edición Sixto-Clementina de la Vulgata, donde su prudencia y liderazgo fueron decisivos para corregir los errores de la edición de Sixto V, preservando su memoria y logrando una versión más precisa. Su formación en latín, griego y hebreo, aunque no especializada, le permitió abordar cuestiones bíblicas con rigor, como su comentario a los Salmos, que combina piedad, claridad y erudición, siendo apreciado por su enfoque ascético y teológico. Además, su gramática hebrea impulsó los estudios bíblicos en Lovaina. Su comentario sobre las siete palabras de Cristo en la cruz refleja su capacidad para unir exégesis y espiritualidad. Aunque su fama proviene de sus controversias contra el protestantismo, su conocimiento bíblico fue esencial para su éxito como apologista, demostrando que su formación escriturística fue la base de su labor teológica
Apolonio de Tyana
Apolonio de Tyana, filósofo pitagórico y taumaturgo del siglo I, fue considerado por sus seguidores como un hombre divino, comparable a Jesucristo. Nacido en Capadocia, adoptó un estilo de vida ascético, viajando extensamente por Grecia, India, Etiopía y el Imperio Romano, donde buscó reformar el culto y las costumbres religiosas. Su vida, narrada principalmente por Filóstrato, está llena de relatos de milagros, como curaciones, exorcismos, profecías y la resurrección de una joven. Aunque venerado por algunos como un semidiós, su figura fue utilizada por filósofos paganos y teósofos modernos para contraponerla al cristianismo. Apolonio promovió la abstinencia, la adoración sin sacrificios sangrientos y la meditación. Su muerte, envuelta en misterio, dio lugar a su apoteosis y culto en Tyana. Sin embargo, su historia mezcla hechos históricos con elementos legendarios, lo que dificulta separar la realidad de la ficción
Identidad del cuerpo mortal y resucitado
El dogma de la resurrección, centrado en la identidad entre el cuerpo mortal y el resucitado, ha mantenido una continuidad doctrinal desde los primeros siglos del cristianismo hasta el siglo XIII. Padres de la Iglesia como San Agustín y San Gregorio Magno, junto con escolásticos como Santo Tomás de Aquino, defendieron que la resurrección implica la reunión del alma racional con la misma materia que formó el cuerpo, aunque dispersa. Durante el Renacimiento Carolingio y la escolástica medieval, se consolidaron métodos de enseñanza que combinaron tradición y dialéctica, reforzando esta doctrina. En el siglo XIV, autores como Durando y Juan de Nápoles introdujeron teorías que reinterpretaron la identidad material del cuerpo resucitado, generando debates teológicos. A pesar de estas propuestas, la tradición prevaleció, destacando la importancia de la continuidad doctrinal y la autoridad de la enseñanza eclesiástica
El patriarcado de las Indias occidentales: : nuevas investigaciones históricas
El artículo analiza la historia del Patriarcado de las Indias Occidentales, destacando su evolución desde su propuesta inicial por Fernando el Católico en 1513 hasta su consolidación como un título honorífico. Se examinan documentos históricos, como cartas reales y breves papales, que muestran cómo los primeros patriarcas, como Antonio de Rojas y Esteban Gabriel Merino, recibieron el título sin ejercer jurisdicción real. La dignidad patriarcal se utilizó principalmente para evitar la disminución de rango de obispos trasladados a sedes menores. Felipe II intentó sin éxito otorgar jurisdicción efectiva al Patriarcado, enfrentándose a la resistencia papal por temor a que se independizara de Roma. Finalmente, el Patriarcado quedó como un título simbólico, sin autoridad espiritual ni temporal, reflejando las tensiones entre la monarquía española y la Santa Sede
Literatura teológica en las oposiciones eclesiásticas antiguas
El texto analiza la influencia de la obra del jesuita Juan Martínez de Ripalda, especialmente su Brevis Expositio litterae Magistri Sententiarum, en las oposiciones eclesiásticas de los siglos XVII y XVIII. Ripalda ofreció una exposición clara y sistemática de las Sentencias de Pedro Lombardo, facilitando la preparación de opositores a prebendas y cátedras. Su método fue imitado por otros teólogos como Antonio Salcedo, Dionisio Blasco y Antonio Castel, quienes adaptaron las Sentencias a sus respectivas escuelas teológicas. Sin embargo, en el siglo XVIII, el método de Ripalda declinó debido a reformas en los estudios eclesiásticos, promovidas por figuras como Fabián y Fuero y Lorenzana, quienes sustituyeron las Sentencias por la Suma Teológica de Santo Tomás. A pesar de ello, la obra de Ripalda marcó un hito en la enseñanza teológica y en la preparación para oposiciones
Boletín de Historia eclesiástica
El texto aborda la tradición de la traslación milagrosa de la Santa Casa de Nazaret a Loreto, atribuida a los ángeles en 1291. Desde el siglo XVI, esta creencia ha sido objeto de defensa y crítica por parte de historiadores y arqueólogos. En el siglo XX, estudios como los de Ulysse Chevalier y Jorge Hüffer concluyeron que la traslación es una leyenda, basándose en la falta de pruebas documentales y en análisis arqueológicos que indican que los materiales de la Casa son locales de Loreto. Sin embargo, defensores como el P. Rinieri argumentan que la tradición tiene fundamentos históricos, citando testimonios y medidas coincidentes entre Loreto y Nazaret. La Iglesia no ha definido este hecho como dogma, permitiendo la veneración en Loreto sin comprometer la fe. El culto a la Virgen María en Loreto se mantiene como expresión de devoción, independientemente de la autenticidad histórica de la traslación