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Development of a prognostic and predictive tool for chemotherapy response in patients with locally advanced and metastatic pancreatic adenocarcinoma
El adenocarcinoma ductal pancreático (PDAC) continúa siendo uno de los desafíos más formidables en la oncología moderna, caracterizado por su progresión asintomática, diagnóstico tardío, opciones terapéuticas limitadas y un pronóstico desfavorable. En España, el PDAC ocupa el octavo lugar entre las principales causas de mortalidad por cáncer, con la mayoría de los pacientes diagnosticados en estadios avanzados o metastásicos, cuando la intervención quirúrgica con intención curativa ya no es viable. Para estos pacientes, la quimioterapia sistémica constituye el pilar fundamental del tratamiento. No obstante, la ausencia de biomarcadores pronósticos validados, la falta de consenso sobre la secuencia óptima de tratamientos y la escasa disponibilidad de herramientas fiables para predecir la supervivencia siguen obstaculizando la implementación de una atención verdaderamente personalizada.
Esta tesis doctoral se propuso abordar la ausencia de estos aspectos críticos mediante el análisis de una cohorte de pacientes tratados por PDAC en el Hospital Universitario San Pedro, en España. Además de confirmar observaciones ya bien establecidas—como el beneficio en supervivencia asociado a la cirugía y la quimioterapia en comparación con los cuidados paliativos exclusivos—el estudio aportó hallazgos novedosos orientados a la optimización de las estrategias terapéuticas. En particular, se identificó un régimen secuencial potencialmente superior: iniciar el tratamiento con gemcitabina más nab-paclitaxel (GEM-NABP), seguido de un esquema basado en gemcitabina en segunda línea. Esta secuencia se asoció con una mejora significativa en la supervivencia en comparación con los enfoques convencionales basados en 5-FU.
Paralelamente al análisis terapéutico, el estudio exploró el potencial pronóstico de biomarcadores sanguíneos de uso común. Un modelo predictivo basado en la GGT, la LDH y el recuento de monocitos demostró una notable precisión para estimar la supervivencia a un año mediante regresión logística. Además, se identificó un biomarcador novedoso—el ratio monocitos/hemoglobina (MHR)—como un indicador pronóstico robusto, accesible y económico, con capacidad predictiva incluso en subgrupos de pacientes de alto riesgo. Aunque otros marcadores, como el Índice de Respuesta Inflamatoria Sistémica (SIRI), no alcanzaron significación estadística de forma consistente, sus asociaciones diferenciales con la respuesta al tratamiento sugieren posibles vías para refinar las estrategias terapéuticas en pacientes seleccionados.
Es importante destacar que el análisis también incluyó a pacientes que no recibieron quimioterapia. En este subgrupo, ciertos biomarcadores sanguíneos continuaron mostrando valor pronóstico, lo que subraya su utilidad potencial en la estratificación del riesgo y el asesoramiento clínico, incluso en ausencia de tratamiento activo.
En conclusión, esta tesis ofrece contribuciones significativas hacia una gestión más personalizada y basada en la evidencia del PDAC avanzado. A través de la propuesta de una nueva secuencia terapéutica y el desarrollo de herramientas pronósticas pragmáticas basadas en datos clínicos rutinarios, se establece una base sólida para futuras investigaciones y su eventual aplicación clínica. Si bien será necesaria una validación prospectiva, los hallazgos representan un avance prometedor en la toma de decisiones terapéuticas y, en última instancia, en la mejora de la atención y la calidad de vida de los pacientes que enfrentan este agresivo carcinoma.Pancreatic ductal adenocarcinoma (PDAC) remains one of the most formidable challenges in modern oncology, marked by its asymptomatic progression, late diagnosis, limited therapeutic options, and dismal prognosis. In Spain, PDAC ranks as the eighth leading cause of cancer-related mortality, with the majority of patients diagnosed at an advanced or metastatic stage—well beyond the window for curative surgical intervention. For these individuals, systemic chemotherapy remains the cornerstone of treatment. However, the absence of validated prognostic biomarkers, a lack of consensus on optimal treatment sequencing, and the limited availability of reliable survival prediction tools continue to hinder the implementation of truly personalized care.
This doctoral thesis aimed to address several of these critical gaps by analyzing a real-world cohort of patients treated for PDAC at the San Pedro University Hospital in Spain. Beyond confirming well-established observations—such as the survival benefit of surgical and chemotherapeutic interventions over best supportive care—the study contributed novel insights into the optimization of treatment strategies. Notably, it identified a potentially superior sequential regimen: initiating treatment with gemcitabine plus nab-paclitaxel (GEM-NABP), followed by a gemcitabine-based regimen in the second line. This sequence was associated with significantly improved survival outcomes compared to conventional 5-FU-based approaches.
Parallel to the therapeutic analysis, the study explored the prognostic potential of commonly available blood biomarkers. A predictive model based on gamma-glutamyl transferase (GGT), lactate dehydrogenase (LDH), and monocyte count demonstrated notable accuracy in estimating one-year survival using logistic regression. Furthermore, a novel biomarker—the monocyte-to-hemoglobin ratio (MHR)—emerged as a robust, accessible, and cost-effective prognostic indicator, showing predictive capacity even in high-risk patient subgroups. Although other markers, such as the Systemic Inflammation Response Index (SIRI), did not consistently achieve statistical significance, their differential associations with treatment response suggest avenues for refining therapeutic strategies in selected patients.
Importantly, the analysis also included patients who did not undergo chemotherapy. In this subgroup, specific blood biomarkers continued to exhibit prognostic value, underscoring their potential role in risk stratification and patient counseling, even in the absence of active treatment.
In conclusion, this thesis offers meaningful contributions toward a more personalized and evidence-based management of advanced PDAC. Through the proposal of a new treatment sequence and the development of pragmatic prognostic tools based on routine clinical data, it lays a solid foundation for future research and clinical translation. While prospective validation is necessary, the findings represent a promising step toward improving therapeutic decision-making and ultimately enhancing the care and quality of life for patients facing this aggressive malignancy