Políticas de la Memoria
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Práctica política e inserción académica en la historiografía del joven Laclau
Este artículo fue originalmente presentado como ponencia en las Jornadas Interescuelas de Historia, organizadas por la Universidad de Salta en septiembre del 2001. Los autores son historiadores y docentes de la Facultad de Filosofía y Letras/UBA. Aquí, a través de la indagación de las condiciones en las que Ernesto Laclau desarrolló su producción intelectual de los años ’60, se iluminan los vínculos recíprocos que retroalimenta ban historia y política en aquellos años, tensando con este abordaje la representación que el campo historiográfco actual construyó de la “Universidad reformista” de ese período
Los socialistas argentinos a través de su correspondencia: Catálogo de los Fondos de Archivo de N. Repetto, J. A. Solari y E. Dickmann (1894-1980)
Los socialistas argentinos a través de su correspondencia. Catálogo de los Fondos de Archivo de N. Repetto, J. A. Solari y E. Dickmann (1894-1980). Buenos Aires, CeDInCI, 200
A propósito de Tulio Halperin Donghi, La República imposible (1930-1945), Buenos Aires, Ariel, 2004
A propósito de Tulio Halperin Donghi, La República imposible (1930-1945), Buenos Aires, Ariel, 200
Fortunato Serantoni y la Librería Sociológica. El circuito editorial en la red transnacional de militancia del anarquismo
Buenos Aires was, in the passage of the nineteenth century for the twentieth century, one of the main centers for the edition and circulation of anarchist prints in the international arena. From the Argentine capital, newspapers, magazines, books, pamphlets and almanacs were sent to various cities in the world, and the same thing happened in the opposite direction: many written materials of the libertarian ideology came from the port. One of the main historical agents involved in this process was Fortunato Serantoni, a militant of anarchic communism from his youth in Florence, his native land. Later, Serantoni lived in Barcelona and acted in Catalan anarchism. Finally, he arrived in Buenos Aires in 1893 and developed a series of projects for the edition and circulation of printed matter, among which was the “Librería Sociológica”. This article intends to approach the biographical trajectory of Fortunato Serantoni and his actions in the universe of the edition and circulation, with emphasis in the “Librería Sociológica”, of which we will present his catalog. To reconstitute it, we collected the advertisements of books and pamphlets sold by Serantoni in the bookshop published in various newspapers of the time, beyond comparing the information with other investigations.Finally, we emphasize the importance of understanding the editorial circuit, of which Serantoni was part, within the transnational network of ilitancy created by the anarchists.Buenos Aires fue, en el pasaje del siglo XIX hacia el siglo XX, uno de los principales centros de edición y circulación de impresos anarquistas en ámbito internacional. Desde la capital argentina se enviaban periódicos, revistas, libros, folletos y almanaques ácratas para diversas ciudades del mundo y lo mismo ocurría en el sentido inverso: al puerto llegaban muchos materiales escritos del ideario libertario. Uno de los principales agentes históricos involucrados en este proceso fue Fortunato Serantoni, militante del comunismo anárquico desde los tiempos de juventud en Florencia, su tierra natal. Después, Serantoni vivió en Barcelona y actuó en el anarquismo catalán. Llega en Buenos Aires en 1893 y desarrolla una serie de proyectos de edición y circulación de impresos, entre los cuales se destaca la Librería Sociológica. El presente artículo pretende abordar la trayectoria biográfica de Fortunato Serantoni y sus acciones en el universo de la edición y circulación, con énfasis en la Librería Sociológica, de la cual se presenta su catálogo. Para reconstituirlo, recolectamos los anuncios de libros y folletos vendidos por Serantoni en la librería publicados en diversos periódicos de la época. Finalmente, se resalta la importancia de comprender el circuito editorial del cual Serantoni formaba parte, en el marco de una red transnacional de militancia creada por los anarquistas. 
Revolucionarios y desesperados: Usos y apropiaciones del Che Guevara en los espacios de militancia comunista del 68 uruguayo
En mayo de 1968, en momentos de intensas movilizaciones contra las políticas económicas y el autoritarismo del gobierno de Jorge Pacheco Areco, el prestigioso semanario uruguayo Marcha publicó un editorial donde su veterano director, Carlos Quijano, evocaba la “imagen de los desesperados” para dar cuenta de la impetuosa irrupción juvenil en las calles de Montevideo. Citaba al entonces influyente Herbert Marcuse para decir que la ola de movimientos estudiantiles que barría el mundo era propulsada por legiones de jóvenes “desesperados” ante las escasas oportunidades económicas, sociales y culturales que se les ofrecían en sus respectivos países. También sostenía que estos movimientos no miraban a Moscú, como había hecho gran parte de la izquierda hasta el momento, sino a China y a Cuba: “Marx, pero ante todo Mao. Y también Fidel y el Che, cuya muerte heroica le otorga un resplandor sin par.” El Che, seguía el editorialista, “es el héroe y es la aventura y la vida y la muerte gloriosas, pero sobre todo la prefigura del ‘hombre nuevo’. La imagen de los desesperados cuando ‘sólo los desesperados pueden devolvernos la esperanza’.”
Unos pocos números después, mientras seguían creciendo las movilizaciones estudiantiles, un lector, autodenominado “Joven Comunista”, envió una carta al semanario en la que, además de rechazar la incidencia del líder chino y reivindicar el ejemplo soviético, se inspiraba en el Che para contradecir a Quijano (y a Marcuse): “Somos revolucionarios, no desesperados.”
 
Homosexual: entre el insulto y el orgullo [Artículo evaluado por pares]
Resumen El término homosexual condensó entre 1950 y 1990 en Uruguay una yuxtaposición de sentidos muy distintos y fue objeto de fuertes disputas. Este artículo buscar rastrear esos sentidos analizando cómo fue variando la etiología de la homosexualidad en el discurso psiquiátrico, la relación entre este y la clase social en el campo de la izquierda de los años sesenta, así como el régimen autoritario lo incluyó dentro de la categoría de subversión. El trabajo se cierra con el análisis de la proliferación de nuevos sentidos que vivió la palabra homosexual durante la transición democrática: para muchos fue sinónimo de VIH-SIDA de travestis y de indefinición, mientras que para otros fue intercambiable con el término gay y se constituyó en una identidad social legítima sostenida con orgullo en el espacio público a través de diferentes tipos de acción colectiva.
Palabras clave Historia conceptual; homosexual; Uruguay.
SummaryThe term homosexual condensed between 1950 and 1990 in Uruguay a juxtaposition of very different meanings and was the object of strong disputes. This article seeks to trace these meanings by analyzing the variations in the etiology of homosexuality in psychiatric discourse, the relationship between this discourse and social class in the left of the 1960s, and how the authoritarian regime included it within the category of subversion. The work ends with the analysis of the proliferation of new meanings the word homosexual underwent during the democratic transition – for many it was synonymous with HIV-AIDS, transvestites and indefinition, while for others it was interchangeable with the term gay and turned into a legitimate social identity held with pride in the public space through different types of collective action.
KeywordsConceptual history; homosexual; Uruguay.
 
El legado guevarista en la izquierda armada argentina: foquismo y ética sacrificial [Artículo evaluado por pares]
ResumenEl presente texto se centra en la doble dimensión —política y moral— que asumió el legado guevarista en la guerrilla marxista argentina de los años setenta. A tal fin, comienza atendiendo al impacto experimentado por el marxismo latinoamericano tras el triunfo de la Revolución Cubana —principalmente en lo referido a la caracterización de la revolución, por un lado, y al papel y modalidad de la lucha armada, por otro— puesto que es en ese escenario donde se inscribe la experiencia de la izquierda armada argentina. A partir de allí, analiza la historia y las características del Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del pueblo (PRT-ERP), a la luz de aquella doble dimensión del legado guevarista. De ahí que atienda tanto a la modalidad y los sentidos específicos que asumió el foquismo en materia de línea política de la organización, como a aquellos valores ético-morales que moldearon la identidad partidaria y de los cuales emanaron mandatos colectivos irrenunciables que determinaron el accionar de la organización.
Palabras claveGuevarismo; Foquismo; Ética sacrificial; Guerra revolucionaria.
AbstractThe present text focuses on the double dimension —political and moral— that the Guevarist legacy assumed in the Argentine Marxist guerrilla movement of the 1970s. To this end, it begins with the impact experienced by Latin American Marxism after the triumph of the Cuban Revolution —principally with regard to the characterization of the revolution, on the one hand, and the role and modality of the armed struggle, on the other— that is in that scenario where the experience of the Argentine armed left is inscribed. From there, it analyzes the history and characteristics of the Workers› Revolutionary Party-Revolutionary People›s Army [PRT-ERP], in light of a double dimension of the Guevarist legacy. Hence, it addresses both the modality and the specific senses assumed by the foquism in terms of the political line of the organization, as well as those ethico-moral values that shaped the party›s identity and from which emanated unrenounceable collective mandates that determined the actions of the organization.
Key wordsGuevarism; Foquism; Sacrificial ethic; Revolutionary war.
 
Presentación: Cuatro aproximaciones a las disputas sociales, culturales e ideológicas en el camino hacia el autoritarismo en Uruguay (1955-1985)
Hace cinco años, al proponernos esta línea de trabajo en el marco del Grupo de Estudios Interdisciplinarios sobre el Pasado Reciente (GEIPAR) teníamos claro que pretendíamos intervenir en la construcción de la agenda de nuestro campo de estudios. Más específicamente, queríamos contribuir al desarrollo de una estructura interpretativa común para lo que, a falta de una menor etiqueta, seguimos llamando “historia reciente”, con énfasis en la dictadura (1973-1984), sus prolegómenos y los procesos de transición a la democracia en los años ochenta. Partíamos de la constatación de que lo escrito sobre ese período, aunque rico, sofisticado y abundante, había estado marcado por una asombrosa fragmentación temática, sobre todo teniendo en cuenta que podíamos rastrear ya cinco décadas de sostenida producción académica.
En un trabajo publicado en 2012, repasamos esas décadas señalando los diferentes énfasis teóricos, perspectivas disciplinarias y problemas históricos que habían predominado en cada momento.[1] Analizábamos, en primer lugar, los enfoques estructurales y las caracterizaciones socioeconómicas que acompañaron la primera percepción de la crisis a fines de los cincuenta y tuvieron su auge hacia los años setenta para comprender los procesos autoritarios contemporáneos de la región en relación a la economía política de la época. Una segunda etapa empezó luego de los golpes de Estado en la región y se consolidó en Uruguay durante el retorno democrático de los ochenta. Predominó entonces una perspectiva politológica que se centraba en la dinámica de polarización de los actores políticos durante el período previo a la dictadura, en los marcos institucionales de la construcción del Estado autoritario y en las negociaciones de elite que llevaron a la transición a la democracia. Hacia fines de los noventa comenzó un tercer momento que puso acento en los fenómenos subjetivos y la relación entre cultura y política desde los novedosos enfoques de la psicología, la antropología y los estudios culturales, con especial atención a los procesos de memoria relativos a los aspectos más salientes de la represión y el autoritarismo. A partir del cambio de siglo, por último, creció la producción historiográfica al tiempo que se consolidaron las agendas académicas y se intensificó el diálogo entre los diferentes espacios de investigación.
En ese mismo texto reconocíamos que, con la llegada de la izquierda al poder en 2004, las nuevas condiciones políticas en términos de acceso a archivos y promoción oficial de investigaciones relativas a la violación de los derechos humanos habían habilitado un análisis sistemático de las practicas represivas y el “terrorismo de Estado”. A casi tres lustros, podíamos ya constatar que esas investigaciones habían permitido redimensionar el impacto de las prácticas autoritarias en diferentes aspectos de la vida de los uruguayos no sólo durante el período de la dictadura sino también en los años anteriores y posteriores. Sin embargo, constatábamos también entonces, que los esfuerzos realizados por integrar ese énfasis en la variedad de efectos de la represión y el autoritarismo con una mirada más amplia que contemplara las políticas económicas, las relaciones internacionales y las dimensiones culturales del gobierno autoritario no habían logrado superar la fragmentación del campo de estudios en el que nos inscribíamos.
Esa insatisfacción con el estado de cosas en nuestro campo de estudios está en el origen del proyecto cuyos primeros resultados estamos presentando ahora. Al iniciar el trabajo, sentíamos la necesidad de contribuir a la construcción de una narrativa histórica más plural que integrara los diversos aspectos de los conflictivos procesos culturales, sociales, políticos e ideológicos y que, sin caer en reduccionismos, permitiera reconstruir la contingencia histórica en la cual se crearon las dinámicas que derivaron en el autoritarismo (y lo mantuvieron). En ese sentido, nuestra primera decisión fue evitar el obvio corte del golpe de Estado de 1973 y aun el trazado del “camino democrático al autoritarismo”, según la feliz expresión de Álvaro Rico, hasta mediados de los sesenta.[2] Conscientes de que las decisiones de cronología son siempre conceptuales, elegimos, en cambio, remontarnos a los años cincuenta cuando aparecieron los primeros diagnósticos de crisis estructural y también tempranas propuestas que cuestionaron la imagen ideal que amplios sectores tenían del país y su inserción internacional (la mentada “Suiza de América”). Nos interesaba también destacar que, si bien algunas de esas propuestas abogaban por una suerte de retorno al pasado, a ese supuesto “Uruguay clásico” congelado antes de los primeros signos de la crisis, otras apostaban a promover los cambios necesarios para alcanzar un futuro radicalmente distinto, del signo que fuera. Desde fines de los sesenta, queríamos señalar, asimismo, estos diversos proyectos enfrentaron respuestas conservadoras que se fueron consolidando en la década siguiente. Nos preocupaba especialmente mostrar que la consecuente profundización del enfrentamiento había hecho que con demasiada frecuencia las memorias del período quedaran encapsuladas en los aspectos relativos a la violencia política como principal marca epocal. De esta manera, otras dimensiones de la conflictividad de esos años eran soslayadas por una literatura que indagaba mucho en las relaciones entre actores políticos y Estado (con el extremo de la llamada “teoría de los dos demonios”) y poco en otros aspectos culturales, sociales e ideológicos.
Partiendo entonces de la constatación de que existía un océano inexplorado de debates y propuestas que habían signado la segunda mitad del siglo veinte uruguayo, nos propusimos elaborar un glosario de conceptos históricos que nos permitiera recorrer transversalmente toda la época y reconstruir continuidades y discontinuidades. Aunque la inspiración provenía inequívocamente de la llamada “historia conceptual”, desde un comienzo tuvimos claro que no podríamos atenernos a sus lineamientos teóricos y metodológicos. Esta perspectiva se distanció de la tradicional historia de las ideas, abandonando el rastreo de genealogías y antecedentes de autores y escuelas de pensamiento para reponer la contingencia de los usos y sentidos de los conceptos modernos, que aparecieron como verdaderos campos de batalla semánticos en la obra de autores tan diversos como Quentin Skinner, Reinhart Koselleck y Pierre Rosanvallon, por mencionar tres tradiciones nacionales esenciales en esta verdadera revolución de la historiografía contemporánea.[3] Este enfoque aterrizó en América Latina al despuntar el nuevo milenio de la mano de Javier Fernández Sebastián y el proyecto Iberconceptos, centrado en el período 1750-1870, cuando se produjo una mutación sustancial en los lenguajes que daban sentido a la vida política y social del espacio Atlántico.[4] El libro Historia conceptual: Voces y conceptos de la política oriental, coordinado por Gerardo Caetano, trajo a Uruguay esta perspectiva de estudio de los más importantes conceptos, lenguajes y metáforas políticas que circularon en este territorio desde mediados del siglo XVII hasta fines del XIX.[5]
Más allá del innegable parentesco con estos trabajos adscriptos a la corriente de la historia conceptual, nuestro abordaje de la segunda mitad del siglo veinte uruguayo nos puso en un camino a la vez más simple (o menos sofisticado) en términos teóricos y más complejo en el nivel heurístico. Esto derivaba de la necesidad de dar cuenta de las particularidades de estudiar una época signada por la explosiva ampliación de la esfera pública a partir del desarrollo de las industrias culturales de masas. Además, como dijimos, nuestro punto de partida no era la adscripción a un enfoque historiográfico determinado sino una evaluación crítica de nuestro campo de estudios con la voluntad de ampliar el rango de temas y perspectivas mediante el análisis de las disputas por el sentido de algunos conceptos claves utilizados por los actores del período.
Con este objetivo en mente convocamos a un equipo de siete investigadores que en su mayoría estaba realizando estudios de posgrado sobre la etapa que nos preocupaba. Las reuniones mensuales que mantuvimos durante el primer año comenzaron por la discusión colectiva de algunos textos de la llamada “historia conceptual” (incluyendo los autores mencionados anteriormente) para afinar nuestra perspectiva, y se centraron luego en la definición de un posible listado de términos a ser abordados individualmente. Tratamos entonces de identificar qué palabras capturaban mejor los debates y conflictos del período.
La palabra “revolución”, que sólo por motivos logísticos no quedó en la selección final, permite ejemplificar nuestra búsqueda en esas primeras reuniones: aparecía en los planes desarrollistas elaborados por los gobiernos blancos a comienzos de los sesenta, se hizo por supuesto bandera principal de los diferentes grupos de la izquierda política, encarnó la voluntad rupturista de algunos sectores juveniles de la contracultura y fue utilizada también por el presidente de facto Juan María Bordaberry en los primeros años de la dictadura. Aunque obviamente dibujaba horizontes completamente diferentes para cada uno, su recurrencia indica una extendida demanda de cambios sociales radicales que no se canceló con el corte autoritario de 1973. Así, las tempranas discusiones sobre este ejemplo reafirmaron, además de la importancia de prestar atención a sus usos y significados en boca de cada actor, la pertinencia de asumir una periodización amplia que nos permitiera repensar los cortes temporales más asumidos en nuestra historiografía local.
Logramos finalmente definir un listado de conceptos y distribuirlos entre los investigadores intentando contemplar los intereses y perfiles disciplinarios de cada uno. Así, “comunismo” y “democracia” quedaron a cargo del historiador Mauricio Bruno; “crisis” y “homosexual”, en manos del especialista en género y doctor en ciencias sociales Diego Sempol; “derechos humanos” y “juventud” fueron asignados a Vania Markarian, con antecedentes en ambos temas; “desarrollo” y “técnicos” a María Eugenia Jung, quien trabaja en su tesis la modernización universitaria; “fascismo” a Gabriel Bucheli, quien se encuentra finalizando su maestría sobre grupos de derecha; “guerra” y “liberación” fueron adjudicados a Carla Larrobla, quien también está culminando su maestría sobre los Tupamaros; “intelectual” y “libertad” a Gabriel Lagos, que proviene de la literatura; “masas” y “modernización” fueron tomados por Isabel Wschebor que se especializa en historia de los medios audiovisuales; “nación” y “orden” por Javier Correa quien ha trabajado también sobre políticas represivas; y, por último, “pueblo” y “cantegril” fueron abordados por Aldo Marchesi, que está iniciando un proyecto sobre desigualdad y pobreza urbana.
Todos los investigadores avanzaron con su trabajo en consulta con los coordinadores y sometieron sus primeros avances a la discusión colectiva. Finalmente, sin embargo, las restricciones de recursos y tiempos que todos los universitarios conocemos determinaron que algunos abandonaran el proyecto y otros decidieran concentrarse en sólo una de las palabras que les fueran asignadas. Los cuatro conceptos que ahora presentamos son “democracia”, “técnicos”, “masas” y “homosexual”. Creemos que a pesar de ser sólo una pequeña muestra del ambicioso planteo original los resultados dan cuenta de las búsquedas por renovar la agenda temática de la historia uruguaya de la segunda mitad del siglo XX.
Abre el dossier el trabajo de Mauricio Bruno, que recorre a lo largo del período los diferentes significados que fue adquiriendo la palabra “democracia”. El principal logro del texto, de acuerdo a nuestro punto de partida, es interpelar una de las tensiones subyacentes en los enfoques de la llamada “historia reciente”, específicamente la dicotomía tajante que se suele establecer entre autoritarismo y democracia. Bruno, por el contrario, muestra cómo un amplio espectro de actores, incluyendo aquellos firmes promotores de proyectos autoritarios, intentaron apropiarse del concepto de democracia en esta etapa.
En segundo lugar, el texto de Diego Sempol recorre la trayectoria de la palabra “homosexual” desde los años sesenta hasta el retorno democrático de los ochenta. El autor pasa revista a las aproximaciones realizadas desde diferentes campos profesionales y disciplinarios, atendiendo también a su presencia en los debates públicos para sugerir que los cambios políticos tuvieron cierta incidencia en los usos de esa palabra. De este modo, se propone un recorrido original que se escapa de los enfoques políticos tradicionales sobre la historia reciente pero que de todos modos integra la dimensión política de toda disputa por el sentido.
También el artículo de Isabel Wschebor sobre el concepto de “masas” dialoga con esa producción académica y amplía la visión predominante de lo político. Mientras en la historiografía del período el término aparece generalmente asociado a la movilización sindical y estudiantil de fines de los sesenta, la autora recupera aquí los usos del concepto en las décadas previas. Por otra parte, vincula sus usos políticos a los significados culturales asociados a la llamada “sociedad de masas” y las transformaciones en el mundo de los medios y las formas de comunicación.
Por último, el trabajo de Maria Eugenia Jung pone la atención sobre la palabra “técnicos”, que refiere a un actor central del período que ha recibido escasa atención historiográfica. Al detenerse en un tiempo marcado por el incremento del poder de los organismos internacionales en los diseños de las políticas locales a partir de un discurso que enfatizaba las dimensiones técnicas de la transformación por sobre sus consecuencias políticas, Jung muestra la profunda imbricación entre ambos aspectos y las profundas implicancias políticas de un término que parecía rechazar una lectura en esa clave.
Se trata sólo de una pequeña porción del listado definido al iniciar el trabajo colectivo y es claro que la muestra es insuficiente para redefinir la agenda de nuestro campo de estudios. Sin embargo, creemos que, tomados en su conjunto, estos cuatro textos logran ampliar el repertorio de temas y actores de nuestra historia reciente y abrir una ventana hacia las posibilidades analíticas de un enfoque de este tipo.
Ver: Aldo Marchesi y Vania Markarian, “Cinco décadas de estudios sobre la crisis, la democracia y el autoritarismo en Uruguay”, Contemporánea n° 3, 2012. ↑
Ver: Alvaro Rico, Cómo nos domina la clase gobernante: orden político y obediencia social en la democracia posdictadura Uruguay, 1985-2005, Montevideo, Trilce, 2005. ↑
Ver, por ejemplo, Javier Fernández Sebastián y Juan Francisco Fuentes, “A manera de introducción: Historia, lenguaje y política”, Ayer n° 53/1, 2004. ↑
Ver: J. Fernández Sebastián (dir.), Diccionario político y social del mundo iberoamericano I y II, Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2009 y 2014; Ver también www.iberconceptos.net ↑
Ver: Gerardo Caetano (dir.), Historia conceptual: Voces y conceptos de la política oriental, 1750-1870, Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental, 2013. ↑
 
Puente Ojea: contradictor de la fe, adalid de la razón [Artículo evaluado por pares]
ResumenGonzalo Puente Ojea es uno de los más notables historiadores y filósofos que la España contemporánea le ha prodigado al mundo. Su deceso, acaecido en enero de 2017, representa una pérdida irreparable para la cultura intelectual de nuestra época.Puente Ojea publicó una veintena de libros sobre historia del cristianismo primitivo, antropología de la religión, ateísmo, laicismo y otras temáticas atrapantes, todos ellos de una agudeza y fecundidad extraordinarias. Su obra cumbre, La formación del cristianismo como fenómeno ideológico (1974), es de lectura obligada entre quienes desean conocer y comprender en serio, sin mistificaciones teológicas, con las categorías críticas del materialismo histórico, la génesis del credo religioso más extendido e influyente del mundo.El presente ensayo tiene por objeto principal reflexionar sobre ciertos aspectos de la producción intelectual puenteojeana que no han concitado atención, o no al menos la suficiente; y que resultan para el autor particularmente atractivos, significativos.
Palabras claveAteísmo; Laicismo; Marxismo; historia del cristianismo primitivo; Antropología de la religión
AbstractGonzalo Puente Ojea is one of the most notable historians and philosophers that contemporary Spain has given the world. His death in January 2017 represents an irreparable loss for the intellectual culture of our time.Puente Ojea published a score of books about history of primitive Christianity, anthropology of religion, atheism, secularism and other fascinating topics, all of them with extraordinary acuteness and fruitfulness. His masterpiece, La formación del cristianismo como fenómeno ideológico (1974), is compulsory reading among those who want to seriously know and understand, without theological mystifications and with the critical categories of historical materialism, the genesis of the most widespread and influential religious creed in the world.The main purpose of this essay is to reflect on certain aspects of Puente Ojea’s intellectual work that haven’t attracted attention, or at least not enough; and which are particularly attractive and significant for the author.
Key wordsAtheism; Secularism; Marxism; History of primitive Christianity; Anthropology of religion
 
El legado del Che: Del Ejército de Liberación Nacional al Partido Revolucionario de los Trabajadores de Bolivia (1967-1977) [Artículo evaluado por pares]
En 1962, Cuba decidió defender su revolución, buscando crear bajo su patrocinio una línea de defensa con guerrillas extendidas por todo el continente que operara como un cinturón de defensa. La lucha armada rural fue promovida como el mejor método —sino el único— método de toma del poder, contrapuesto al gradualismo o al pactismo de los partidos comunistas, que, a los ojos isleños, demoraban la lucha en espera de que se dieran las “condiciones objetivas” para la revolución. Bolivia, desde entonces, fue escenario privilegiado de la nueva doctrina: en 1963, sirvió de lugar de paso y santuario para las guerrillas que Cuba esperaba asentar en Perú y Argentina; cuatro años más tarde, como es suficientemente sabido, fue el centro de operaciones del Che, dejando un legado que se expandió por el Cono Sur del continente americano: el “foquismo”.
Tras el asesinato del Che (9 de octubre de 1967) emergieron, sin embargo, otras variantes de lucha armada que, tomando la inspiración guevarista, la modificaron. Así, privilegiaron la lucha urbana y no la rural o buscaron otra relación entre lo militar y lo político, subordinando lo primero a lo segundo, a diferencia de la receta guevarista.
En estas páginas se muestra cómo los herederos y las herederas del Che afrontaron en Bolivia las contingencias teóricas y prácticas de remontar la derrota de Ñancahuazú e iniciar una discusión —o cerrarla— para aproximarse a las nuevas condiciones políticas locales y continentales. Asimismo, se trata de establecer y de analizar las mutaciones, las continuidades y las contradicciones en la historia del Ejército de Liberación Nacional (ELN), y de su sucesor, el Partido Revolucionario de los Trabajadores de Bolivia (PRT-B), en la álgida década comprendida entre 1967 y 1977.