Políticas de la Memoria
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La Biblioteca-Instituto Feltrinelli: Fisonomía de las colecciones
This article proposes a definition of what a documentary collection means, before going into the description and development of the main collections of the Giangiacomo Feltrinelli Foundation in Milan. It then gives a brief description of Feltrinelli's documentary heritage from the time of its establishment in 1949 until its first closure in August 1964. In order to carry out this task, the article explains which were the fields of culture and research in relation to which Giangiacomo Feltrinelli himself and his team were positioned between the late 1940s and the early 1960s. Finally, it highlights which are the collections that mark the "cultural personality" of this entity from the collections it consolidates in the period considered. In this development, the text emphasizes different dimensions of the cultural intervention carried out by a documentation center when building documentary collections for consultation. El presente artículo propone una definición de qué entendemos por colecciones de libros antes de adentrarse en la descripción y desarrollo de las principales colecciones de la Fundación Giangiacomo Feltrinelli en Milán. A continuación, realiza una breve descripción del patrimonio documental de Feltrinelli desde su momento de constitución en 1949 hasta su primera clausura en agosto de 1964. Para realizar esta tarea, el artículo explica cuáles eran los ámbitos de la cultura y de la investigación en relación a los cuáles se posicionaba el propio Giangiacomo Feltrinelli y su equipo de trabajo entre fines de los años cuarenta e inicio de los sesenta. Por último, destaca cuáles son las colecciones que marcan la “personalidad cultural” de esta entidad a partir de las colecciones que consolida en el período abordado. En este desarrollo, el texto enfatiza distintas dimensiones de la intervención cultural que realiza un centro de documentación al confeccionar colecciones documentales para la consulta. 
El desmantelamiento del Instituto Marx-Engels: Para una biografía de David Riazanov
Through the biographical sketch of David Ryazanov (Odessa, 1870 - Saratov, 1938), the main impeller and first Director of the Marx-Engels Institute in Moscow, the article offers a detailed period narrative that illuminates not only the main stations of a life marked by both political militancy and intellectual passion and activity, but also the story of how the Marx-Engels-Institute became the Marx-Engels-Lenin Institute (IMEL) in 1931, later to become the Marx and Engels Sector of the Institute of Marxism-Leninism of the Central Committee of the Communist Party of the Soviet Union (CPSU).A través del recorrido biográfico de David Ryazanov (Odesa, 1870 – Sarátov, 1938), principal impulsor y primer Director del Instituto Marx-Engels de Moscú, el artículo ofrece una detallada narrativa de época que ilumina no sólo las principales estaciones de una vida marcada tanto por la militancia política como por la pasión y el quehacer intelectual, sino también, la historia de cómo Instituto Marx Engels pasó a ser el Instituto Marx-Engels-Lenin (IMEL) en 1931 para, con posterioridad, transformarse en el Sector de Marx y Engels del Instituto del Marxismo-Leninismo del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). 
Políticas de la Memoria n°21
Research yearbook of the Center of Documentation and Research in Left-wing Cultures - CeDInCI.. It publishes refereed articles, critical reflections, interviews, surveys and reviews that contribute to the study and reflection of current debates on the intellectual history of the left and social and political movements in Argentina, Latin America and the world, as well as to the contemporary development of critical and emancipatory theories and policies of archiving, preservation and representation of collective memory, from various disciplinary traditions.
Anuario de investigación del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas - CeDInCI. Publica artículos arbitrados, reflexiones críticas, entrevistas, encuestas y reseñas que contribuyan a los estudios y reflexión de los debates actuales sobre historia intelectual de las izquierdas y los movimientos sociales y políticos en la Argentina, en América Latina y en el mundo, así como al desarrollo contemporáneo de las teorías críticas y emancipatorias, y de las políticas de archivo, preservación y representación de la memoria colectiva, desde diversas tradiciones disciplinares
Bitácora del Año Segundo de la Peste
Bitácora del Año segundo de la Peste
Cuando por primera vez asistimos a la declaración de una pandemia; cuando por segundo año consecutivo la vida colectiva se restringe y la crisis económica y política se profundizan; cuando lo cotidiano y lo doméstico continúan apoderándose de la energía que antes dejábamos en instituciones, en calles y en bares… ¿qué se sostiene? ¿Qué se mantiene con algún sentido todavía, atravesando todas las dificultades y los nuevos desafíos virtuales? Este equipo no dudó de que los proyectos colectivos de reflexión y producción intelectual tenían que continuar. Prueba de ello es el extenso índice de este número, que de ser impreso como nos gustaría tendría un lomo grueso y bien visible en nuestras bibliotecas. Difícil decidir cuál merece ser destacado. A las nuevas entregas de las secciones Sexo y revolución, a cargo de Laura Fernández Cordero, e Historia de libro y la edición, coordinada por Ezequiel Saferstein, se suma desde este número la sección Centro de documentación para el estudio de las izquierdas, que coordinan Lucas Domínguez Rubio y Horacio Tarcus, y que en esta entrega cuenta con tres artículos —traducidos especialmente— sobre tres instituciones que antecedieron al CeDInCI en la tarea de preservación documental de las izquierdas: la Biblioteca-Instituto Fetrinelli, el Instituto Marx-Engels y el Archivo de Bakunin.
Pese a las restricciones, entre el último número de Políticas de la memoria y esta nueva edición, los meses vinieron muy cargados de cuestiones políticas globales de fuerte impacto y de coyunturas locales vertiginosas. Las transformaciones en los espacios y las lógicas de trabajo y la crisis de cuidado generalizada que desató la pandemia, demostraron la pertinencia y la oportunidad histórica de los aportes que venían haciendo los feminismos. Y ello se acompañó de una perplejidad generalizada que puso en jaque nuestros supuestos sobre el futuro, pero también nuestras formas de reflexionar sobre el pasado. Más sentido aún adquiere una revista que intenta pensar de manera crítica las políticas de la memoria y sus efectos presentes.
Sin dudas, fue un año en el que consolidamos nuestros aprendizajes sobre la vida virtual. Con la sede semicerrada por las restricciones sanitarias y los protocolos inestables, despotricamos contra las plataformas virtuales, pero también les agradecimos que nos permitieran abrir nuestra pequeña sala al mundo de una manera que no habíamos previsto y, al final, comenzamos a experimentar no sin temblor los primeros reencuentros presenciales.
El fin de la URSS, treinta años después
Otra cuestión que signó este segundo año de pandemia fue la respuesta a la ingenua pregunta de cuán mejores nos haría la nueva crisis global, crisis que coincide con un inquietante resurgir de las derechas a escala mundial. Y todo ello en un año en el que se cumplen tres décadas de un acontecimiento que nos introdujo en otra crisis global: la disolución de la Unión Soviética. Tres décadas es distancia más que suficiente para volver a un evento de vital importancia no sólo para Rusia sino también para todo el mundo. Y es también distancia más que suficiente para hacer necesario ese regreso. Son las renovadas preocupaciones sobre el presente las que coordinan las preguntas que hacemos al pasado con la esperanza de poder encontrar allí insumos que nos ayuden a entender nuestra propia actualidad. La pregunta por la disolución de la URSS no sólo nos permite comprender mejor los múltiples factores que intervinieron allí, sino también el impacto y los alcances que dicho evento generó en dos dimensiones fundamentales: el reordenamiento global del espacio ruso y la viabilidad del proyecto comunista. Varias cuestiones que sobrevuelan hoy la realidad de Rusia y del mundo están atravesadas por la problemática relación que el presente ruso establece con su pasado soviético y su traumático fin.
Sin dudas, la disolución de la Unión Soviética marcó para todos aquellos que vivían en su territorio el fin de un proyecto compartido y de un universo que, a pesar de sus múltiples falencias, les resultaba familiar. En ese sentido, la caída significó para todos ellos —o al menos para una gran mayoría— lo que podríamos considerar como un “fin del mundo”. Pero, y como bien apunta Alejandro Galliano en su último libro, “después del fin del mundo, el mundo siguió existiendo”. Por lo tanto, quienes continuaron viviendo en la Rusia post-soviética tuvieron que pensar el modo en el cual reconstruir ese mundo después del fin del mundo en sus múltiples sentidos. La recomposición de la identidad nacional no fue una cuestión menor. Hacia allí se dirigió el Estado, sobre todo a partir de la llegada a la presidencia de Vladímir Putin en el año 2000, luego de la década maldita de 1990 que Boris Yeltsin había comandado aplicando una doctrina de shock que pauperizó la vida social interna y degradó a Rusia de la escena global, además de mostrar signos erráticos y confusos para responder a la inquietante pregunta de quiénes son los rusos.
Sobre todo desde el tercer mandato de Putin, que se inició en 2012, el problema de la identidad nacional comenzó a resolverse con un fuerte rol del Estado, privilegiando una intención geopolítica de reposicionamiento global de Rusia y con una fuerte impronta conservadora que coloca a Rusia como guardiana de valores tradicionales pervertidos por Occidente. La salida propuesta por Putin apuntó entonces a privilegiar el orden por sobre cualquier atisbo de cambio social. Esto, sin embargo, no es un producto de su pasado como espía ni del camino especial ruso, sino apenas un capítulo más dentro del resurgimiento de los neoconservadurismos a nivel global. En ese sentido, el gobierno ruso atina a reforzar su carácter nacionalista y conservador con el fin de reconstituir el lazo social y saldar cuentas con su pasado soviético, pero también para acallar a la oposición y disimular su incapacidad de hacer frente a la crisis económica y social que ya lleva varios años. La caída de la Unión Soviética legó problemas para Rusia y el mundo que, como muestra el actual resurgimiento mundial de las derechas, todavía pretenden ser resueltos con un espíritu cada vez más lejano de los ideales que le dieron nacimiento en 1917.
Nuestro nuevo número
Entre los problemas legados por la Unión Soviética se encuentra el que recorre el dossier Trotskismos latinoamericanos: la (im)posibilidad de que los gobiernos comunistas contengan a sus oposiciones de izquierda. El movimiento trotskista no logró cumplir con las expectativas de su fundador: constituirse en la segunda posguerra en la dirección revolucionaria de recambio. Los dos anuncios del Programa de Transición trotskista habían fallado, pues el stalinismo salía fortalecido de la guerra y el capitalismo se mostraba capaz de desarrollar las fuerzas productivas más allá de lo imaginable en las primeras décadas del siglo XX. A pesar de su constante fragmentación y de nadar una vez más contra la corriente, los trotskismos de nuestro continente lograron por momentos trascender la dimensión testimonial y escribir algunas páginas de la historia latinoamericana. Además de las investigaciones de Andrey Schelchkov y de Dainis Karepovs, nuestro dossier ofrece dos documentos inéditos: el Diario de Samuel Glusberg en México, en el que narra sus encuentros con Trotsky y Diego Rivera, y la entrevista de Juan José Sebreli a Nahuel Moreno sobre los años de formación de su corriente política.
Al dossier Trotskismos latinoamericanos se suma uno sobre Historia intelectual. Por un lado, a pedido de nuestra revista, el historiador Christophe Prochasson —reconocido por sus estudios sobre el socialismo francés y los intelectuales— preparó una reflexión sobre la historia intelectual en el espacio europeo, reflexión que prosigue la investigadora del CeDInCI Mariana Canavese centrándose en el espacio argentino de las últimas dos décadas.
Y hay más. No podía faltar en este nuevo número un problema que ensayó una breve vía de resolución en los comienzos de la Unión Soviética y que, como mencionamos, la pandemia puso en el centro: la politización del reducto doméstico para remediar las inequidades en el reparto de las labores de limpieza, cuidados y crianza. Las dos décadas transcurridas del siglo XXI comprueban el acierto de un movimiento de carácter internacional como el feminista, que no reduce sus intercambios y reflexiones a los ámbitos locales, sino que potencia su crítica en el escenario global.
Que la construcción de ese movimiento lleva décadas lo demuestra la nueva entrega de la sección del Programa de memorias políticas y sexogenéricas, Sexo y Revolución. Allí se compilan las huellas en la prensa de uno de los tantos episodios de intercambio y diálogo de las izquierdas en torno a la “cuestión sexual” en clave revolucionaria. Como un antecedente, entre tantos, de la agitación de las identidades y las luchas sexogenéricas, la escritora y librepensadora brasileña Maria Lacerda de Moura realizó una serie de conferencias en el Buenos Aires de hace casi un siglo en diálogo con los espacios más combativos, en especial, el anarquismo. Su escritura y su presentación pública enlazaba una renovación del “problema sexual” con una fuerte denuncia del fascismo imperante. Recuperar estas aparentes anécdotas menores fortalece las luchas presentes, sobre todo porque no las alimenta de heroicidades ni grandes nombres, sino de una construcción colectiva persistente e inclaudicable. Del mismo modo, recuerda esas vertientes de los feminismos y los activismos LGBT+ que no se detienen en una necesaria batalla por reconocimientos y derechos, sino que tienen en su horizonte un cambio radical.
Last but not least, Políticas de la memoria n° 21 vuelve a ocuparse, como en números anteriores, de la historiografía de las izquierdas. En esta entrega lo hace con una encuesta sobre los estudios anarquistas preparada por las investigadoras María Miguelañez Martínez e Ivanna Margarucci, y con dos dossiers temáticos.
En suma, presentamos un nuevo número de Políticas de la memoria y nos reconforta confirmar que esa decisión no fue solitaria sino acompañada por decenas de personas que colaboraron con sus textos y con ello reafirmaron que al infortunio global y al empobrecimiento generalizado de las condiciones de vida, se le oponen intervención intelectual y escritura comprometida. Más allá de estas palabras preliminares, la aparición de un nuevo número es una manera de afirmar que, contra la adversidad económica y política, apostamos a la escritura del compromiso, la reflexión crítica y el archivo vital que hace a la historia de las izquierdas.
El Colectivo Edito
Para una nueva historia de las bibliotecas en América Latina: Diálogo entre Carlos Aguirre y Alejandro E. Parada
The interview proposes a discussion on the history of libraries in Latin America. Among other issues, Carlos Aguirre and Alejandro E. Parada talk about: (a) the links between libraries and the independence revolutions; (b) the relations between library history and intellectual history; (c) the processes of destruction and dispersion of Latin American bibliographic heritages. La entrevista propone abrir un debate sobre las formas de hacer historia de las bibliotecas en América Latina. Entre otros temas, Carlos Aguirre y Alejandro E. Parada dialogan sobre: (a) los vínculos entre las bibliotecas y las revoluciones de independencia; (b) las relaciones entre la historia de las bibliotecas y la historia intelectual; (c) los procesos de destrucción y dispersión de los patrimonios bibliográficos latinoamericanos. 
A propósito de Pablo Stefanoni, ¿La rebeldía se volvió de derecha?, Buenos Aires, Siglo Veintiuno Editores, 2021, 223 pp.
Los trotskistas de Brasil y América Latina en los años 1930 y 1940
[Peer reviewed article]
This text discusses how Leon Trotsky’s followers in Brazil incorporated, between 1930 and 1947, into their theoretical and political conceptions the understanding of the existence of a continental unity among Latin American countries and its importance in the confrontation with American imperialism.[Artículo revisado por pares]
Este texto analiza cómo los seguidores de León Trotsky en Brasil incorporaron, entre 1930 y 1947, a sus concepciones teóricas y políticas la comprensión de la existencia de una unidad continental entre los países latinoamericanos y su importancia en el enfrentamiento con el imperialismo estadounidense
Presentación
Entre marzo y mayo de 1871, el pueblo parisino se organizaba en la Comuna de París.
Treinta y ocho años después, en marzo de 1909, uno de los grupos socialistas más activos de Buenos Aires preparaba su homenaje a esa insurrección que, a pesar de su sangrienta derrota, constituía un hito emancipatorio.
También la Revista Socialista Internacional tiene un recuerdo para los hombres y las ideas del XVIII de Marzo, y al continuar la tradición comunista, inspirada en los actos y en la mentalidad del proletariado, procura seguir el consejo de [Marcellin] Berthelot: “Bueno es ir adelante, con los actos cuando se puede, pero siempre con el pensamiento”,
sentenciaba en la introducción al dossier de 1909 el director de la revista, Enrique Del Valle Iberlucea. Esa celebración de la Comuna polemizaba con el socialismo de Juan B. Justo y de buena parte de la II Internacional, pues proponía que los medios de lucha involucraban no sólo a la acción sindical y el parlamentarismo, sino también a la huelga general y la socialización de los medios de producción.
Advertía Del Valle Iberlucea en la misma introducción:
En vano la acción tumultuosa, en vano la acción legal, en vano la lucha gremial pura y simple, si el proletariado no intenta al mismo tiempo que mejorar las condiciones materiales de su vida, completar el proceso de disolución de las fuerzas productivas del mundo capitalista con la socialización de la propiedad.
Así, desde la fundación de la Revista Socialista Internacional, en diciembre de 1908, el socialismo argentino sumó una plataforma de discusión. Allí se expresó el marxismo crítico de la “colaboración de clases” impulsado por Del Valle Iberlucea y otros, al tiempo que se difundió el debate europeo en torno al socialismo científico y el reformismo. La revista buscó ubicarse en un punto intermedio entre las tendencias revisionistas europeas y el sindicalismo revolucionario argentino y, sin ser la publicación orgánica del Partido Socialista, contó con colaboraciones asiduas de los líderes Julio Bertrand, Enrique Dickmann, Antonio Zaccagnini, Mario Bravo, Emilio Frugoni y Martín Cassaretto, entre otros.
Las páginas de la revista discutieron la sentencia del italiano Enrique Ferri sobre la imposibilidad de un socialismo local, el tipo de organización gremial que debían darse los trabajadores argentinos, su vínculo con el parlamentarismo y el patriotismo, la extensión universitaria y la educación popular. Y esas páginas no dejaron de conmemorar a la Comuna de París. El cuarto número de la Revista Socialista Internacional incluyó artículos de cuatro figuras locales junto a textos de los reconocidos europeos Jean Jaurès, Antonio Labriola, Luisa Michel, Louis Dubreuilh, Eliseo Reclus, Karl Marx, Arturo Arnould y Louis Rossel. Asimismo, extrajo del Diario Oficial de la República francesa algunos de los decretos del breve gobierno popular.
Entre los colaboradores locales se encontró Armand Moreau, quien publicó “Los días de la Comuna (narración de un comunalista)”, que reproducimos en el presente número de Políticas de la Memoria. Nacido en Francia en 1848, Moreau había sido soldado parisino en la guerra franco-prusiana de 1870. Meses después se sublevó frente al gobierno de Versalles para apoyar el levantamiento popular. Su participación en la Comuna lo obligó a huir con su familia, primero llegó a Bélgica, luego a Londres, donde nació su hija Alicia Moreau. En 1890 emigró junto con su esposa y sus tres hijos a Buenos Aires. Aquí logró instalar una librería y se incorporó al grupo socialista Les Egaux.
En marzo de 1909, Armand Moreau les ofrecía a los socialistas de Argentina una narración de la Comuna en primera persona. Proponía leerla como el enfrentamiento entre “los sostenedores del viejo edificio social y las nuevas aspiraciones hacia la emancipación” y subrayaba que el fracaso portaba como legado el programa educativo del socialismo pero también la importancia de la insurrección: “Estamos todavía en el período educativo del pueblo; la ignorancia en que ha sido mantenido, la obediencia impuesta desde la infancia por los que se dicen superiores, el temor que éstos saben inspirar, el respeto que de él exigen, ahogan la iniciativa, matan el resorte individual”. Armand Moreau insistiría en la educación del pueblo en los siguientes números de la Revista Socialista Internacional con “La situación de la mujer” y la reseña del nuevo libro de Alfredo Naquet, Hacia la unión libre. En 1910 la revista se convertía en Humanidad Nueva y hasta su cierre en 1919 continuó saludando la insurrección de la Comuna y la necesaria educación del pueblo con colaboraciones de Moreau y de Fernando de Andreis.
De todos modos, en el dossier de 1909 Armand Moreau no fue el único que destacó el proyecto educativo socialista legado por la Comuna. Su hija Alicia Moreau, quien impulsaría en la escena local la educación racionalista desarrollada por el anarquista catalán Francisco Ferrer, reforzó las ideas de su padre con el artículo “La Comuna y la educación”. Además, el mismo número de la Revista Socialista Internacional invitó a sus lectores a una conferencia que dictaría Del Valle Iberlucea, titulada “La educación y la Comuna de París” y patrocinada por la institución popular “La Escuela Moderna” de Barracas al Norte.
En definitiva, el documento de Armand Moreau que publicamos a continuación no sólo ofrece una narración en primera persona de un acontecimiento central de la cultura de izquierdas, sino que, a su vez, se coloca como una pieza clave del programa teórico-político que construyó una de las fracciones del socialismo argentino, fracción para la que la experiencia de la Comuna de París confirmaba la relación necesaria de la acción sindical y gremial con la educación popular, la insurrección y la socialización de la propiedad
La fábrica de obras: Perspectivas para la historia intelectual
This article analyzes the development of intellectual history in the last four decades. Beyond the French field of study, it argues that intellectual history contains a triple epistemological critique: against cultural history, against history of ideas and against social history. It further defines the “new intellectual history” as the crossroads of the history of the actors and institutions involved in intellectual production, considered from the point of view of both intention and reception.El artículo analiza el recorrido realizado por la historia intelectual durante las últimas cuatro décadas. Propone que en las producciones y debates, no sólo franceses, sobre la historia intelectual se advierte una triple crítica epistemológica: contra la historia cultural, contra la historia de las ideas y contra la historia social. A su vez, invita a distinguir la “nueva historia intelectual” por una construcción de objetos para la que es central tanto el cruce de la historia de los actores, de las instituciones y de las prácticas como el análisis de la producción y naturaleza del trabajo intelectual, de sus intenciones y de su recepción. 
“Francia, se te escapa el café”: De la historia del libro a la historia de la comunicación
From the History of the Book to the History of Communication, when, following Mornet, one tries to understand the origins of the French Revolution, and in particular the role of the “Enlightenment”, the two major approaches that emerged more than twenty-five years ago, one working through social history and the other through the philo-sophical analysis of ideologies, do not provide entirely satisfactory answers to the problem. Social transformations, which were taking place throughout Europe, are not in themselves sufficient to explain the peculiarity of the French case, while analyses of discourse perform a social decontextualization leading to excessive autonomy being ascribed to the specific symbolic efficacy of political and philosophical discourses. Between “ideas” and “states of society”, one has to take account of the modes of communication, in particular the specifie effects of communication through books, which developed strongly in the pre-revolutionary period and exerts a much stronger symbolic action than simple oral communication.De la Historia del Libro a la Historia de la Comunicación, cuando, siguiendo a Mornet, se intenta comprender los orígenes de la Revolución Francesa, y en particular el papel de la “Ilustración”, los dos grandes enfoques surgidos hace más de veinticinco años, uno de ellos a través de la historia social y el otro a través del análisis filosófico de las ideologías, no ofrecen respuestas del todo satisfactorias al problema. Las transformaciones sociales, que se estaban produciendo en toda Europa, no bastan por sí mismas para explicar la peculiaridad del caso francés, mientras que los análisis del discurso realizan una descontextualización social que lleva a atribuir una autonomía excesiva a la eficacia simbólica específica de los discursos políticos y filosóficos. Entre las “ideas” y los “estados de la sociedad”, el trabajo tiene en cuenta los modos de comunicación, en particular los efectos específicos de la comunicación a través de los libros, que se desarrolló con fuerza en el periodo prerrevolucionario y ejerce una acción simbólica mucho más fuerte que la simple comunicación oral