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    Artes del mundo

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    Martin Luther King vive en los murales de EE.UUhttp://www.bbc.co.uk/mundo/video_fotos/2013/08/130715_fotos_martin_luther_king_murales_lav.shtmlRetrospectiva de Leonardo Da vinci en Veneciahttp://www.eluniverso.com/vida-estilo/2013/09/01/nota/1370736/leonardo-da-vinci-brilla-veneciaLi Chen, el “Botero taiwanés”  invade de esculturas la Plaza Vendome de Parishttp://cultura.elpais.com/cultura/2013/09/03/actualidad/1378220136_230660.html¿Cuál es el mejor restaurante latinoamericano?http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/09/130905_10_mejores_restaurantes_america_latina_cch.shtmlEn fotos: la historia de México a través de la lentehttp://www.bbc.co.uk/mundo/video_fotos/2013/09/130829_fotogaleria_mexico_fotos_historicas_jcps.shtm

    Artes del mundo

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    Cuáles son los mejores países para ser mujerhttp://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/10/131025_vj_grafico_dis paridad_de_genero_100_mujeres.shtml En fotos: el impacto del arte latino en EE.UU.http://www.bbc.co.uk/mundo/video_fotos/2013/10/131028_fo tos_eeuu_arte_latino_smithsonian_tsb.shtmlBuñuel de carne y huesohttp://cultura.elpais.com/cultura/2013/10/31/actualidad/1383227825_543687.html Página del poeta uruguayo Aurelio Pastoriwww.aureliopastori.or

    ESPAÑA. TODO EN CRISIS, SALVO LA PRENSA - Parte II

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    “Cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras”.Apócrifo de El Quijote. En nuestro pasado artículo hacíamos referencia a un fenómeno específico que vive la España de hoy en día: la crisis de legitimidad del gobernante Partido Popular (PP) derivada de la progresiva revelación de una trama de corrupción y clientelismo aparentemente ligada con Mariano Rajoy y casi toda la cúpula del partido. Esta situación agrava y se ve agravada por circunstancias económicas, sociales y políticas para nada felices que vive en la actualidad la Madre Patria. Reseñaremos brevemente a continuación el contexto actual del país europeo, todo un ejemplo de que los males nunca vienen solos. Las mentiras piadosasEn el segundo mandato de José Luis Rodríguez Zapatero (Partido Socialista Obrero Español, PSOE), España entró en un derrumbe económico monumental derivado de dos elementos. En primer lugar, el “estallido” de la “burbuja inmobiliaria”, fruto de una política pública que comenzara con el aznarismo y que estimulaba la construcción desaforada de inmuebles, su sobrevaluación y la especulación bancaria en dicho terreno. En segundo lugar, la crisis de deuda soberana, común a otros países de la Unión Europea (los ya famosos PIGS) y acentuada por un pasmoso despilfarro en los presupuestos gubernamentales.Evidentemente todo esto se convirtió en un golpe casi letal para el bolsillo de la sociedad, lo que supondría una histórica victoria del PP en las siguientes elecciones (2011). Y es que no sólo se percibía que Zapatero había arruinado a España; también Mariano Rajoy hizo promesas que, a posteriori, se convertirían en mentiras. “Ayudaremos al español de la calle, no a los bancos”. “Bajaremos el IVA”. “Volveremos a la prosperidad de cuando gobernábamos”.El español medio pensaba que su situación iba a mejorar con el nuevo gobierno. Pronto descubriría que más bien sería lo contrario. La ortodoxia económica no es grata con el pueblo llano en semejantes circunstancias y la reducción radical del gasto público se convirtió en el paradigma económico del gobierno. ¿Salud pública? Recortar. ¿Educación? Recortar. ¿Ayudas sociales? Recortar.Por supuesto el IVA no se tocó en lo más mínimo y de hecho se incluyeron más impuestos o más tarifas. Quienes sí recibirían una gran ayuda estatal serían los bancos privados, en una serie de megamillonarios “rescates” que les dieran oxígeno por un par de semanas.Mirándolo en retrospectiva, uno no puede más que preguntarse el porqué de tantas promesas que –se sabía- no podrían cumplirse. Sobre todo teniendo la victoria electoral “servida en bandeja”: no había necesidad. Una oposición inútilAnte un gobierno impopular en sus medidas y salpicado por escándalos de corrupción, lo lógico sería ver un repunte del PSOE en las encuestas. No es el caso. Los socialistas tienen un triple problema. Primero, el recuerdo latente de la administración Zapatero, donde al fin y al cabo comenzó la crisis. Segundo, el liderazgo de una persona astuta (Alfredo Pérez Rubalcaba) pero que supone, en lugar de una renovación, más de lo mismo. Tercero, por los propios escándalos de corrupción provenientes sobre todo de Andalucía, último bastión del partido.Para decirlo en pocas palabras: probablemente para el español medio el PP y el PSOE simplemente son “lo mismo”. Cierto que tuvieron sus diferencias en el tema de derechos posmodernos como el matrimonio igualitario o el aborto, pero ya habiendo sido “procesados” dichos asuntos, no es que haya demasiadas razones para pensar que un Rubalcaba hubiese actuado distinto a Rajoy en caso de haber ganado.Todo esto probablemente beneficiará a los dos pequeños partidos de nivel “nacional”: Unión Progreso y Democracia (UPyD), socioliberal y unionista, liderado por la ex socialista vasca Rosa Díez (y aupado por pensadores de la talla de Vargas Llosa) y con una buen plantilla de outsiders políticos; y por supuesto Izquierda Unida (IU), rejunte del Partido Comunista original con otros partidos de izquierda o ecologistas. La cuestión catalanaEl derrumbe político de los socialistas tuvo también repercusiones en Cataluña. La sucursal regional del PSOE, primordialmente federalista, funcionaba como una válvula de escape para buena parte de las ansias separatistas. Ahora, con un gobierno en coalición de independentistas de derecha (Convergencia i Unió, CiU) y de izquierda (Esquerra Republicana de Catalunya, ERC), el nacionalismo catalán ha tomado nuevas fuerzas.Se habla mucho de que la Generalitat convocará a un plebiscito al respecto, por más que la Constitución española no contemple semejante cosa. No obstante, el separatismo cuenta con tres escollos. Primero, la situación económica: la Comunidad Autónoma no es, por supuesto, indemne a la misma y cuando puede procura hacerse con alguna de las ayudas que el gobierno central puede enviar de vez en cuando. Segundo, la Unión Europea: los independentistas catalanes no quieren seguir siendo españoles pero definitivamente desean permanecer como buenos ciudadanos europeos, lo que eventualmente enfrentaría el veto de La Moncloa y otros gobiernos. Tercero, que no está lo suficientemente claro que la mayoría de los catalanes pretendan una ruptura definitiva con Madrid (de hecho podría decirse que la intención de voto independentista se encuentra entre el 40% y el 50%). En otras palabras, se resolvería un problema para crear otro (el nacimiento de un movimiento re unionista). Podríamos también recurrir a la historia de otros movimientos independentistas o pseudo independentistas (Quebec, Australia) que nos muestran que el voto rupturista suele ser sensiblemente menor al esperado a priori.No sería entonces disparatado dar por muy improbable la independencia catalana a un corto plazo. Y ello para tranquilidad del ejército, desde el cual ya varios militares se ofrecieron a “hacer cumplir la Constitución” en caso de que los políticos no supieran “lidiar” con el asunto. Manchas para el juancarlismo.Es algo común en España. Cuando se pregunta a un ciudadano si es monárquico o republicano, puede que retruque con un “soy juancarlista”. En otros términos, la monarquía no goza de una popularidad derivada de la institución en sí, sino del actual titular de la misma, Juan Carlos I. Impulsor de la democracia desde el primer momento (o mejor dicho, desde el momento que muriera Franco), sus credenciales al respecto se enriquecieron con su condena al intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981. Sirvió además, como una figura de encuentro donde la gran mayoría de los españoles podían sentirse identificados y -por qué no- consolados.Lamentablemente el juancarlismo está siendo amenazado por un escándalo de –como para variar- corrupción al más alto nivel. Y es que todo apunta a que Iñaki Undangarin, yerno del rey y esposo de la Infanta Cristina, es el cabecilla de una red de desvío de fondos públicos y lavado dinero a través de diversas fundaciones.Tal vez lo más importante del caso es que el mismo supuso una ruptura: tratar a la familia real y al rey no en buenos términos ya no sería un tabú. La prensa rosa, es decir, los programas de chimentos (sólo segundos a la actualidad deportiva en términos de popularidad), comenzaron a sostener hipótesis tan escandalosas como la existencia de posibles amantes de Juan Carlos. Y es así que según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la monarquía estaría recibiendo la peor “nota” de su historia: un 3,68 sobre 10, bastante lejos del “aprobado”. Habrá que ver si cuando se dé la sucesión si los juancarlistas se transformarían en felipistas de una manera tan fácil. La prensa rebelde“Que no vivas tiempos interesantes” reza el proverbio chino. Esto es aplicable para todos con excepción de la prensa escrita, que, como ya adelantábamos, ha redescubierto su vocación de poder fáctico. La corrupción generalizada y la crisis económica da mucho para escribir (y lo más importante, investigar).Lo curioso es que esta posición está siendo principalmente asumida no por los medios afines a la izquierda, sino por el diario derechista más importante. Nos referimos a El Mundo y su director, Pedro J. Ramírez. No contento con haber sido el principal responsable de la caída de popularidad de Felipe González hace casi dos décadas (caso GAL), Ramírez parece estar empecinado en derribar a Mariano Rajoy, habiéndose convertido en una suerte de confesor de Luis Bárcenas. Algunos titulares de El Mundo en julio: “Cinco horas con Bárcenas”; “Los SMS secretos entre Rajoy y Bárcenas”, “Los papeles de Bárcenas muestran sobresueldos a Rajoy” y sobre todo esta maravilla que parece salida de una cuarta parte de El Padrino: “Si hablas tu mujer irá a prisión; si callas, caerá Gallardón y se anulará el proceso” (¡!).La posición de El Mundo ha supuesto un cisma en la prensa conservadora. Por un lado La Gaceta apoya “el acoso y derribo”, mientras que el ABC y La Razón se aferran a la versión oficial de que Bárcenas no es más que un chantajista que por casualidad estuvo veinte años dirigiendo las cuentas del partido y que no hay que pensar demasiado en ello. Las amistades particularesYa dijimos que la oposición no tiene herramientas ni legitimidad alguna para exigir la renuncia de Rajoy. En cambio, los medios parecen gozar de ambas cualidades. En ese caso… ¿quién suplantaría a Rajoy? En lo personal yo diría que hay cuatro candidatos, ninguno de ellos salpicado hasta ahora por el Caso Bárcenas:-Soraya Sáenz de Santamaría. Actual vicepresidenta del gobierno, lo que pierde en su defensa incondicional de Rajoy, lo gana en juventud y tesón. Sería una suerte de continuismo, por lo que no veríamos, por ejemplo, cambios en el gabinete.-Esperanza Aguirre. Ex presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Aguirre supone la derecha dentro de la derecha del PP. Es la única política que ha “sugerido” que se investigue a fondo la supuesta trama de corrupción, además de guardar una buena relación con Ramírez, el azote de Rajoy. Si hemos de creer a ciertos medios menores, Aguirre habría sido quien arreglara los encuentros entre el periodista y Bárcenas. Probablemente constituya la alternativa más satisfactoria para los mercados.-José María Aznar. Ex presidente del gobierno, un español podría decir perfectamente que con Aznar al menos “se vivía mejor”, por lo que su candidatura no sería tan descabellada.-Alberto Ruiz-Gallardón, ex alcalde de Madrid y actual Ministro de Justicia. Encarna el ala más moderada del PP, en caso de que el partido quiera dar un giro ideológico más hacia la izquierda. Es también, por ello, el que menos posibilidades tiene.--En todo caso, suceda quien suceda a Rajoy (reitero: si es que éste se retira), se encontrará con una España –hemos visto- multi problemática: la presidencia en tales circunstancias es un cargo que uno no le desearía ni a su peor enemigo (no sorprende entonces que el PSOE no se apure demasiado en escoger a un verdadero nuevo líder). El contexto ya no sólo exige una pronta recuperación económica (una tarea de por sí difícil), sino también una reconstrucción completa de la legitimidad de las instituciones. Sobre el autorEstudiante de la Licenciatura en Estudios Internacionales. FACS-ORT-Urugua

    LA RECEPCIÓN DE ESTUDIANTES EXTRANJEROS EN ARGENTINA: UNA EXPORTACIÓN NO TRADICIONAL

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    En los últimos años Argentina se ha convertido en una de las opciones para aquellos jóvenes que deciden cursar sus estudios en el extranjero. Esta tendencia se corresponde con un cambio en la última década de los flujos de estudiantes internacionales a nivel mundial. Si bien China continúa siendo el país que envía el mayor número de estudiantes fuera de sus fronteras y Estados Unidos el estado que más recibe estudiantes internacionales, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura –UNESCO- (2009) señala como novedoso la emergencia de destinos diferentes a los tradicionales. A su vez, cada vez más estudiantes optan por permanecer en sus regiones de origen. En concordancia con ello es que se observa la reciente conversión de Argentina en un polo receptor de estudiantes internacionales, ubicándose actualmente en el cuarto lugar dentro del continente americano con más estudiantes internacionales, sólo superada por Estados Unidos, Canadá y Uruguay (UNESCO, 2006). Según datos del Primer Informe del Programa de Promoción de la Universidad Argentina (Secretaría de Políticas Universitarias), el Sistema Universitario argentino contaba para el año 2007 con 23.737 estudiantes internacionales en los distintos niveles de Educación Superior (pregrado, grado, posgrado). Asimismo, los distintos medios gráficos del país- entre los años 2008 y 2013- dan cuenta de este fenómeno, señalando que Argentina se ha convertido, en los últimos años, en un imán para los jóvenes que desean estudiar fuera de sus fronteras. Paso seguido, podemos preguntarnos: ¿Quiénes son estudiantes internacionales? ¿Qué es lo que privilegian al momento de elegir Argentina para realizar algún tipo de estudio? ¿Por qué es importante promover la llegada de estudiantes internacionales? En términos generales, la UNESCO, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Secretaría de Políticas Universitarias de Argentina (SPU) utilizan el criterio de “no residencia” para referirse a los alumnos que cursan estudios en el extranjero. No obstante, se observa una vasta clasificación de estudiantes internacionales. Tanto García de Fanelli (2009) como Gómez Monfort, Boni Aristizabal y Fernández Baldor Martínez (2010) clasifican a los estudiantes internacionales según: La modalidad (licenciatura, posgrado y posdoctorado)El destino (perfiles de los países receptores)El tipo de financiamiento (público o privado)La duración (corta: más de tres meses, menos de un año; larga: más de un año; permanente: antecedente inmediato de la residencia definitiva) Por su lado Sebastián (2004), categoriza a la movilidad según: El nivel de estudios (pregrado, posgrado)Los objetivos de la movilidad (carrera completa, estudios parciales)El marco de cooperación (espontáneo, iniciativa individual, programas de fomento, convenios bilaterales, redes de universidades) Por otra parte, María de Allende y Morones Díaz (2006) señalan que existen cuatro tipos de estudiantes internacionales: Estudiantes de intercambio generados en convenios internacionalesEstudiantes que asisten a los centros de estudios para extranjeros o centros para el aprendizaje de idiomas y la difusión culturalEstudiantes independientes que cursan una carrera completa (autofinanciados o beneficiados con becas)Estudiantes que desean efectuar una estancia corta en otra universidad con el objetivo de lograr un apoyo en la docencia, desarrollar un trabajo de investigación de tesis de grado o práctica profesional. Como se observa, no existe ni puede existir una única clasificación acerca de los estudiantes internacionales. Ahora bien, con respecto a qué es lo que privilegian al momento de elegir Argentina para realizar algún tipo de estudio, es importante señalar que no se pueden establecer cuáles son los factores asociados a la recepción de estudiantes internacionales sin antes conocer la duración de la estadía o el objetivo de la misma. Es decir, las razones por la cual los estudiantes internacionales eligen el país dependen de la duración o el objetivo de la estadía, aunque existen un grupo de factores que operan en cualquier caso. A partir de una investigación realizada en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (http://www.unicen.edu.ar/), en la cual se entrevistó al total de los estudiantes internacionales de grado que se encontraban cursando durante el año 2012, se pudo establecer que: En el caso de los estudiantes internacionales de Estadía Larga o Carrera Completa de la UNCPBA, los tres factores que más incidieron en su elección de estudiar en Argentina son: el Sistema de Educación Superior Público y Gratuito; la Calidad de la Oferta Educativa y la Especificidad de la Carrera Elegida. Seguidos por las Facilidades de Ingreso, tanto migratorias como de acceso a la Universidad; las Representaciones e Imagen previas que tenían de Argentina, el hecho de tener familiares y/o amigos en el país y que les hayan recomendado, compañeros, amigos y/o tutores, el país para realizar sus estudios. En el caso particular de los estudiantes de Estadía Corta o Estudios Parciales de la UNCPBA, puede decirse que los tres factores que más incidieron en su elección para estudiar en Argentina son: el Idioma, el hecho vivir otra Experiencia Cultural y la Calidad de la Oferta Educativa. El Idioma es un factor que fue tenido en cuenta en dos sentidos: por conocimiento y por desconocimiento del mismo. Es decir que, por un lado, están aquellos que conocían el idioma, cuestión que influyó positivamente en su decisión de elegir Argentina y por el otro, se encuentran los estudiantes internacionales que no conocían el idioma y eligieron el país para aprenderlo. Por otra parte, casi el total de los jóvenes que emigraron temporalmente señalaron que llegaron al país a través de un Convenio/Programa de su Universidad de Origen con la UNCPBA. Es decir que los Factores Políticos-Institucionales contribuyeron en su decisión. El Atractivo Turístico, el Costo de Vida y el hecho de que les hayan recomendado Argentina amigos, familiares y/o tutores, son otros de los factores que influenciaron en los estudiantes internacionales de Estadía Corta o Estudios Parciales. Por otro lado, sólo los estudiantes internacionales de origen latino tuvieron en cuenta la Afinidad Sociocultural y Facilidades Migratorias al momento de elegir Argentina. Finalmente, en respuesta a por qué es importante promover la llegada de estudiantes internacionales, ya sea desde el Estado o de las mismas Universidades, además de la necesidad de adquirir habilidades y conocimientos globales en el contexto de la Sociedad de la Información y el Conocimiento, se pueden mencionar que:la movilidad potencia el fortalecimiento institucionalla presencia en las aulas de alumnos de otros países enriquece los procesos de enseñanza y aprendizajela movilidad estudiantil posiciona a la Universidad en un contexto internacional Asimismo, desde otra perspectiva, la atracción de estudiantes internacionales supone una importante fuente de ingresos. Técnicamente esta actividad es considerada como una exportación, porque es un bien generado en el país, comprado por un consumidor extranjero y pagado en divisas extranjeras. Por otra parte, favorece indirectamente a otros sectores como el gastronómico, el turístico y el inmobiliario. Como se pudo observar, Argentina responde a las motivaciones que influyen en los estudiantes internacionales al momento de elegir un destino educativo. No obstante, es necesario un mayor abordaje teórico-conceptual y estadístico sobre la temática a nivel nacional que acompañe y complemente este fenómeno. BibliografíaBOHOSLAVSKY, Pablo; MOLER, Emilce (2007). “Informe Estadístico de Estudiantes Internacionales”. Ministerio de Educación. Secretaría de Políticas Universitarias. Programa de Promoción de la Universidad Argentina. DI LORENZO, D. (2013). “Factores asociados a la movilidad estudiantil en la Argentina: El caso de los alumnos internacionales de grado de la UNCPBA”. Tesis de grado. Facultad de Ciencias Humanas. UNCPBA. Tandil. OCDE (2009). “Education at a Glance”. Paris: OCDE. UNESCO (2009). “Compendio Mundial de la Educación 2009. Comparación de Estadísticas de la Educación en el mundo”. Instituto de Estadística de la UNESCO, Canadá. * Lic. en Relaciones Internacionales (UNCPBA). Miembro de la Planta de Colaboradores del Centro de Estudios Interdisciplinarios en Problemáticas Internacionales y Locales (CEIPIL)

    NO TE OLVIDES DEL PAGO

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    En Uruguay, existe un grupo de jóvenes para quienes la literatura es una fiesta. Hace un tiempo, se propusieron generar un espacio para abordar las narrativas recientes del Río de la Plata, y donde los escritores pudieran leerse entre sí y los lectores pudieran acceder a los autores y a sus obras. El resultado fue un proyecto –seleccionado por los Fondos Concursables del Ministerio de Educación y Cultura de 2012- que hoy es realidad: Ya te conté. El viernes 25 de octubre, en el Centro Cultural de España, se desarrolló la cuarta edición del programa. Hernán Casciari es argentino, pero desde hace varios años vive en España. Fernanda Trías y Lalo Barrubia son uruguayas. La primera hoy vive en Nueva York, aunque antes lo hizo en Buenos Aires y también en Francia; la segunda está radicada en Suecia desde hace una década. Los tres son jóvenes. Los tres son escritores. Son representantes de una suerte de “literatura de la diáspora”. Desde esas tierras más o menos remotas donde hoy habitan, participaron de la videoconferencia No te olvides del pago, que fue moderada por la magíster, docente y periodista Alicia Torres, durante la cuarta edición de Ya te conté. ¿Cómo influye el lugar de enunciación en la obra de un escritor? Las transiciones de un país a otro, ¿afectan el modo de relacionarse con las palabras y las cosas? Tales las interrogantes que oficiaron de disparadores para iniciar la conversación entre Torres y los autores, ante un público numeroso compuesto en su mayoría por uruguayos y argentinos. Casciari - autor de novelas, periodista, editor y precursor de ese género literario llamado “blogonovela”- comenzó su intervención con la lectura de un texto, mitad jocoso y mitad emotivo, que escribió para su pequeña hija catalana, en el cual ensaya una suerte de definición del ser argentino. ”Ser argentino, hijita, es sentarse en un pupitre y aprender a decir yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos, durante una década entera, y después salir a la calle y no decir tú ni vosotros nunca más, ni aunque te fajen. Ser argentino es tomar mate los primeros cuarenta años de tu vida sin saber por qué; y tomar Uvasal los segundos cuarenta años sin saber por qué. Ser argentino es no encontrar relación entre la mateína y la acidez”, dice en un pasaje. Más adelante el texto evoca elementos tan disímiles como el amor de los argentinos por el dulce de leche, por las canciones de María Elena Walsh, y el asco ante todo lo hervido. El relato de Casciari, como señaló Torres durante el encuentro, pone en crisis la idea del lugar. Se instala, al igual que otras producciones del autor, en la frontera entre el aquí y el allá, el pasado y el presente. La distancia, temporal y espacial, surte un efecto de resignificación de lo se dejó atrás. “Al principio, hay una etapa de revolución. Pero luego, uno se empieza a dar cuenta de todo lo que perdió. A mí me empezó a pegar más la argentinidad cuando nació mi hija. Entendí que ya no era más del lugar de donde era, sino del lugar donde había nacido ella”. No obstante, a Casciari aún le resulta difícil sentirse parte de otro sitio que no sea Argentina. En todos los planos, incluso en el onírico. “El otro día le decía a un amigo que es muy improbable que yo haya tenido alguna vez un sueño ambientado en otra escenografía. No recuerdo estar soñando y verme caminando por la Sagrada Familia, o algo por el estilo. Cuando sueño, las representaciones son siempre de allá”. Desde ese lugar o no-lugar, donde Argentina está siempre presente, es que escribe Casciari. “¿Necesitas, cada vez más, expresarte desde lo que se conoce como “literatura del yo?”, preguntó Torres. “Eso me sucede más como lector. Me cuesta mucho leer literatura que no provenga del yo. Esto no quiere decir que lo que me están contando tenga que ser absolutamente real. Pero tengo que sentir que está escrito desde las tripas. Yo también procuro hacerlo de esa manera. Trato de no escribir si no estoy absolutamente convencido que lo que me va a salir es lo que quiero decir”, respondió Casciari. Fernanda Trías acaba de publicar la novela Bienes muebles1. La obra integra la colección española Destinos Cruzados. En esta serie de libros, a una pareja de autores de diferentes nacionalidades se les propone escribir sobre una ciudad distinta de la que ellos provienen. A Trías le encomendaron elaborar una crónica sobre Buenos Aires. Intentó hacerlo. Pero cuando llevaba escritas dos páginas, tomó conciencia que estaba creando una ficción y no una crónica. “Entonces, en vez de hacer una pulseada con mi inevitable incapacidad para otra cosa que no sea la ficción, me entregué directamente. Traté de hacer una ficción con forma de crónica”, explicó. Al igual que en trabajos anteriores, en esta novela la autora aborda la relación entre el espacio y la construcción de la identidad. “Es un tema que siempre me fascinó. En La Azotea me ocupé de la forma en que se habita el espacio cerrado. En Bienes muebles, por el contrario, se trata de un espacio abierto, la ciudad, que igual tiene sus límites: uno también puede sentirse encerrado en ese lugar. Me interesa ver cómo se construye la identidad a medida que se recorre y se hace propio el espacio, y contrastar la ciudad sobre la cual se escribe con los orígenes de la narradora –en este caso, uruguaya- y todo lo que ella trae de los otros países que habitó”. En tal sentido, Trías constituye un buen ejemplo. Nació y vivió en Montevideo, después en Buenos Aires y también en Francia. Desde Nueva York, escribió su novela sobre Buenos Aires. “¿En qué medida estas transiciones espaciales afectaron tu relación con las palabras y las cosas?”, le preguntó Torres. “Siempre hice una defensa del idioma, del lenguaje. Siento que si pierdo eso, me pierdo un poco a mí misma. De todos modos, en mis novelas hay un juego con las distintas variantes del castellano. Por ejemplo, alguna vez incluí el habla de Puerto Rico, o las pequeñas diferencias que existen entre Uruguay y Argentina, esas pocas cosas que hacen delatarme como extranjera. Me muevo siempre en esa ambigüedad: seguir siendo de donde soy pero integrarme a la vez”. Lalo Barrubia es escritora, artista y licenciada en Trabajo Social. Escribe desde Suecia, pero imagina historias que suceden en Uruguay y que recrean vivencias de su generación. “Soy sueca ya que la nacionalidad no es más que un pasaporte. Y el pasaporte uruguayo es complicado de conseguir”, manifestó una vez. Sobre ese conflicto, nunca resuelto, entre la afirmación de lo propio y la necesidad de salir al mundo, conversó con Alicia Torres. “Esencialmente no creo en la nacionalidad como definición. Para mí, Uruguay son mis amigos, mis hermanos. Me siento partícipe de aquella sociedad como también me siento de la sueca. No reivindico la nacionalidad como término. No reivindico ser uruguaya como parte de mi definición. Creo que me defino como latinoamericana”. Cuando escribe ficción, lo hace en español y no en sueco. “Creo que la lengua está relacionada con lo cultural. Cuando quiero hablar de algo que sucede en Uruguay, surge el español en mi cabeza. El sueco surge cuando escribo artículos, cuando estoy interactuando con la sociedad de aquí. Pero no cuando escribo ficción. La lengua no me lo permite. No me deja entrarle”. Para Fernanda Trías y Lalo Barrubia, tal vez haya sido el idioma el que ha marcado la frontera entre el aquí y el allá, el pasado y el presente. Las palabras, persistentes, les han permitido moverse en la ambigüedad de integrarse al nuevo lugar sin dejar de pertenecer al de origen. En el caso de Hernán Casciari, en tanto, la distancia parece haber generado un modo diferente de relacionarse con las palabras, pero también con las cosas. La lejanía afecta en distinta medida la obra de los tres. Sin embargo, el pedido que reza en el título –no te olvides del pago- parece igual de innecesario para cualquiera de los casos. 1 “Bienes muebles”, novela de Fernanda Trías que integra “[Des] Aires”, Fernanda Trías y Andrés Barba. Brutas Editoras, 20131 Fe entre rejas. Itinerarios religiosos en personas privadas de libertad en Montevideo. Néstor Da Costa, Fernando Ordóñez, José Techera. Montevideo: Fundación Entre Todos. 201

    “EL TERRORISMO, LA ‘DOCTRINA PAROT’ y EL ESTADO DE DERECHO”

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    I.- El sábado próximo pasado, dos periodistas de Radio France Internationale, Ghislaine Dupont y Claude Verlon, eran secuestrados y asesinados poco tiempo después como perros por “jihadistas” a escasos kilómetros de la ciudad de Kidal, en el norte de Mali. Posiblemente, cuando este editorial vea la luz, algún nuevo atentado perpetrado por algún grupo terrorista seguramente se habrá cometido o estará a punto de llevarse a cabo. No escapa a ningún observador que el terrorismo se ha transformado en un actor cotidiano de la escena política internacional. De Nueva York a Madrid, de Londres a Pakistán, Boston a Yemen, de Sudán a Kenia, de Libia a Mali, de Moscú a Buenos Aires, de Siria a Pekín, de El Líbano a Bombay en la India, etc., etc., el terrorismo, particularmente el llevado a cabo por grupúsculos islamistas radicalizados de obediencia fundamentalista salafista, suní o chiíta, golpea sistemáticamente, desde hace ya casi dos décadas, a poblaciones de las más diversas nacionalidades, obediencias religiosas, etnias y tradiciones culturales. Aunque es evidente que el fundamentalismo islámico es el principal actor de este incontenible deterioro de las condiciones de vida y de seguridad en las sociedades contemporáneas, sería un error considerar que “el problema” tiene que ver exclusivamente con los mencionados grupúsculos islámicos. El patético atentado llevado a cabo en Noruega, en Oslo y en la isla de Utoya, en julio de 2011, por un extremista noruego de ultra derecha es el ejemplo más claro de que el problema no está solamente vinculado a grupúsculos fundamentalistas islámicos. Por otra parte, si bien es cierto que el terrorismo se ha extendido últimamente casi por todo el planeta y se ha realmente banalizado en las últimas décadas, también conviene recordar que no es nuevo. ETA en España, IRA en Gran Bretaña, las Brigadas Rojas en Italia, la Banda de Baader en Alemania, así como decenas de guerrillas en América Latina, África y Asia, recurrieron al terrorismo durante las décadas de los 60 y 70. Algunas de aquellas empresas terroristas se extinguieron por sí solas, otras fueron derrotadas y, en realidad, muy pocos de los cada vez más activos terroristas actuales tienen lazos ciertos de continuidad con los terroristas del siglo pasado. Sin embargo, una de las pocas cosas que relaciona aquellos terroristas de hace medio siglo atrás con los asesinos contemporáneos es, en realidad, la incapacidad que tuvo y tiene la enorme mayoría de los gobiernos para combatir, tanto el fenómeno del terrorismo de entonces, como el que hoy crece inconteniblemente. II.- Un acontecimiento reciente, ligado directamente al fin de los terroristas de ETA, nos puede servir de ejemplo de cómo los estados democráticos tienen serias dificultades para enfrentar y acabar con el terrorismo, en este caso, aún después de su derrota. Unas dos semanas atrás, Inés del Río, histórica integrante de la organización terrorista ETA, fue puesta en libertad por el gobierno español siguiendo una orden del Pleno del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), con sede en Estrasburgo, Francia, tras pasar 26 años presa en una cárcel española. La terrorista fue liberada por las autoridades españolas porque el Tribunal Europeo de Derechos Humanos le daba la razón a la condenada frente a la decisión de la justicia española. La sentencia que derivara en la liberación de la terrorista se basaba en que el TEDH consideraba ilegal la llamada “doctrina Parot” que, oportunamente, fuere aprobada por el Tribunal Supremo de España y por el Tribunal Constitucional -(eso aconteció en el año 2006, para ser precisos, y se generó a partir de el Recurso de Casación interpuesto por el terrorista Henri Parot)- con el objetivo de impedir que los terroristas pudieran salir de prisión antes de cumplir la pena máxima de 30 años como resultado de la aplicación de diferentes mecanismos de acortamiento de las penas. Para ello, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, y el Tribunal Supremo de España, consideraron aplicable retroactivamente el principio que regulaba al cumplimiento de las condenas y el cálculo de su límite máximo. En ese sentido, la Justicia española determinó que: “La forma de cumplimiento de la condena total, será de la manera siguiente: se principiará por el orden de la respectiva gravedad de las penas impuestas, aplicándose los beneficios y redenciones que procedan con respecto a cada una de las penas que se encuentre cumpliendo. Una vez extinguida la primera, se dará comienzo al cumplimiento de la siguiente, y así sucesivamente, hasta que se alcanzan las limitaciones dispuestas en la regla segunda del art. 70 del Código penal de 1973. Llegados a este estadio, se producirá la extinción de todas las penas comprendidas en la condena total resultante”. Independientemente de lo que se opine sobre el fondo de esta forma de evitar el acortamiento de las penas, el carácter retroactivo de su aplicación es evidentemente cuestionable ya que va directamente contra el principio general de la irretroactividad de las leyes penales desfavorables a los intereses de los condenados. Sucedió, entonces, lo previsible. En concreto, 16 de los 17 magistrados de la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos aseguraron que las resoluciones de los tribunales españoles eran contrarias al Convenio Europeo de Derechos Humanos. Pero, en total, fueron 24 los jueces del Tribunal que participaron en la deliberación y fallo de la sentencia declarando que la llamada “doctrina Parot” supone una vulneración del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales. En primer lugar, lo hicieron por unanimidad, en 2012, los siete jueces que componían la Sala que resolvió el recurso interpuesto por Inés del Río contra la aplicación que se le hizo de la decisión del Tribunal Supremo que puso en circulación inicialmente dicha “doctrina” y contra la decisión del Tribunal Constitucional que la avaló posteriormente. En segundo lugar, lo han hecho, en 2013, los diecisiete jueces que componen la Gran Sala, que han tenido que resolver el recurso interpuesto por el Gobierno español contra la decisión de la Sala. En este caso no ha sido por unanimidad, pero casi (16 a 1). Con esta decisión obligaban al Estado español a la puesta en libertad inmediata de la terrorista Del Río detenida en 1987. O sea: una derrota en toda la línea para la justicia de España. Del Río había sido condenada a más 3 mil años de cárcel por su participación en el Comando Madrid, con lo que habría tenido que salir de prisión en el año 2008 gracias a los trabajos realizados en la cárcel y a la consiguiente redención de la pena. Sin embargo, la aplicación de la “doctrina Parot” retrasaba su excarcelación hasta 2017, violando sus derechos humanos según el Tribunal Europeo. Ahora está libre. La noticia ha generado una enorme tensión entre el gobierno conservador de Mariano Rajoy y el Partido Popular, que ha propuesto declarar personas “non gratas” a los terroristas excarcelados y, algunas asociaciones de víctimas del terrorismo incluso han acusado a Rajoy de no haber hecho lo suficiente para frenar la sentencia de Estrasburgo. La incomodidad del gobierno Rajoy seguramente tiene que ver con el hecho que la utilización de la “doctrina Parot” fue esencialmente una decisión tomada por un anterior gobierno socialista (el gobierno Rodríguez Zapatero de la VIII Legislatura, 2004-2008) y, seguramente, con la certeza de todos los juristas serios que la aplicación retroactiva de la mencionada doctrina no resistía el menor análisis jurídico objetivo. Es más hay, en España, quienes no descartan que el recurso a la “doctrina Parot” formó parte de la negociación de los socialistas con ETA, en el llamado “proceso de paz”, a sabiendas que a corto plazo la utilización de la “doctrina Parot” sería exitosamente impugnada. ¿Por cuáles razones se optó por este subterfugio? Es algo que hoy resulta complejo de desentrañar. Recién la reforma del Código penal del año 2003, realizada durante el gobierno del conservador José María Aznar, había recorrido el camino correcto elevando la pena máxima hasta los 40 años y suprimiendo la posibilidad de redención de penas para delitos de terrorismo. Pero esa reforma no tuvo ni podía tener efecto retroactivo. Es decir, no se pudo aplicar a los delitos terroristas cometidos con anterioridad al 2003, aunque juzgados a posteriori, por lo que cayeron dentro del ámbito de la ley anterior que sólo admite penas de un máximo de 30 años. ¿Por cuáles razones proceder a esta extraña ficción de condenar a más 3.000 años de prisión, por adición de penas, a una asesina contumaz cuando se sabía que el derecho vigente no lo permitía? Hoy el público se pregunta, con la sencilla ceguera del sentido común: ¿cómo una etarra condenada a más de 3 mil años de cárcel por su participación en las acciones del Comando Madrid, uno de los más sanguinarios de ETA, con decenas de asesinatos en su haber, puede ser puesta en libertad “antes de tiempo”? Las asociaciones de víctimas del terrorismo, indignadas ante la liberación de la terrorista -(y por las que, inevitablemente, seguirán como consecuencia de la aplicación de la decisión del Tribunal de Estrasburgo que, casi seguramente, tiene carácter vinculante)- han llegando incluso a exigir al gobierno español que no acate la sentencia, al grito desmesurado de “Matar sale gratis”, grito que olvida que, aunque los asesinos deberían seguir -(moralmente pero no jurídicamente)- en prisión, no por ello han dejado de pasar 20 años en la cárcel. Especialmente una de estas asociaciones, “Dignidad y Justicia”, ha presentado una denuncia ante la Fiscalía General del Estado en la que pide la nulidad de la puesta en libertad de Del Río dictada por la Audiencia Nacional tras la sentencia de Estrasburgo. Se equivocó la justicia española cuando echó mano a la “doctrina Parot” en 2006 y se equivocan quienes se oponen a la libertad de Del Río. El horror que significa su libertad es el resultado del error de 2006 y ello no se arregla generando un nuevo acto ilegal por mucho que sean comprensibles las reacciones afectivas de aquellos que sufrieron las acciones de una organización terrorista que, aunque hace dos años anunció el cese de la actividad armada, cometió durante más de 40 años casi 900 asesinatos como supuesta medida de presión para lograr la más que improbable independencia del País Vasco norte de España. III.- ¿Qué resulta más eficaz para combatir el terrorismo? ¿Ensayar caminos de dudosa legalidad (y obtener resultados rápidos, eficaces y sobretodo consistentes con el ánimo del electorado) o apegarse estricta, y hasta obstinadamente, a Derecho? Creemos que la conclusión de este episodio debería convencernos que debemos aferrarnos al segundo camino. La sentencia de Estrasburgo que deshecha la “doctrina Parot” no sólo no es un triunfo de ETA ni de sus cómplices. Tampoco es una derrota de la democracia como “sienten” explicablemente muchos ciudadanos españoles. Muy por el contrario es un triunfo del Estado de Derecho y, en este caso, un triunfo de Europa como entidad política que informa sus decisiones jurídicas con seriedad moral. Prueba de ello es que más de dos centenares de jueces, magistrados, fiscales, catedráticos y titulares de derecho penal han elaborado hace unos días un comunicado en el que subrayan la necesidad de acatar la decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y advierten que denunciar el Convenio de Derechos Humanos, como ha pedido alguna asociación de víctimas, “es un regreso a la dictadura”. Esta última afirmación es, nuevamente, otra desmesura. Pero sí retoma el espíritu general de lo que queremos concluir aquí. La “doctrina Parot” no ayudó a la democracia española, la sentencia de Estrasburgo sí lo hizo. Como vimos al principio, el problema del terrorismo se ha ido banalizando -(no queremos llegar a decir “generalizando”)- paulatinamente. Y, desgraciadamente, el recurso a distintas formas de “doctrinas Parot” también se hace cada vez más cotidiano. ¿Cómo es posible sostener que el mantenimiento de los prisioneros sin juicio en Guantánamo “ayuda” a los EE.UU. en la lucha contra el terrorismo? Todo lo contrario: es una vía perfecta para proporcionar elementos de justificación a las bandas de asesinos que abusan del Islam. Recientemente también los EE.UU. han quedado envueltos en el bochornoso escándalo de las escuchas generalizadas, tanto a jefes de estado aliados como a millones de ciudadanos que manifiestamente poco tienen que ver con el terrorismo del tipo que sea. ¿Alguien puede creer que escuchar el teléfono de Angela Merkel es útil para combatir el terrorismo? Concluimos. La verdadera lucha contra el terrorismo requiere de una inflexible, implacable, indoblegable, y además permanente, defensa del derecho y de su utilización más estricta. Todo apartamiento del derecho, por popular que pueda resultar en determinados momentos a las ciudadanías y por “eficaz” que aparezca a corto plazo, es un inicio de triunfo del terrorismo. Los gobiernos democráticos han de ser obsesivamente defensores del derecho: quienes atacan sistemáticamente la ley y el Estado de Derecho son, precisamente, los terroristas y sus distintos cómplices. Toda consideración que pretenda mitigar esta oposición radical corre a favor del terrorismo

    ¿POR QUÉ ES NECESARIO UN NUEVO BRETTON WOODS? - PARTE I

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    En la última década hemos asistido a un debate repetido sobre la conveniencia de reinventar las instituciones de Bretton Woods. Hay un consenso bastante amplio sobre el fin de ciclo que enfrenta el Fondo Monetario Internacional en un mundo que ha cambiado radicalmente desde aquel encuentro en un paraje olvidado en el Estado de New Hampshire, en el verano boreal de 19441.Sin embargo, siguiendo al Profesor Kurt Schuler, podemos preguntarnos si la relevancia que ha adquirido en el debate la necesidad de reinventar Bretton Woods no estaría reflejando el grado de influencia que han tenido desde esa fecha instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Sostiene Schuler que nadie debate sobre la conveniencia de reinventar el Tratado de Viena o el Tratado de Versailles ya que, por distintas razones, se encuentran obsoletos como conceptos o han fracasado en sus objetivos. En cambio, se discute sobre la necesidad de reformular Bretton Woods porque, al menos en un punto, esas instituciones formaron parte de un mundo que ha prosperado como nunca en la historia humana2. Es que cualquiera sea el método utilizado, desde el extraordinario trabajo de Magnus Anderson hasta la serie histórica aparecida en “Economic Growth in the 90s: Learning from a decade of reform”, publicada por el Banco Mundial, es claro que desde el fin de la Segunda Guerra hasta el presente la economía mundial ha experimentado el mayor período de prosperidad de la historia3.Paso seguido, la necesidad de reinventar Bretton Woods debiese pensarse desde una doble perspectiva. Por un lado, la mencionada inédita prosperidad que la condición humana, particularmente en Occidente, ha experimentado en los últimos 65 años. Por otro lado, la creencia, en un punto casi certeza, sobre la pronta llegada de un epílogo para la supremacía occidental.Como es ampliamente reconocido, la economía china superará en tamaño a la economía de EE.UU. en 2018, es decir, en 5 años. Paso seguido, ¿Cuál es la dinámica global que ocupa en parte el lugar que el sistema de Bretton Woods ha debido dejar? Por ejemplo, ese lugar ha sido ocupado en la última década por la compleja relación comercial entre EE.UU. y China. Esta relación tiene una lógica conocida: la rica economía americana compra mucho más de lo que le vende a China y ello no repercute en una apreciación cambiaria de la moneda de este país. Ello no sucede porque el gobierno chino lo impide. ¿Cómo lo hace? A través de la compra de bonos emitido por el Tesoro de los EE.UU.Paso seguido, esta dinámica que se ha consolidado en la última década ha generado duros cruces entre las partes y conflictos de diversa índole. Particularmente en el debate doméstico en EE.UU., los exportadores se quejan de la debilidad de la moneda china y algunos industriales protestan por la desleal competencia. Sin embargo, ¿Es ello así o es sólo una parte de la explicación? Más aún, ¿En qué medida la compleja e inédita relación comercial y financiera entre EE.UU. y China no ha devenido en una política espontánea que reinventa Bretton Woods?Analicemos el problema en sus diversas partes. Primero, ¿Es un problema para EE.UU. que China financie a tasas cercanas a cero su alto nivel de vida? No necesariamente. Segundo, ¿Es un problema para China comprar deuda de su principal socio comercial en la moneda que emite ese socio y a tasas de interés cercanas a cero? No. ¿Por qué no sería un problema? Porque el Banco Central Chino no está comprando sólo deuda (consumo presente) sino, principalmente, productividad futura de los EE.UU. Es decir, al permitirle endeudarse a tasas cercanas a cero China está financiando las futuras innovaciones en la economía de los EE.UU. que le permitirán, a esa sociedad que se mantendrá en la abundancia, proseguir comprando bienes y servicios producidos en China.Paso seguido, aquello que es percibido como un problema estructural de la economía mundial es en realidad una relación comercial y financiera que supone que un actor financia la compra de otro actor a tasas bajas y en un papel denominado en la moneda del deudor. El acreedor lo hace porque cree que el deudor ha sido lo suficientemente innovador en el pasado como para hacer frente a sus deudas en el futuro. Es claro que esa relación no es en si mismo problemática. No hay en esa dinámica un riesgo.¿Dónde se encontraría el riesgo? Obviamente, en la eventualidad que China no esté comprando deuda (consumo presente) y productividad futura sino sólo deuda, es decir, sólo consumo presente. Paso seguido, la pregunta debe dirigirse en cambio a investigar el estado de la innovación en EE.UU. ¿Cuál es el estado de la innovación en los EE.UU? Dicho de otra manera: ¿Es el estado de la innovación mayor, similar o menor al supuesto proceso de deterioro del Estado de Derecho? Podemos recurrir para ello a indicadores comparados. Por ejemplo, en el año 1985 las publicaciones científicas en EE.UU. fueron 137.701 y en China 1943. En 1990 fueron 191.556 y 6302. En el año 2000, EE.UU. había publicado 192.701 y China 18.498 trabajos. Por último, en 2009 en EE.UU. se publicaron 208.601 trabajos científicos y en China 74.019. La fuente es el Banco Mundial, que define este indicador como “Scientific and technical journal articles refer to the number of scientific and engineering articles published in the following fields: physics, biology, chemistry, mathematics, clinical medicine, biomedical research, engineering and technology, and earth and space sciences”.En Segundo lugar, podemos recurrir a comparar Patentes o derechos de invención. Aquí, EE.UU. ha obtenido en 1985 63.663 y China 4065. En 1990, EE.UU. obtuvo 90.643 y China 5832. En 1995, EE.UU. obtuvo 123.987 y China 10.011. En el año 2000, EE.UU. obtuvo 164.795 y China 25.346. En 2005, EE.UU. obtuvo 207.878 y China 93.485. Por último, en el año 2011 EE.UU. obtuvo 247.750 y China 415.829. Para el Banco Mundial, “Patent applications are worldwide patent applications filed through the Patent Cooperation Treaty procedure or with a national patent office for exclusive rights for an invention--a product or process that provides a new way of doing something or offers a new technical solution to a problem. A patent provides protection for the invention to the owner of the patent for a limited period, generally 20 years”.Por su parte, debemos comparar el “estado de la innovación” en EE.UU. con la evolución de las instituciones. El Índice de Estado de Derecho refleja que en 1996 EE.UU. obtenía un 92.3 y China 36.4, mientras que en el año 2000 EE.UU. obtuvo 93.3 y China 35.9. En el año 2005 EE.UU. alcanzó 91.4 y China 38.3, mientras que en 2008 EE.UU. obtuvo 91.8 y China 44.2. por último, en el año 2011 EE.UU. obtuvo 91.1 y China 41.8.La pregunta principal que desarrollaremos en la segunda parte es si China ha estado financiando fundamentalmente el consumo presente o, fundamentalmente, la innovación futura de los EE.UU.1- Ben Steil ha escrito un gran trabajo sobre el tema: “The Battle of Bretton Woods: John Maynard Keynes, Harry Dexter White and the MAking of a New World Order”, publicado por el Council of Foreign Relations en 2013.2- Ver http://www.imf.org/external/pubs/ft/survey/so/2013/BOK051513A.htm.3- Ver e trabajo de Anderson en http://www.theworldeconomy.org/ y la serie histórica del Banco Mundial en http://www1.worldbank.org/prem/lessons1990s/chaps/01-Ch01.pdf. Pedro Isern - Universidad ORT-Urugua

    Documentos de interés

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    Esta semana:Adjuntamos la invitación al III Congreso de la Red Colombiana de Relaciones Internacionales. Véala aquí. Adjuntamos la invitación a la próxima conferencia de la Fundación Astur: “Desafíos emergentes para América Latina. Dialogan Ricardo Lagos y Enrique Iglesias ”. Véalaaquí. REDIAL publicó su Boletín Puentes América Latina relativo al mes de diciembre .Véalo aquí.El Banco Interamericano de Desarrollo publicó su Carta Intal correspondiente al pasado mes de noviembre. Véala aquí.El Real Instituto Elcano publicó su Newsletter correspondiente al pasado mes de noviembre.Véalo aquí

    ¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN CHILE?

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    Chile tiene admirado a todo el mundo, a raíz de lo bien que está haciendo las cosas. Hasta la década de 1970, ese país transitaba por los mismos senderos que recorrían por ese entonces las demás naciones sudamericanas. Sin embargo, fue en esa década que –orientados por los “Chicago Boys”- sus gobernantes dieron un cambio brusco de timón. Sus principales medidas de índole económica fueron, disminuir el gasto estatal, reducir el tamaño del estado y realizar un control estricto en el manejo de los dineros públicos. Además destrabaron sus mercados, se abrieron al mundo, e hicieron reformas trascendentales como por ejemplo en la seguridad social.Si bien es verdad que la mayor parte de esas disposiciones fueron tomadas durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), no es menos cierto que con esas medidas, las condiciones socio-económicas de Chile mejoraron notablemente. A pesar de ello, las restricciones a los derechos individuales hacían que la situación no fuera del todo recomendable. Así lo sintieron los chilenos, y por eso dieron los pasos necesarios para transitar en forma pacífica hacia la democracia. Objetivo que lograron en 1989, cuando se realizaron elecciones libres.Los gobernantes democráticos tuvieron el buen sentido de continuar la línea económica que se venía aplicando, y que tan buenos resultados estaba dando. En rigor se podría decir, que la suma de democracia más libertad económica, fue lo que produjo el “milagro” chileno. Afirmamos esto, porque fue reciéna partir de la década de 1990 cuando se redujo la pobreza e indigencia en forma pronunciada. También fue a partir de esa década que los diferentes gobernantes chilenos, mayoritariamente de orientación centro-izquierda, firmaron una infinidad de tratados de libre comercio con diversas partes del mundo. Y el resultado fue, que Chile prosperó y se encaminó resueltamente a ser un país desarrollado.Los datos hablan por sí solo:En el período que va desde 1950 hasta 1975, Chile fue campeón mundial en la destrucción del papel moneda. El porcentaje de descenso del poder adquisitivo fue de 99%. El aumento del coste de la vida fue de 11.318.874 %.En la década de 1980 - según cifras del Banco Mundial- el porcentaje de pobres rondaba el 45%. La indigencia giraba en torno al 17,6%. La inflación se situaba entre el 20 % y el 30% anual. El desempleo estaba en el orden del 13%. El crecimiento económico era de un insignificante 0,7% anual.Desde la década de 1990 en adelante, la pobreza ha venido descendiendo y el nivel de vida general ascendiendo. Ambas variables lo han hecho en forma persistente. Las cifras actuales son las siguientes: el índice de pobreza es de 15% y la indigencia se sitúa en el 3%. La inflación anual es de 3% y el desempleo se sitúa en torno al 6 %. A partir de 1985, la tasa media anual de crecimiento ha sido superior al 7%, ubicándose actualmente alrededor del 5,5%. La conjunción de estos factores ha dado como resultado, que los salarios reales han venido creciendo, en promedio, entre 4% y 5% por año. En 1990, el ingreso per cápita era de US5.000;actualmenterondalosUS 5.000; actualmente ronda los US 20.000.Frente a estos resultados, que no pueden ser calificados de otro modo que sumamente beneficiosos para los chilenos, la pregunta que muchos se hacen, es: ¿Por qué razón una porción importante de los habitantes quieren cambiar este modelo, por otro que ha fracasado en todas las partes donde ha sido puesto en práctica, incluso en el propio Chile?Ese talante de los chilenos se ha manifestado de diversas formas. Entre ellas podemos mencionarlas protestas multitudinarias de los últimos años: las de los estudiantes, los defensores del medio ambiente, los miembros de la comunidad gay y los indígenas. Y fundamentalmente, en los resultados de las recientes elecciones nacionales, donde una porción muy grande de la población se sintió atraído por las propuestas estatistas de Michelle Bachelet. La exmandataria obtuvo alrededor del 47% de los votos, en las elecciones nacionales realizadas el 17 de noviembre.No es un dato menor, que en esta ocasión se presentó aliada con el Partido Comunista.Estos comicios han acaparado la atención mundial. La razón es, que siendo Chile considerado desde el exterior como un ejemplo a seguir por otras naciones que procuren dejar el subdesarrollo detrás, los chilenos han manifestado su deseo mayoritario de realizar un cambio profundo en el modelo Y obviamente, esto causa perplejidad.Ese apoyo aplastante a Bachelet, de por sí no sería preocupante, ya que parte de la alianza de partidos que integra la exmandataria, gobernó exitosamente Chile por 20 años (1990-2010). Lo que denota un cambio muy pronunciado en las ideas de la ciudadanía, es el impresionante apoyo a sus propuestas recientes.Bachelet afirma que el país se enfrenta a una “nueva etapa”. En consecuencia, hay que realizar cambios profundos en el modelo de desarrollo que se ha venido utilizando hasta el momento. Concretamente, ofreció iniciar un proceso mediante el cual en seis años, el Estado brinde una educación universitaria gratuita y de calidad. Asimismo, prometió acabar en forma progresiva con el sistema de copago en establecimientos escolares subvencionados por el Estado. Simultáneamente, propuso realizar una reforma fiscal para que paguen más las grandes empresas y se reduzcan los impuestos personales. También se mostró partidaria de redactar una nueva constitución que sustituya a la de 1980.Frente a ese contexto, muchos observadores internacionales se preguntan: ¿Qué está pasando en Chile?Una de las posibles respuestas podría ser, que ese estado de ánimo está muy relacionado con las protestas callejeras mencionadas. Frente a esa hipótesis se podría replicar, que en realidad ellas no son una causa, sino la manifestación visible de móviles más complejos. Entre ellos se podría pensar, en un estado de frustración en amplias capas de la sociedad.Por otra parte, se ve a la izquierda radical trabajando activamente para sembrar ideas y captar agentes útiles para su proyecto mundial. No es por casualidad que la mayoría de los dirigentes estudiantiles pertenezcan al partido comunista. También se teme que muchas de las agitaciones indígenas estén fomentadas desde el ALBA. Desde la época de la ex URSS, la táctica ha sido “sembrar agentes” funcionales a su proyecto político. En las propias directivas emanadas de la ex “Comintern” (“Internacional Comunista” o “III Internacional”), se especificaba que los agentes de agitación en los diferentes países “a conquistar”, o sea, los “revolucionarios profesionales”, debían ser “jóvenes, decididos y ciegamente devotos a la causa”.Sin embargo, el “comunismo” de estos grupos de presión, parece limitarse a querer que otros paguen por los servicios -en este caso la educación universitaria- que ellos usufructuarán. No hemos visto que hayan ofrecido a cambio ninguna contrapartida “social” por parte de ellos. Quieren que “otros” paguen por la educación que obtienen, pero que los honorarios que cobren una vez recibidos, sea todo de ellos. Aquí hay un tema moral de por medio, que nadie parece tener en cuenta. Lo que sus demandas traslucen, es este pensamiento: “lo tuyo es mío, y lo mío es mío”.Los chilenos en general, no parecen rechazar los beneficios que el capitalismo les ha traído. Llenan los shoppings, compran autos buenos, tienen mayores comodidades en sus casas, viajan. Sin embargo, parecen menos dispuestos a tener la conducta que hace moralmente legítimo tener ese standard de vida: el trabajo duro, el emprendurismo y el ahorro. Quieren esos bienes y esos servicios sin esforzarse demasiado para obtenerlos. Y el canto de sirenas de gente interesada, los conduce al estatismo.Otra respuesta podría ser, que Chile ha caído en lo que se denomina “la trampa de la países de ingreso medio”. Samuel Huntington en su ensayo “El orden político en las sociedades de cambio”, opina que el auge de los movimientos sociales y la inestabilidad política en los países en vías de desarrollo, se originan en el surgimiento de masivas clases medias, con acceso a la educación y muy conscientes de sus derechos. Se producen esos sacudones sociales, cuando las instituciones políticas no han evolucionado en forma suficientemente rápida, como para colmar las expectativas de una nueva clase media empoderada.Posiblemente la respuesta a la interrogante que nos planteamos anteriormente, sea una combinación de todas estas hipótesis.Finalmente, al hacer este análisis, no debemos perder de vista que más de la mitad de los ciudadanos se abstuvieron de votar. Eso podría interpretarse como un signo, de que están cómodos con el estado actual de las cosas. Cuando la gente siente la imperiosa necesidad de cambiar el “modelo”, va a votar masivamente. Ese es un signo alentador.Por el bien de los chilenos y su bienestar futuro, deseamos que tanto los gobernantes electos como los habitantes recobren el buen juicio. No sea que les vaya a pasar como a la Argentina, que estando a un paso de ser un país desarrollado, sus élites y su gente optó por el camino contario. Si los chilenos quieren saber a dónde conduce la vía que tanto parecen desear, no tienen más que mirarse en el espejo argentino… Sobre la autoraEscritora, ensayista y analista política uruguaya

    FÚTBOL, GARRA Y RELATO NACIONAL

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    Entrevista al profesor de historia Julio Osaba Que en Uruguay el fútbol ocupa un lugar simbólico de enorme relevancia, nadie lo discute. No obstante, la producción académica en torno a la materia es, por cierto, muy escasa. Pero las cosas tal vez estén cambiando. En abril de 2013 se presentó el octavo Cuaderno de Historia de la Biblioteca Nacional, titulado A romper la red. Abordajes en torno al fútbol uruguayo, el cual bien puede considerarse el puntapié inicial para transformar esa condición de “sujeto omitido” que ha caracterizado al fenómeno futbolístico en los estudios disciplinares de nuestro país. Se trata de un trabajo colectivo de varios autores quienes, desde la historia, la sociología y la antropología proponen diversas miradas sobre el deporte estrella. Julio Osaba, profesor de historia e investigador de la Biblioteca Nacional, coordinó la obra y escribió uno de los artículos que integran el cuaderno. La investigación de Osaba lleva el nombre: Más allá de la garra. El estilo del fútbol uruguayo a través de El Gráfico y Nilo J. Suburú. Es un artículo exploratorio que propone analizar cuáles fueron las diferentes formas de explicar el fútbol uruguayo a lo largo de los diversos momentos históricos de nuestro país. A nivel global, durante el período entreguerras los deportes se constituyeron en verdaderos difusores de la ciudadanía. De hecho, el fútbol internacional surgió como una contienda entre naciones. No en vano, los equipos adoptaron los nombres de los países. “Cuando juega una selección de fútbol, para la FIFA juega el representante de una asociación dada. La FIFA nunca habla de selecciones nacionales sino de selecciones miembros. Pero para el común de las personas, desde hace 80 o 90 años, cuando juega una selección, juega el país”, explicó Osaba en diálogo con Letras Internacionales. El estilo de juego de cada selección ha sido asociado históricamente con un valor de tipo nacional, con un relato de la nación. De esa manera, el seleccionado de un país configura una suerte de puesta en escena de un colectivo nacional en un determinado período histórico. En lo que respecta al relato construido en torno al fútbol uruguayo, el concepto de “garra charrúa” o “garra celeste” parece haber estado desde siempre vinculado de forma indisoluble con el estilo de juego. Y fue justamente ese aspecto el que más interesó a Osaba: se propuso indagar si en todas las épocas la garra había caracterizado el estilo de juego de los celestes. “Desde el punto de vista académico, los constructos nacionales pueden ser cuestionados y el relato nacionalista deconstruido. Ese procedimiento también es válido y aplicable a cualquier relato tributario. En particular, al fútbol”, comentó el autor. La investigación le permitió comprobar que, contra la creencia popular, el concepto de “garra” fue una construcción muy posterior a la década del veinte. Luego, el relato se habría encargado de “colonizar” al pasado. Como resultado, desde entonces, la gesta de los campeones de 1924, de 1928 o de 1930, quedó vinculada, erróneamente, a la garra charrúa o celeste. “Cuando se recorren los diarios de la época, la garra, como relato explicativo de cómo juegan los uruguayos, no aparece. Ni en la prensa nacional, ni en la prensa extranjera. La prensa vasca, por ejemplo, hablaba de que los uruguayos iban sin furia -concepto muy similar a la garra-. Los demás diarios españoles decían que los uruguayos preferían el juego del toque y la gambeta, y que difícilmente levantaban la pelota del piso. Pero no sólo en España sino también en Argentina. En la revista El Gráfico, cuando se hablaba del estilo del fútbol rioplatense, en ningún momento se mencionaba la garra. Los editorialistas de El Gráfico, sobre todo Borocotó y Chantecler, hablaban de que en el estilo rioplatense existían una multitud de pases y la gambeta”, explica Osaba. Luego, cuando Argentina y Uruguay comenzaron a enfrentarse en el fútbol -y como el estilo es un constructo nacional-, fue necesario hallar algún elemento que permitiera diferenciar a ambos seleccionados. Chantecler introdujo entonces una distinción. Los argentinos se parecían a los ingleses: jugaban con más corazón y potencia; los uruguayos eran más románticos: preferían seguir pasando la pelota antes que patear al arco. Pero Chantecler no mencionaba la garra. Mucho menos la garra charrúa. “En aquella sociedad uruguaya -la del veinte- transversalizada por la construcción de los centenarios y fundaciones históricas de todo tipo, orgullosa de su ascendencia europea y blanca, lo indígena no era tributario de la nación. Tampoco lo fue en la década del treinta”, dice Osaba. El momento apoteótico de la garra fue el Mundial de 1950. Pero en realidad, la tradición oral ubica el surgimiento del concepto en el Sudamericano que tuvo lugar en Perú, en 1935. Según la leyenda, fue un diario peruano el que habría hablado de garra charrúa o celeste, y luego la prensa uruguaya habría adoptado tal denominación. Sin embargo, Osaba no encontró un sólo periódico nacional que empleara ese término. Puede deducirse entonces que la garra, en tanto relato explicativo del estilo de juego uruguayo, apareció en algún momento, entre 1935 y 1950. Hacia fines de la década del cincuenta, el fútbol uruguayo atravesaba un momento de crisis en el escenario internacional. Pocos años después de haberse consagrado campeón del mundo en Maracaná, Uruguay había quedado afuera del Mundial de Suecia y había tenido un desempeño regular en una serie de Sudamericanos que habían tenido lugar por esos tiempos. En su artículo, Osaba cita el libro Fútbol uruguayo y fútbol moderno, de 1958, donde su autor, el periodista deportivo Nilo Suburú, propone una explicación para la crisis por la que atravesaba el fútbol nacional. En esa obra, Suburú describe el estilo futbolístico uruguayo en base a la garra y al temperamento, y define a la primera como una actitud anímica y psicológica. No obstante, señala también que la “pujante garra charrúa” que había caracterizado al desempeño celeste en Maracaná se había transformado en una “censurable agresividad pugilística”.Para Osaba es importante destacar la diferencia entre garra charrúa y garra celeste, ya que entiende que ambos adjetivos operan también como adjetivación del relato de la nación. “Si es charrúa, quiere decir que en algún momento lo indígena tiene que haber sido aceptado como relato explicativo de la nación”, dijo el autor. Asimismo Osaba resalta que son los triunfos deportivos los que estructuran el relato: sucedió en 1924, en 1928, en 1930 y en 1950. Y volvió a ocurrir con la llegada de Oscar Washington Tabárez a la selección. “Esta generación se ha sacado la mochila de los triunfos anteriores y tiene un relato propio. Esta selección ha sido una máquina de generar hechos simbólicos en torno al fútbol: desde la figura de maestro de escuela pública de Tabárez -con lo que eso implica en el imaginario colectivo desde (José Pedro) Varela hasta nuestros días-, hasta la educación y humildad de los jugadores. Cuando miramos a esta selección, estamos viendo lo que nos gustaría ser, estamos dando cuenta de los valores deseables y de los valores que nos faltan como sociedad”. Osaba continúa investigando y ya está abocado a la coordinación de una segunda parte de A romper la red. En el prólogo de la primera parte, el historiador Gerardo Caetano expresaba su deseo de que el fútbol pronto dejara de ser un sujeto omitido en los estudios académicos de nuestro país. Tal vez se cumpla

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