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Eventos culturales8º Festival Internacional de Cine Judío de MontevideoCon el auspicio de la Universidad ORT-UruguayJueves 1ero a miércoles 7 de agosto.Vea aquí.Documentos de interés académico"Brzezinski on the Syrian Crisis". Autor: Zbigniw Brzezinski. Fuente: The National Interest. Vea aquí. "Your Israeli Palestinian Peace Process Glossary". Autor: Dana Stuster. Fuente: Foreign Policy.Vea aquí."Quality not quantity: A new way to measure innovation". Autor: Redacción. The Economist.Vea aquí. "Lo que los Estados Unidos desean en Egipto". Autor: Anne Marie Slaughter.Fuente: Project Syndicate.Vea aquí. Llamados internacionalesEl Observatorio América Latina – Asia Pacífico, invita al Seminario Académico:“Las relaciones comerciales entre América Latina y Asia Pacífico: desafíos y oportunidades”Fecha: 21 de agosto del 2013Hora: Desde las 08:30 a.mLugar: Sede de la CEPAL en Santiago de ChileVer invitaciónBecas de la UNESCO y el Gobierno de JapónVer invitaciónRevista Integración & Comercio del Banco Interamericano de Desarrolloconvoca al envío de artículos para su próxima edición:La fecha de cierre para la presentación de trabajos es el 15 de octubre de 2013. Los trabajos se enviarán a: [email protected] Los trabajos seleccionados por el Comité Editorial se publicarán en el Número 37 de la Revista Integración & Comercio en el mes de diciembre de 2013
LA ELIMINACIÓN DE LAS ARMAS QUÍMICAS EN SIRIA: OPORTUNIDAD HISTÓRICA PARA LA OPAQ
Nacida en 1997 en La Haya, luego de haber entrado en vigor la Convención que había sido abierta a la firma cuatro años antes en París, la OPAQ (Organización para la Eliminación de las Armas Químicas) se ha convertido en un singular caso de éxito multilateral en un ámbito donde por cierto escasean los resultados positivos o al menos auspiciosos. Hoy en día, el 80% de los arsenales químicos declarados y una amplia mayoría de las instalaciones fabriles conexas han sido desmanteladas o reconvertidas para su utilización con fines pacíficos. Ello explica el creciente y firme respaldo internacional que hoy detenta la OPAQ, y que se traduce por ejemplo en el hecho de que ha venido instaurando parámetros no equiparados por otros mecanismos multilaterales en materia de desarme y no proliferación de armas de destrucción masiva. Se trata de un aporte quizás único y altamente significativo en un escenario internacional caracterizado por la falta de progresos elocuentes en materia de desarme nuclear y bacteriológico. En tal sentido, cabe recordar que la Convención de 1992 todavía constituye el único instrumento multilateral que prohíbe, para todos los países sin distinciones y bajo estricto control internacional, una categoría completa de armas de destrucción masiva.Antes del conflicto sirio, el éxito alcanzado por la OPAQ en la consecución de su objetivo medular podía paradójicamente convertirse en un factor que jugara en su contra, al menos en la futura dimensión de su estructura institucional y operativa. Es decir, el nivel de actividad de la organización iba a disminuir proporcionalmente, sobre todo en materia de inspecciones, cuando culminara el proceso de destrucción de ese remanente del 20% de los arsenales declarados, y a cuyos efectos la Conferencia de los Estados Partes en 2011 había prorrogado para Libia, los EE.UU y Rusia, el plazo original de 15 años conferido por la Convención, a contar desde su entrada en vigor en 1997, a los miembros de la OPAQ a fin de completar ese proceso de eliminación.Tal perspectiva implicaba entonces por un lado un redimensionamiento de la labor de la organización, particularmente del volumen o la magnitud de los esfuerzos operativos necesarios para la implementación de la Convención, y por otro una reorientación de sus prioridades, prestando una atención preferente a la necesidad de garantizar la no proliferación de ese tipo de armas, así como de promover los avances tecnológicos con fines pacíficos en el dominio de la química mediante la cooperación internacional.Durante sus 16 años de existencia, la membrecía de la OPAQ creció en forma tan sostenida que alcanzó un grado muy cercano a la universalidad, ya que 190 países ratificaron o adhirieron a la Convención, equivaliendo no sólo al 98% de los Estados Miembros de la ONU, sino también al 98% de la industria química a escala mundial. Pero algunos importantes actores en regiones endémicamente conflictivas, como Egipto, Israel, Corea del Norte e incluso Angola no son aún Estados Partes de la Convención. En el caso de Siria, país que ni siquiera la había firmado, su ingreso reciente a la OPAQ fue consecuencia directa e inmediata de un elemento externo condicionante: el Acuerdo-Marco suscrito entre los EEUU y Rusia el 14 de setiembre pasado en Ginebra, destinado a colocar las armas químicas sirias bajo control internacional para proceder a su desmantelamiento, involucrando dos procesos multilaterales con tal propósito: uno a cargo del Consejo Ejecutivo de la OPAQ sobre los procedimientos de inspección y verificación de la destrucción de dichas armas, y otro conducido por el Consejo de Seguridad de la ONU, reforzando la acción de la OPAQ y abriendo la posibilidad, en caso de incumplimiento, de aplicar medidas colectivas bajo el Capítulo VII de la Carta de la ONU.Como pasos previos y necesarios, también se exigió a Siria que depositara ante el Secretario General de la ONU su instrumento de adhesión de la Convención de 1992 y que brindara una lista detallada de sus arsenales químicos, así como la ubicación de sus instalaciones de almacenamiento, producción e investigación. El gobierno sirio cumplió “ipso facto” con ambas exigencias el 14 y el 19 de setiembre, respectivamente.Por lo tanto, cuando se estaba desarrollando la llamada “fase de transición” de la OPAQ, fase que había originado un proceso arduo de reflexiones al interior de la organización sobre la eventual redefinición o reformulación de sus prioridades, como quedó consignado en su Tercera Conferencia celebrada en La Haya en abril pasado, irrumpen este año en el escenario internacional las denuncias en torno al uso de armas químicas en la guerra civil siria, suscitando la atención mundial a partir del ataque perpetrado contra la población civil el 21 de agosto pasado en la zona de Ghouta (suburbio al este de Damasco). De tal forma, el estado de guerra interno en Siria ha generado un desafío tan directo como inédito en la historia de la OPAQ, poniendo a prueba su idoneidad técnica y su experiencia acumulada en medio de un conflicto en plena ebullición.En síntesis, la OPAQ tiene hoy una oportunidad histórica no sólo para facilitar y garantizar la implementación efectiva y verificable de la eliminación de las armas químicas sirias, sino también para contribuir a la distensión o prevención de una grave crisis regional, ya que su potencial impacto no quedaría circunscrito a Siria. Ello le permitiría afianzarse como un organismo relativamente exitoso en las esferas del desarme y la no proliferación de armas de destrucción masiva.Paralelamente, el conflicto sirio ha puesto de relieve que se trata de una tarea inconclusa, no sólo porque la Conferencia de Estados Partes debió extender dos años atrás el plazo originalmente establecido para la destrucción total de los arsenales declarados (prórroga destinada sobre todo a los EEUU y Rusia, los dos países que paradójicamente negociaron entre sí y trajeron textos “fait accompli” al Consejo Ejecutivo de la OPAQ y el Consejo de Seguridad de la ONU para que adoptaran en forma consecutiva sus resoluciones sobre armas químicas sirias), sino también ante la perspectiva de que Estados no Partes con marcada incidencia en el Oriente Medio siguen quedando al margen del proceso de desmantelamiento o reconversión.Mientras tanto, nuestro país ha subrayado en diversas instancias previas la necesidad de revitalizar la OPAQ, particularmente en el fomento de la cooperación internacional para el uso pacífico de la química. Coincidentemente, en la actualidad se configura la circunstancia sin precedentes de que Uruguay, sin perjuicio de su participación “estatutaria” en la Conferencia de Estados Partes, integra en forma simultánea los principales órganos de composición restringida de la OPAQ: el Consejo Ejecutivo, el Consejo Consultivo Científico y la Comisión de Confidencialidad. Tal circunstancia le ha permitido llevar adelante, en línea con los artículos VIII y XI de la Convención, una estrategia destinada a fortalecer los esfuerzos inherentes a la cooperación internacional, sustentada por un lado en el derecho de los Estados Partes para llevar adelante investigaciones con sustancias químicas, siempre y cuando su producción y utilización sean compatibles con los fines no prohibidos por la Convención; y por otro, en la promoción de los intercambios comerciales y científicos en el ámbito de la química con propósitos industriales, agrícolas, médicos o farmacéuticos. Tales esfuerzos deberían entonces ser alentados por múltiples vías: desde la apoyo financiero a investigaciones químicas hasta la prestación de asistencia jurídica; desde el fortalecimiento de la capacidad de los laboratorios nacionales hasta la participación de pasantes en cursos de formación especializada sobre la aplicación de la Convención y el empleo seguro de las sustancias químicas.En ese ámbito, Uruguay se ha visto beneficiado por una gama amplia de programas de cooperación internacional, basados en el art. XI de la Convención, el cual está enmarcado en el desarrollo económico y tecnológico de los Estados Partes, y destinado a la formación de capacidades nacionales mediante el intercambio de información científica y técnica, el otorgamiento de becas o pasantías, el apoyo a proyectos de investigación, e incluso la asistencia técnica a laboratorios nacionales. De tal forma, un número significativo y creciente de especialistas uruguayos han participado y participan en actividades de capacitación de la OPAQ. Incluso la celebración de los talleres regionales para América Latina y el Caribe sobre dichos programas de cooperación en Montevideo en 2007 y 2012, implicaron en buena medida reconocimientos elocuentes a tal estrategia.En definitiva, mientras la OPAQ se ha venido aproximando a la concreción de su propia razón de ser –o sea, el desarme de armas químicas a escala global-, y para lo cual está aún pendiente la eliminación del 20% de los arsenales declarados por los Estados Partes, además de los resultantes del propio proceso de verificación que acaba de iniciarse en Siria, gradualmente ha venido cobrando importancia la consecución de su principal objetivo subsidiario: o sea, el fomento de la cooperación internacional entre los Estados Partes para la utilización de la química con fines pacíficos.Sin perjuicio de tratarse de objetivos que ocupan niveles por cierto diferentes en la escala de prioridades institucionales y operativas de la OPAQ, es indudable que ambos en definitiva son complementarios…_____________________________ * La Autoridad Nacional ante la OPAQ es presidida por la Dirección de Asuntos Multilaterales del Ministerio de Relaciones Exteriores.* Bajo su órbita, funciona la Comisión Interministerial para la Prohibición de las Armas Químicas (CIPAQ), integrada por representantes de los Ministerios de Relaciones Exteriores; Defensa Nacional; Interior; Industria, Minería y Energía; así como de la Universidad de la República (Facultad de Química)
CÓMO ABORDAR UNA INVESTIGACIÓN EN RR.II. Comentarios sobre la obra “Globalization and the National Security State” de Norrin M. Ripsman y T.V. Paul
Mucho es lo que se ha escrito acerca de un tema tan delicado como es la erosión de la hegemonía del Estado en el ámbito internacional a causa de la globalización, y escasa ha sido la aproximación a resultados concretos. Año tras año, el lector puede asistir a una amplia variedad de artículos que tocan el tema de una manera muy general y abstracta como para elaborar las tajantes conclusiones a las que desembocan.Llevar adelante una investigación de esta índole requiere un análisis más minucioso, llevando a tierra el tópico, para de esta manera poder descifrar y comparar resultados claros sobre si la globalización ha deteriorado el accionar del Estado en el campo de las relaciones exteriores. Esto es lo que hacen de manera excepcional los autores Norrin M. Ripsman y T.V. Paul en su libro “Globalization and the National Security State”. En el mismo, decidieron neutralizar determinadas implicancias, y centrarse en evaluar el impacto que tiene la globalización en la elaboración de políticas de seguridad nacional por parte de los Estados. En las próximas líneas nos encargaremos de elaborar un pequeño ensayo de crítica metodológica sobre el libro, deseando que sirva de cierta ayuda para los estudiantes de la carrera al momento de enmarcarse en proyectos de investigación.“Globalization and the National Security State”En 2010 los autores Norrin M. Ripsman y T. V. Paul presentaron una investigación referida al impacto de la globalización –y principalmente la aceleración que este proceso experimentó en la última década– sobre las políticas de seguridad nacional de diferentes Estados. Para este trabajo los investigadores delimitaron el período 1990, como fin de la Guerra Fría y comienzo del nuevo orden mundial, y 2007, el año más próximo en cuanto a disponibilidad y veracidad de información. No obstante, dejan en claro que el lapso estudiado es efímero, dadas las dimensiones del estudio y la evolución del tema a lo largo de los años. Pretenden “poner a prueba los principales elementos del paradigma de la globalización y la seguridad desde el fin de la Guerra Fría hasta 2008”. Si bien el foco del análisis son las políticas de seguridad nacional, la supuesta variable independiente para Ripsman y Paul era la globalización, por lo que a modo de suprimir terceras variables, decidieron observar su posible impacto en diferentes rubros, aparte del que motivaba sus esfuerzos. Así, lograrían arribar a un esbozo de la influencia general del proceso globalizador, además de determinar los efectos particulares en el área central de trabajo. Del mismo modo, identifican las características sobresalientes del entorno internacional del lapso analizado. La ausencia de guerras, la carrera armamentística, el crecimiento de las fuerzas militares, la proliferación de ONG y organizaciones internacionales en el campo de la seguridad nacional, y las políticas implementadas a tal fin, son aristas incluidas en este estudio de casos. En “Globalization and the National Security State” los autores toman, además, puntos de vista de teóricos defensores de diferentes corrientes. Al fragmentar el estudio en múltiples causas logran un abordaje más profundo y holístico de la situación, fortaleciendo el soporte de su conclusión final. Ripsman y Paul buscan más de una explicación en diferentes áreas -compatibles o no- y abordan cada una desde la concepción de que allí puede radicar la razón del efecto estudiado.Por ejemplo, dedicarán especial atención a considerar si existió una reducción significativa del presupuesto o de la fuerza militar, a nivel global y en cada país seleccionado. El número de guerras interestatales, la conformación de la agenda de seguridad nacional, el papel que desempeñan los organismos internacionales nuevos y renovados, configuran segmentos de análisis previos a la evaluación global. También presentan un análisis comparativo de países y regiones preseleccionadas, para conocer el impacto de la globalización. El punto de partida de la gran mayoría de las teorías en este aspecto, es que el avance de las relaciones internacionales y la expansión de las fuerzas económicas tienen consecuencias uniformes en todos los países. Si bien Ripsman y Paul analizarán si el poder y la posición que ostenta un Estado en el sistema internacional determinan el grado de influencia de 0estos factores, y cómo los afectan, esta relativización de factores no condiciona las afirmaciones. Pese a haber dividido cada área de estudio en unidades tan simples como fuera posible, los autores realizan una selección de Estados basándose en condiciones del contexto en el cual desarrollan sus relaciones. Se establecen categorías de acuerdo al grado de conflicto que rige la región de esos Estados, la posición internacional que poseen, entre otros aspectos que también podrían ser influyentes en la consecuencia final. Tras desplegar un minucioso análisis de cada etapa y área mencionada, Ripsman y Paul concluyen tres aspectos, en cierta forma discordantes con las derivaciones del texto “El Estado-nación en la globalización y en el reordenamiento internacional”. Por un lado, establecen que las tendencias globales no son completamente consistentes con la escuela de predicciones de la globalización, para la cual este proceso determina los cambios que cada Estado implementará en sus respectivas áreas de acción. En este aspecto, advierten que si bien el presupuesto militar a nivel mundial se redujo en el inicio de 1990, volvió a incrementarse al final de esa década manteniendo la tendencia en el nuevo siglo. “De hecho, parece que la riqueza nacional provocada por la globalización económica alentó a muchos Estados a aumentar el gasto militar y modernizar sus fuerzas armadas”, sentencian. Más aún, las instituciones destinadas a la seguridad global y regional no lograron sustituir la primacía del Estado en la provisión de seguridad. Además, Ripsman y Paul señalan que las premisas de los teóricos de la globalización están sobrevaloradas. Los Estados de todas partes del mundo siguen practicando las políticas de seguridad tradicionales, mucho más de lo que desearían los defensores de dicha escuela. Más aún, en los casos en que se cumplen las condiciones establecidas por estos analistas, más que la globalización, las circunstancias estratégicas parecen ser el motivo.Análisis estructuralComo se indicó, la investigación de Ripsman y Paul consta de diferentes estudios segmentarios que derivan en datos, los que serán sostén de la conclusión final. Cada subdivisión exige un minucioso análisis que se desarrolla en la obra, como si fueran proyectos de investigación diminutos dentro de la obra final.Es así que se realiza un abordaje en áreas no directamente relacionadas con el objetivo general del trabajo. Estudios sobre el impacto de avances económicos, consecuencias de la reducción de presupuesto militar o cambios en las relaciones interestatales e intrarregionales.Pregunta de investigaciónImplícita pero presente con relativa claridad, la pregunta de investigación apunta a saber en qué medida los elementos de los paradigmas de la globalización y de la seguridad nacional delinearon los cambios en las políticas de seguridad nacional desde el final de la Guerra Fría. De esta forma, los autores pondrán a prueba cada una de las premisas que fundamentan esos paradigmas, contrastándolos con la realidad observada. A pesar que la pregunta no se presenta como tal, cumple con creces su propósito. Además, condice con los datos previos y con el análisis posterior, y no limita el campo de trabajo.Definición de las variablesLa falta de definiciones claras y concisas (no solo sobre las variables a estudiar sino también de posibles variables externas que puedan afectar el resultado final) es un serio problema que adolecen los artículos que hablan sobre el tema, en gran medida producto de su extensión. Es por esto que en este libro se le otorga suma importancia a la definición de los conceptos de globalización y Estado-nación, dedicándole un extenso pasaje de la introducción. Para hacerlo, no se limita a citar a otros autores sino que se incluyen datos estadísticos, y referencias históricas sobre el rol y la influencia de cada uno de estos factores en diferentes países o regiones. A su vez, definen variables exógenas a las que desean estudiar para poder aumentar el control sobre éstas y mejorar la validez del trabajo final. Esta característica termina resultando clave para la validez de las conclusiones finales.TeoríaPara elaborar la teoría, Ripsman y Paul hacen referencia al propósito del Estado-nación desde su creación, las diferentes etapas históricas y la época contemporánea. Tras citar las principales corrientes de pensamiento sobre la interacción entre esta forma política y la globalización, concordantes y discordantes, advierten que la gran mayoría son conjeturas, puesto que nunca hubo intentos de falsar ninguna de sus predicciones. Los autores sentencian al respecto que “la globalización es un término utilizado con frecuencia pero que carece de precisión, al punto que su significado varía de acuerdo a cada persona. La vinculación del mismo con las políticas de seguridad nacional de un Estado es aún vaga.” A diferencia del texto inicial, los datos previos manejados en este estudio son amplios y no respaldan directamente el propósito de la investigación. Más aún, se provee una definición de globalización compuesta de diversos factores, buscando una mayor extensión conceptual que allane la posterior aplicación del término al objeto de estudio.HipótesisLa hipótesis que impulsa la investigación es que “la posición que ostenta un país en el sistema internacional determina el grado en que lo afectan los cambios del proceso globalizador.”Siguiendo con la línea esbozada en la teoría, en la hipótesis los autores evitan radicalizar la supuesta influencia de la globalización en las decisiones de un Estado, cuidando una línea de generalización que no sesga el resultado final, sino que es lo suficientemente amplia como para aceptar cambios inesperados de fondo y de forma, en caso que la investigación arroje datos contundentes no previstos. Por el contrario, como ya se indicó, en el primer texto la ambigüedad y la falta de precisión debilita la relación causa efecto.Diseño de investigaciónEl diseño de investigación consta de variados recursos, métodos comparativos, análisis generales y particulares de Estados y su vinculación con el mundo y la región, confrontación de teorías, entre otras. La apertura del campo de investigación es tal, que se identifican hasta siete tipos de argumentación en la materia. Ya sea, desde la escuela que toma la globalización de la economía como factor primordial causante de cambios estratégicos, hasta los que hacen un enfoque de una suerte de cultura global, pasando por los defensores del liberalismo comercial como motor de variaciones o los institucionalistas.ConclusionesSe deja constancia de que la implicancia que pudo haber tenido la globalización en la búsqueda de la seguridad nacional, fue irregular. Los actores más poderosos se adaptaron a la globalización sólo cuando sus efectos eran consistentes con sus propósitos estratégicos. Si bien en las regiones de estabilidad los Estados modificaron sus políticas para acompasarlas a los objetivos de la tendencia globalizadora, en las zonas de conflicto no se observa el mismo cambio. Por si esto fuera poco, en áreas de mayor debilidad, con relaciones internacionales frágiles, los patrones de seguridad nacional sufrieron las presiones de la globalización.Consideraciones finalesEn definitiva, la clave de la obra de Ripsman y Paul reside en la fragmentación el campo de estudio en áreas minúsculas, cuyo análisis es más accesible, obteniendo resultados que luego se comparan, constatan y contrastan con los demás hallazgos, hasta llegar a respuestas que permitan elaborar conocimiento general. De esta manera, los autores lograron romper con la abstracción de los conceptos, trayéndolos a la realidad mediante el enfoque en únicamente ciertas variables, neutralizando al resto. La vasta alternativa de recursos metodológicos y el amplio espectro de herramientas con que se abarca el diseño de investigación, hacen que la posible influencia de otras implicancias se reduzca al mínimo, aumentando la precisión de los resultados finales. Sin embargo, es menester destacar que a pesar de ser un excelente trabajo de investigación, en las ciencias sociales nunca hay una verdad incuestionable, sino que toda teoría que se plantee va a tener tantos partidarios como detractores, y la posibilidad de que sea refutada está permanentemente presente. Si de este caso se trata, siempre habrá lugar para la discusión y el debate acerca de si la globalización modifica los comportamientos de los líderes políticos de las principales potencias mundiales o si, por el contrario, son estos los que moldean el fenómeno globalizador para beneficiarse y concretar sus objetivos, siguiendo los mismos intereses que siempre motivaron su accionar. La relevancia de la dicotomía aumenta a medida que se proyecta el campo de las relaciones internacionales de los próximos años o décadas. La guerra de intereses que se observa en África o la dispar anuencia que recibieron los diferentes países en el proceso de la Primavera Árabe son dos ejemplos útiles a la hora de cuestionarse si el equilibrio de poder cambió, está cambiando o simple y contrariamente se fortalece a la sombra de herramientas y métodos renovados, guante de la misma mano que por años ha sostenido la cruceta. Sobre los autoresEstudiantes de la Licenciatura en Estudios Internacionales de la Universidad ORT – Uruguay
Artes del mundo
La Maison Rouge aprovecha la temporada sudafricana en Francia para exponer durante todo el verano la escena artística de Johannesburgo"My Joburg" : A la rencontre des artistes de Johannesbourghttp://www.youtube.com/watch?v=w8mLZvzHdJk Hallan en China una de las escrituras más antiguas del mundohttp://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2013/07/130711_ultnot_china_escrito_vp.shtml «La belleza encerrada» es una exposición de obras del Museo del Prado en la que prima el pequeño formato del boceto, la pintura de gabinete, el retrato íntimo y el cuadro para la devoción privada, así como esculturas y relieves dirigidos a valorar la contemplación cercana, el disfrute de las superficies, las pinceladas y detalles escondidos que se hacen visibles sólo con la observación atenta.http://www.abc.es/especiales/belleza-encerrada/En imágenes: el "día nacional de lucha" en Brasilhttp://www.bbc.co.uk/mundo/video_fotos/2013/07/130711_galeria_brasil_protestas_jrg.shtm
COMENTARIOS SOBRE LA OBRA DE HEDLEY BULL
Hedley Bull, australiano que desarrolló su actividad académica en Gran Bretaña, integra la denominada Escuela Inglesa de pensamiento teórico de las relaciones internacionales, planteando en su obra "The Anarchical Society" (1977) su punto de vista sobre la sociedad internacional y la naturaleza del orden internacional en la política mundial. Brevemente, como introducción sobre el pensamiento teórico desarrollado por la Escuela Inglesa, diremos que su visión parte de una concepción del sistema internacional definido no solo por las capacidades materiales, sino también por la importancia de las ideas. El autor parte de la interrogante sobre qué es el orden en la política mundial, cómo se mantiene dicho orden dentro del sistema de Estados soberanos y si este sistema provee de una vía hábil hacia el orden mundial. Su interés en la obra citada se circunscribe al orden, conceptualizándolo como una cualidad que puede o no obtenerse en la política internacional, es decir, orden como opuesto a desorden, definiéndolo como una situación actual o posible de un estado de situación (state of affairs). Dicha distinción es importante debido a que no considera al orden en su obra como valor, meta u objetivo. Como expondrá, su hipótesis es que “…el orden no es el único valor en relación con el cual la conducta internacional puede ser construida, y no es necesariamente un valor prevalente”1. Entiende útil recordar que el orden es un elemento más en la política mundial, aunque será sobre éste que concentrará su atención. Su trabajo se vincula asimismo conla importancia de la construcción del pensamiento internacional yla idea de comunidad humana, ya que entiende que debemos reconocer el lugar que las reglas del orden, que no tienen el estatus de ley, han tenido y tienen independientemente de las reglas del derecho internacional. Bull manifiesta que existe un sistema internacional como contraposición de una sociedad internacional; el orden internacional sería el que mantiene ciertos objetivos de la sociedad de Estados, tales como la preservación del sistema y la sociedad de Estados, el mantenimiento de la independencia y la soberanía de los Estados, la paz, la limitación de la violencia, el mantenimiento de las promesas y el respeto a las reglas de la propiedad. A su vez, diferencia el orden mundial del orden internacional, siendo el primero de los nombrados de mayor amplitud al segundo, entendido como aquellos “patrones o disposiciones de la actividad humana que sostienen los objetivos elementales o primarios de la vida social entre la humanidad como un todo”.2 Su aproximación a las relaciones internacionales, parte de comprender a las mismas como un set complejo de relaciones entre Estados que forman la sociedad internacional y no simplemente un sistema de Estados. En su hipótesis, Bull plantea que el orden forma parte de la historia de las relaciones internacionales, ya que los Estados modernos forman y continúan formando no sólo un sistema de Estados, sino también una sociedad internacional, cuyo origen se encuentra en las concepciones filosóficas de los publicistas que veían una situación de igualdad entre los Estados, lo que se refleja en la realidad internacional, aunque con sus limitaciones. Bull entiende por sistema cuando dos o más Estados tienen relaciones entre sí, acentuando no la calidad de la interacción sino sólo la frecuencia; en cambio, en la sociedad de Estados, ya sea total o parcial, se comparten valores e instituciones comunes.3 Existe por lo tanto, una calidad de interacción diferente a la que se produce en el sistema, en donde no se comparten valores o pautas. Utiliza esta diferenciación para observar cierto tipo de relaciones, como por ejemplo las que se producen en la Unión Europea, a la cual considera como una sociedad de Estados. Destaca asimismo, que en las sociedades de Estados puede haber uno de ellos que tenga predominio sobre los restantes. Bull entiende que la sociedad internacional actúa como contexto para el sistema de Estados y que el sistema internacional moderno es también una sociedad internacional, ya que ésta última ha sido un elemento permanente del sistema, no alterando su existencia el hecho de que el mismo se caracterice por la anarquía. Se pregunta si la anarquía es disfuncional a la sociedad internacional de la manera en que lo es para los Estados en su esfera interna, concluyendo que la anarquía en la sociedad internacional es distinta de la anarquía a nivel interno del Estado. En éste caso, la anarquía es más soportable, ya que existen reglas, prudencias, valores, que hacen que la amenaza de la guerra sea más fácil de resistir que la amenaza entre los individuos. La sociedad internacional es uno más de los elementos de la política internacional moderna, estando en competición con los restantes elementos que son el estado de guerra, la solidaridad transnacional y el conflicto. Para el autor, es erróneo interpretar que el único elemento de la política internacional sea la sociedad internacional, así como que los eventos internacionales estén dominados únicamente por la sociedad internacional, dejando de lado otras consideraciones. A su criterio, “… éste es el error que cometen los que ven al concierto europeo o a la Liga de Naciones o las Naciones Unidas como el principal factor de la política internacional; como si el derecho internacional debiera ser apreciado solo en relación con la función que tiene de unir a los Estados y dejar de lado su función como instrumento de interés estatal y vehículo de propósitos transnacionales; como si los intentos de mantener un equilibrio de poder debieran ser interpretados como desafíos para preservar el sistema de Estados y no también como maniobras de parte de ciertos poderes para ganar ascendencia; como sí los grandes poderes solo debieran ser vistos como "grandes responsables o grandes indispensables" y no como grandes predadores; como si las guerras se debieran analizar como intentos de violar la ley o de mantenerla y no también como intentos de avanzar los propios intereses de un Estado en particular o de grupos transnacionales".4 Así como el elemento sociedad internacional es real, también lo son los del estado de guerra, las lealtades transnacionales y las divisiones. El hecho de que la sociedad internacional provea de algún tipo de orden en la política internacional no puede utilizarse como justificativo para desestimar los argumentos de quienes no están conformes con dicho orden, por lo cual concluye que el orden en la sociedad internacional moderna es precario e imperfecto. Manifiesta que no existe evidencia clara de que el sistema de Estados esté declinando, sobre todo mientras se mantengan y refuercen los elementos de la sociedad internacional. En el orden mundial hay también instituciones a las cuales diferencia de las pseudo instituciones, constituidas por las grandes potencias, la guerra, el derecho internacional, la diplomacia. Para Bull, las pseudo instituciones no han logrado resultados en el campo internacional, e incluye dentro de dicha caracterización a la Liga de Naciones y la Organización de Naciones Unidas, desde donde lo que se puede efectuar es monitorear el grado de solidez del objeto observado, pero nada más. Concluye, que el orden en la moderna sociedad internacional es ".. precario e imperfecto.." y que pensar que la ".. sociedad moderna internacional ha proporcionado algún grado de orden no significa que el orden en la política mundial pueda ser logrado más efectivamente por estructuras de un tipo diferente."5 Finalmente, Bull considera que los argumentos planteados a lo largo del libro son una defensa implícita del sistema de Estados y en particular de uno de sus elementos, la sociedad internacional. Si bien reconoce que la sociedad internacional se encuentra en declive, entiende que se hacen esfuerzos por contrarrestarlo. En cuanto a sus conclusiones, el autor considera que no deben ser apreciadas como “soluciones” o “asesoramiento práctico”, ya que ello constituye un elemento de corrupción, en virtud de que considera que el estudio contemporáneo de la política mundial debe ser entendido como una “actividad intelectual” más que una “actividad práctica”. Sus palabras finales recomiendan al estudioso de la política internacional el hecho de que “es mejor reconocer que estamos en la oscuridad que pretender que podemos ver la luz”. 1 "The Anarchical Society", Hedley Bull, Columbia University Press, New York, 1977; Introduction.-2 Ibid.,20.3 Ibid.,13.4 Ibid., 51.5 Ibid., 52.Sobre la autoraDoctora en Derecho Universidad de la República Doctorado en Relaciones Internacionales Universidad del Salvador en Buenos Aires (en curso)Maestría en Políticas de Seguridad NacionalUniversidad Nacional de Defensa - Washington DC, USA
“DE LA INDIGNACION”
Decididamente la moda está, hoy, del lado del “indignado”, aunque no sepamos, como en el caso de tantas otras modas, de qué indignación estamos hablando. Los “indignados” irrumpieron en España durante el año 2011, auto-bautizados “Movimiento 15-M” y crecieron en respuesta a la catástrofe, primero hipotecaria, financiera y luego económica, que marcó el inicio de la versión española de la crisis europea. Hasta la fecha hemos tenido ”indignados“ en todos los horizontes y de todo calibre. Quizás la memoria nos juegue una mala pasada y olvidemos que, en sentido estricto, los primeros indignados de verdad fueron los islandeses que descubrieron dos cosas. La primera que sus banqueros eran una versión sofisticada de delincuentes de baja estofa y, la segunda, que la fantasía de vivir sin trabajar, pero del capital de otros, era, efectivamente, una fantasía. Entonces… los finlandeses se “indignaron”. De allí en más hemos tenido una innumerable cantidad de “indignaciones” que se han manifestado “urbi et orbi“. Aunque suelen proliferar en los países donde el PIB per capita es suficientemente alto como para poder dedicar varios días o semanas a protestar en diferentes plazas céntricas de distintas capitales sin necesidad de ir a trabajar (una de las virtudes del welfare state, aún en crisis), donde la cuestión de estos movimientos se tornó mas seria, e incluso dramática, fue cuando la moda de la indignación comenzó a expandirse por países menos desarrollados o directamente subdesarrollados. La indignación se desplazó al menos a tres de los países del Magreb. Cuando en Túnez, Mohamed Bouazizi, se autoinmoló en diciembre de 2010, en respuesta a la persecución policial, de la que era objeto por su actividad de vendedor informal de la que sobrevivía a pesar de ser diplomado en informática. Una “indignación“ ahora más dramáticamente cargada venía a sumarse a la actitud, algo estética, de los indignados de los países desarrollados. Sobretodo porque los movimientos espontáneos desatados en Túnez, que de hecho casi coincidieron cronológicamente con los de Madrid, luego Atenas y muchos más, pusieron en marcha procesos parecidos, aunque no idénticos, también en Egipto y en Libia. Mientras que las indignaciones de los países ricos han tenido repercusiones, pero relativamente secundarias, aquellas desatadas en los países musulmanes han comenzando a derivar hacia una verdadera catástrofe. Mientras que las manifestaciones occidentales oscilan entre quedar en el gesto grandilocuente y escandalizador, o bien apuntar (y a veces parcialmente, lograr) algún objetivo capaz de paliar algunos de los efectos mas nocivos de la crisis, en el Magreb y más allá, los resultados son mucho menos alentadores. Si los indignados tunecinos, egipcios y, en parte los libios, pretendían acabar con regímenes autoritarios y despóticos (pero, por lo menos, relativamente cercanos en aspectos no políticos a la civilización contemporánea), lo que en realidad lograron fue entronizar gobiernos islamistas fundamentalistas o proto-fundamentalistas que están logrando reemplazar la arbitraria legislación civil existente por regímenes teocráticos basados en preeminencia “la sharia”. En otros términos, muchos de estos regímenes instaurados en parte por la acción de “los indignados” han logrado retroceder el reloj de la historia. El velo se extiende irresistiblemente sobre las cabezas femeninas, a los ladrones se les amputan las manos y las mujeres (real o supuestamente) infieles son lapidadas. El movimiento de “retroceso“ es tan abrupto que hay países como Egipto o Libia que, o bien están políticamente paralizados (por ejemplo, mientras escribimos esto, vemos verdaderas batallas campales en Alejandría y el aeropuerto de El Cairo está invadido por multitudes que quieren abandonar Egipto), o bien, como el segundo país, éste se encuentra en vías de desintegración institucional e incluso geográfica. Hace ya varios meses que, en este mismo medio, escribimos, antes de la caída de Khadafi, que lo que estaba en juego, entre otras cosas era la supervivencia de Libia como entidad nacional. En realidad, “la indignación“ es, en realidad, todavía mucho más ancha y ajena. Tuvimos, y tenemos, “indignación” en Turquía, en Rusia, en Israel, en Irán, en Chile, en Yemen, en Nepal, en Bahrein y en los EE.UU., por lo que nos recordamos, ahora, en un rápido pantallazo. Es más, mientras esto escribimos, la televisión reporta una novísima “indignación” de las poblaciones oighures, de Xinjiang al noroeste de la China, cuyas condiciones de ignominiosa opresión por parte de Pekín son por demás conocidas: en el día de ayer ha habido 35 muertos en manos de las fuerzas del orden. Muy poco de esta casuística parecía autorizar que todo este batifondo pudiese agruparse bajo el mismo y único concepto de “indignación” (presumiblemente popular). ¿Que nos permite decir que la indignación de los estudiantes chilenos con una educación que endeuda su futuro tiene una relación de significación convergente con los hartazgos tunecinos ante los desbordes del sátrapa de Ben Alí, o con los libios todavía más hartos de las bufonadas de Khadafi o con los sueños marchitos de los desempleados de la Puerta del Sol o con la resistencia de los turcos al subrepticio autoritarismo islamista y antirrepublicano de Erdogan? En sentido estricto: nada. A no ser que miremos este aquelarre con las gafas de la Escuela de Frankfurt. Lo que nos permitiría poner todo esto en un mismo saco aceptando, alegremente, el triunfo definitivo de “la razón instrumental totalitaria”. En este caso, encarnada en la irrupción de una nueva tecnología de comunicación interpersonal: esa aplicación de las TIC´s llamada ”redes sociales”. En nuestro estancado cono sur uruguayo, donde la velocidad de Internet es 5 veces menor que la del Internet de la mayor parte del mundo (probablemente apenas el doble que la velocidad de las palomas mensajeras), el tema no era relevante. Además, porque esta inquietante globalización de la “indignación” tenía, hasta ahora, una más que discutible ventaja para nosotros: con la excepción de los estudiantes chilenos indignados (que están geográficamente un poco demasiado cerca), todo esto pasaba bien lejos de Uruguay. Pero, de repente, todo se complicó. Con el inicio de la Copa de las Confederaciones, hace aproximadamente unas 2 semanas, los brasileños comenzaron a indignarse contra el evento futbolístico !!!!También convocados por “las redes sociales”, comenzaron a protestar por el despilfarro “progresista“ encarnado en las sumas archi-multimillonarias invertidas en estadios e infraestructuras faraónicas, por la corrupción sistemática, por las pavorosas carencias de los servicios de salud, educación y transporte que la población del nuevo y pavoneante BRIC (!!!!) ha de padecer. Lo que siguió, desde entonces hasta hoy, todos lo hemos leído e indica que no queda duda que “la indignación“ ha llegado a nuestro vecino inmediato del norte. No es éste, ni el lugar, ni el momento, para intentar análisis muy ambiciosos. Bástenos para concluir, intentar organizar los temas futuros que constituyen desafíos intelectuales y políticos de relevancia. 1.- El fenómeno de “la indignación”, y su extensión a lo largo y a lo ancho del planeta, y en función de reivindicaciones no solamente distintas, sino que hasta abiertamente contradictorias entre sí, merece consideración y estudio detallados. Aunque el Prof. Manuel Castells tenga algunos importantes adelantos sobre el funcionamiento (o dis-funcionamiento) de las redes sociales en determinadas coyunturas, lo que está sucediendo a nivel global va bastante más allá de sus reconocidos (pero parciales) análisis. 2.- Un punto a estudiar es la suerte de grandilocuencia (a veces rayana en la altanería) con la que los medios de prensa reportan las movilizaciones y el fenómeno de la “indignación“ en proceso de ampliación en los más diversos. Parecen no advertir que son poquísimos los indignados que leen el periódico, ven la TV o escuchan la radio. Es como si los medios de prensa tradicionales estuviesen festejando el principio de su propio fin. 3.- Para todos es evidente que estos procesos en marcha tienen relación con disfuncionalidades en el sistema de partidos, aparición de componentes críticos del proceso de representación política tradicional, carencias en los mecanismos de formación de liderazgos (democráticos y no democráticos, por otra parte) y, quizás, hasta problemas de diseño institucional que habrán de examinarse. No obstante, conviene recordar que ya hemos visto otras “revueltas“. Seguramente no tan extendidas, pero las hemos visto crecer hasta el paroxismo para disolverse en cuestión de semanas. Conviene entonces intentar obviar afirmaciones como que “…hay que reinventar la política…” o que “…los gobiernos están a la deriva…” que están poblando tanto la prensa como la academia. 4.- Un último punto merece consideración a parte: la ”indignación” que se desarrolla, hasta ahora, en el Brasil. El gobierno Rousseff, primero, quedó totalmente paralizado. Pero luego de varios días sin reacción, rápidamente salió a desparramar por cadena de radio y televisión un rosario de promesas y de mejoras cuya realización es absoluta y doblemente irrealizable. En primer lugar no es financiable puesto que se piensa recurrir, en buena medida, a recursos provenientes de un petróleo que aun yace bajo tierra y no hay capacidad instalada de extracción. En segundo lugar, semejante conjunto de obras es totalmente imposible de ejecutar concretamente por las agencias estatales y las empresas privadas brasileñas dado el número de obras de las que Rousseff habla. La sola consideración de los retrasos, errores y problemas constructivos ocurridos en los estadios en vía de preparación para el Mundial, indica que el número de escuelas, liceos, líneas de ómnibus urbanas, infraestructura ferroviaria, etc., etc,. prometido es una descomunal exageración. Mas increíble todavía: la Presidente oscila entre prometer referéndums y reformas constitucionales como “remedios“ para acabar con la corrupción. ¡Hasta procesó a un diputado desconocido hace 3 días ! Mientras que todo el mundo advierte que ”Lula sumiu“, los años de propagandismo desaforado sobre los éxitos del nuevo ”BRIC”, que nunca reconoció que tenía el 75av0 PIB per cápita del mundo, acaban de encontrarse, brutalmente, con la realidad
HAYEK, LA DEMOCRACIA Y LA LIBERTAD EN AMÉRICA LATINA
“Nothing is more wonderful thanthe art of being free, but nothing is harderto learn how to use than freedom.”― Alexis de Tocqueville, “La democracia en América”.Desde las últimas décadas del siglo pasado, sobre todo a partir del final de la Guerra Fría, ha habido en Occidente un consenso general en cuanto a que la democracia es el mejor de los sistemas políticos o, si se quiere ser preciso, el “menos malo” de los que están al alcance de nuestras sociedades.Así, la mayoría de los países se jactan de tener elecciones periódicas, de mantener una división formal de poderes y de respetar a grandes rasgos las estipulaciones constitucionales. No obstante, hay dos aspectos que están siendo incorrectamente tratados por muchos gobiernos contemporáneos, particularmente los de América Latina, lo que explica en parte el actual deterioro de las instituciones liberales en esos países. Ellos son los siguientes: la distinción entre la simple democracia procedimental y el Estado de Derecho, por un lado; y el rol del régimen democrático, como medio para resolver los conflictos sociales y asegurar la libertad individual y no como fin en sí mismo.La importancia del “contenido” de la democraciaComencemos por el primer problema. De acuerdo con F. A. Hayek, una de las características distintivas de un país libre, en contraposición a uno autoritario, es la existencia en aquel de un Estado de Derecho. Esto significa que en todas sus acciones el Estado está sometido a normas fijas y conocidas con anterioridad, las cuales permiten a cada individuo tener una idea de cómo la autoridad utilizará sus poderes coercitivos y en base a ello organizará su propio funcionamiento. Estas normas formales no se dirigen a necesidades o deseos particulares, sino que sirven de instrumentos para la consecución de los distintos fines individuales sin referencia a tiempo, lugar o persona. De esta manera, teniendo claras las reglas de juego, el individuo es libre de perseguir sus propios objetivos con la seguridad de que los poderes coercitivos del Estado no se usarán de manera deliberada para frustrar sus esfuerzos.A su vez, debe destacarse que la idea de que el legislador posee un poder ilimitado puede verse como resultado del gobierno democrático y la soberanía popular, y cobra relevancia con la creencia habitual en que el Estado de Derecho estará a salvo si todos los actos del Estado están autorizados por la legislación.Lo que esta postura no toma en cuenta es que ello sólo garantiza que dichos actos sean legales en sentido jurídico, pero no que el uso de los poderes coercitivos del Estado esté limitado por normas preestablecidas. Por ello, el Estado de Derecho implica un límite al alcance de la legislación, de manera que la democracia no actúe bajo la forma de un autoritarismo encubierto. Un país en donde se tienda a gobernar “a decretazo” y de acuerdo las circunstancias de cada caso, como Argentina o Venezuela, puede considerarse ante todo un populismo autoritario, incluso si en su seno funciona una institucionalidad que aparenta pertenecer a un régimen democrático.Democracia: ¿“fin último” o un simple mecanismo?Ahora pasemos al segundo aspecto. Hayek ve la democracia como un método de gobierno que funciona a través de la regla de la mayoría, para determinar las decisiones de gobierno y permitir la renovación de los gobernantes sin que medie la violencia. La democracia, más que un fin en sí mismo, puede considerarse como un medio para proteger la paz interna y la libertad individual. Dicho sistema puede evitar que el poder se transforme en arbitrario, pero no lo logra por el simple hecho de existir. No debe olvidarse que un gobierno donde prime una mayoría demasiado doctrinaria puede llegar a ser igual o más opresivo que la peor dictadura. La discusión, entonces, no gira en torno a la democracia versus el autoritarismo, sino al conflicto entre libertad individual y colectivismo. Este último, a diferencia del individualismo, no reconoce las esferas autónomas dentro de las cuales los fines de cada individuo son supremos, por lo que se aboca a la organización deliberada de los esfuerzos de la sociedad en pro del llamado “bien común”, un concepto potencialmente totalitario. No hay que reflexionar demasiado para darse cuenta que no existe tal cosa, sino tan sólo una jerarquía de fines en la que están incluidos los de todos los individuos. En última instancia, podría decirse que, cuando los gobernantes eligen dirigirse a un objetivo en particular, están imponiendo su propia escala de valores al conjunto de la sociedad. La libertad, así concebida, sería el estar sujeto a la ley y no a la voluntad discrecional de otro.En este sentido, es relevante mencionar que tanto en la Declaración de Independencia como la Constitución de Estados Unidos, documentos inspiradores de la Constituciones latinoamericanas, no se menciona en ningún momento la palabra “democracia”. Los Padres Fundadores eran conscientes de los peligros que acarreaba la posible “tiranía de las mayorías”, por lo que los ciudadanos recibieron escaso poder para elegir a las autoridades federales. En cambio, lo que sí buscaban a través de estos actos era asegurarle a los ciudadanos los derechos fundamentales que había identificado John Locke: los derechos a la vida, libertad y propiedad. Así, la Constitución estableció reglas claras y ejecutables que limitaran la acción del Estado a las tareas que le fueron concedidas por los individuos, de manera que tanto gobernantes como gobernados quedaran regidos bajo la ley y se colocaran bajo el marco del Estado de Derecho. No se trataba de defender el derecho a una participación activa y continua en el poder colectivo, sino de la independencia privada y las garantías para su disfrute.Claves para el desarrollo futuro de la democraciaAl analizar los dos aspectos que, en general, tienden a olvidar los gobernantes de este continente con respecto a la democracia, vemos que la batalla contra los autoritarismos no debe basarse en la simple defensa de la democracia “per se”, sino en la de su variante moderna, la democracia liberal. Ese sistema en el que los individuos consienten en ser gobernados bajo la promesa que sus derechos individuales serán protegidos constitucionalmente, estableciéndose una división de poderes que limita la autoridad de los gobernantes, y donde existe un libre mercado en el que la función de producción recae principalmente en la sociedad civil.Al contrario de lo que creen muchos detractores, hay una interconexión fuerte entre la política y la economía; el capitalismo competitivo, el tipo de organización económica que resulta en libertad económica, también promueve la libertad política. Esto es así porque la libertad política implica la ausencia de coerción a un hombre por sus semejantes, y la preservación de la libertad requiere la eliminación de la concentración de poder que genera la organización de la actividad económica cuando está en las manos de la autoridad política. Permite, por lo tanto, que la fuerza económica arbitre como un control al poder político en lugar de reforzarlo. En este sistema, el gobierno sigue siendo esencial tanto como un foro para determinar las reglas de juego como para actuar de árbitro para interpretar y hacer cumplir las reglas elegidas.Con esto se pretende resaltar la distinción entre democracia procedimental, en donde se cumplen todas las reglas y requisitos formales estándares, y la democracia liberal. De considerar el primero de los términos como suficiente, regímenes autoritarios como el de Maduro en Venezuela serían considerados democráticos, sin preocuparse de las vulneraciones de la separación de poderes o la libertad de prensa. No ha de sorprender, entonces, que la Carta Democrática de la OEA catalogue a dicho régimen como democrático, o incluso los mandatarios del continente hayan reconocido la asunción de su contraparte venezolana sin cuestionarlo. En cambio, la democracia liberal está basada en la regla de la mayoría con respeto al derecho de las minorías, siendo un sistema limitado por la ley, y que limita, a su vez, el poder del ejercicio del gobierno. A medida que un gobierno va sobrepasando los límites, tanto jurídicos como razonables, en su creciente órbita de acción, pierden relevancia y necesidad las instancias democráticas. Esto se explica porque a pesar de que la democracia sea el mejor método para acordar sobre las cuestiones generales para actuar en sociedad, los planes detallados para implementar la acción de gobierno están siempre en manos de expertos del aparato público, lo que requiere de una concepción coherente que no admite demasiada deliberación.La libertad y la democracia pueden y deben ser compatibles entre sí, pero requiere trabajo, tanto en el campo de las acciones como de las ideas. Al final, está en manos de los individuos decidir si quieren engañarse a sí mismos o eligen tomar en sus manos las riendas de su propio destino. Sobre el autorEstudiante de la Licenciaturaen Estudios InternacionalesUniversidad ORT – Uruguay
Eventos, documentos y llamados
Eventos culturalesConferencia a cargo de la Sra. Emb. de la República de PanamáDoña Digna Donado"El canal de Panamá, ampliación y sus efectos sobre el tránsito global" Jueves 12 de setiembre17:45 hsVer más Documentos de interés académico"The age of Nationalism". Autor: Paul R. Pillar.Fuente: The National Interest.Vea aquí. "Balance of War Powers: the U.S. president and Congress". Autor: Robert McMahon. Fuente: Council on Foreign Relations. Vea aquí."¿La inmersión de los mercados emergentes?". Autor: Kenneth Rogoff. Fuente: Project Syndicate. Vea aquí."The global rise of female entrepreneurs". Autor: Jackie VanderBrug.Fuente: Harvard Business Review. Vea aquí. Llamados internacionalesThe Ernst-Reuter-Gesellschaft(Association of Friends, Supporters, and Alumni of Freie Universität Berlin)Offers ten full and ten partial scholarships for Latin American students currently enrolled in a university program for the participation in FUBiS term I 2014. Both scholarships include complete funding of the course tuition and the program fee.Vea las bases aquí Secretaría General de la ALADIConcurso para ocupar cargo de Técnico 3, Grado T-3, de la Categoría TécnicaDepartamento de Cooperación y FormaciónCierre de inscripciones 3/10/2013Vea las bases aquí Becas de la UNESCO y el Gobierno de JapónVer invitaciónRevista Integración & Comercio del Banco Interamericano de Desarrolloconvoca al envío de artículos para su próxima edición:La fecha de cierre para la presentación de trabajos es el 15 de octubre de 2013. Los trabajos se enviarán a: [email protected] Los trabajos seleccionados por el Comité Editorial se publicarán en el Número 37 de la Revista Integración & Comercio en el mes de diciembre de 2013
¿POR QUÉ ES NECESARIO UN NUEVO BRETTON WOODS? CHINA, EE.UU. Y EL FUTURO DEL ESTADO DE DERECHO? - PARTE II
China es el principal actor que ha estado financiando el sostenido déficit fiscal de los EE.UU. Mientras en 1980 la economía china era 2,19% del PIB mundial y la economía americana era el 24,68%, el déficit fiscal de EE.UU. era en 1980, ajustado por inflación, 210 billones de dólares y la relación deuda/producto era 42,28% del PIB. Desde 1980 hasta la actualidad, la economía china pasó del 2,19 al 14,92% del PIB mundial, la economía americana pasó del 24,68 al 18,86%, el déficit fiscal de EE.UU. ha alcanzado 900 billones de dólares y la relación deuda/producto pasó del 24,68% al 106,53% del PIB de este pais.Como mencionamos, el estado de la innovación en la economía americana se ha mantenido alto pero, sin embargo, la productividad del “resto del mundo” ha crecido a tasas mayores. Paso seguido, es necesario destacar un aspecto de ese acuerdo tácito que supone el intercambio comercial deficitario para EE.UU. ligado a la compra de deuda americana por parte del Banco Central de China: si bien mencionamos en la primera parte de este trabajo que el punto central de la racionalidad del intercambio reside en si efectivamente China se encuentra financiando consumo presente o incremento de la productividad futura de los EE.UU. y, en ese aspecto, afirmamos que la economía americana continua siendo altamente innovadora, en un segundo momento podemos cuestionar parte de ese futuro incremento en la productividad. ¿Dónde residiría el cuestionamiento? Residiría en preguntarse cuánto de la pasada y presente alta productividad de la economía americana ha devenido de la inversión extranjera directa que las compañías de este país han realizado en los últimos 30 años en China.Así, la relación comercial particular que han desarrollado EE.UU. y China en el último periodo podría llegar a ser problemática pero por un aspecto distinto del comúnmente mencionado. Mientras el sostenido déficit y el “saving glut”1 no suponen un riesgo en si mismo, si devendría problemática la relación en tanto esa productividad futura que se encuentra financiando el ahorro chino tuviera como uno de sus pilares la calidad de las propias reglas de juego dentro de China. Es decir, el problema no sería ya el déficit comercial americano y la compra de deuda de ese país por parte del Banco Central chino sino sería el Estado de Derecho en China. ¿Por qué? Porque, justamente, el nivel de la innovación depende en parte importante de la calidad de las reglas de juego. En un ambiente donde los derechos de propiedad no se encuentran claramente delimitados, no sólo es menor la inversión para investigación y desarrollo (Research and Development) sino que, más aún, es menor la aparición de personas talentosas dispuestas a hundir el costo de instalarse y vivir en un determinado ambiente.Es decir, la relación de la deuda debe ser pensada como parte de una relación comercial que tiene componentes de corto-mediano y de median-largo plazo. No puede analizarse la inconveniencia o no de semejante nivel de deuda pública sin reparar en el nivel de inversión extranjera directa que ese país deudor (EE.UU.) realiza en el país acreedor (China). Así, debemos hacer hincapié en una variable que no ha sido lo suficientemente profundizada: cómo afectará la calidad del estado de derecho en China, en el mediano plazo, la productividad de las compañías americanas en el país asiático. Paso seguido, ¿Hay una relación problemática entre esa futura competitividad de las empresas americanas en China y el nivel de la tasa de interés que le cobra China a EE.UU.?Un componente principal de la tasa de interés es el riesgo y un componente principal del riesgo es la vigencia del Estado de Derecho en aquel país deudor. Por ende, podemos tener un país o empresa con un alto nivel de deuda que paga una tasa de interés relativamente baja y otro país o empresa con un bajo nivel de deuda que, sin embargo, enfrenta una tasa de interés relativamente alta. La capacidad de pago se mide en parte por la voluntad de pago y la voluntad de pago se encuentra íntimamente relacionada a la calidad de las reglas de juego en el que se mueve ese actor.Si llevamos este crucial punto a un ejemplo contemporáneo, podemos preguntarnos lo siguiente: ¿Cuánto del grado de innovación alcanzado en Silicon Valley ha sido consecuencia del ahorro transformado en inversión y cuánto ha sido consecuencia de la existencia de miles de personas talentosas dispuestas a instalarse allí en lugar de hacerlo en la ciudad de México, Moscú, Bombay o Shanghái? Es claro que sin altos niveles de inversión difícilmente prosperen emprendimientos por más creativos que fueran pero, ¿Qué ha sido más importante para la elección de una manera de vida para personas que, probablemente, de todos modos serían exitosas en cualquier geografía? Es claro que ambos componentes son significativos pero es importante notar que el Estado de Derecho no sólo repercute en la innovación a través de la inversión y la tasa de interés sino también a través de la relevancia que tiene el ambiente para personas talentosas dispuestas a asumir riesgos. Es decir, un individuo que asumirá un alto riego profesional aspirará racionalmente a vivir allí donde se respeten sus ideas y, fundamentalmente, sus derechos.Paso seguido, una pregunta relevante que aparece en este escenario es: ¿El sostenido crecimiento de China, que ha pasado de ser el 2,19% del PIB mundial en 1980 a ser el 14,92% en 2013 y será el 18,97% en 2018, impactará positiva o negativamente en la calidad de las reglas de juego (o Estado de Derecho) dentro del propio país en el mediano-largo plazo? Mientras en la actualidad se respetan moderadamente los derechos de propiedad de los inversores extranjeros, ¿Sucederá lo mismo cuando el país pase de ser una economía emergente con un ingreso per cápita medio-bajo a la primer economía del mundo con un ingreso per cápita medio-alto? Por ejemplo, si sucediera en ese futuro que el gobierno chino prohibiera el envío de ganancias de las empresas a sus casas matrices, ¿Cómo impactaría ello en el nivel de productividad de las principales empresas americanas?Si bien la inédita relación comercial que han desarrollado EE.UU. y China en los últimos 25 años ha significado, al menos en un punto, el fin del sistema original de Bretton Woods, la lógica de la interacción ha contribuido a la aparición de nuevas variables que, por definición, son difíciles, incluso imposible, de predecir o planificar. Como mencionamos, el principal indicador sobre la viabilidad de la permanencia de la relación comercial-crediticia de las dos superpotencias residirá en última instancia en el estado de la innovación de la economía de los EE.UU. y, en menor medida, en el estado de la innovación de la economía china. Para ello, aparece como principal variable aquello que ni el viejo ni un nuevo Bretton Woods podrán planificar: cómo el crecimiento económico de China y su elevación a principal economía del mundo impactará en la vigencia de los derechos de propiedad de la inversión extranjera (y domestica) dentro del propio país. Es posible (y necesario) ser lo suficientemente pesimistas en este crucial punto.1 “Saving glut” es un concepto acuñado por el Presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos Ben Bernanke en 2005. El trabajo se puede ver completo en:http://www.federalreserve.gov/boarddocs/speeches/2005/200503102/. Básicamente, el “saving glut” estaría reflejando un exceso de ahorro, cosa que en si mismo supone una asunción problemática. Para introducir el concepto, podemos recurrir a Wikipedia: “Global saving glut is a term coined by Ben Bernanke in 2005.[3] The term describes a situation in which there are worldwide too many savings with respect to investment opportunities. On a national level a saving glut creates the tendency for savings to finance current account deficits (of other countries) instead of investments. This can be observed, according to Bernanke (2005), in both developing and industrial countries. The most important receiving country of these export surpluses financed by excess savings, is the United States, which runs a current account deficit…Other economists, such as John B. Taylor, reject the claim that there was a global saving glut in the early 2000s, arguing that while there were global imbalances due to the US saving less, the world as a whole was saving less than in previous decades….Niall Ferguson in The Ascent of Money, published in 2008, examines the long history of money, credit, and banking. In it he predicts a financial crisis as a result of the world economy and in particular the United States using too much credit. Specifically he cites the China–America dynamic which he refers to as Chimerica where an Asian "savings glut" helped create the subprime mortgage crisis with an influx of easy money.” Pedro Isern - Universidad ORT.Urugua
DEFINICIÓN Y MEDICIÓN DE LA CORRUPCIÓN COMO UN ASPECTO DE LA GOBERNANZA - Parte II
En el artículo anterior hemos introducido el tema de la corrupción así como uno de los indicadores más usados para su medición. Como mencionamos en dicho artículo, la corrupción es un tema muy complejo que abarca diversos aspectos y presenta características que son intrínsecas de cada país. Un simple número nos permite comparar a distintos países en un momento determinado del tiempo, pero poco nos dice sobre los avances o retrocesos de éstos a lo largo del tiempo y, menos aún, sobre sus particularidades. Con el fin de profundizar un poco sobre este tema, nos enfocaremos en tres países relevantes de América Latina: Argentina, Chile y Uruguay.Primero, vale la pena comenzar a analizar la evolución de estos países en términos de la percepción de la corrupción. Para ello, volvemos a hacer referencia al indicador más usado para medir la percepción de corrupción, el Índice de Percepción de Corrupción (CPI, por sus siglas en inglés). De los tres países estudiados, Chile es percibido como el menos corrupto y Argentina como el más corrupto. Durante el período 1995-2011, Chile ha presentado niveles del CPI en el rango del 6,1 al 7,9, con un valor promedio de 7,1.1En el mismo período, Uruguay ha presentado un CPI con valor promedio de 5,8 y ha pasado de ser un país percibido como relativamente corrupto, con niveles del CPI en la escala de 4, a ser uno de los países con menor nivel de corrupción percibida de América Latina, alcanzando niveles máximos del CPI del 7 en 2011.2 Argentina, en cambio, ha presentado mayores fluctuaciones en este indicador, con valores que pasan del 5,2 en 1995 al 2,5 en los años 2003 y 2004, para luego estabilizarse en valores cercanos al 3. El valor promedio del CPI para Argentina en todo el período es de 3,1. En el 2012, cambio de metodología mediante, los valores del CPI para los países fueron los siguientes: Chile y Uruguay (72); Argentina (35). De los tres países, Uruguay ha experimentado casi en forma ininterrumpida mayores avances en términos de corrupción percibida, a lo largo de las dos últimas décadas.Dado que el CPI es un indicador que mide percepciones, la opinión de los individuos puede verse afectada por su ánimo en momentos de crisis económica. Por ejemplo, en Chile cuando la economía crecía al 10,5% en 1995, el valor del CPI estaba en su máximo (7,9) lo que indica que el nivel de corrupción percibida fue el más bajo del período. Resulta interesante notar que en momentos en los que la economía chilena se desaceleraba, también empeoraba la percepción de la corrupción, en particular durante los años 1996 y 1997, y durante los años 2007, 2008 y 2009. En el caso de Argentina, es notorio el aumento del nivel de corrupción percibida luego de la crisis de 2001-2002. A pesar del crecimiento económico posterior, el nivel de corrupción ha mejorado marginalmente. Uruguay, por su parte, pese a la recesión económica de fines de los noventa y posterior crisis de 2002, el nivel de corrupción percibida ha seguido una senda decreciente desde que este indicador se encuentra disponible. Si bien en algunos de estos países es más clara la relación negativa entre crecimiento económico y corrupción percibida en determinado período del tiempo, esta relación no puede generalizarse.¿Por qué siendo Argentina un país con un nivel de desarrollo comparable al de Chile y Uruguay (medido por el indicador de desarrollo humano de Naciones Unidas, y el nivel de PBI per cápita), se comporta tan distinto en términos de corrupción? ¿Qué factores permiten explicar este comportamiento y la evolución de la corrupción percibida en estos países? Trataré de mencionar algunos factores que pueden explicar este fenómeno pero que de ninguna manera se consideran los únicos.La apertura comercial se mide como el cociente entre la suma de importaciones e importaciones de bienes y servicios de un país y el nivel de Producto Bruto Interno (PBI) del mismo. En otras palabras, es el porcentaje que representa el comercio de bienes y servicios en el total del PBI. Resulta interesante ver como la apertura comercial de un país podría estar relacionada con el nivel de corrupción. Por ejemplo, Chile, el país percibido como menos corrupto del período, es también el país más abierto desde el punto de vista comercial. Argentina, el país percibido como más corrupto, es el menos abierto de los tres. Uruguay se encuentra en posición intermedia tanto en niveles de apertura comercial como corrupción percibida del período. La literatura sugiere que la mayor apertura comercial de un país puede relacionarse con menores niveles de corrupción. Al ser un país más abierto en términos comerciales, requiere mayor estructura institucional y un clima de negocios apto para promover el comercio con sus socios comerciales e inversores. Asimismo, la reducción del nivel de protección que supone un proceso de liberalización y apertura comercial reduce el incentivo por parte de grupos de interés de influenciar al gobierno.En cuanto a factores políticos e institucionales, voy a hacer referencia a los indicadores de gobernanza que publica el Banco Mundial. Se trata de seis indicadores disponibles a partir de 1996 que miden seis dimensiones de la gobernanza que están ligadas a la corrupción: Voz y Rendición de Cuentas, Estabilidad Política y Ausencia de Violencia/Terrorismo, Efectividad del Gobierno, Calidad Regulatoria, Estado de Derecho y Control de la Corrupción. En general se observa que el comportamiento del CPI en los tres países está muy relacionado al comportamiento de estos seis indicadores de gobernanza. En el caso argentino, los indicadores de gobernanza se deterioran durante la crisis de 2001-2002 y, en muchos casos, previo a la crisis. De los tres países, Argentina se encuentra muy por debajo de Chile y Uruguay en términos de gobernanza, principalmente en términos de estado de derecho, calidad regulatoria y control de la corrupción.En Argentina, la percepción sobre el funcionamiento de los poderes del Estado, la confianza en las reglas, el cumplimiento de los contratos y los derechos de propiedad y la percepción sobre la probabilidad de ocurrencia del crimen y la violencia es más negativa en comparación a Chile y Uruguay. Por ejemplo, mientras que en Chile y Uruguay existe una clara separación de poderes, en Argentina el poder está más concentrado en el Ejecutivo que actúa con mayor discrecionalidad. En Chile y Uruguay, el Poder Judicial es independiente del Ejecutivo mientras que en Argentina, aunque independiente, está más influenciado por autoridades políticas. Asimismo, la percepción de los individuos acerca de la capacidad del gobierno de formular e implementar políticas y regulaciones sólidas que permitan el desarrollo del sector privado es peor en Argentina en comparación a Chile y Uruguay. Datos del Proyecto “Doing Business” del Banco Mundial señalan que en Argentina es más difícil realizar negocios que en Chile y Uruguay, siendo Chile el mejor país de América Latina en relación a este indicador. Esta dificultad está dada principalmente por los mayores trámites requeridos para comenzar un nuevo negocio y por la peor capacidad de proteger a sus inversores y comerciar fuera de fronteras.En lo que a control de corrupción se refiere, los tres países ratificaron la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción para prevenir y combatir la corrupción. Sin embargo, pese a que en Argentina hay regulaciones anti-corrupción, la corrupción en el sector público sigue siendo un problema, en parte por la debilidad del Poder Judicial. Adicionalmente, en Argentina los individuos perciben a los partidos políticos, el Poder Judicial, la policía y el Parlamento como las instituciones más corruptas. En cambio, en Chile y Uruguay, si bien existen algunos escándalos de corrupción, éstos son generalmente penalizados.¿Se mantendrán estas tendencias estables a lo largo de los próximos años? De acuerdo a datos del Barómetro Global de la Corrupción, encuesta de opinión pública que lleva adelante Transparencia Internacional, en 2013 un alto porcentaje de encuestados respondió que el nivel de corrupción ha aumentado en los últimos dos años, principalmente en Argentina donde este porcentaje fue del 72%, en relación al 61% en Chile y al 43% en Uruguay. Similarmente, en Argentina el 75% de los encuestados respondió que las acciones que lleva a cabo el gobierno para la lucha contra la corrupción son inefectivas. Este porcentaje es inferior en Chile (63%) y más aún en Uruguay (39%). Estos datos más recientes, en relación a los del CPI, podrían estar indicando una mejora relativa de la percepción de la corrupción en Uruguay para el próximo dato del CPI de 2013, verificando así la ya existente tendencia decreciente de la corrupción en este país. Sin embargo, no olvidemos que se trata de metodologías de investigación diferentes que captan públicos distintos. Mientras el CPI capta la percepción de la corrupción desde la perspectiva de individuos de negocios y expertos en temas nacionales, el Barómetro Global de la Corrupción se basa en opiniones y experiencias personales de los individuos en cada país. 1- Recordando el artículo anterior, el CPI viene siendo publicado anualmente desde 1995, clasificando a los países en una escala del 0 (altamente corrupto) al 10 (muy limpio). En el 2012 se realizaron cambios en la metodología y el índice ahoraclasifica a los países con una escala del 0 (altamente corrupto) al 100 (muy limpio).2- Cabe destacar que no existe dato del CPI para Uruguay en los años 1995, 1996 y 2000. Sobre el autorMaster of International Public AffairsUniversity of Wisconsin-Madison;Licenciada en EconomíaUniversidad ORT-Uruguay Gobernanza: término proveniente del inglés “governance”, que no sólo abarca aspectos del gobierno y la gestión pública. De acuerdo a la definición de la Real Academia Española, gobernanza es el “Arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía.” BibliografíaDoing Business: http://www.doingbusiness.org/Penn World Table: https://pwt.sas.upenn.edu/Transformation Index: http://www.bti-project.org/home/index.ncTransparency International Corruption Perceptions Index: http://www.transparency.org/Transparency International Global Corruption Barometer: http://www.transparency.org/gcb2013United Nations Office on Drugs and Crime. United Nations Convention against Corruption:http://www.unodc.org/unodc/en/treaties/CAC/World Bank Governance Indicators: http://info.worldbank.org/governance/wgi/index.as