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    Artes del mundo

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    Festival Internacional de Poesía de Medellínhttp://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Intro/index.htmhttps://es-es.facebook.com/festivalpoesiamedellin Universidad Nova de Lisboa otorga título de Honoris Causa al escritor Mario Vargas Llosahttp://www.unl.pt/pt/destaques/NOVA_atribui_o_titulo_de_Honoris_Causa_a_Mario_Vargas_Llosa/id=434/ Discurso de Vargas Llosa en oportunidad de recibir el título Honoris Causa de la Universidad Nova de Lisboahttps://www.youtube.com/watch?v=88GDXAinoTQ&list=UU92_gEV3zVrEnFDY4X3s3z

    “NUEVAMENTE SOBRE EL POPULISMO LATINOAMERICANO”

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    Recurrentes noticias de la actualidad política latinoamericana traen, una y otra vez, los malos olores que emanan de la consolidación y expansión de las experiencias populistas que asuelan a los países del continente y a sus ciudadanos.Quizás lo más grave del asunto es que las nuevas generaciones de ciudadanos (donde los hay en sentido estricto), y de proto-ciudadanos en la mayoría de los casos, en la medida en que no han conocido, más que de forma excepcional, el funcionamiento mínimo adecuado de la democracia liberal, ni siquiera logran entrever el enquistamiento y la recurrencia de la perversión populista.A este proceso de “populisitización” de las democracias que surgieron de la caída de los regímenes militares, grosso modo durante la década de los años 80, han colaborado diversas corrientes, algunas de las cuales, en realidad, son viejas tendencias históricas. La convergencia de éstas con versiones más modernas han terminado por desarmar el espíritu democratizador de los tiempos de las luchas contra los militares.Hoy las ciudadanías latinoamericanas, en su enorme mayoría, creen que viven en democracia porque el Gorila (macho o hembra) de turno, los invita a votar con regularidad. En la más patética y paradójica de las simplificaciones, las elecciones se han transformado en el ritual que ha dado por tierra con los valores esenciales del régimen democrático representativo y liberal. Este proceso de falsificación de la democracia hasta ha sido teorizado por infaltables académicos peronistas que siempre se arremolinan en torno a las cortes de las Presidencias “populares” y que han acuñado la expresión “democracia plebiscitaria” para vestir lo que, en realidad, es una ficción de elección ya que no hay nada parecido a la libre competencia en estos rituales autoritarios.En el ejercicio de estos plebiscitos ratificatorios de los caudillos populistas, ahora llamados “elecciones”, altos porcentajes de las ciudadanías de nuestros países ni siquiera están al tanto de las constantes presiones y gruesas violaciones de la ley que son ejercidas sobre los medios de prensa por estos regímenes. Es más, en este mismo momento, en Santiago de Chile, la Sociedad Interamericana de Prensa (S.I.P.) denuncia la muerte de un número récord de periodistas asesinados en el primer semestre de 2014 y el aumento de las agresiones de todo tipo por parte de agentes estatales (golpizas, encarcelamiento ilegal, presiones tributarias, etc.) de los países del continente. Como siempre Cuba, Venezuela y México se disputan el podio de la anti-democracia. Argentina es mencionada como otro país agresivamente adverso a la libertad de prensa.Igualmente, los votantes ignoran -(en parte porque no hay nadie dispuesto, por aceptación, por corrupción o por miedo, a denunciarlo)- que los distintos niveles de los Poderes Judiciales subsisten más o menos sometidos a las órdenes -(o a las prebendas)- de los Presidentes cada vez más enquistados en sus sillones ejecutivos. Ya casi nadie señala que la Presidencia de la República debería ser la representación y la encarnación de toda la Nación y/o de la “voluntad general” de Rousseau, si es que recurrimos a una definición más técnica. En realidad, los Presidentes populistas, por definición no representan, ni quieren representar a la Nación. Son Jefes de Facciones, más o menos amplias, que, embanderados en retóricas populacheras, se han establecido como Presidentes mediante el viejo y conocido recurso de fracturar a la ciudadanía y a la sociedad política entre dos campos “opuestos”: los “buenos populares” y los “malos privilegiados”.Para ello han echado mano a los mismos procedimientos que el PRI mexicano utilizara -(y utiliza)- desde aproximadamente 1929: a idénticas mañas que las que manejaban Perón o Getulio Vargas y las que hoy continúan manejando Cristina Kirchner o Dilma Rousseff.Ante todo declarar, aunque sea contra toda evidencia, que con la instauración del régimen populista de turno se inicia, siempre, algún tipo de renovación –(o de revolución “bolivariana”, “multiétnica”, “nacional y popular” o lo que sea)- que sólo puede tener como destino final la consecución completa de los fines históricos nacionales y la instauración del infinito bienestar de los desposeídos del país.Para ello, el requisito fue -(y sigue siendo)- destruir todos o casi todos los lazos con el pasado, en particular, con el pasado organizativo de los trabajadores. En ese sentido priísmo, peronismo, varguismo, aprismo, etc. siempre comenzaron por arrasar con los gérmenes de organizaciones obreras que, en muchos países del continente, provenían del anarquismo mediterráneo, de formas llamadas “utópicas” como el chartismo o el owenismo británicos, del marxismo de la IIa. y de la IIIera. Internacional, etc. Logrado ese objetivo, al control de las organizaciones de trabajadores se agrega, rápidamente, el control por el partido populista de las organizaciones campesinas y de artesanos, pequeños propietarios, empleados de servicios, etc.En este sentido, el perfil del populismo mexicano es casi “un modelo” de encuadramiento de la sociedad y de organización de la necesaria sumisión de buena parte de la ciudadanía. En el caso de México, sólo el relato “progresista” puede no advertir el carácter netamente fascista del trípode sobre el cual descansa la otrora “dictadura perfecta” del PRI: la Central de Trabajadores Mexicanos (CTM), la Confederación Nacional Campesina (CNC) y la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP).Aunque la perfección de este modelo no siempre ha podido ser emulada, lo cierto es que su función esencial se ha conseguido recorriendo vías menos sofisticadas. De lo que se trata es de destruir a la ciudadanía democrático-liberal y, con ella, al proceso de legitimación ascendente que va, desde la voluntad individual de cada ciudadano, hasta la institucionalización de un poder legítimo. En otros términos, la legitimidad del régimen populista ni nace ni descansa en los ciudadanos como en la democracia. Ahora, la legitimidad nace de las distintas formas de “excepcionalidad” que el Líder se auto-adjudica, que sus cortesanos le consolidan y que “las organizaciones populares” reproducen.En este aspecto, el mejor ejemplo reciente es el de Hugo Chávez que pasó de ser un oficial golpista cualquiera a fungir como la reencarnación viviente de Simón Bolívar. Como el populismo latinoamericano todavía no ha encontrado la forma de tornar inmortales a sus más prestigiosos Gorilas, la estruendosa operación política de Chávez se vio cortada por la enfermedad y posteriormente por la muerte. Aunque el proceso llamado “bolivariano” estaba en caída ya antes de ellas, lo cierto es que el reemplazo del oficial golpista por el inepto Maduro ha condenado al fracaso un proyecto de autoritarismo político mayor, que parecía tener un futuro brillante por delante para desgracia de la ya bastante castigada ciudadanía venezolana.La construcción de la legitimidad populista, que ahora desciende desde el líder hacia las masas, tiene dos enormes ventajas que hacen del populismo uno de los modelos más apetecidos de autoritarismo político. Por un lado como la voluntad del Líder “es” lo que determina la legitimidad de las decisiones del régimen, el Estado de Derecho o bien desaparece o bien queda entre paréntesis, recluido a problemas marginales de la juridicidad de la sociedad. Es el conocido proceso por el cual “lo político está por arriba de lo jurídico”. Por el otro, y como resultado de lo anterior, la corrupción generalizada de la sociedad política -(y luego de la civil)- termina siendo el corolario de la consolidación del autoritarismo populista.En todo caso, el relato detallado y la explicitación teórica de todas las características de la variopinta fauna populista latinoamericana es una tarea que desborda esta nota editorial. Por otra parte, se corre el riesgo que el lector apresurado crea que estamos hablando de temas o demasiado históricos o demasiado abstractos cuya relación con su cotidianeidad política le parece lejana.Por ello corresponde concluir con algunas notas breves de la más estricta actualidad y que representan ejemplos concretos de las menciones generales hechas arribaHace pocas semanas, Evo Morales acaba de obtener “el derecho” para ejercer por tercera vez la Presidencia de la República. Desde luego que ya es vox populi en La Paz que estos años por venir los dedicará el Presidente Morales a elaborar, desde su posición en el Ejecutivo, una reforma constitucional que le permita reelegirse el mayor número de veces que logre imponer. O, quizás, como su colega de Ecuador, el Presidente Correa, apunte de una buena vez por todas a la reelección perpetua e indefinida con buenas chances de lograrlo. Por la vía de “la democracia plebiscitaria” son varios los Líderes populistas latinoamericanos que esperan realizar el milagro de transformarse en Monarcas por votación.En materia de los daños causados por la escisión de la sociedad, deliberadamente causada por el relato populista, Venezuela está llegando a barbaridades sólo vistas hasta ahora en Cuba. La persecución política, la delincuencia promovida por el gobierno, la denigración de toda conducta social medianamente cívica, han causado una emigración de las clases medias venezolanas que no tiene parangón. Un reciente estudio señala que el 5.5% de los 29 millones de venezolanos se han ido de su país de 1999 a la fecha. Esos 1.6 millones que han emigrado constituyen el núcleo de las clases medias y los sectores de mayor educación de un país destinado a colapsar económicamente, entre otras razones, por la ausencia de profesionales y técnicos.Aunque los casos de consolidación del populismo latinoamericano son de diferente dimensión. En Brasil, donde el Partido de los Trabajadores gobierna desde 2003 a la fecha, ha hecho de la corrupción su punto fuerte. El “Mensalao”, obra maestra de Lula, ya hoy ha quedado empalidecido por “la fiesta” de corrupción del Mundial de Fútbol. Como es sabido, cuando se eligió a dicho país para ser país anfitrión de ese evento futbolístico, la FIFA requirió la existencia de ocho sedes adecuadamente equipadas. La respuesta del gobierno del PT fue tajante: haremos 12 sedes. Mejor demostración de la voracidad para apropiarse de los dineros públicos y mayor desinterés por la seriedad en la política nacional de inversión pública no puede concebirse.Estos son los gobiernos “democráticos” que se están dando los países latinoamericanos a sí mismos y esto es lo que hoy se llama “democracia latinoamericana”. No resulta ser particularmente perspicaz para sospechar que nada de esto termina bien y que las ciudadanías de nuestros países terminarán pagando caro los delirios de los Líderes populistas

    EL ESCÁNDALO FISCAL QUE INCOMODA A JEAN-CLAUDE JUNCKER Y A LA COMISIÓN EUROPEA

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    Menos de una semana después de su entronización, la nueva Comisión Europea presidida por el luxemburgués Jean Claude Juncker enfrenta ya su primer escándalo, denominado por la prensa como el Luxleaks (Luxembourg leaks), luego de que una investigación periodística sacara a la luz que 383 grandes empresas se beneficiaron (y se benefician) de importantes incentivos fiscales en Luxemburgo a fin de desviar las ganancias realizadas en otros países. El escándalo ha tomado particular importancia si se considera que el flamante Presidente de la Comisión fue Primer Ministro de Luxemburgo entre 1995 y 2013.Si las prácticas fiscales de Luxemburgo no son ilegales, ilustran sin embargo dos problemas importantes. El primero es el relacionado con las normas de competencia fiscal de los países de la Unión. El segundo, de orden político y de comunicación, está directamente vinculado con la elección de Juncker a la Comisión y al proceso de escrutinio y transparencia de los candidatosLa investigación llevada adelante por The International Consortium of Investigative Journalists denuncia lo que no era más que un secreto a voces, a saber: las prácticas fiscales - que algunos consideran como “desleales”- de países como Luxemburgo, Holanda, Irlanda, Bélgica o el Reino Unido, entre otros. Si la política de tasar menos a las grandes empresas que a las personas físicas es común en la mayoría de los países europeos (para gran indignación de la izquierda europea), lo que ha sorprendido ha sido el alcance de la estratagema fiscal montada por Luxemburgo y el volumen de impuestos desviado desde los países “productores” hacia el pequeño Gran Ducado. Empresas como Apple, Pepsi, FedEx, IKEA o la Deutsche Bank han montado complejas estructuras financieras (con la intermediación técnica de PricewaterhouseCoopers) para pagar tan pocos impuestos como les sea posible, con la aprobación, obviamente, de la Oficina de Impuestos de Luxemburgo que ha expedido, entre 2002 y 2010, 548 “tax rulings” (también conocidos como “comfort letters”) . Se trata de acuerdos secretos que garantizan que el gobierno luxemburgués tratará favorable y expeditamente las demandas destinadas a “aliviar la fiscalidad” de las empresas.De esta manera, y creando esquemas financieros complejos, estas empresas mueven los beneficios hacia países de baja imposición. En el caso de Luxemburgo, se estima que miles de millones de dólares han sido desviados hacia el Gran Ducado, con tratamientos favorables que llegan en algunos casos hasta una carga impositiva menor al 1%, al mismo tiempo que dichas empresas no tienen prácticamente presencia comercial alguna en el país. Esta maniobra tendría una segunda ventaja aún más importante, que es la de favorecer el traslado de los beneficios hacia paraísos fiscales por fuera de la UE. El actual Primer Ministro luxemburgués, Xavier Bettel, ha defendido estas prácticas argumentando que son conformes al derecho internacional, que muchos otros países las emplean y que se trata sencillamente de aportar garantías y previsibilidad fiscal a las empresas interesadas.Hace ya varios meses que Luxemburgo se encuentra bajo el escrutinio de la UE al negarse a hacer públicos (a demanda de la Comisión) precisamente sus tax rulings, en particular en lo relacionado al tratamiento fiscal dado a Amazon y Fiat que, sospecha la UE, sería violatorio de le Ley Europea al ofrecer ventajas particulares a una compañía determinada.Con la elección del ex Primer Ministro como Presidente de la Comisión Europea, estos actos pasados y presentes incomodan seriamente a la institucionalidad europea (fue precisamente bajo los gobiernos de Juncker que se desarrollaron estas prácticas, transformando a Luxemburgo en una importante plaza financiera a partir de los 90, luego de la muerte de la industria siderúrgica en los 80). Tras estas revelaciones la Comisión ha decidido investigar estas prácticas y dice estar preparada para sancionar a Luxemburgo de ser necesario. Juncker ha prometido que no intervendrá y asegura que Margrethe Vestager, la nueva Comisaria europea de la Competencia, tiene total libertad de acción. Los más cínicos o realistas tendrán derecho a sus dudas.Si la elección de Juncker había sido criticada por una parte del Parlamento Europeo y de la ciudadanía, este nuevo affaire en nada va a favorecer la imagen que sus críticos tienen de un político elitista, un tanto soberbio y hábil manipulador. Por ejemplo, reconoció haber mentido abiertamente a los periodistas durante la crisis financiera para no provocar caos en los mercados y, en lo relacionado a la política monetaria, prefiere los secretos y los debates entre bambalinas para no generar incertidumbre financiera. Si es cierto que nada de esto es realmente digno de reprimenda, le recomendaría no obstante una vieja máxima de supervivencia política básica: “Si lo haces, no lo digas. Y si te atrapan, culpa a tus subalternos”. Esto es lo que, en definitiva, terminó haciendo Juncker el 12 de noviembre cuando abordó el tema por primera vez (después de haber estado “perdido en acción” durante más de 5 días), afirmando que: “If the tax rulings, which were legal, led to a situation of non-taxation, I regret it” pero recalcando que si bien como ex Primer Ministro él asume su responsabilidad política, legalmente las autoridades impositivas luxemburguesas son independientes del gobierno. Una buena manera, en definitiva, de aplicar la máxima expuesta líneas arriba.Esta respuesta lejos estará de contentar a los eurodiputados de la oposición. En efecto, el 11 de noviembre los grupos Socialista, Liberal y Verde (los dos primeros parte de la coalición que aseguró su elección), expresaron la necesidad de respuestas claras de Juncker sobre su involucramiento en el tema. Los Liberales fueron aún más lejos exigiendo la creación de un comité parlamentario especial destinado a investigar si existe o no connivencia entre los gobiernos y las empresas para evadir impuestos (no ya sólo en el caso luxemburgués). Esto revela un problema importante en el seno de la Unión que es el de las reglas de competencia fiscal entre los países. Precisamente un reporte del 12 de noviembre del Eurodad (European Network on Debt and Development) revela que hay 15 países miembros de la UE que facilitan la “evasión fiscal” de personas y empresas y que estamos asistiendo al desarrollo de una verdadera guerra fiscal entre países, todos intentando desarrollar los sistemas más atractivos para los grandes contribuyentes. Estos sistemas afectan no sólo la competencia entre países europeos, sino lo que es más grave aún, la competencia con los países en vías de desarrollo. En efecto, el reporte indica que países como el Reino Unido, España o Suecia, están a la vanguardia a la hora de otorgar reducciones fiscales a las empresas radicadas en los países en vías de desarrollo. De esta manera son miles de millones de dólares que escaparían a la tasación en sus países de origen. Francia y el Reino Unido son los que cuentan con la mayor cantidad de tratados fiscales con los países en vías de desarrollo (72 y 66 respectivamente). Estos tratados intentan reducir al mínimo los impuestos a las transacciones financieras, facilitando así el traslado de los recursos de las empresas transnacionales.Frente a este nuevo incipiente escándalo, la postura de los gobiernos nacionales no es aún muy clara, en particular porque varios de ellos, si ha de creerse los reportes del Eurodad y del ICIJ, han desarrollado rebuscados esquemas de “atractivo fiscal” (por no llamarlos de evasión). Si bien públicamente todos los Estados condenan estas prácticas, nadie quiere pecar de realista a riesgo de terminar guillotinado (entiéndase: ser el único en aplicar una política fiscal abierta, “leal” y transparente y perder una parte importante de su clientela). La guerra fiscal europea puede resumirse como un dilema del prisionero cuando, en este caso, frente a la ausencia de reglas precisas y la capacidad aseverada de aplicar sanciones disuasorias, la estrategia que maximiza el rendimiento de los Estados no es la cooperación, sino el delito (en este caso la evasión). Sólo una combinación de transparencia, previsibilidad y capacidad coactiva pueden conducir a prevenir una guerra fiscal en la UE .En el plano político y de la comunicación “hacia fuera”, sin embargo, la posición de los gobiernos de Francia y Alemania es la de proteger a toda costa a la Comisión, a fin de no fragilizar aún más la tenue confianza de la cual gozan las Instituciones e impedir que las fuerzas anti europeas progresen. Si para esto es necesario hacer la vista gorda sobre las falencias pasadas del nuevo patrón de la Comisión, pues que así sea. La estrategia seguida para tal fin es la de exonerar a los individuos (Juncker en el presente caso) y culpar al sistema (estrategia un tanto miope e irresponsable políticamente y que no puede más que conducir a alimentar precisamente las fuerzas antieuropeas). Así, se ha afirmado que la principal preocupación debe ser terminar con los regímenes de excepción en Europa, como son Luxemburgo, Holanda, el Reino Unido, Irlanda y por supuesto Suiza, blanco central desde hace años de los gobiernos europeos por su reticencia a aplicar las reglas de juego en materia de competencia fiscal (estoy seguro que los suizos encontrarán cierta ironía en la presente situación…).Por último, este nuevo caso de filtraciones y de falta de transparencia me lleva a interrogarme sobre el proceso de validación y sobre el escrutinio al que deben ser sometidos los candidatos a Presidente de la Comisión. Al fin y al cabo, no puede decirse que Juncker fuese un desconocido en la esfera europea, ni que las prácticas fiscales de Luxemburgo no generasen desde hace tiempo ciertas suspicacias. Que la derecha europea a través del PPE (Partido Popular Europeo) haya considerado a Juncker como su candidato ideal, vaya y pase; ¡pero que la izquierda europea, que dedica la mayor parte de su tiempo a denunciar cuanto aprendiz de brujo/capitalista existe y a vociferar que la finanza internacional es Mefistófeles reencarnado, haya podido pasar por alto este tema y, peor aún, haya aportado en su mayoría el respaldo a Juncker, resulta asombroso!Recordemos que salvo algunos eurodiputados, como los españoles, el grupo Socialista votó a favor de la nominación de Juncker. En un mundo ideal gobernado por un óptimo de Pareto, los partidos políticos se asegurarían que los candidatos sean tan intachables como inmaculados. Claramente no vivimos en un mundo ideal, y la política siendo lo que es, los partidos deberían entonces haber operado bajo una lógica de competencia partidaria, y la izquierda europea, de haber hecho correctamente su trabajo, debería haberse opuesto a la nominación de Juncker. Si, ya sé que matemáticamente la nominación de Juncker no habría sido posible sin el apoyo de la izquierda, y por esta razón es que el PPE también será en parte responsable (por la elección de su candidato) si este asunto contribuye a aumentar el descrédito de la política europea y la incomprensión generalizada del proceso de nominación y elección de sus jerarcas. Recordemos que la nominación de Juncker se dio en medio de una batalla sobre la interpretación jurídica del Tratado de Lisboa entre, por un lado, el Parlamento Europeo, que argumentaba que el candidato debía surgir del partido ganador en las elecciones europeas (el PPE) y, por otro, el Consejo Europeo (órgano máximo encargado de fijar las grandes líneas de política europea y donde están representados los Jefes de Estado y de Gobierno), que pretendía mantener su prerrogativa en cuanto a la elección del Presidente de la Comisión.El problema de las partidos políticos en las elecciones europeas es que pasan de ser plataformas políticas que presentan candidatos (como a nivel nacional) a ser actores directos en la nominación del Presidente de la Comisión (un poco como los Colegios Electorales en el caso de los Estados Unidos, pero con mayor discrecionalidad en la elección de los candidatos). Si en la teoría se ha argumentado que cada partido europeo presentó claramente su candidato previo a la elección, la gran mayoría de los electores no tenía idea que al votar por el PPE apoyaba incondicionalmente a Juncker ni que al votar por los Socialistas votaba por Martin Schulz (y aunque sí lo supiesen, los electores europeos merecerían tener la posibilidad de optar por más de un candidato por partido). Por esto, los partidos deben ser doblemente responsables a la hora de elegir sus candidatos, en particular si consideramos que no existe un mecanismo de internas democrático dentro de cada partido europeo, como sí sucede en el caso de los partidos nacionales, donde son generalmente los militantes los encargados de elegir el candidato al poder.En conclusión, si legalmente Juncker no ha hecho quizás nada prohibido (esto lo determinará la Comisión), políticamente se trata de un faux-pas bastante grave. Él lo sabe, la Comisión Europea lo sabe, el Parlamento Europeo lo sabe, los Gobiernos europeos lo saben, y el vendedor de papas fritas de la Place Flagey en Bruselas también lo sabe. Si se trata entonces de una situación embarazosa para la Comisión y para aquellos que aportaron su apoyo a su candidatura (como para aquellos que nada hicieron para detenerla), entonces no podemos considerar que, ceteris paribus, aquí no ha pasado nada. Germán Clulow es Licenciado en Estudios Internacionales por la Universidad ORT - Uruguay, Master en Ciencia Política por la Université de Genève - Suiza, Master en Estudios de Desarrollo por el Instituto de Altos Estudios Internacionales y de Desarrollo (IHEID-The Graduate Institute) - Ginebra, Suiza y Candidato a Doctor en Ciencia Política por la Universidad Libre de Bruselas (ULB)

    LA VIOLENCIA, EL ORDEN Y EL DESARROLLO ECONÓMICO - Parte I

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    Parte de la influencia del premio Nobel de Economía Douglass North ha residido en una particular capacidad de sintetizar en forma simple argumentaciones complejas y sofisticadas. Su extensa carrera académica ha combinado un programa de investigación mayormente coherente pero con las suficientes modificaciones como para que la coherencia no devenga dogmatismo.El modelo desarrollado por Douglass North, John Wallis y Barry Weingast en “Violence and Social Orders. A Conceptual Framework for Interpreting Recorded Human History” (Cambridge University Press, 2009) posee una problemática aspiración de generalidad. Básicamente, los autores sostienen que han articulado por primera vez una explicación que comprende a las ciencias sociales, que denominan “Double Balance”. En palabras de North et al: “All societies must deal with the possibility of violence, and they do so in different ways. This book integrates the problem of violence into a larger social science and historical framework, showing how economic and political behavior are closely linked.” Es decir, las instituciones surgen a partir de un acuerdo primero tácito y después explícito entre la política y la economía. Aquellos que ejercen el poder (o aspiran a ejercerlo) consensuan con aquellos que poseen (o aspiran a poseer) la riqueza para que estos últimos contribuyan a la gobernabilidad a cambio de privilegios.El modelo teórico de North et al pretende entender la lógica interna de los dos órdenes sociales o patrones de organización social que dominan el mundo moderno (el estado natural u orden cerrado y la sociedad de acceso abierto) y el proceso por el cual las sociedades transitan de uno a otro. El alcance de esta teoría es de elevada generalidad a nivel conceptual. Según los autores, las instituciones pueden operar de distinta manera según sea el país y el momento histórico que se considere, por ello también importa el estudio individual de los países.Por su parte, North hace hincapié en las limitaciones del pensamiento clásico para entender las interacciones humanas (North, 1990). Para North la ciencia económica clásica ha descansado en la acción racional de los agentes para entender el funcionamiento de la sociedad. Así, su extenso programa de investigación ha desarrollado una teoría basada en el papel central que las reglas de juego (las instituciones) tienen como factores limitantes de la acción humana.Es decir, para North los agentes actúan en un mundo donde hay costos de transacción y, eventualmente, éstos son o pueden ser lo suficientemente altos como limitar las opciones existentes (lo que ha denominado “Path Dependence”). Sin embargo, la existencia de reglas de juego o instituciones que limitan nuestras opciones y nos “generan incentivos” hacia un “Path Dependence” determinado no se contradicen con el agente como actor racional con la capacidad de (limitadamente) influir en las instituciones (e incluso “cambiar la historia”).Como síntesis, la concepción northiana se ubica lo suficientemente lejos de la acción racional pura (o individualismo metodológico extremo) y del colectivismo metodológico marxista. El filósofo Mario Bunge define esta concepción epistemológica como “sistemismo”.Como mencionamos, para North et al la estabilidad del orden social la da la concesión, es decir, el intercambio clientelista o entre clientes de personas y grupos que sólo pueden alcanzar un estado de cosas previsible en cuanto sean capaces de prometerle y asegurarle al otro un beneficio excepcional de algo. Por definición, un beneficio excepcional debe excluir a otro u otros y, paso seguido, ello generaría un orden de cosas ineficiente o cerrado. Así, para North et al el orden social tiene como una de sus condiciones la existencia de grupos que capturan uno o varios privilegios. Si bien es claro que este escenario es posible, no queda claro por qué es inexorable.El concepto de “Double Balance” es un original intento de concebir una teoría social que complemente la economía y la política. Es decir, para North et al hay un poder político estable porque se han establecido privilegios para un determinado (pequeño) grupo. Ambos aspectos van de la mano y, en ese sentido, la teoría logra complementar y conjugar la economía y la política.El trabajo destaca el papel central que tienen las creencias (beliefs) en la articulación de instituciones y en el desempeño de las organizaciones. Hacia el final del libro remarca la necesidad de profundizar en el análisis sobre el papel de las creencias en el origen de las instituciones. Por ende, las creencias no ocupan un lugar central en su concepción porque para los autores todavía se carece de una comprensión profunda.Podemos recurrir al clásico concepto de Hisrchman y sostener que el papel de las instituciones es establecer buenos mecanismos para la salida y, sólo en menor medida, para la voz. Las buenas instituciones generan buenos escenarios para la salida de los actores que a su turno, obviamente, ejercen la opción de entrada en otro ámbito, probablemente próximo al anterior. Profundizaremos la particular relación que ha tenido North con autores contemporáneos en la segunda parte de este artículo. Pedro Isern - Universidad Ort-Urugua

    Conferencias y eventos

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    ConferenciasEl Departamento de Estudios Internacionales organiza periódicamente diferentes conferencias de interés para nuestras áreas de actividad.Vea las conferencias realizadas anteriormente: Histórico Conferencias.  Seminario de discusión teórica - Departamento de Estudios InternacionalesIntervención del Prof. Pedro Isern: "El índice de desarrollo humano: virtudes y limitaciones. Introducción a un nuevo índice"Vea aquí.Intervención del Prof. Germán Clulow: "Una visión introductoria a los principios del realismo político"Vea aquí.Intervención del Prof. Ricardo López Göttig: "La revolución existencial según Václav Havel"Vea aquí.Intervención del Prof. Pablo Brum: "Debates en seguridad internacional: terrorismo e inteligencia"Vea aquí.Intervención del estudiante Andrés Riva Casas: "Cosmopolitismo: una visión introductoria"Vea aquí.Intervención del Prof. Javier Bonilla Saus: "Revisitando "Cities and States" de Charles Tilly: Sobre los orígenes del Estado Moderno"Vea aquí

    Documentos de interés

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    Esta semana:Compartimos el Boletín de Noticias del Sector de Integración y Comercio del BID. Véaloaquí.Compartimos la revista digital Observatorio Global editada por la firma de consultoríaUnivercyt. Véalo aquí.La Fundación Milenio - Bolivia publicó el Informe Nacional de Coyuntura. Véalo aquí. El IDRC sacó su Boletín de verano. Véalo aquí

    Crecimiento económico y Estado de Derecho en los últimos 15 años: Una relación inversa

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    La economía mundial ha crecido a elevadas tasas en la última década y media. Ello ha contribuido a que millones de personas salieran de la pobreza. Sin embargo, ¿ha tenido sólo implicancias positivas el crecimiento económico? Podemos marcar que la prosperidad fortalece a actores y procesos políticos que con esa nueva legitimidad podrían abusar de ese poder adicional. En este artículo marcamos que ha habido una relación inversa entre crecimiento y Estado de Derecho. El mundo es hoy un lugar más rico pero con instituciones más pobres que hace 15 años. Más aún, el punto es que las instituciones más débiles son consecuencia directa de la bonanza económica.Si bien es un concepto lo suficientemente amplio, el Estado de Derecho expresa un conjunto de mecanismos formales e informales que tienen las personas, particularmente los más débiles, para defenderse de los abusos de quienes detentan poder. El poder abusivo suele estar en manos del aparato estatal o de aquellos coaligados con ese aparato, que buscan capturar privilegios y violar derechos.La oposición entre crecimiento económico y Estado de Derecho ha quedado graficada en el conflicto acontecido en 2014 en Hong Kong, entre los estudiantes y el poder político. Particularmente, la situación contemporánea de la propia Hong Kong es representativa en una pequeña escala del problema que intentamos presentar aquí: esta isla dejó de pertenecer como territorio de ultramar a Gran Bretaña en junio de 1997, pasando a ser un territorio, con statu especial, de China continental. Paulatinamente, Hong Kong ha pasado de ser una parte importante de la economía china (alrededor de 17% en 1997, en términos corrientes) a ser una parte dinámica pero crecientemente marginal (alrededor del 3% en la actualidad).Nuestra descripción de la gravedad y complejidad del problema puede resumirse en este caso. ¿Cuáles son los actores principales aquí? Los estudiantes (los débiles), el poder político chino (los poderosos), las minorías dentro de China continental [otros débiles, aún más (mucho más) que los estudiantes], el poder político de las principales democracias liberales (otros poderosos) y la sociedad civil del resto del mundo (poderosos en el pasado, crecientemente débiles en la actualidad). Aquí, es importante notar que los estudiantes expresan a la sociedad civil de Hong Kong que, como marcamos, es hoy un actor débil pero que ha sido en el pasado un actor comparativamente poderoso. ¿Cuándo dejo de ser la sociedad civil de Hong Kong (hoy representada por los estudiantes en las calles) un actor poderoso o influyente para pasar a ser un actor al que le cuesta enfrentar al poder político chino? En algún momento posterior a 1997. Es decir, la creciente debilidad de la sociedad civil de la isla ha sido paulatina. Aquellos temores que había en 1997 sobre la pérdida de libertades o aparición de la censura fueron, en un principio, ilusorios pero, sin embargo, han demostrado estar retrospectivamente fundados.Rachel Fu, editora de la revista Foreign Policy, ha escrito un artículo titulado “Resistance is futile, Beijing is emerging as the big winner from protests that have left Hong Kong's social fabric in tatters”, donde reflexiona sobre el oscuro horizonte que enfrenta la isla en el corto mediano plazo: “Worse yet, the movement has torn at the social fabric of Hong Kong, pitting parents against children, old against young, friends against friends. There are genuine disagreements among Hong Kongers over whether the blockage of roads, disruption of businesses, and provocation of the police are laudable, even if these acts were done in the name of pursuing democracy. The phenomenon of people taking to social media platforms like Facebook or WhatsApp to “un-friend” their acquaintances, sometimes even close family members, who do not share their views is one troubling bellwether of social dispersion… Everyone in Hong Kong will probably emerge from the Occupy movement a bit bruised, either physically or mentally, but some in Beijing might be smiling… Beijing has proven that it knows how to pull the right levers in Hong Kong to wield considerable influence — all of the local government officials toed the line, tycoons spoke out against the occupation, and grassroots groups staged counterprotests. … More importantly, Beijing has managed to discredit this brand of student-led protests in the eyes of many mainlanders.” (http://foreignpolicy.com/2014/12/04/resistance-is-futile-hong-kong-protests-beijing-wins).Hemos mencionado el papel que le cabe a la desarticulada sociedad civil de Hong Kong y el papel que ejerce el cohesionado poder del aparato estatal chino. Debemos mencionar el papel que han jugado y juegan en este escenario, por un lado, los poderes estatales de las democracias liberales (particularmente el gobierno de los Estados Unidos y de los principales países europeos) y, por otro lado, las sociedades civiles de estas respectivas naciones. ¿Qué posición ha tomado el gobierno de los Estados Unidos ante los acontecimientos en Hong Kong? Una posición meramente formal. Más aún, semanas antes de la cumbre de noviembre pasado de la APEC (Asia-Pacific Economic Cooperation) en Beijing, el presidente Obama sólo hizo una mención protocolar, deseando una resolución del conflicto. Sin embargo, el problema más acuciante se encuentra en la incapacidad e indiferencia que demuestra la sociedad civil de aquello que denominamos Occidente. La inacción de ésta ante los abusos que los exitosos capitalismos autoritarios realizan en sus respectivos países descansa en una ingenuidad: creer que una próspera China o una próspera Rusia contribuirá a la prosperidad económica de las sociedades occidentales pero no supondrá una amenaza para la fortaleza de los derechos civiles y políticos. Según esta ingenua visión, una próspera China o una próspera Rusia sólo amenazan y amenazarán a sus propios ciudadanos. Eso es falso y ya es posible ver explícitamente esa falsedad en las calles de Ucrania y Hong Kong. Sin embargo, hay una dimensión no explícita de esa creciente debilidad de los derechos, cuyas formas veremos desarrollarse en el corto mediano plazo.Si asumimos por un momento que la tendencia es igual o similar a la de la última década, será posible sostener que los derechos civiles y políticos de las personas de los países emergentes sufrirán crecientes limitaciones. Dentro de las personas pobres de los países emergentes ubicamos a aquellos que tienen una posición política e ideológica distinta a la del régimen dominante. China es el ejemplo por definición de los serios inconvenientes que enfrentará en el mediano plazo el Estado de Derecho en el mundo. Su creciente incidencia en el PIB mundial no sólo ha supuesto y supondrá una amenaza para las libertades de las personas que piensan distinto al régimen dentro del país sino, crecientemente, supondrá una amenaza para aquellos que piensan distinto al régimen fuera del país. A su vez, reflejará la decreciente capacidad del resto del mundo de defender los derechos civiles y políticos que son violados al interior de China. La creciente incidencia de los países donde no se respetan los derechos civiles ni las libertades políticas supone una amenaza y un desafío de una magnitud todavía no reconocida para las democracias liberales

    LA VIOLENCIA, EL ORDEN Y EL DESARROLLO ECONÓMICO - Parte II

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    En la primera parte mencionamos que para North, Wallis y Weingast, en “Violence and Social Orders, a Conceptual Framework for Interpreting Recorded Human History” (Cambridge University Press, 2009), las instituciones surgen a partir de acuerdos entre las elites y se originan en la necesidad de limitar y controlar la violencia (que es el estado natural de la humanidad y de la sociedad primitiva). Las reglas de juego o instituciones son el resultado de la interacción de las elites que, ante la endémica presencia de la violencia, buscan y alcanzan un acuerdo para consolidar a un grupo con poder político a cambio de distribuir privilegios económicos (rentas extraordinarias) a otro u otros grupos. Este acuerdo entre los grupos o elites que detentaban poder es en el inicio inestable. Por ello, estos grupos o elites actúan racionalmente en la búsqueda de consolidar y profundizar un estado de cosas que, con el tiempo, deviene estable y previsible.Es decir, para North, Wallis y Weingast la estabilidad del orden social se consolida a partir del intercambio (que podemos denominar “clientelista”) entre personas y grupos que sólo pueden alcanzar un estado de cosas previsible en tanto sean capaces de prometerle y asegurarle al otro un beneficio excepcional de algo. Por definición, un beneficio excepcional debe excluir a otro u otros. Así, para los autores el orden social tiene necesariamente como uno de sus condiciones la existencia de grupos que capturan uno o varios privilegios. Si bien es claro que este escenario es posible, no queda claro por qué sería inexorable. Para North et al el cambio institucional es un mecanismo evolutivo, en el sentido de que formas institucionales que brindan determinados beneficios son las que “sobreviven”, y es económico en el sentido de que los agentes, en este caso las elites, buscan maximizar su beneficio. El cambio institucional implica el pasaje de una sociedad de acceso limitado a otra de acceso abierto. Por cierto, las nuevas instituciones se basan en reglas y comportamientos ya existentes y las condiciones del entorno determinan particularidades de comportamiento en el mismo orden.Según North et al en el proceso de cambio hacia una sociedad de acceso abierto es esencial el intercambio impersonal entre las elites, lo que sucede bajo determinadas condiciones. Para North et al hay 3 “doorstep conditions”. Es decir, hay situaciones específicas que hacen pensar a las elites que es conveniente pasar de un estado donde imperan las relaciones personales a otro estado donde, al menos parcialmente, imperen o se consoliden relaciones interpersonales. Este último punto es central para entender la estabilidad de los ordenes abiertos: aquí, las elites pierden la capacidad de personalizar sus relaciones e influir en las decisiones políticas pero se incorporan en la nueva dinámica que supone la sociedad abierta con la ventaja relativa que genera, justamente, esa normalización y legitimación de privilegios. Paso seguido, el orden abierto es impersonal pero ello no significa que algunos no partan con ventaja. En esa nueva dinámica, las antiguas elites pueden encontrarse en posición de enriquecerse tanto en los mercados competitivos como en los mercados regulados. Precisamente, parte principal de la estabilidad que ofrecen estas sociedades (EE.UU como ejemplo paradigmático) es que hay actores relevantes (eufemismo de "antiguas elites") que se han diversificado de tal manera como para lucrar tanto como profit seekers y como rent seekers.Como mencionamos, la violencia es la principal característica política de la condición humana. La existencia de violencia impide la consolidación de un orden estable. La violencia genera desigualdad. Los órdenes violentos reflejan tautológicamente la aparición y consolidación de la desigualdad. Sin embargo, los “natural states” u órdenes cerrados son órdenes estables cuya estabilidad consiste en la existencia de unas elites que ejerce sus privilegios contra el pueblo. Este ejercicio supone una forma de institucionalizar la desigualdad.Los órdenes naturales o cerrados son órdenes exitosos ya que han proveído estabilidad allí donde antes había violencia. Para North et al ello significa que modificar ese orden es un proceso lento y difícil que, de todas maneras, no es posible hacerlo desde "afuera", es decir, a partir de la intervención real o simbólica de actores que no forman parte de la dinámica ordenada de dicho orden.El modelo desarrollado por North et al tiene aspiraciones universales. Es decir, busca explicar una lógica o dinámica independientemente del tiempo histórico. Sin embargo, es posible y conveniente pensar en escenarios históricos puntuales donde la teoría nos aporta comprensión a determinados fenómenos. Por ejemplo, la transición chilena a la democracia se compone de episodios que pueden ser interpretados a partir de "Violence and Social Orders". El punto de partida es el régimen militar como expresión de un orden violento, en un punto pre-político. En segundo lugar, la transición deviene un orden cerrado y estable que surge a partir de una alianza tácita entre un poder económico y un incipiente actor político. La elite económica sólo aceptará las nuevas reglas, que intentará introducir el actor político, en tanto se respeten sus privilegios adquiridos anteriormente.En tanto se respete ese pacto originario, el nuevo orden será entonces un orden cerrado y estable. Siguiendo a North et al, este orden será exitoso aunque sólo parcialmente legítimo. Recurrir a este ejemplo nos introduce en un punto central del argumento del trabajo de North et al: el fin de la violencia no se logra cuando aparece un Leviatán sino cuando aparecen dos o más actores que complementan las dimensiones económicas y políticas. Si esto es así (y en la experiencia chilena parece haber sido así), el argumento aportará una explicación sistemática (no necesariamente general) sobre la lógica de los acontecimientos humanos desde la economía política.Sostiene North et al que “We have learned enough about institutions to realize that they are imperfect vehicles to solve problems (Eggertsson, 2005). Human societies never manage to solve the problem of violence completely, although some have developed more effective ways of constraining it than others” (North et al, página 344). La experiencia chilena contemporánea es un buen ejemplo de determinadas características que poseen los órdenes cerrados que, si se los mira superficialmente, podrían ser percibidos como abiertos. Chile recupera la democracia en 1990 pero las instituciones funcionan parcialmente. Por un lado, los procesos electorales son transparentes. Sin embargo, hay un sector o elite que expresa ser capaz de modificar el nuevo orden en caso que éste amenace sus intereses (que son privilegios adquiridos durante la época de la violencia o dictadura). En este sentido, la experiencia chilena iniciada en 1990 es un orden exitoso cuyo éxito, justamente, sólo puede interpretarse a través de la vigencia de un orden cerrado donde ha habido un acuerdo entre los detentadores del poder político (una coalición de centro izquierda, denominada Concertación de Partidos por la democracia) y los detentadores del poder económico.Paso seguido, ¿Es el proceso chileno actual un orden cerrado o ha realizado la transición hacia un orden abierto? Siguiendo a North et al, para responder esa pregunta será necesario estudiar el rol que ha jugado la elite: ¿Ha continuado ésta siendo un actor homogéneo con la capacidad de ofrecer estabilidad a cambio de privilegios? ¿O ha mutado hacia un actor que, racionalmente, ha normalizado sus privilegios posibilitando la transición hacia un Estado de Derecho, es decir, a través de un proceso de impersonalización? Básicamente, ¿Ha sucedido esta transición? Si es así, ¿Cómo y cuándo? Primero, debemos mencionar cómo la elite económica ha sido capaz de mantener un orden basado en las relaciones personales. Básicamente, el orden era cerrado porque estas elites económicas tenían un diálogo personalizado con los jerarcas del régimen anterior. A su vez, fueron capaces de establecer una alianza tácita creíble con el nuevo poder político, la Concertación.Por su parte, podemos reconocer la racionalidad del posible proceso de transición hacia un "orden abierto". Esa racionalidad descansa en la necesidad de legitimar los privilegios alcanzados durante el régimen militar. Como sostiene North et al, las elites encuentran racional contribuir a generar un orden abierto cuando perciben dos cosas: primero, que el nuevo orden delimitará sus derechos de propiedad, convirtiendo anteriores privilegios en derechos de propiedad legítimos. En segundo lugar, las elites perciben que esos privilegios anteriores dejarán de ser percibidos como tal en el nuevo orden pero ello no los privará de la posibilidad de capturar otras formas de privilegios.Pedro Isern - Universidad Ort-Urugua

    NUEVAS CARAS EN LA UNIÓN EUROPEA

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    Por fin, luego del forzado descanso veraniego, la Unión Europea tiene nuevas caras con las que completar el equipo que comenzó a surgir como resultado de las elecciones del Parlamento celebradas el 25 de mayo. De momento, se había acordado el nombramiento del conservador luxemburgués Jean-Claude Juncker para el importante puesto de presidente de la Comisión. Aunque costó esfuerzos vencer la oposición de algunos estados (como el caso notorio del británico David Cameron, quien se oponía al aparente federalismo de Juncker), se logró cumplir con el espíritu del Tratado de Lisboa y ofrecer el cargo al candidato del grupo parlamentario que había conseguido una mayoría relativa. Era un ensayo de lo que algún día podría replicar el proceso electoral de un estado. El segundo acuerdo fue para dejar seguir por otros dos años y medio (un compromiso clásico de la UE para dividir entre conservadores y socialistas el lustro de mandato) en su puesto de presidente del Parlamento al socialista alemán Martin Schultz. Había, de momento, un equilibrio entre la derecha y la izquierda moderadas.Entonces se debió encarar la parte más espinosa, ya que la Europa carolingia tradicional seguía detentando el control del ente necesitado de renovación. La Europa del este, al ataque desde el final de la Guerra Fría, pedía cancha libre. Por otro lado, se notaba la ausencia de mujeres. Juncker ya había advertido que no permitiría una nueva Comisión que no tuviera por lo menos un tercio de féminas. El Parlamento ya se encargaría de ejercer su autoridad y rechazar la Comisión en pleno, una de sus prerrogativas de disuasión nuclear. Pero, el orden establecido, machista sin competencia en el resto del universo, no daba señales de corregirse. Entonces se puso en marcha el encaje de bolillos consuetudinario de la UE para lograr el balance. Todo tiene arreglo en Bruselas, mercado sin par en el terreno de las componendas.En la recta final, el rompecabezas comenzó a ponerse en orden con el abandono de la candidatura de la primera ministra danesa Helle Thorning-Schmidt. Entre otras cualidades, se había hecho mundialmente famosa por un “selfie” con Obama en el funeral de Mandela, libertad que al parecer no fue del agrado de Michele. Thorning prefirió enfrentarse a las nuevas elecciones en su país, además de evitar las críticas de que Dinamarca no es miembro del euro. Entonces se ejecutó una doble jugada comunitaria.Un polaco en la presidenciaPrimero, se nombró al primer ministro de Polonia Donald Tusk, como Presidente del Consejo de la UE. Nativo de la báltica Gadank, hijo de carpintero, aceptable jugador de fútbol, de inclinación liberal-conservadora, procede de las filas de Lech Walesa. Segundo, Federica Mogherini, debutante inquilina de la Farnesina (aquel edificio emblemático que se comenzó en pleno régimen de Mussolini), sede del ministerio de Asuntos Exteriores italiano, fue catapultada como ¨Lady PESC” al puesto de Alta Representante de la Política Exterior y de Seguridad de la UE.El aterrizaje de Tusk en Bruselas confirmaba, por lo tanto, la reinstalación de la Europa proscrita por la división de Europa, como recompensa a la Unión Soviética por su lucha contra Hitler. Polonia había hecho más que suficientes méritos para recuperar el protagonismo merecido por su posición geográfica y las dimensiones geográficas. Era la inserción idónea en el club de los cinco grandes (los fundadores Alemania y Francia, Italia y el Reino Unido, con la adición de España) que disfrutaron de dos comisarios hasta la terminación de ese sistema). Polonia recordaba que no era “oriental”, sino “central”. Con un papa polaco en Roma, llamaba la atención.Tusk, veterano de siete años como residente del poder en Varsovia, había conseguido maquillar el mal recuerdo de los hermanos Kaczyński. Tusk consiguió ser reelegido, hazaña no al alcance de muchos primeros ministros europeos en una época de castigo electoral. En el entramado comunitario, el precedente fue el mandato del también polaco Jerzy Karol Buzek como presidente del Parlamento Europeo entre 2009 y 2012. La rémora de que Polonia no está en la eurozona se equilibraba con la promesa de cumplir con los requisitos con ingresar en el club por méritos y deseos propios. Personalmente, a Tusk ya le han echado en cara su débil dominio del inglés (tampoco habla francés), pero ha respondido que se esmerará y que a final de año sorprenderá a todos. Si cumple con sus promesas será un acicate para los presidentes españoles, mudos en la lengua inglesa.Una joven italiana como cancillerLa novedad estribaba en que su valedor, el primer ministro italiano Matteo Renzi, había conseguido tozudamente doblegar la resistencia de los representantes bálticos que consideraban que su candidata era demasiado suave en el trato de Rusia, habiendo llegado al extremo de invitar a Putin a una reunión.El caramelo del nombramiento de Tusk conseguía moderar la oposición del este europeo, pero no borraba la reticencia del resto que consideraba que una joven que apenas había dejado de ser treintañera representaba una apuesta suficiente para enfrentarse a los enemigos externos de un mundo en convulsión.Sin embargo, Renzi jugaba arriesgadamente con un plan compuesto por varias dimensiones. En primer lugar, con Mogherini había enviado un mensaje al núcleo del poder en Roma para tratar de terminar con el espejismo de que para recibir el respeto político se debe estar a punto de cumplir cien años. Segundo, Renzi quiere atacar de frente la pobre fama de Italia en los asuntos europeos durante los últimos años, por culpa de la deleznable presencia de Berlusconi, tanto en el poder como en la oposición, un lastre que todavía había tenido que soportar su antecesor Enrico Letta. En tercer lugar, el primer ministro italiano quiere de esa forma influir en la propia política exterior de la Unión Europea por vía de su protegida.La arriesgada apuesta puede fallarle a Renzi precisamente por la debilidad del sistema italiano que acepta el protagonismo de un socialista moderado mientras no haga peligrar los cimientos del templo. En el terreno comunitario, deberá contar con la colaboración de sus correligionarios socialistas, de capa caída en tiempos recientes, víctimas de la crisis, obligados a poner en marcha políticas neoliberales de austeridad que han causado defenestraciones desde Escandinavia a Portugal y Grecia.Mogherini, por su parte, deberá enfrentarse a los problemas tradicionales y a los nuevos retos. El sistema ya la ha convertido en blanco de su desconfianza por su edad. Con su juventud, se va a ver poco acompañada en un grupo en el que la mayoría podrían ser sus padres. Mientras en la Comisión (es también vicepresidenta del ejecutivo) apenas estará confortada por el puñado de mujeres que Juncker consiga capturar, en el Consejo solamente verá el apoyo de cuatro damas dirigidas por Angela Merkel en una mesa poblada de aburridos varones de trajes oscuros y corbatas detestables, cada uno de ellos obsesionados por ejercer, por su cuenta y riesgo, el mando de la política exterior.El peor mal augurio del nombramiento es la sospecha de que el núcleo duro de la UE no considera que el puesto de Alta Representante sea importante, ya que su competencia dura de seguridad y defensa sigue siendo ajena al dominio de la supranacionalidad. El segundo reto de Mogherini es que, como su antecesora Catherine Ashton, todavía deberá soportar el fuerte peso dejado por la huella del fundador del cargo, Javier Solana.Pero, en ambición y curriculum ya supera a la olvidable Ashton, quien ya tenía el billete de tren de vuelta por debajo del Canal de la Mancha a Londres cuando sorpresivamente la nombraron. Mogherini puede ya probar que se ha estado preparando para el cargo de este perfil durante dos décadas mediante una licenciatura en Ciencias Políticas, la experiencia como Erasmus en Aix-en-Provence, y una tesis sobre el Islam político. Pero la joven madre de dos hijas, suave sonrisa y ojos claros, que más parece una profesora asistente en busca de hacer méritos académicos para conseguir una cátedra, puede dar alguna sorpresa desagradable a los que ya predicen su fracaso. Es ya una profesional en un terreno en que se necesitan vocaciones y nuevas visiones. Detrás tendrá el equipo diplomático más impresionante del planeta, compuesto por los ministerios de veintiocho países y el propio Servicio de Acción Exterior Europeo (SAEE). Merece suerte, no solamente para ella y Renzi, sino para todos los europeos, y más allá. Joaquín Roy es Catedrático ‘Jean Monnet’Director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami

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    Esta semana LETRAS INTERNACIONALES presenta el siguiente material:En primer lugar, reseñamos en el link a continuación el listado completo de las Tesis de Grado producidas por los estudiantes que han culminado la carrera de Estudios Internacionales en la Universidad ORT. Vea más información sobre las Tesis aquí.En segundo lugar, un listado actualizado de las Publicaciones del Departamento de Estudios Internacionales las cuales puede visualizar aquí.En tercer lugar, a continuación destacamos algunas de  las obras que nuestra biblioteca incorporó recientemente en relación a las áreas de interés de la carrera:*Las razones de libro: futuro, presente y pasado / Robert Darnton Ficha Bibliográfica*Le libéralisme et la gauche: inédit / M. Canto-Sperber Ficha BibliográficaDe la serie "El libertino erudito:*La disimulación honesta / Torquato Accetto Ficha Bibliográfica*Carta sobre los ciegos para uso de los que ven / Denis Diderot Ficha Bibliográfica*Diálogos del escéptico / François de la Mothe Le Vayer Ficha Bibliográfic

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