Revistas UNTREF (Universidad Nacional de Tres de Febrero)
Not a member yet
1720 research outputs found
Sort by
Propuesta de cuestionario para explorar la cultura de la evaluación del aprendizaje de docentes universitarios
El estudio tuvo como propósito la exploración de la cultura de la evaluación de docentes universitarios, a través del cálculo de dos índices: uno sobre cultura tradicional y otro, de una cultura centrada en el aprendizaje y la mejora educativa. Los índices se crearon a partir de un cuestionario que explora las creencias, actitudes y valores hacia la evaluación del aprendizaje en el aula. La muestra estuvo conformada por 545 docentes de una universidad pública mexicana. Se llevó a cabo un Análisis Factorial Exploratorio para las escalas y después, se calcularon ocho sub índices derivados del factorial, lo cual permitió la construcción de dos índices: uno que sintetizó todas las variables relacionadas con la evaluación sumativa y tradicional; y otro para la formativa y constructivista. En los resultados, se observó que la cultura evaluativa de los docentes se orienta más hacia la formativa y constructivista
Trazos de la formación docente en México y Argentina
El artículo pretende un acercamiento a los antecedentes de la formación de docentes en dos países del continente americano: México y Argentina. Para ello, se revisaron textos desde la perspectiva de los estudios comparados que exponen la condición en que se ha dado, lo cual, abrió una puerta hacia el análisis de qué valoró la política educativa de cada país en la formación de docentes, durante el periodo precolombino hasta las primeras décadas después de su independencia. Así entonces, México y Argentina refieren a contextos sociohistóricos diferentes; sin embargo, las acciones por las cuales ocurrió la formación de docentes, se han tejido con ideologías que han permitido la formación del ciudadano, y con ello, la cultura, el desarrollo económico y el reconocimiento de la condición de vida. Esto, ha instaurado precedentes de cómo se han imaginado la acción de relacionarse con el otro
Andrés Bello (1781-1865)
Hace unos 240 años (más precisamente, el 24 de noviembre de 1781) nacía en Caracas (Venezuela) Andrés Bello, hijo de Bartolomé y Ana Antonia, y el mayor de ocho hermanos. Varios rasgos de familia permitirían quizá anticipar la sensibilidad estética que Bello desplegó en su enorme obra, por ejemplo, el hecho de que su padre era músico (además de abogado) y de que su abuelo materno fue uno de los pintores venezolanos más importantes en tiempos de la Colonia. En su visita a Caracas entre 1799 y 1800, Humboldt registró este aire hogareño de la pequeña burguesía y apuntó en su diario: “Varias familias de Caracas tienen una sed de información, un conocimiento de las grandes obras de literatura francesa e italiana, y una marcada predilección por la música, que se cultiva con gran dedicación” (cit. en Jaksić, 2001)..
La disputa de la colonialidad: representación, temporalidad, mediación
Bajo la rúbrica “colonialidad”, “giro decolonial”, “poscolonialismo”, se cifran tensiones notorias. Para Quijano al menos, colonialidad era una noción que disputaba una forma de entender el horizonte histórico lidiaba por una potencia de futuro. Era un concepto en movimiento y en disputa que resaltaba la ambivalencia de toda formación social con rúbricas coloniales. Este artículo se centra en analizar algunos problemas que surgen de esa apropiación en el giro decolonial, su poca atención a la forma y a los aparatos de representación, así como en analizar la inquietud notoria del giro decolonial por ponderar una axiomática de la acción contra una fenomenología de las prácticas que, ante todo, sitúe lo político en una zona de indeterminación. ¿Cómo recuperar la potencia crítica de la colonialidad sin transformarlo en un concepto omnicomprensivo? ¿Cómo disputar los tentadores dogmatismos salvacionistas que compelen a “abandonar las lógicas sistémicas” o “rescatar las posiciones identitarias” para re-historizar el debate sobre la persistencia colonial desde la indeterminación de todo campo político?
AbstractUnder the rubric "coloniality", "decolonial turn", "postcolonialism", there are notorious tensions. For Quijano at least, coloniality was a notion that disputed a way of understanding a historical horizon and, in fact, fought for a potential future. It was a concept in movement that highlighted the ambivalence of any social formation with colonial seals. This article focuses on analyzing some problems arising from this appropriation in the decolonial turn, its inattention to form and apparatuses of representation, as well as on analyzing the notorious concern of the decolonial turn to ponder an axiomatics of action against a phenomenology of practices that, above all, situates the political in a zone of indeterminacy. How to recover the critical power of coloniality without transforming it into an all-encompassing concept; how to dispute the tempting salvationist dogmatisms that compel to "abandon systemic logics" or "rescue identity positions" in order to re-historicize the debate on colonial persistence from the indeterminacy of every political field
El optimismo cruel, de Laurent Berlant
La noción de optimismo cruel nos permite ir al encuentro de una verdad afectiva a la vez íntima y social: se trata de observar críticamente la insistencia en el apego a aquellas formas de vida u “objetos felices” (aspiraciones, modos de vincularse, formas de organización social) que no solo no pueden estar a la altura de lo que prometen sino que, precisamente, nos alejan cada vez más de esas promesas. Se trata, dice Berlant, de un "afecto posfordista”: un modo en que la sensibilidad, aún atravesada por las promesas de vida de un tiempo histórico anterior, se choca con la pulverización de esas expectativas. Se trata, en definitiva, de una carga afectiva fantasmática en objetos que (ya) no nos pueden dar lo que esperamos y que incluso van en contra de nuestros propios intereses. Este libro propone “elaborar modos de prestar atención a los registros sensoriales de las grandes crisis tal como estas impactan en el sentido histórico del presente” atendiendo a la necesidad de reconocer aquello que no se nos presenta de manera conciente
DISEÑO DE CÁMARA DE COMBUSTIÓN PARA ENSAYOS DE TASA DE LIBERACIÓN DE CALOR.
Una de las formas convencionales de determinar la carga de fuego en la normativa nacional es determinar el calor almacenado por unidad de superficie como la equivalencia para cualquier material sea combustible o inflamable a peso en madera. Uno de los inconvenientes de este método, es que no considera la velocidad con la que se libera ese calor en función del tiempo, conocido como tasa de liberación de calor o Heat Release Rate en inglés, siendo este uno de los parámetros fundamentales para analizar el riesgo de una combustión o de un incendio. Recientemente se conformó un grupo de trabajo formado por docentes e investigadores y alumnos de la Universidad Nacional Tres de Febrero (UNTREF), que apunta a complementar el método convencional de la obtención de la carga de fuego nacional determinado por el Decreto PEN Nro. 351/79, proponiendo un análisis de mejora del método a partir de implementar un estudio de la termodinámica del incendio con el uso del concepto de HRR. En este sentido, el grupo ha comenzado a desarrollar una cámara de combustión en escala, diseñada para modelar la combustión de diferentes materiales equipada con sensores ad-hoc, que permitirá obtener mayor precisión de las diferentes etapas de un incendio y modelar el comportamiento de un incendio aplicando los conceptos de dinámica de incendio, una rama relativamente nueva para el estudio de incendios en la Argentina
El ferrocarril en Villa Dolores. Un impulso para su desarrollo y problemas no previstos (1905-1918)
Tesis de Maestría en Historia
Universidad Nacional de Tres de Febrero
La presente tesis de Maestría en Historia brinda una imagen desconocida por su omisión, particularmente, en el contexto nacional, de la vida ferroviaria de la Argentina Agroexportadora. El relato permite visualizar los cambios generados por la revolución del transporte en Villa Dolores (Córdoba), desde 1905 a 1918, con características propias de una zona extrapampeana. Desde los primeros capítulos queda a la vista la baja intensidad de su tráfico dando origen a medidas drásticas en algunos casos y búsqueda de atenuantes en otros, sin obstaculizar la voluntad del estado Nacional de conectarla con el Litoral y la capital provincial. Cada paso emprendido por las empresas privadas y estatal implicadas en lo que fuera parte de un ramal secundario, son expuestos apelando a un método descriptivo crítico fundado en la verdad documentada en fuentes de la época, rescatadas con la ayuda institucional pertinente y de autores abocados a la revalorización de un medio de movilidad que, en la zona ha dejado de circular hace más de tres décadas y urge su restauración acorde a las nuevas tecnologías y demandas actuales del sector productivo. Razones suficientes para aludir a la realidad nacional de un entorno a la vez diferente pero inmerso en él, a imagen y semejanza de otros pueblos del noroeste del país.
Teniendo en cuenta esta peculiaridad, el primer capítulo comienza dando un panorama general del oeste cordobés incluyendo las actividades económicas y el transporte previo a la llegada del camino de hierro cuando arribar a la capital cordobesa implicaba unos tres días a través de intricados caminos de sierras y una semana hasta Río Cuarto. Abastecer y abastecerse de estas ciudades no era menos fácil e inseguro rumbo a Cuyo o Chile donde los lazos llegaron a ser más sólidos de espalda a los puertos de Rosario y Buenos Aires en estrechos vínculos con Europa. Así, el capítulo dos da lugar a los primeros proyectos ferroviarios para Villa Dolores surgidos con la finalidad de superar el tiempo insumido por arrieros, caballos, mulas o carretas, plasmando, también, las preferencias de los lugareños y la limitada injerencia del gobierno provincial en una temática imposible de solventar. Se arriba luego, al último capítulo enfocado en la construcción, habilitación y funcionamiento del ramal La Toma (San Luis)- Villa Dolores (1905) durante la gestión estatal, no sin antes explicar las razones causantes de la detención de las obras iniciadas en Villa Mercedes (San Luis) y paralizadas algo más allá de la primera localidad citada (1890) cuando sus concesionarios aspiraban alcanzar la provincia de La Rioja. Malogrados los designios del dado en llamar Ferrocarril Noroeste Argentino- en manos de capitales franceses- se presenta a un Estado Nacional dispuesto a asumir un rol empresarial con carácter provisorio hasta instalar la enrieladura en Villa Dolores (1905) en medio de las indemnizaciones a los propietarios de terrenos no muy convencidos de estar haciendo un buen negocio. Aún en estas condiciones, hubo quienes percibieron los cambios positivos generados desde la circulación del Ferrocarril Nacional Andino al punto tal que no faltaron planes de extensión de la línea de los cuales se brindan detalles gracias a la consulta del Boletín Oficial de la República Argentina, Censos, Memorias del Ministerio de Obras Públicas, Debates en el Congreso de la Nación y en la prensa. A ello se suma el momento de venta del ferrocarril de La Toma a Villa Dolores cediendo lugar al Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (1909) a cargo del ramal hasta la nacionalización de la línea (1947). Este largo período da lugar a la presentación y análisis de los primeros años de la gestión de la empresa británica hasta finales de la Primera Guerra Mundial (1918) cuando las inversiones inglesas en Argentina se recortan. Llegada a esta etapa, la tesis examina los informes de la revista mensual perteneciente a la compañía y deja abierta la posibilidad de continuar la investigación a futuro.
 
Una intromisión. La espada y la cruz
En el Museo de Arte Español “Enrique Larreta” nos recibe una armadura en pie completa titulada “Armadura española” que data del siglo XVIII y que, más que una pieza de colección, luce como un anfitrión artificial, algo curioso y cómico, que anticipa lo que sin dudas es un reservorio de vestigios imperiales. En este museo tiene lugar la exhibición La espada y la cruz, que incorpora temporalmente obras contemporáneas de artistas de la Argentina al espacio del museo. La casa alberga una colección de pinturas, retablos, tapices y mobiliario de España de los siglos XVI al XVIII y es, en sí misma, una construcción del siglo XIX que fue la residencia de la familia Larreta. El cristianismo y el poder imperial son dos cuestiones presentes entre los objetos del museo y con las cuales la exhibición busca establecer un diálogo crítico a través del arte contemporáneo. Aunque para el ojo experto coleccionista el conjunto de obras pertenecientes al museo pueda tener alguna cohesión, al entrar, la selección parece más bien algo caprichosa, sobre todo, en una ciudad en donde este tipo de colecciones tiene lugar más bien como accidente. Las obras contemporáneas se desparraman así a lo largo de la residencia, interrumpiendo una secuencia de retablos, al pie de un tapiz, en alguna pared vacía o dispuestas en el piso de las salas en lo que parece más bien una intromisión.
Función, de Luciana Lamothe, es una de las obras ineludibles en la exhibición. La instalación que consiste en un módulo de andamios, tubería de hierros y ruedas, se encuentra en el amplio hall de entrada que tiene la casa. Una estructura similar en cuanto a los materiales, aunque de mayor tamaño, estuvo alojada también durante un buen tiempo en la entrada del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Sin embargo, en el contexto de esta colección, la instalación activa relaciones totalmente distintas. Función está exhibida dentro de un cerco indicado por una soga roja y seis columnas, en una disposición cuidada y amenazante a la vez. Parte de la estructura de la instalación consiste en unos palos de madera largos y puntiagudos que, incluso dentro del cerco, no pierden su potencial peligrosidad al apuntar directamente a la mirada del visitante. Esta amenaza inminente convive, al mismo tiempo, con su propia condición de construcción, de montaje por andamios, que revela la potencial inestabilidad de toda cimentación. Esta inestabilidad también es visible en la obra de Eugenia Calvo, Sin título, construida a partir de una mesa de luz y unos soportes de hierro. La mesa, que se encuentra en una de las salas contiguas, está encastrada en una estructura negra de hierro. Aunque su propio sostén es visible, es decir, la mesa está en perfectas condiciones y tiene todas sus partes, la estructura parece intentar contenerla.
La relación entre la estabilidad y el peligro potencial es una relación que aqueja también al tiempo y a la historia. Como se evidencia en muchas de las obras contemporáneas expuestas, los temas con los que propone dialogar la muestra, es decir, el cristianismo y la religión, lo bélico, las formas coloniales de dominación y de poder, son articulados en distintas maneras por las obras temporalmente exhibidas. Este diálogo, que por el orden de continuidad de los siglos que avanzan en la historia parece un diálogo entre un pasado y un presente, es, en realidad, absolutamente actual. En una escala planetaria, aquel lapso de siglos no es más que un pequeño punto comprimido y saturado. Este horizonte temporal permite desmitificar la historia lineal. La obra de Norberto Gómez, alojada en una sala repleta de maderas talladas, pinturas, mobiliario, lanzas y más objetos, deja en evidencia la posible falsedad de todo relato. El idiota, que en la sala se ubica en una serie casi de continuidad con las obras de la colección, es una obra de Gómez en yeso policromado que ilustra la imagen de una especie de santo mutilado en tono caricaturesco. Los colores y los detalles arquitectónicos de la pieza simulan una materialidad falsa, un altar que estaría a tono con los objetos del museo si dejáramos de lado la extrañeza de la figura central del santo y el papel higiénico que cuelga a su lado. En otro sentido la figura tullida de Gómez es parte de una línea que anticipaban las piezas en cerámica de Débora Pierpaoli en el hall de entrada y que ilustra las afecciones del cuerpo y su condición endeble y carnosa. Una cabeza, unos pies, una cabellera, todas figuras cerámicas aisladas y reunidas junto a un rosario, una espada y una copa. Los trozos de cuerpo de Pierpaoli se amplifican en otra sala en la agigantada boca de Josefina Labourt y las figuras deformes de Diego Bianchi. Todo un conjunto de obras que sostiene la tensión del cuerpo como sitio del peligro.
En un área del museo donde las salas se transforman hacia el más frecuente cubo blanco, hay un conjunto de más de veinte cruces de diversos tamaños y colores dispuesto sobre una pared blanca. La instalación es de Mariana Telleria y las cruces están realizadas con fragmentos de marcos de cuadros, algunos blancos, negros, y otros con relieves y detalles dorados y plateados. A primera vista, tal vez por la cantidad de cruces juntas, estos detalles no son evidentes e incluso podríamos pensar fugazmente que son parte de la colección del museo. Sin embargo, la sospecha está echada sobre el relato y sobre el objeto. Más bien, el conjunto de cruces parece de un coleccionista obstinado, sino un muestrario a la venta en la vidriera de un local. En cualquier caso, la cruz se resignifica, en duplicados, se mueve del lugar tradicional que ocupa en imágenes religiosas. La obra de Carlota Beltrame, Polizeipistole, una escultura en roca de rodocrosita también articula el falso o el duplicado. Tallada en la piedra nacional -la rodocrosita- la pieza es una copia de una pistola perteneciente a la policía. En la disposición de la sala la pieza apunta directamente a la altura de un sillón que se encuentra detrás de un escritorio de época.
Desde el museo me compartieron la siguiente información sobre la armadura de la entrada. La pieza no pertenece al museo sino al Fernández Blanco, es posible que sea del siglo XVII pero hasta el momento no se ha podido determinar si es un original o una réplica.
Obra de Luciana Lamothe en el hall de entrada.
Obra de Eugenia Calvo.
A la derecha, la escultura de Norberto Gómez.
Obra de Debora Pierpaoli.
Obras de Josefina Labourt y Diego Bianchi.
Obra de Mariana Telleria.
Obra de Carlota Beltrame.