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Aprovechamiento energético de un pozo de la M30 para climatizar un edificio de Matadero
En este proyecto se ha estudiado que bomba de calor se requiere para conseguir climatizar la Cineteca de Matadero con el recurso energético del pozo de M30, con el fin de reducir el consumo de combustibles fósiles que este emplazamiento utiliza para obtener calefacción. Para conocer en qué condiciones sería óptimo que trabajara la máquina, se han realizado unas simulaciones de ciclos termodinámicos para saber el rango de temperaturas más adecuado y las potencias que puede desarrollar. Después se ha seleccionado una bomba de calor según las necesidades del emplazamiento y se ha estudiado las unidades necesarias y en qué condiciones trabaj
Bases para definir unas especificaciones de producto de datos geográficos de planificación urbanística de la Comunidad de Madrid
Se elabora una propuesta de especificaciones de producto de datos geográficos de planificación urbanística conforme a la Directiva 2007/2/CE (INSPIRE), ISO 19131 e ISO 19151, adaptada al caso de la Comunidad de Madrid y su Ley 9/2001, del suelo de la Comunidad de Madrid.
Entre otros, se toma la Guía Técnica INSPIRE del tema "uso del suelo: planificación", proponiendo mejoras a este documento
Condiciones de Habitabilidad. Una Conversación con Toni Gironès
"Hasta el momento, toda su obra se ha desarrollado en una región muy concreta, Cataluña. ¿Qué importancia ha tenido esa concentración territorial en su trabajo?
Considero que el conocimiento del lugar es algo completamente necesario. Antes de empezar a procesar un proyecto, siempre tengo que pisar el sitio. Aunque algunos emplazamientos en los que he trabajado sí los conocía previamente, en otros casos, como sucedió en el Espacio transmisor del túmulo/dolmen megalítico de Seró, se trata de territorios que he ido descubriendo. En Seró, el proceso duró unos siete años; un tiempo que te permite un planteamiento coherente para abordar todas y cada una de las etapas del proyecto, y mantener una mirada crítica sobre tu propio trabajo.
¿Qué rasgos estructuran ese conocimiento del lugar?
En realidad, no creo que puedan definirse unos rasgos específicos, sino que lo entiendo más como una actitud. Se trata de detectar aquellos elementos que pueden devenir en instrumentos de proyecto. Esta predisposición permite que a lo largo del proceso nunca haya absolutos; si acaso, enamoramientos puntuales, pero siempre hay que ser capaz de volver atrás. A partir de ese rozamiento, se van decantando en el tiempo determinadas constantes. Aunque, evidentemente, se parte de una mirada subjetiva —la del proyectista— lo que se persigue es extraer unas condiciones objetivas de las que participarán las personas que vivirán esos espacios.
Trazas y Territorios. Una Conversación con José María Sánchez García
Actualmente imparte clases en Suiza (Accademia di Architettura-USI Mendrisio y ETH Zúrich), país en el que ha ganado recientemente un concurso. En paralelo, en España está empezando a realizar sus primeros proyectos fuera de Extremadura, una región en la que se concentra todo su trabajo hasta el momento. ¿En qué medida le ha influido esa restricción geográfica? ¿Qué factores han determinado su forma de trabajar en ese territorio? El clima, desde luego, sería uno de ellos. La importancia de la sombra en el espacio es otro aspecto fundamental; en mi opinión, el espacio público se crea con sombra. Y otro tema sería la dimensión; Extremadura incluye, si recuerdo bien, a las dos provincias más grandes de España, pero su densidad de población es muy baja. Esto contribuye a que sea posible trabajar con frecuencia en planteamientos territoriales de gran escala. Ahora que estamos empezando a trabajar en Suiza, supongo que actuaremos de la misma forma. Es evidente que no tenemos el mismo conocimiento de partida. Seguramente la aproximación al proyecto sea distinta, aunque a la larga creo que podremos emplear estrategias similares. El concurso que acabamos de ganar, para el Instituto Agrario Cantonal de Mezzana, aborda la reestructuración de un gran fragmento de paisaje en el Ticino —un conjunto que incluye bodega, un importante edificio histórico y otras construcciones auxiliares— con lo que, de nuevo, nos enfrentamos a esa gran escala, en este caso mediante la articulación de un tejido complejo de preexistencias arquitectónicas. Siempre nos ha interesado entender el territorio sobre el que actuamos. El término traza lo interpretamos como un orden, el resultado de una actividad que tuvo lugar en ese sitio o que, en ocasiones, puede referirse a procesos aún vigentes. Ese orden muestra cómo se ha antropizado el territorio, es decir, cómo ha sido modificado por el hombre. Quizá el entendimiento de esas trazas sea un primer modo de acercamiento al proyecto. Me gusta leerlo desde esa perspectiva
Portadores de Incertidumbre. Una Conversación con Alfredo Payá
"La mayor parte de su trabajo se sitúa en un ámbito concreto, el Levante español, también su lugar de residencia. ¿En qué medida ha confi- gurado esta geografía su forma de hacer? Aquí es donde siempre me han surgido las oportunidades. Me siento cómodo trabajando en esta zona, que conozco muy bien. A pesar de que la idea de conectar la arquitectura con el lugar haya sido tan denostada en otros momentos, en mis proyectos, el con- texto, el clima o el medio son especialmente relevantes. Considero fundamental extender los límites de la arquitectura fuera de su perímetro estricto de actuación, lograr que se despliegue hacia otros ámbitos. Entiendo ese disolver los límites como un intento por borrar la frontera entre lo público y lo privado, entre lo interior y lo exterior, entre lo contemplativo y lo más directamente funcional. Esta experiencia tan directa de la arquitectura creo que la he vivido con especial intensidad en esta geografía mediterránea en la que trabajo.
Cómo funciona la ficción. Una Conversación con Eduardo Souto de Moura
Mi familia vivía tras esa arboleda del fondo, en dirección al centro. Por allí también estaban la Escuela Italiana de Oporto, en la que estudié, y el pabellón al que iba a ver los partidos de hockey contra España. En verano, íbamos a la playa en la desembocadura del Duero; el agua aquí es tan fría que parece un gin-tonic. Hacíamos pícnics y mi padre, que era médico, pasaba a vernos de camino al consultorio. Entraba sin quitarse ni los zapatos ni el traje y, tras un rato, se despedía: "Adiós, me voy; no me gusta la arena".
Aún recuerdo el día —yo debía tener unos cinco o seis años— en que vine a ver con mis padres y mis hermanos cómo colocaban la pieza central, la clave del puente de Arrábida. Llegó en unas barcazas enormes y desde allí la subieron, todo artesanal.
En esa casita moderna de la ribera, y que ahora es un restaurante, fue donde tuve uno de mis primeros empleos. Desde allí se había dirigido la construcción del puente hasta 1963, cuando se terminó, y entonces pasó a ser la sede del taller de carreteras en el que trabajaba mi tío. En esa época, yo ya había terminado el Liceo, tenía 17 años y quería viajar y comprarme un coche antes de entrar en la Facultad. Arquitectura se estudiaba todavía en el edificio de Bellas Artes, cerca de la rua das Fontainhas. Había pensado en trabajar con algún arquitecto para ganar algo de dinero, pero como pagaban muy poco me dediqué a dar clases particulares de geometría descriptiva. Al ver que me defendía bien en dibujo, mi tío, que además era mi padrino, me ofreció colaborar durante el verano en su oficina para que dibujase los estribos, las plantas y otros detalles de los puentes que hacían. Trabajábamos en papel milimetrado, yo muy cerca de su mesa, con vistas al Duero. Con el sueldo que gané logré comprarme el coche, y llegué conduciendo el primer día de clase, con el brazo apoyado en la ventanilla. Los otros estudiantes se pensaron que yo era rico, y decían: "¡Ese tal Eduardo debe ser un fascista!".
Hablar con Eduardo Souto de Moura (Oporto, 1952) es someterse a lo imprevisible: un torrente de anécdotas, recuerdos, citas, ironías, recurrencias de la historia y, sobre todo, digresiones. Conviene atender a estos desvíos. Bastó con un breve paseo compartido hasta el río, camino del almuerzo, para que brotase la memoria del lugar.
Bien pudiera parecer que, como su admirado Aldo Rossi, Eduardo Souto de Moura haya terminado por unir vida y obra, aunque no haya mostrado nunca la más mínima intención de separar ambas experiencias. Si Rossi, en su Autobiografía científica —publicada en 1981, cuando cumplió 50 años—, manifestaba que había comenzado a considerar, a partir de determinado momento, el oficio o el arte como una descripción de las cosas y hasta de sí mismo, cuesta más señalar tal frontera en el caso de Souto de Moura. Así lo reconoció en su propio alegato vital, una socarrona respuesta al milanés bajo el título 'A (not so) scientific autobiography'. Entre líneas, Souto de Moura admitía la paradoja, en absoluto trágica, que parece compartir con el autor de La arquitectura de la ciudad: la firme defensa de la condición autónoma de la disciplina, al tiempo que su aceptación como enorme depósito de fatigas de lo humano. Por expresarlo en palabras de Rossi: "para responder a los cambios de la vida, el edificio debe fabricar la vida y ser fabricado por ella"
Margin calls. Pensare in grande
Los rumores sobre el fenecimiento de la crisis han sido exagerados. Tras la tregua de los últimos años, en el horizonte se vislumbra —¿se puede decir ya en voz alta?— la próxima recesión y su compañera: la escasez. Si la tememos es porque, más que aventurarlas, las recordamos. La anterior, propulsada por las hipotecas subprime, descompuso la profesión de arquitecto en países como España. Entre 2008 y 2013, su mercado de la construcción —el más potente de Europa por entonces— decreció de 328.000 millones de € (328 b, English translation) a 132.000 millones: es decir, el 40% de su volumen original. Se trata de una cifra algo menor a la que mantiene en la actualidad, a una considerable distancia de economías a las que superaba ampliamente antes de la debacle. Esos competidores, como el Reino Unido (282-367 b; 130%), Alemania (221-306 b; 138%) o en menor medida Francia (273-286 b; 105%), han sido capaces de aumentar de tamaño, mientras que Italia —que agrupa el mayor número de arquitectos del continente—, ha experimentado una caída muy dura (277-195 b; 70%), pero algo más asumible. Como evidenciaron las consecuentes tasas de desempleo, los abusos del sector inmobiliario no solo habían comprometido a la sociedad misma, sino el futuro inmediato de una arquitectura que quizá no vuelva a gozar jamás de tanto poder.
Puede que "Cities and the wealth of nations" (1984) no sea el ensayo más conocido de Jane Jacobs, pero su reivindicación de las ciudades como motor de la actividad económica ha envejecido por encima de sus pronósticos. Al hablar de los diferentes ciclos de transformación de los sistemas financieros y sus recesiones, Jacobs deslizó una conclusión que debería escucharse en la Europa actual: la curación de un organismo no debe confundirse con su transformación. Hemos dejado de oír la palabra austeridad, sí, y hasta el Banco Central Europeo parece decidido a incrementar la deuda —preludio de inversiones estatales—, pero estamos lejos de habernos inmunizado. Abocados a una crisis permanente, este respiro debería aprovecharse para corregir asuntos como el modelo de arquitectura pública que deseamos. Aún con sus diferencias, Europa todavía parece cosida por su interés en lo común, así que sería conveniente elucidar en qué consiste el futuro inmediato de la disciplina de sus estados y ciudades, y cómo debe imbricarse en la vida de sus habitantes
Bases para la cuantificación de la huella de carbono de las repoblaciones forestales desde el enfoque del análisis de ciclo de vida
El cambio climático y el calentamiento global son los impactos ambientales más mediáticos hoy en día. Es tanta la preocupación por el futuro del planeta respecto a esta materia, que organizaciones internacionales de todo el mundo han acordado ciertas medidas y actuaciones para luchar contra el cambio climático. Los Estados han realizado legislación para regular el tipo de medidas y actuaciones, y hacer un seguimiento de la evolución del impacto que producen las organizaciones para poder determinar si se está actuando suficientemente rápido para cumplir las metas.
Una de las metas más ambiciosas es conseguir la neutralidad climática en la Unión Europea para 2050. Esto se consigue reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero el máximo posible, y compensando aquellas emisiones que no han podido ser mitigadas. Las repoblaciones forestales, que incluyen las forestaciones de terrenos previamente no forestales y las reforestaciones de terrenos forestales que han sido víctimas de incendios o plagas, por ejemplo, han sido consideradas como medidas compensatorias adecuadas tanto nacional como internacionalmente.
Esto se debe a que los bosques tienen la funcionalidad de intercambiar y acumular carbono atmosférico, fijándolo en su biomasa y en el suelo (otro gran reservorio de carbono). Existen numerosos estudios de cómo varían las absorciones según las características de la vegetación y del clima, así como de estudios de impacto de los aprovechamientos forestales. No obstante, no es así para el estudio de impacto de los procesos repobladores.
Consecuentemente, se ha decidido realizar este trabajo, donde se explica la metodología para poder realizar la cuantificación de la huella de carbono (TS/ISO 14067:20018), que se basa y concuerda con la normativa ISO sobre análisis de ciclo de vida (UNE 14040:2006 y 14044:2006). Además, se proporcionan los materiales para poder llevar a cabo la cuantificación de la huella de carbono de una hectárea de terreno repoblado de características seleccionables.
Para ello, en primer lugar se han establecido los límites del sistema, incluyendo las etapas de adquisición de la materia prima, proceso repoblador, uso y mantenimiento, y gestión de residuos. A continuación se han recopilado las fuentes de donde obtener los datos que se deberán utilizar en el método de cálculo diseñado considerando los límites del sistema y el tipo de datos necesarios.
Posteriormente, se ha elaborado un archivo Excel donde se ha programado el método de cálculo diseñado para poder cuantificar la huella de carbono de dos repoblaciones ejemplo: una repoblación productora de papel de Eucalyptus globulus, y una repoblación multiusos mediterránea de dos fagáceas y un pino.
De esta manera, se ha identificado una serie de limitaciones del sistema y método de cálculo propuesto. Además, las cuantificaciones realizadas han permitido localizar las actividades y procesos de una repoblación forestal que tienen mayor impacto sobre el cambio climático, y el impacto general de los procesos repobladores respecto a las absorciones potenciales de la masa forestal creada, calculando su rentabilidad temporal.
Se concluye que la actividad de mayor impacto es el uso de la maquinaria, seguida de la producción de tubos protectores. Por tanto, se indica que las actividades manuales serán preferibles en caso de que la intención sea realizar una repoblación forestal del menor impacto posible, y que se necesita realizar análisis de ciclo de vida de ciertos materiales o recursos para determinar si su uso es conveniente o no. Por último, la huella de carbono del proceso repoblador supone menos de un 1% de las absorciones potenciales de las masas forestales creadas, por lo que se establece que su rentabilidad es muy alta y se reasegura su conveniencia como medidas de compensación frente al cambio climático
Algunas reflexiones sobre la investigación, el desarrollo y la innovación en carreteras en España
La situación actual en España en lo que a las infraestructuras de carreteras se refiere es preocupante. El descenso de las licitaciones en 2009 ha sido muy notorio, y más aún lo va a ser previsiblemente en 2010, con lo que ya está habiendo una disminución real de la inversión, y por tanto de la formación bruta de capital fijo. Es verdad que el objetivo último no puede ser invertir por invertir, pero esos descensos se están traduciendo ya en deficiencias en la conservación y en la calidad del servicio que se está proporcionando a los ciudadanos, así como en una afección negativa a la competitividad de la economía nacional, quebrándose de esta manera la línea de mejora sostenida de la que se había disfrutado desde 1984 en materia de infraestructuras viarias. Aunque sea paradó- jico, es precisamente en esta coyuntura nada favorable en la que deberían intensificarse los esfuerzos en investigación, desarrollo e innovación en carreteras. Con una visión tradicional todo parece estar en contra de abordar esas tareas en estos momentos, puesto que las preocupaciones de la mayoría de las empresas se circunscriben a cómo obtener nueva financiación para no tener que cerrar y las de muchas administraciones públicas no pueden ir más allá de cómo equilibrar unos presupuestos cuyos déficits crecen imparablemente. Sin embargo, debe considerarse que la visión tradicional es la que nos ha llevado a la actual situación de recesión; insistir en ella tiene su explicación, pero la salida de la recesión requiere visiones nuevas y distintas
Sobre las enfermedades de los pavimentos de las carreteras
Cuando viajamos por carretera podemos observar cómo en ocasiones el estado de la superficie sobre la que circulamos deja bastante que desear: hay manchas de humedad, grietas, baches, parches, zonas irregulares o deslizantes en las que parece que se pierde el control del vehículo, etc. las preguntas son inevitables: ¿a qué se pueden deber todos esos fallos?, ¿están ahí porque algo se hizo mal cuando se construyó la carretera?, ¿es normal que esto ocurra?, ¿cómo es posible que en una carretera que se construyó hace unos pocos años aparezcan esos problema