Banco de la República - actividad cultural
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¿Qué me hace sentir la codicia en La vorágine?
Resultado del taller “La vorágine: Lecturas para otros caminos posibles” que giró en torno al concepto de codicia en la novela:
'Cada vez que escucho sobre esta historia, viene a mi mente el pensamiento que aprendí cuando era más pequeña: “el hombre siempre quiere más”. Desde principios, el ser humanos ha tenido esta necesidad de buscar algo más de lo que ya posee, desde amor y atención, hasta lo más evidente en la actualidad, una búsqueda de la felicidad y riquezas.
Si bien salir del estado de confort trae beneficios al hombre, en muchas ocasiones de nos sale de las manos, como es el caso de la esclavitud que se vivió en los llanos y la selva amazónica. El medio no importa si el fin es bueno, pero ¿fue bueno? Tanto los explotadores como los explotados terminaron consumidos por la maldición de la codicia, porque al final no nos queda nada, sólo morir. ¿Vale la pena tanto sufrimiento solo por la interminable búsqueda de satisfacción? Me invade un sentimiento de tristeza el saber que por culpa de la codicia, generaciones de personas se vieron condenadas, sin vida, sin hogar, sin alma. Y lo más triste es que la misma historia se repite con la nueva era de modas rápidas, millones de personas se ven atrapadas en esta industria, pero a nadie le importa, porque así es este mundo, egoísta y perverso, si no me afecta entonces soy ciego al problema. A menos de que a alguien de verdad le importe y haga algo por el problema, nada va a cambiar jamás.
Danna Valentina B., 16 años.
¿Cómo se relaciona la patria en La vorágine con nuestra situación actual?
"Resultado del taller “La vorágine: Lecturas para otros caminos posibles” que giró en torno al concepto de patria en la novela:
'En el libro La Vorágine, podemos ver cómo la definición de patria es algo extraño y un poco curioso, pues suponemos que patria es el lugar que te vio nacer, pero qué pasa si ese lugar que te vio nacer, no te reconoce y te vuelves un extraño ante la sociedad.
Algo muy parecido sucedió hace mucho tiempo en Santa Marta. Esta hermosa ciudad era habitada por varias comunidades indígenas: esta tierra era su patria y parte de su identidad. Cuando comienza el periodo de colonización, los españoles comienzan a exterminar a estas comunidades. Y pensar que para que Santa Marta fuera la ciudad que es hoy, tuvo que pasar por la pérdida de su identidad, de sus raíces: aquella patria que las vio nacer se olvidó de aquellas tradiciones e historias que vivieron aquellas comunidades indígenas en sus tierras.
Aunque lograron sobrevivir algunas de estas comunidades escapando hacia la Sierra, aquella que los adoptó como si fueran sus hijos, se volvió su nuevo hogar. Aunque todo cambió y las cosas actualmente no son como era en esa época, ellos no volvieron a vivir en su primer lugar de nacimiento. Si las cosas que pasaron forjan nuestra historia, ciertamente aquí en Santa Marta y en el libro La vorágine, la patria abandonó a aquellos seres más vulnerables.
Ibeth – 16 años.'"
Los actores económicos y los límites de la justicia transicional. Verdad y justicia por la complicidad empresarial en las violaciones a los derechos humanos
El reclamo de verdad, justicia y reparación de víctimas y familiares respecto del involucramiento de actores económicos en violaciones de los derechos no siempre encuentra respuesta por parte de los estados. Se puede afirmar que existe un patrón global que se traduce en un legado de impunidad, pues los actores involucrados enfrentan muy pocos costos, legales o financieros, por sus comportamientos violatorios de derechos. Aun así, existen persistentes esfuerzos, algunos de ellos con resultados positivos, para lograr la rendición de cuentas.
Examinando casos en la Alemania nazi, la España del franquismo, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Honduras, Perú, Filipinas y Sudáfrica, este volumen rastrea estos esfuerzos. Identifica herramientas aplicables a diferentes contextos que han facilitado dicha rendición, y señala, al mismo tiempo, las barreras que aún persisten más allá del tiempo y los contextos nacionales. Este libro presenta el pasado y el presente de la rendición de cuentas de las empresas cómplices en graves violaciones de los derechos humanos, y también considera lo que nos espera para el futuro.Notas sobre las(os) colaboradoras(es). Pág. 14 -- Agradecimientos. Pág. 24 -- Introducción. Pág. 28 -- 1. La palanca de Arquímedes: un marco teórico alternativo para entender la rendición de cuentas empresarial en las violaciones de los derechos humanos. Pág. 52 -- Primera parte: raíces históricas de la rendición de cuentas empresarial. Pág. 77 -- 2. Raíces de la rendición de cuentas empresarial: del Holocausto en adelante. Pág. 78 -- 3. Trabajo forzado, justicia transicional y responsabilidad empresarial en España: del franquismo a las leyes de memoria del siglo XXI. Pág. 112 -- 4. La búsqueda de la justicia en casos de complicidad económica en las provincias de Argentina: activismo e innovación institucional contra el efecto stop-motion y el punto final de biológico en la causa La Fronterita. Pág. 162 -- 5. Responsabilidad por complicidad financiera: ¿Por qué cuesta tanto? Pág. 202 -- 6. El aspecto económico más relevante de los delitos de lesa humanidad en la Argentina: el despojo sufrido por los asalariados. Pág. 232 -- 7. Rendición de cuentas por el rol de Volkswagen en la dictadura brasileña. Pág. 248 -- 8. Innovación desde el banquillo: jueces, fiscales y analistas que buscan verdad y rendición de cuentas por la complicidad empresarial con el conflicto en Colombia. Pág. 284 -- 9. Complicidad empresarial durante el conflicto armado en Perú: aplicación de la Palanca de Arquímedes al caso de las comunidades campesinas. Pág. 324 -- 10. Justicia transicional y delitos económicos: enfoques innovadores desde Sudáfrica. Pág. 352 -- Segunda parte: iniciativas actuales para la rendición de cuentas empresarial. Pág. 385 -- 11. ¿“Business as usual”? El legado de las transiciones a la democracia en materia de rendición de cuentas empresarial. Pág. 386 -- 12. La complicidad de las empresas en la actual crisis de derechos humanos en Chile. Pág. 430 -- 13. “¡Berta vive, la lucha sigue!”: rendición de cuentas empresarial por los ataques contra defensoras(es) de derechos humanos en Honduras. Pág. 466 -- 14. Justicia transicional, corrupción y rendición de cuentas recíproca: lo que el Sur global puede aprender de Filipinas. Pág. 50
Pareja de indígenas cuiva con niño pequeño
Una pareja de indígenas cuiva se encuentra en medio de la llanura del Orinoco colombiano con un niño pequeño. Tanto el hombre como la mujer visten prendas occidentales: camisas, pantalón y falda. La mujer sostiene al menor, que está semidesnudo, con su pierna derecha. Él, por su parte, se apoya en su regazo. La fotografía corresponde a un plano general.
El nombre ‘cuiva’ es un término que se utiliza para referirse a diferentes comunidades indígenas asentadas en la región de la Orinoquía, entre la frontera de Colombia y Venezuela. Los cuiva viven en un medio ambiente en el que predomina un paisaje de sabana y el encuentro de diferentes cuerpos fluviales. Su sociedad está basada en una demarcación de las funciones según el género: los hombres son los encargados de cazar animales para alimentar al grupo y las mujeres son las responsables de preparar la comida, además de recolectar frutas (Moser, 1971).
Los grupos cuiva habitantes de los territorios cercanos a los ríos Meta y Ariporo son los que mayor contacto han tenido con los colonizadores llaneros. Cuando la relación entre ambos no está enmarcada por una conducta abiertamente hostil, los cuiva trabajan ocasionalmente, entre uno o dos días, para las personas occidentales. Ellos reciben, a cambio de su labor, bienes occidentales, tales como ropa, azúcar, sal y navajas (Arcand, 1972, p. 12).
Esta fotografía registra el viaje que Moser realizó por los Llanos Orientales con el objetivo de grabar un nuevo documental sobre los cuiva en 1985. La producción de este film no se llevó a cabo.Cuiv
Niños embera son transportados en una canoa
Dos niños pequeños embera son transportados, junto a enseres y un par de periquitos, en una canoa. Son una niña, quien llora, y un niño, ambos ubicados cerca a los extremos de la embarcación. La fotografía corresponde a un plano general.
El término 'embera' hace referencia a distintos grupos indígenas que habitan el departamento del Chocó. Algunos de estos viven en zonas aledañas a ríos y arroyos, lo que los hace conocer sobre la elaboración y el manejo de canoas para transportarse.
Los embera son expertos fabricantes de canoas. Cada canoa tiene una duración de unos cinco años y sirve a las distintas familias extendidas que se ubican cerca de los afluentes del río Baudó (Chocó) (Moser, 1971). Las relaciones entre los hijos y sus padres son estrechas, pero los niños no son mimados (Moser, 1971).
La serie de fotografías de los embera registra el viaje exploratorio de Moser por el departamento del Chocó con el objetivo de grabar el documental The End of the Road (Embera: el final del camino) (1971).Ember
Niño embera cargando un canasto en su espalda
Niño embera carga un canasto grande en su espalda. Su cuerpo está pintado con tinta negra del fruto de la jagua (Genipa americana). La fotografía corresponde a un plano general que permite apreciar la vegetación de la selva chocoana.
El término 'embera' hace referencia a distintos grupos indígenas que habitan el departamento del Chocó. Algunos de estos viven en zonas aledañas a ríos y arroyos, lo que los hace conocer sobre la elaboración y el manejo de canoas para transportarse.
Los embera se pintan el cuerpo para ocasiones especiales, tales como ceremonias religiosas o viajes realizados por fuera del territorio de su comunidad (Stansell, 1973, p. 191). En la cultura embera, las mujeres son las encargadas de elaborar la canastería, la cual puede ser hecha de distintas plantas, según el uso al que será destinada (Stansell, 1973, p. 185). Las relaciones entre los hijos y sus padres son estrechas, pero los niños no son mimados (Moser, 1971).
La serie de fotografías de los embera registra el viaje exploratorio de Moser por el departamento del Chocó con el objetivo de grabar el documental The End of the Road (Embera: el final del camino) (1971).Ember
Mujer embera embarazada en una canoa
Mujer embera, en estado de embarazo, se encuentra navegando en una canoa. La fotografía corresponde a un plano medio que permite apreciar en el fondo la silueta de otra persona, quien la acompaña, y de elementos que transportan en la embarcación. La mujer se encuentra mirando algo que está en frente suyo, pero que la cámara no alcanza a captar.
El término 'embera' hace referencia a distintos grupos indígenas que habitan el departamento del Chocó. Algunos de estos viven en zonas aledañas a ríos y arroyos, lo que los hace conocer sobre la elaboración y el manejo de canoas para transportarse.
Los embera son expertos fabricantes de canoas. Cada canoa tiene una duración de unos cinco años y sirve a las distintas familias extendidas que se ubican cerca de los afluentes del río Baudó (Chocó) (Moser, 1971).
La serie de fotografías de los embera registra el viaje exploratorio de Moser por el departamento del Chocó con el objetivo de grabar el documental The End of the Road (Embera: el final del camino) (1971).Ember
Hombre embera pinta su cuerpo con fruto de la jagua
La fotografía corresponde a un primer plano de un joven embera, quien se encuentra pintando su rostro de color fucsia con ayuda de un peine. El hombre viste una camisa blanca y luce un collar de cuentas. Sus manos están pintadas con tinta del fruto de la jagua (Genipa americana).
El término 'embera' hace referencia a distintos grupos indígenas que habitan el departamento del Chocó. Algunos de estos viven en zonas aledañas a ríos y arroyos, lo que los hace conocer sobre la elaboración y el manejo de canoas para transportarse.
Los embera se pintan el cuerpo para ocasiones especiales, tales como ceremonias religiosas o viajes realizados por fuera del territorio de su comunidad. Los hombres, para terminar la decoración, se pintan el rostro con lápiz rojo o lápiz labial. Las mujeres no se pintan la cara, pero se hacen diseños en el torax y la espalda (Stansell, 1973, p. 191).
La serie de fotografías de los embera registra el viaje exploratorio de Moser por el departamento del Chocó con el objetivo de grabar el documental The End of the Road (Embera: el final del camino) (1971).Ember
Recreación dramática de la Revolución Dule. Foto 7
La fotografía, enmarcada en un plano general, muestra a un grupo de indígenas guna, conformado por hombres y mujeres, caminando en fila frente a una tarima, en la que hay cuatro personas vestidas con traje militar. Las mujeres llevan puesto el atuendo tradicional de su comunidad, mientras que los hombres usan prensas occidentales: pantalón, camiseta y gorras. Todos llevan en sus manos un instrumento musical. En el fondo de la imagen se observa una parte de la calle en la que transcurre la escena.Gun
Retrato de dos indígenas guna de pie
La fotografía, enmarcada en un plano entero, muestra a dos jóvenes guna en un espacio abierto. La mujer viste el atuendo tradicional de su comunidad y lleva una manta rosada puesta sobre su cabeza, mientras que el hombre usa prendas occidentales: pantalón oscuro, camiseta blanca con estampado y gorra. Él abraza a la joven con su brazo izquierdo. Los dos miran hacia la cámara.
Los indígenas guna habitan algunas islas del archipiélago panameño de Guna Yala (también conocido como San Blas o Mulatas) y resguardos ubicados en los municipios colombianos de Unguía (Chocó) y Turbo (Antioquia) (Morales Gómez, 1992, p. 59). Las diferencias naturales de cada zona han influido en la modificación de algunas prácticas socioculturales. A pesar de esto, ellos son conscientes de que comparten una identidad étnica (Morales Gómez, 1992, p. 71).
Los matrimonios entre los guna suceden por iniciativa de los padres, quienes son los encargados de hablar con otras familias para concretar una unión marital. Debido a la influencia de colonos y misioneros en el archipiélago de guna Ayala, algunos han adoptado el noviazgo como una etapa previa al casamiento. Los guna son monógamos, aunque algunos hombres de mayor rango pueden tener hasta dos esposas. El divorcio es algo permitido en la comunidad (Morales Gómez, 1992, p. 69).
Esta fotografía fue tomada durante una visita que Brian Moser realizó al departamento del Chocó (Colombia) en 1996.Gun