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Lecturas recobradas. Retrato anticipado del Jefe Supremo
Libro reseñado:El hombre que se asiló. Guillermo Pérez Sarmiento. Tipografía Colón, Colección Clarín, Bogotá, 1947, 60 págs. Sin ser una novela de ciencia ficción, esta deliciosa sátira del escritor y periodista bogotano Guillermo Pérez Sarmiento (1897) se anticipó de manera sorprendente a la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla que sobrevendría unos años después. Y, por si acaso, el autor advierte en el epígrafe:Los personajes que desfilan por este relato imaginario son comunes y corrientes en las dictaduras de las que afortunadamente va librándose nuestra América. Cualquier parecido entre ellos, por lo tanto, y seres reales y vivos, es mera coincidencia como dicen en el cine.Pérez Sarmiento acude al recurso de novela dentro de la novela, con el típico hallazgo del diario que un diplomático alemán dejó en el automóvil oficial, por las prisas de llegar al “aeródromo situado en los remotos confines de la capital andina”, para retornar a Europa después de un largo asilo en la legación teutona. Al parecer, el diplomático no quería olvidarse de tan folclórico país, porque hizo un recuento pormenorizado de los encuentros con su Excelencia —como debían dirigirse al mandatario— y con sus veleidosos adláteres —hoy con él, mañana con el enemigo—, como el jefe de propaganda con ínfulas de Goebbels, Herr Doktor Oskar. Así lo remarcó el extranjero en varios apartados del cuaderno rojo que encontró un funcionario de la Cancillería, quien se lo entregó al autor de esta novela. Aclara, pues, de entrada Pérez Sarmiento que fue poca su intervención en el manuscrito del alemán, traducido por su amigo, transcrito por una secretaria, y al que apenas le corrigió algunos giros poco castizos
Los amigos del pueblo: artesanado y prensa durante la Regeneración
En este artículo se analizan las características de la prensa artesanal publicada en Bogotá que se opuso a la Regeneración durante la segunda mitad del siglo XIX. Plantea que, pese a las divisiones internas entre los artesanos, propiciadas por el proyecto regenerador, siguió existiendo una prensa artesanal de oposición que se sustentaba en la defensa de la democracia y de los ideales de la Revolución francesa, y que tuvo entre sus consecuencias la persecución bajo el régimen conservador de fines del siglo XIX
El envenenamiento, entre la medicina y la magia: un esbozo de la compleja realidad de la sociedad colonial
Libro reseñado:La cocina de los venenos. Aspectos de la criminalidad en el Nuevo Reino de Granada, siglos XVII-XVIII. Juan Sebastián Ariza Martínez. Universidad del Rosario, Bogotá, 2015, 213 pp. Quiero empezar esta reseña llamando la atención sobre el hecho de que el libro La cocina de los venenos es el trabajo de grado presentado por el autor para obtener su título de historiador. Esto resulta muy significativo en unos tiempos en que la tendencia ha sido la de ir eliminando el requisito de hacer una tesis o un trabajo de grado para recibir un título de pregrado en ciencias humanas en Colombia. Afortunadamente, hay universidades que aún mantienen la posibilidad de que un estudiante que se está iniciando en el oficio de la investigación social realice un primer ejercicio, que sin duda será fundamental en su proceso de formación. Además, la Universidad del Rosario apoya e incentiva este esfuerzo, premiando los mejores trabajos de la Escuela de Ciencias Humanas con su publicación en la colección, muy bien llamada Opera Prima. Cabe señalar, adicionalmente, que el trabajo de Juan Sebastián Ariza obtuvo en 2014 el tercer lugar en la categoría de ciencias de la salud en el Concurso Nacional Otto de Greiff, que premia las mejores tesis de grado.He mencionado todo lo anterior para ubicar este libro en su contexto de producción, de modo que las críticas y observaciones que haré a continuación se entiendan como sugerencias para un autor joven que está dando los primeros pasos en su formación y que, a pesar de que ha arrancado con muy buenas bases, aún tiene un largo camino por recorrer y muchas cosas que ajustar y perfeccionar. La elaboración de una tesis es una experiencia pedagógica sin igual, que le deja mucho al estudiante investigador. En esa medida, es un ejercicio muy importante y enriquecedor desde el punto de vista personal. Pero si se evalúa en el marco del desarrollo de la disciplina y el avance del conocimiento en ciencias sociales, su alcance resulta más modesto
La poesía como una casa de puertas abiertas
Libro reseñado:Casa sin puertas. Óscar Hernández M. Letra a Letra, Bogotá, 2016, 68 pp. Con excepción de Suenan timbres (1926) de Luis Vidales, se ha dicho que en Colombia no hubo vanguardia. En efecto, mientras en otras latitudes del continente se asistía a una renovación sostenida del lenguaje y otras búsquedas estéticas, el país seguía anclado a un modernismo tardío, sumergido en un matrimonio, casi indisociable, con la tradición española. Tuvimos que esperar hasta la llamada Generación Mito, constituida por poetas nacidos en la década de los veinte y que empiezan a publicar en la década de los cincuenta, para presenciar por fin un cuestionamiento a nuestras prácticas literarias y empezar a entender la poesía como un género que rejuvenece a medida que el hombre avanza por su línea histórica.Hoy existe un consenso sobre el aporte —no solo desde lo poético, sino también desde lo cultural y lo político— que hicieron figuras como Jorge Gaitán Durán, Eduardo Cote Lamus, Álvaro Mutis, Héctor Rojas Herazo, junto al canto imborrable que construyó paralelamente Aurelio Arturo con su Morada al sur. Sin embargo, aún falta echar una mirada más definitiva a esta generación, ya que prácticamente han sido excluidos tres poetas que merecen una atención inmediata y cuyo aporte llega a ser incluso más interesante que el de sus contemporáneos. Estos poetas son Emilia Ayarza (Bogotá, 1919-1966), Carlos Obregón (Bogotá, 1929-1963) y el que nos compete en esta reseña, Óscar Hernández Monsalve (Medellín, 1925)
Cuestión de excesos
Libro reseñado:
El tramoyero. Fabián Sanabria. Taller de Edición Rocca, Bogotá, 2012, 212 pp.
Que nadie sepa su soledad Él prefiere contemplar de lejos los aplausos: reacciones cómicas de otros ¿Soberbia disimulada? Ya ni sé de quién hablo. (p. 94)
El tramoyero es la primera novela del antropólogo y sociólogo colombiano Fabián Sanabria, escrita entre 2006 y 2010, en Cartagena y París, con un preludio dedicado a Bogotá. Los tiempos coinciden, así como las ciudades: un par de hechos ocurridos en Colombia durante ese período (la recordada historia de la pirámide DMG y la controversia creada por los medios de comunicación sobre la personalidad y el origen de su creador, en este caso conocido como JPM, así como la intervención de la justicia colombiana en el caso) son utilizados brevemente por Sanabria como telón de fondo (que no termina por justificarse plenamente, aunque se comprenda su intención) para presentar un par de historias sobre memorias, promesas y liberaciones, en la cálida Cartagena (en más de un sentido) y la melancólica París (en el más curioso de los sentidos).
Dos historias que juegan a ser paralelas, pero se cruzan repetidamente en su narración. Una, en primera persona, la historia del narrador, en presente, compuesta por algunos viajes al recuerdo, por letras de boleros, por momentos que parecen repetirse, abandonos personales y viajes en búsqueda de una promesa por cumplir. Otra narra el pasado, los cambios, los ascensos meteóricos de un hombre representado por una grafía, una serie de pasiones no aceptadas, y un harén de otras letras que le adoran, le temen y le siguen, siendo demasiado fieles para su propia dignidad
Locombianos de Alfonso Castillo Gómez
En este retrato, Alfonso Castillo Gómez (1910-1982) se convierte en uno de “Los imprescindibles del humor bogotano” por cuenta de su larga trayectoria como comentarista de las costumbres e idiosincrasia propias de los cachacos. El autor del retrato, Simón Samper, afirma que las columnas y libro de Castillo Gómez, “Alka-notas” y La Locolombia de Leovigildo (1975), son puntos de referencia para entender la evolución de la cultura bogotana, pues el humor, con su forma jocosa y pensamiento transgresor, sirve como herramienta para revelar los patrones, ideas y prejuicios sobre los cuales se funda la identidad cultural del pueblo, sin que ello involucre controversias y desaires directos.Respecto a los asuntos que protagonizan las columnas de Castillo Gómez, destacan los tipos humanos y elementos propios de la mentalidad criolla, tales como la “rasca” o “peda” que denotan el creciente alcoholismo y hedonismo de los ciudadanos; las anécdotas sobre el transporte público y los viajes a tierra caliente, con los que se critican las malas prácticas de los conductores y transeúntes, y personajes como el típico cachaco –“Leovigildo”– cuyos comportamientos exponen elementos problemáticos de la personalidad bogotana: la ambición desmedida, el arribismo y la tendencia a la corrupción. Gracias a este retrato, Castillo Gómez se presenta como un columnista que, lejos de ser chovinista, refiere a los tipos sociales con una intención crítica e irónica, con el propósito de revelar las verdaderas facetas y motivaciones de la mentalidad cachaca
Cerremos filas, ¡adelante! María Cano, “Flor del Trabajo”
Libro reseñado: María Cano, la Virgen Roja. Beatriz Helena Robledo. Debate, Bogotá, 2017, 363 pp. Aunque María Cano, la Virgen Roja parezca, en un sentido estricto, una biografía, no lo es tanto al reconocer su propósito ulterior, esto es, el de servir como homenaje y retrato humano de uno de los personajes clave en la defensa de los derechos de los trabajadores en una Colombia que fuera escenario de masacres como la ocurrida en Ciénaga, Magdalena, en diciembre de 1928, la llamada Masacre de las Bananeras. La autora de este libro, Beatriz Helena Robledo (Manizales, 1958), revisó pacientemente documentos, testimonios, cartas y artículos en aras de elaborar su reconstrucción periodística y narrativa sobre la vida y obra de la que fuera la activista política quizá más importante de la primera mitad del siglo pasado, María de los Ángeles Cano
El diablillo de la intertextualidad
Libro reseñado: Bestias. Once cuentos. Gabriela A. Arciniegas. Laguna Libros, Bogotá, 2015, 122 pp. Hablar de demonios es muy pertinente cuando se trata de reseñar un libro inscrito en el género de terror, como Bestias, los cuentos de la bogotana Gabriela A. Arciniegas, en los que monstruos, engendros, peces humanizados, licántropos, seres en transformación o insectos en rebeldía protagonizan situaciones que ponen en evidencia, más que su condición de bestias, lo bestial que hay en nosotros los seres humanos. Se trata de once relatos fantásticos en los que rondan algunos demonios. El primero que aparece amenaza con frecuencia a los libros de cuentos: todas las piezas (y si no, la mayoría) deben tener un nivel similar de complejidad y originalidad, una misma calidad y dimensión estética, para que se logre armonía en el todo, unidad
Una visión de contrastes regionales
Libro reseñado: Mercado, ganado y territorio. Haciendas y hacendados en el Oriente y el Magdalena Medio antioqueños (1920-1960). José Roberto Álvarez Múnera. Universidad de Antioquia / Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, 2016, 391 pp., il. En el libro de José Roberto Álvarez Múnera se estudian, con sumo cuidado, las dinámicas de la actividad pecuaria en Antioquia durante cuatro décadas cruciales de expansión y desarrollo económico. El autor se enfoca en analizar este sector productivo en dos zonas ubicadas en pisos térmicos opuestos, para así destacar tanto sus similitudes como sus diferencias: las praderas frías del altiplano de Rionegro y las llanuras calientes del Magdalena Medio antioqueño. Para lograr este propósito, el autor hace uso intensivo de diversos documentos notariales, la prensa del período y publicaciones especializadas en el sector ganadero. También utiliza materiales epistolares y contables, producidos por el sector pecuario de aquella época.Tomado y adaptado de la reseñ
La (in)conveniencia del discurso afro
Libro reseñado:¡Mandinga sea! África en Antioquia. Adriana Maya y Raúl Cristancho (curaduría). Universidad de los Andes, Facultad de Ciencias Sociales, Bogotá, 2015, 258 págs., il. En 2014, finalizó la exposición ¡Mandinga Sea!, que tuvo lugar en el Museo de Antioquia, en Medellín. Su propósito fue reivindicar los lazos y la definición de la raza negra en la región mediante la presentación de más de 300 obras de fotografía, escultura, pintura y grabado, mapas y documentos. El trabajo se hizo bajo la curaduría de Adriana Maya, historiadora especializada en el tema de las negritudes en el periodo colonial, y Raúl Cristancho, artista plástico e investigador.La apuesta expositiva dio lugar a un extenso catálogo de 258 páginas, que reunió, en cuatro apartados, el tema de la población africana en Antioquia. Resulta loable desde todo punto de vista que se integren en las voces oficiales, como las de las instituciones culturales, pueblos, razas y manifestaciones tradicionalmente marginadas. Además, el interés de centrar la exhibición en el carácter regional de Antioquia tuvo un componente adicional: competir con los lugares comunes y estereotipos que impactan hoy la región, como la referencia a lo paisa y a lo antioqueño, que porta un estandarte blanco o mestizo, pero nunca negro