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Museo Efímero del Olvido
Libro reseñado: El museo efímero del olvido en la Universidad Nacional de Colombia. Cristina Lleras Figueroa y María Soledad García Maidana. Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2019, 190 pp
La historia de Colombia sobre una bicicleta. Tributo al papel del ciclismo en el devenir de un país
Libro reseñado: Egan Bernal y los hijos de la cordillera. Viaje al país de los escarabajos. Guy Roger. Katerina Sierra Fiodorova (traducción). Laguna Libros, Luna Libros, Bogotá, 2021, 352 pp., il
Entusiasmo y abatimiento
Libro reseñado: La conmoción de los encuentros. Marcela Villegas. Sílaba, Medellín, 2021, 109 pp
El poeta conoce aquello sobre lo cual compone
Libro reseñado: Platón y Homero. Diálogo entre filosofía y poesía. Alfonso Flórez. Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, 2019, 376 pp
Cartas bien jugadas
Libro reseñado: Cartas sobre el amor y la destrucción. Luis Eduardo Hoyos. Tusquets, Bogotá, 2019, 253 pp. 
Diario de una huida
Libro reseñado: Las muertes chiquitas. Margarita Posada. Planeta, Bogotá, 2019, 210 pp
Exilio
Libro reseñado: La sal de la locura. Le Sel de la folie. Fredy Yezzed. Nueva York Poetry Press, Nueva York, 2019, 112 pp
Frank Safford (1935-2022)
Territorio más bien poco estudiado y de cultores discretos, los estudios colombianistas han dejado una estela de investigadores e investigadoras que, desde ángulos variados y disciplinas diversas, han expandido la mirada histórica, social y cultural de las humanidades. Frank Safford (1935-2022) fue uno de ellos, y esta semblanza del historiador colombiano Marco Palacios lo detalla con bastante rigor. Durante los años sesenta, en los que los estudios históricos giraban casi siempre sobre los mismos puntos (academias, genealogías, próceres y demás), Safford se dedicó a ampliar los campos y las posibilidades de investigación, y ofreció insumos poderosos sin los que hoy no se podrían comprender varios procesos del país. Palacios acota, por ejemplo, sus estudios para comprender una historia social y económica de Colombia y sus cambios, que iban desde desplazamientos masivos del campo a las periferias urbanas hasta la urbanización y las talanqueras a la movilidad social. Esa novedad, por supuesto, implicaba una profesionalización de la disciplina histórica, una de las batallas insigne de Safford. El desarrollo económico y los cambios sociales, pues, articularon buena parte de su trabajo, que luego pudo conocerse en textos cruciales como El ideal de lo práctico: el desafío de formar una élite técnica y empresarial en Colombia (1976) o en otros más recientes como Colombia, país fragmentado, sociedad dividida: su historia (2002), que escribió con Palacios. Al final, la estampa que traza Palacios del historiador norteamericano —profesor hasta sus últimos años en la célebre Northwestern University, donde puso en marcha seminarios y encuentros de historia latinoamericana— lo define como un intelectual acusioso, generoso, curioso y crítico de los dogmatismos.
El Primer Congreso General de Colombia, Villa del Rosario de Cúcuta, 1821
Considerada la primera carta de navegación constitucional de nuestra vida republicana, la Constitución de Cúcuta de 1821 fue el primero de los pilares legales que ordenó la incipiente vida como Nación independiente de lo que luego se conocería como República de Colombia. Su promulgación se dio tras meses de deliberaciones y discusiones en el Primer Congreso General de Colombia adelantado en Villa del Rosario —una pequeña población cercana a Cúcuta—. El autor disecciona los avatares de esa asamblea, pensada también para movilizar una noción inédita de soberanía, legitimidad y ciudadanía, y describe su avance y sus integrantes, representantes de aquello que ya se nombraba “pueblo” y “nación”, a pesar de que pertenecían a cierta élite política, social y económica.
El autor subraya que, pese a su accidentada promulgación y su breve duración, dicho Congreso y la posterior Constitución determinaron en gran medida las ideas de participación y de Nación que todavía hoy acogemos. Una idea que contemplaba, como sucede todavía, el respeto a las prácticas y regulaciones electorales, la profusión de leyes y su promulgación vía impresa, y la difusión de instituciones pensadas para organizar esos mecanismos de participación y representación
El optimismo en medio del temor: la Convención Nacional de los Estados Unidos de Colombia, Rionegro, 1863
La Guerra de las Soberanías (1860-1862), que enfrentó a conservadores y liberales por una noción de organización política, despertó el anhelo por una nueva estructura constitucional. La iniciativa se consolidó con la Convención Nacional de los Estados Unidos de Colombia que le daría paso a la Constitución de 1863, promulgada en Rionegro (Antioquia). La autora examina las transformaciones que trajo en medio del reformismo radical de mitad de siglo, los sujetos que integraron la Asamblea Constituyente y promulgaron la Carta, y su influencia en la organización republicana que despuntaba entonces.
Así mismo, la autora aclara que esta Constitución tiene alcances e impactos más allá de la guerra o el temor al autoritarismo: implicó una revisión local del federalismo, cuestionó duramente el rol de la Iglesia y la fe católica en la consolidación del orden republicano, y es fruto de unas dinámicas tácitas, ajenas a las discusiones públicas de la cultura impresa y la deliberación política, en las que dialogan las particularidades del contexto, los poderes y los cambios económicos. Todo, para “evitar la guerra, preservar las libertades individuales y buscar la unión a través de la defensa de un orden republicano” (p. 72). El cumplimiento o alcance de esos objetivos, sin embargo, sigue siendo terreno por explorar.