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Exilios arquitectónicos
Alfredo Rodríguez Orgaz, arquitecto. Luisa Bulnes Álvarez. Ministerio de Cultura, Instituto Caro y Cuervo, Bogotá, 2015, 210 págs., il
Mensajes de un pintor en busca de sí mismo
¡Pobre de mí, no soy sino un triste pintor! Cartas de Luis Caballero a Beatriz González. Luis Caballero. Universidad Jorge Tadeo Lozano, Bogotá, 2014, 190 págs., il
Carrangueramente
La cucharita. Historia de una canción. Germán Izquierdo Manrique. Jose Arboleda (Ilustraciones). Editorial Monigote, Bogotá, 2015, 30 págs., il
XXX concurso anual de novela Ciudad de Pereira
La facultad del deseo. Álvaro Acevedo Tarazona. Alcaldía de Pereira, Instituto Municipal de Cultura y Fomento al Turismo, Pereira, 2013, 112 págs
Las causas del abogado del diablo
López sin tapujos. Antología de los escritos más polémicos de Alfonso López Michelsen. Alfonso López Michelsen. Penguin Random House, Bogotá, 2015, 291 págs
“La luz que no desfallece”
Bajo el cielo. Antología poética 2011-1985. Gloria Posada. Universidad Veracruzana, Veracruz, 2013, 390 págs
La historia en el teatro y el teatro histórico
Teatro y violencia en dos siglos de historia de Colombia. Carlos José Reyes P. Ministerio de Cultura de Colombia, Bogotá, 2012, vol. I, 812 págs
Bernardo Mendel y Emiliano Díaz del Castillo. Dos bibliófilos americanistas, dos historias opuestas
Los dos bibliófilos más importantes en la historia de Colombia, Nicolás Gómez Dávila y Bernardo Mendel, vivían en la misma manzana al pie del Gimnasio Moderno, al norte de Bogotá. Tal vez haya sido una jugada del destino. Gómez Dávila era conservador y se autodefinía como reaccionario. Aunque, al contrario de los prejuicios que pueda generarnos esa palabreja, era un reaccionario brillante, o como algunos han dicho, auténtico. Mendel era un empresario liberal de origen austriaco. El primero vivía en una casa Tudor inglesa, diseñada por el arquitecto Pablo de la Cruz, el preferido por la burguesía bogotana de aspiraciones aristocráticas: la casa parecía transportada del Oxford del siglo XVIII al altiplano cundiboyacense, para ser sembrada entre pinos romerones y vacas sabaneras.La casa de Mendel era racionalismo puro: blanca, reticular, diáfana, alemana, de líneas depuradas. Gómez Dávila prefería la teja de barro colonial santafereña. Mendel optó por la placa de concreto corbusiana. Gómez Dávila era católico, apostólico y romano. Mendel era judío no practicante (o sea, doblemente hereje desde la perspectiva de los integristas católicos y de los judíos practicantes). Gómez Dávila tenía sus abolengos anclados en la Sabana hasta tiempos de conquistadores. Mendel era un autoexiliado con raíces débiles allende el océano. Gómez Dávila vivía de la renta, las haciendas y las herencias. Mendel, de su actividad como comerciante exitoso y era multimillonario. El primero era piadoso y caritativo, y el segundo, un filántropo moderno
La dura integración a Colombia
Colombia frente al antisemitismo y la inmigración de judíos polacos y alemanes, 1933 – 1948. Lina María Leal Villamizar. Academia Colombiana de Historia, Bogotá, 2015, 167 págs., il