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    132 research outputs found

    La planificación por escenarios para la sostenibilidad institucional de la Asociación Latinoamericana de Jueces del Trabajo (ALJT)

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    This article is based on the crucial question of how to build a scenario of strategic institutional positioning of Asociación Latinoamericana de Jueces del Trabajo (Latin American Association of Labor Judges, hereinafter referred to as ALJT by its acronym in Spanish) for 2020. Taking into account this aim, a strategic foresight study with a participative perspective was carried out in order to encourage reflection, debate and social construction of the Association. On the other hand, a SWOT analysis with medium-term and long-term future vision was performed through the implementation of face-to-face and virtual workshops as well as a remote survey to identify the perception of the members. The main results were the “forward-looking scenario» for 2020 and a proposal for a vision, a mission, goals, strategies and courses of action, with the purpose of guiding decisions to be taken in the present and calling for joint initiatives to build the desired future.El presente artículo aborda la siguiente interrogante central: cómo construir un escenario de posicionamiento estratégico institucional al año 2020 para la Asociación Latinoamericana de Jueces del Trabajo (ALJT). Para ello, se realizó un estudio prospectivo-estratégico con enfoque participativo para la reflexión, debate y construcción social de futuro sobre dicha asociación. Por otro lado, se desarrolló un análisis FODA con visión de futuro de medio y largo plazo a partir del trabajo en talleres presenciales y virtuales, así como también una encuesta a distancia para identificar la percepción de los miembros. Los principales resultados alcanzados fueron el escenario apuesta al año 2020 y una propuesta de visión, misión, objetivos, estrategias y líneas de acción, con el objetivo de orientar las decisiones que han de tomarse en el presente y movilizar acciones conjuntas para construir el futuro deseado

    La dialéctica en el desarrollo metodológico

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    This article looks at the role of dialectic as a focal point for science methods, especially in the XVIII century when science and the scientific method became established. It discusses different interpretations of the scientific method and depicts some cases. It specially examines the expansion of Newtonian physics as the core to understand the role of dialectic in the evolution of science.Se analiza el rol de la dialéctica como eje articulador de los métodos de la ciencia, en especial en el siglo XVIII, en el momento en que justamente se están consolidando tanto la ciencia como el método científico. Por ello, se visualizan y comentan las distintas interpretaciones a través de las cuales frecuentemente se entiende el método científico y se dan ejemplos al respecto. En especial, se considera el caso de la expansión de la física newtoniana como centro para apreciar el rol de la dialéctica en la marcha evolutiva de la ciencia

    La tecnología de la cadena de bloques como habilitadora del desarrollo empresarial: Caso de estudio (bankcoin.global)

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    The main objective of this paper consists of analyzing the impact that the block chain technology has, which serves as infrastructure to the creation of the e-currency, as catalysts of the socio-economic and enterprise development. The methodological approach consisted on a review of relevant literature to acknowledge and deepen the “state of the art” about the topic, in addition to the implementation of an indirect, semi-structured and open-ended interview, as an heuristic procedure for the elaboration and presentation of the case study of a pioneer company in the development of these technologies, in the context of the Mexican economy: BANKCOIN.global. As a disruptive technology, the block chain has the potential for the creation of new business models that will face opportunities and challenges in and unstable context, characterized by the factors that determine the behavior and tendencies of the economy in the local, regional and global map.El objetivo central de este artículo consiste en analizar el impacto que tiene la tecnología de la cadena de bloques que sirve de infraestructura a la creación de las monedas electrónicas, como catalizadores del desarrollo empresarial y socioeconómico. El tratamiento metodológico consistió en la revisión de la literatura relevante para conocer y profundizar en el “estado del arte” sobre el tema, además de la aplicación de una entrevista indirecta, semiestructurada y abierta como procedimiento heurístico para la elaboración y presentación del caso de estudio de una empresa pionera en el desarrollo de estas tecnologías en el contexto de la economía mexicana: BANKCOIN.global. Como una tecnología disruptiva la cadena de bloques tiene potencial para la creación de nuevos modelos de negocios que enfrentarán oportunidades y desafíos en un contexto inestable caracterizado por los factores que determinan el comportamiento y tendencias de la economía en el mapa local, regional y global

    Elementos psicosociales en la evaluación de programas de intervención en infancia con vulneración de derechos, desde el punto de vista de los beneficiarios

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    In Chile, different institutions offer programs to assist and provide care to street children and adolescents facing serious rights deprivation. Don Bosco Foundation runs two of these entities, financed by the governmental children care organization, hereafter SENAME. In order to evaluate these programs from the point of view of beneficiaries, this qualitative study followed the guidelines of the grounded theory. It was possible to verify that an outstanding aspect of the intervention process is related to the assessment of el tío, professionals or assistants in charge of the intervention. In this relationship, it was possible to observe the dynamics of the bond having a reparative effect.Existen en Chile programas sociales para asistir y acoger a los niños, niñas y adolescentes (NNA) en situación de calle, los cuales presentan situaciones graves de privación de derechos. La Fundación Don Bosco ejecuta dos de ellos, con financiamiento del SENAME. Para evaluar estos programas, desde el punto de vista de la opinión de sus beneficiarios, se realizó un estudio cualitativo siguiendo las pautas de la teoría fundamentada. En particular, fue posible constatar que un aspecto muy destacable del proceso de intervención tiene que ver con la valoración por parte de los NNA del rol del tío (profesional o técnico) que lleva a cabo la intervención. En esta relación, se puede apreciar la dinámica del vínculo que a la luz de la evidencia encontrada parece tener un efecto reparador en las situaciones de vulneración de derechos a los que los NNA se ven enfrentados

    Editorial

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    La insuficiente inversión en investigación y desarrollo que existe en Chile ha sido tema permanente en los encuentros de académicos y científicos preocupados ante la posibilidad de que la situación señalada deje a nuestro país lejos de las fronteras del conocimiento, atrapado en un círculo vicioso de la dependencia de tecnología ajena que debe comprar. En efecto, en Chile los recursos destinados a I+D  no superan el 0,4% del PIB, mientras que el promedio de lo que invierten los países de la OCDE sextuplica dicha magnitud. Esta inversión solo aumentó en un 36% entre los años 2007 y 2012, muy por debajo del 90% de incremento en igual período que tuvieron Argentina y México. Cuando se señala que las sociedades transitan hacia el conocimiento, se quiere representar un cambio importante en el orden de prioridades para enfrentar los desafíos de un mundo global. Un tránsito desde la posesión de materias primas, poderío bélico o masa poblacional, hacia el saber o el dejar de ignorar, como motor que ha dejado a colectivos humanos en situaciones ventajosas de desarrollo. El factor de cambio ha sido la transformación progresiva de sociedades industriales en otras inspiradas en el saber, cambio solo posible vía una sostenida política de importantes inversiones en educación, formación, investigación y desarrollo, programas informáticos y sistemas de información. No se trata solo de un desatacado uso de las tecnologías para la comunicación, sino también para la creación de nuevo conocimiento. El progreso en un universo sujeto a continuos y acelerados cambios determina la necesidad de que las organizaciones, comunidades y personas adquieran cualidades para ser capaces de prosperar en un mundo competitivo e impersonal, desafío que compromete a sistemas educativos, mercados laborales y modos de organización de las empresas y mercados. La investigación científica, que enseña a pensar y cultiva el espíritu, ha demostrado ser el mecanismo más poderoso y efectivo inventado por el hombre para generar nuevos conocimientos que pueden, además, ser aplicados en la producción de bienes y servicios, sectores en los cuales la transferencia tecnológica deriva en avances significativos en materia de innovación. De ahí la relación inseparable I+D+I como herramienta indispensable para el progreso de las naciones. En estas circunstancias, el desarrollo de la ciencia e investigación científica es indispensable para la formación de profesionales, pero también para la innovación, la competitividad y el diseño de políticas públicas. No se trata de acciones de bajo costo, la ciencia requiere de inversión sustancial. Ya no es más el momento de la investigación solo a base de ingenio y buena voluntad, se requiere de ingentes recursos. En Chile, a diferencia de otros países de la OCDE, la mayoría de los recursos para el desarrollo científico y tecnológico proviene del sector público, por tanto, junto con impulsar el incremento de dicho aporte del Estado, deben generarse los incentivos adecuados para estimular el financiamiento privado. Sobre el particular, resulta oportuno citar algunas de las conclusiones del taller Conflictos y propuestas para la investigación en Chile que, bajo la organización de la Facultad de Ciencias y de la Facultad de Ciencias Sociales y Comunicaciones de la Universidad Santo Tomás, se realizó el 16 de junio de 2016 en nueve sedes de la señalada universidad, a saber: Antofagasta, La Serena, Viña del Mar, Santiago, Talca, Concepción, Osorno, Valdivia y Puerto Montt. La actividad se llevó a cabo en forma paralela en todas las ciudades, convocando a 277 investigadores de todas las áreas del conocimiento para expresar sus preocupaciones y propuestas, las que luego serían entregadas a las autoridades. La instancia contó con la participación de investigadores, académicos y estudiantes de diversas instituciones, quienes reflexionaron en torno a tres preguntas: a) ¿Cuáles son las principales preocupaciones o barreras que identifican los investigadores para realizar investigación?, b) ¿Cuáles son las propuestas de los investigadores para mejorar las condiciones en que se realiza investigación en Chile?, c) ¿Qué esperamos de un futuro Ministerio de Ciencia y Tecnología? Las principales barreras mencionadas por los investigadores para realizar ciencia fueron: la excesiva burocracia de los sistemas, la falta de mirada de largo plazo en las políticas públicas y una sensación de desconfianza general hacia quienes evalúan y asignan recursos. Además, se releva la necesidad de no reducir la ciencia solo a su aspecto económico, de corregir la precariedad que existe en regiones y se hace un llamado a tener una perspectiva multidisciplinaria con mirada de género. Se reconoce la baja vinculación de los científicos con la población, con el sector privado e incluso con investigadores de otras áreas. Un punto importante es el llamado a considerar la actividad de investigación como un trabajo que implique una carrera profesional y condiciones laborales justas, haciendo referencia a la falta de trabajo estable y beneficios como seguros de salud y jubilación. Esto se suma a la preocupación por la baja empleabilidad y dificultades de inserción de doctores jóvenes. Se plantea como solución la creación de centros regionales estatales para abrir plazas de trabajo y tener acceso a equipamiento sofisticado. También se menciona la necesidad de definir áreas prioritarias de investigación que funcionen como guías que permitan la creación de grupos fuertes, sin desproteger buenos proyectos en áreas no prioritarias y dando énfasis a las necesidades de cada región. Como es dable imaginar, los investigadores consideran que la falta de equipamiento y plazas de trabajo se explica por la baja inversión del Estado en ciencia y tecnología, pero también plantean que los criterios usados en la asignación de recursos deben ser revisados. Se señala nuevamente que se deben extender los tiempos del financiamiento. Cuando se pide que los investigadores entreguen propuestas, se vuelve a mencionar la necesidad de que el Estado tome definiciones respecto del rol de la ciencia en nuestra sociedad, pero que se haga con una mirada de largo plazo que considere las peculiaridades de las distintas regiones sin encasillar a la ciencia como un insumo puramente económico. En este sentido, se ve con buenos ojos la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología, en conjunto con centros regionales de investigación, un centro nacional de ética, un centro nacional de divulgación y entidades que faciliten y coordinen la labor en regiones. Todos ellos con una perspectiva multidisciplinar. En materia de gestión pública, se propone examinar qué programas necesitan más recursos y cuáles pueden recibir menos o eliminarse, sin embargo la principal preocupación está en los procesos de adjudicación de fondos concursables. Hay un llamado por mayor transparencia en la evaluación y adjudicación de fondos, con especial atención en las comisiones evaluadoras, a quienes se les pide aplicar criterios de equidad de género. Asimismo, se solicita un aumento en la inversión en ciencia y tecnología por parte del Estado y la generación de nuevos incentivos para que las empresas nacionales y extranjeras inviertan más en esta área. Se reitera que toda inversión debería considerar criterios de largo plazo (10 años), regionalización y multidisciplinariedad. Aunque hay solicitudes por mejorar las capacidades de las agencias que manejan los fondos públicos, lo más relevante para los investigadores es dar mayor coherencia a la gran cantidad y variedad de concursos disponibles. Los investigadores creen que se debe fomentar la investigación básica y aplicada por igual, así como el trabajo en grupos multidisciplinarios por sobre lo individual. Además, solicitan diferenciar en la competencia por fondos a investigadores jóvenes de los consagrados. Para facilitar la interacción entre investigadores, se propone crear un repositorio abierto con todas las investigaciones realizadas en el país y el uso compartido de equipos de alta tecnología. Se identifican como muy importantes la valoración y divulgación de la actividad científica, lo que no puede abordarse adecuadamente si no mejora la calidad de la educación, en especial en los niveles básicos. Se sugiere entonces vincular más a los investigadores con el sistema escolar junto con promover las actividades de divulgación. Respecto de la comunidad científica como tal, se plantea la necesidad de promover espacios de interacción y discusión, incluso creando nuevas organizaciones de ser necesario, para facilitar la vinculación con otros entes sociales, tales como los tomadores de decisiones. Se propone la institucionalización de una carrera de investigador asociada a diversos aspectos, como el incentivo a las vocaciones científicas, al fortalecimiento de la actividad dentro de las universidades, la regularización de las condiciones contractuales de los investigadores y mejoras en cuanto a la asignación de recursos, entre otros. Por último, cuando se enfoca la reflexión en un futuro Ministerio de Ciencia y Tecnología, una preocupación importante es el perfil del ministro o ministra. Se piensa en una persona con experiencia en investigación, pero que también tenga habilidades políticas. Además, debería tener conocimiento de procesos de transferencia, bioética, administración y finanzas. Como características personales, se espera que tenga capacidad de liderazgo, negociación y resolución de conflictos; que sea buen comunicador y con visión amplia, inclusiva y de largo plazo. Se espera que la entidad incluya a las ciencias sociales, humanidades y artes, aunque no hubo acuerdo respecto de la inclusión de la innovación. Se sugiere la definición de líneas estratégicas prioritarias, que debiesen contar con financiamiento permanente, y la creación de un fondo para investigación de emergencia. Estas líneas las desarrollaría el Ministerio en acciones a corto, mediano y largo plazo, considerando tanto necesidades como capacidades regionales. Otra función que se espera de la nueva repartición del Estado es la coordinación con otros ministerios e instituciones afines, fomentando la investigación colaborativa e interdisciplinaria. Para esto, todos los fondos relacionados con ciencia y tecnología deberían quedar bajo su administración, incluyendo lo que ahora manejan CORFO y el Ministerio de Economía, aunque algunos plantean una instancia de coordinación con CORFO. Dentro del Ministerio de Ciencia y Tecnología deberían crearse estructuras que permitan enfocarse en distintas áreas, por ejemplo ciencia básica, aplicada, transferencia, divulgación y centros regionales. La señalada entidad debiera articular y fomentar las relaciones con la sociedad en general, y en particular con las empresas y otros entes del Estado. Los asistentes esperan que la nueva entidad fomente la actividad científica protegiendo las condiciones laborales de los investigadores, impulsando la calidad y cantidad de programas de doctorado dentro del país, articulando redes de investigadores y promoviendo la divulgación científica y transferencia tecnológica. Todo esto no sería posible sin incrementar el porcentaje del PIB que se invierte en ciencia y tecnología a niveles más cercanos a la OCDE, naturalmente sin considerar en ello el costo que representaría contar con esta nueva entidad pública. Es decir, la inversión en ciencia y tecnología debería representarse en los fondos dedicados a investigar en todas las áreas, incluyendo artes y humanidades. En cuanto al resguardo y promoción de la investigación en regiones, se señala la necesidad de generar una estrategia país en torno al área de ciencia y tecnología con un modelo descentralizado de gestión, promoviendo la autonomía regional en la toma de decisiones y la inserción de científicos jóvenes a través de la creación de centros regionales. Los investigadores señalan que se debe evitar que el nuevo Ministerio pueda generar un exceso aún mayor de burocracia, duplicidad en los financiamientos para los mismos proyectos, o que se entreguen fondos a investigaciones que pueden ser financiadas por el sector privado. Se espera que no haya tráfico de influencias en la toma decisiones ni falta de transparencia u otras malas prácticas. En resumen, el Ministerio debería enfocarse en el resguardo del bien común con una mirada de largo plazo. Dejamos hasta este punto las reflexiones y conclusiones de académicos y científicos a quienes anima el deseo de generar conocimiento útil para el bien común y el desarrollo del país. En momentos en que el país se ha conmovido con la muerte de niños y niñas vulnerables que estaban bajo resguardo directo o indirecto de organismos de dependencia del Estado, resulta oportuno el primer artículo de este número que tiene por título Elementos psicosociales en la evaluación de programas de intervención en infancia con vulneración de derechos, desde el punto de vista de los beneficiarios, cuyos autores son Willy Fernández Aravena, sociólogo de la Universidad de la Frontera, magíster en Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, consultor, académico de la Universidad de las Américas y asesor metodológico de la Fundación Don Bosco; y Sergio Mercado Cajales, psicólogo de la Universidad de Santiago, MBA de la Pontificia Universidad Católica de Chile, actual director ejecutivo de la Fundación Programa Don Bosco. Los autores presentan los resultados de una investigación realizada como parte de las actividades de la Fundación Don Bosco de la Congregación Salesiana de Chile en la ejecución de los Programas Especializados con Niños, Niñas y/o Adolescentes (NNA) en Situación de Calle (PEC) del Servicio Nacional de Menores en Chile (SENAME). Parte del texto y las conclusiones han sido componentes de la documentación de la gestión de estos proyectos, especialmente en lo relativo a la sistematización de la experiencia de los Programas PEC de las comunas de Puente Alto y Santiago entre los años 2012 y 2013. Los autores refieren la constatación de que un aspecto muy destacable del proceso de intervención tiene que ver con la valoración por parte de los NNA del rol del tío (profesional o técnico) que lleva a cabo la intervención. En esta relación, se puede apreciar la dinámica del vínculo que a la luz de la evidencia encontrada parece tener un efecto reparador en las situaciones de vulneración de derechos a las que los NNA se ven enfrentados. El autor del segundo artículo es Carlos Alejandro Andrade Guzmán, doctorante en Trabajo Social y Políticas de Bienestar por la Universidad Alberto Hurtado y Boston College, magíster en Gestión y Políticas Públicas por la Universidad de Chile. Es, además, académico de pre y posgrado del Departamento de Trabajo Social y del Departamento de Antropología de la Universidad Alberto Hurtado, y de pregrado en el Departamento de Trabajo Social de la Universidad Tecnológica Metropolitana. Presenta el artículo Aprendizajes para las políticas e intervenciones sociales de cuidado de personas mayores. El caso del Programa de Atención Domiciliaria del Adulto Mayor (PADAM) del Hogar de Cristo, trabajo que busca identificar aprendizajes a nivel de procesos de construcción de iniciativas programáticas de cuidados, y en relación con principios orientadores y aspectos metodológicos de prestación para las políticas e intervenciones sociales dirigidas al cuidado domiciliario de personas mayores y a quienes desempeñan esta labor. Metodológicamente, desarrolla una revisión cualitativa del caso del Programa de Atención Domiciliaria del Adulto Mayor (PADAM), de la Fundación Hogar de Cristo, a través de investigación documental. Algunas conclusiones indican que las iniciativas programáticas de cuidado debiesen considerar tanto las necesidades de la persona mayor que recibe los cuidados, como las de quienes ejercen como cuidadores o cuidadoras. Pablo Azócar Fernández es cartógrafo, magíster en Geografía, doctor en Recursos Naturales por la Universidad Técnica de Dresden, Alemania. Además, es académico del Departamento de Cartografía de la Universidad Tecnológica Metropolitana y Coordinador del Programa de Magíster en Gestión y Promoción del Desarrollo Local de esta Universidad. A él le corresponde la autoría del tercer artículo de este número, titulado Nuevas prácticas cartográficas: democratización de la cartografía mediante las geotecnologías y su impacto en el desarrollo local. En este trabajo, el Profesor Azocar revisa las actuales tendencias en cartografía y mapas en el contexto de la denominada neocartografía. Con el advenimiento de la Web Mapping 2.0 más usuarios no profesionales y sin experiencia están empleando tecnologías de carácter distribuido, dando lugar a una democratización de la cartografía. Contenidos de mapas que tradicionalmente han sido proporcionados por las organizaciones formales, hoy en día son levantados por las comunidades locales, generando sus propios productos cartográficos en función de sus visiones e intereses. El artículo recoge algunos ejemplos de cartografía participativa, a nivel mundial y nacional, que aplican las nuevas tecnologías geoespaciales y permiten concluir que existe una transición desde una cartografía científica a nuevas formas de representación espacial más democráticas y participativas que mapean otros elementos de la realidad, tan válidos como aquellos representados en los mapas básicos de la cartografía oficial. El cuarto trabajo de este número se denomina Debate en torno a la agenda del Grupo Banco Mundial sobre cambio climático y desarrollo rural para la Argentina, cuya autoría corresponde a César Sergio Ferrer González, ingeniero en Recursos Naturales Renovables, Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza; doctorando en Estudios Sociales Agrarios de la Universidad Nacional de Córdoba, Córdoba, y becario doctoral en el INCIHUSA-CCT Mendoza, CONICET, todas entidades de la República Argentina. El autor se propone analizar la agenda del Grupo Banco Mundial (GBM) sobre cambio climático y desarrollo rural de la Argentina y observa cómo el GBM ha consolidado una estrategia ideológica, política y financiera que promueve el desarrollo sostenible como solución a la crisis ambiental global. Identifica tres mecanismos de acción: mercado, ecotecnocracia y descentralización estatal, y luego analiza las estrategias frente al cambio climático y cómo el GBM mantiene coherencia y se articula con los esquemas propuestos desde 1992. Finalmente, se abordan las propuestas del GBM para la Argentina y sus implicaciones en la agenda de desarrollo del país para concluir que el cambio climático es utilizado como un marco de justificación para impulsar soluciones neoliberales (verdes) frente a los problemas socioambientales rurales del país. Jorge Martín González, licenciado en Psicología Social por la Universidad Complutense de Madrid, profesor de Liderazgo en la Escuela de Gobierno y Gestión Pública de la Universidad de Chile y profesor de Política y Globalización en la Escuela de Sociología de la Universidad Mayor, es el autor del quinto artículo titulado Santiago de Chile como ciudad de la globalización. Las repercusiones del poder global frente a la política local. En él, se explica cómo la expansión de flujos globales alrededor del mundo y la preponderancia de la mirada neoliberal habrían influido en la conformación de una economía global desregularizada, cuyas redes multinacionales determinarían al resto de actores sociales. Para verificar en qué medida se territorializan algunos de estos procesos propios de la globalización, se analiza el rol de los actores económicos globales en Santiago de Chile y la manera en que se interrelacionan con algunas políticas gubernamentales llevadas a cabo durante las últimas décadas. Los resultados del análisis muestran que la capital de Chile se ha convertido en un importante nodo de conexión de la economía: una ciudad global. Se concluye que mientras la política se ejerce en mayor medida en el plano local, la transformación del poder en global y económico puede tener importantes repercusiones, especialmente en la consolidación de lógicas de concentración y expulsión, características de algunos de estos territorios estratégicos. El sexto artículo titulado Marco institucional chileno, políticas de descentralización y participación ciudadana: una tarea inconclusa pertenece a Braulio Castañeda Zumaeta, cientista político y organizacional de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM) y Licenciado en Ciencia Política (UTEM). El autor analiza la institucionalidad del país en materia de descentralización y formula propuestas dirigidas hacia una mayor autonomía territorial desde el punto de vista político-administrativo, pero también hacia una mayor participación en la toma de decisiones y mayor protagonismo ciudadano en la elaboración de las políticas públicas. Observa que la concentración del poder en Chile no solo se evidencia en la toma de decisiones en la capital desde el punto de vista político, social, económico y administrativo, sino también en el déficit de canales de participación adecuados a nivel político e institucional por parte de la ciudadanía. Propone entonces que los procesos de reforma institucional en pos de una mayor descentralización debiesen abarcar dos dimensiones: la descentralización político-administrativa en la organización territorial y la descentralización política en materia de participación, más allá de los procesos electorales formales. Cúmplenos nuevamente agradecer a los investigadores y académicos que han demostrado interés por compartir sus trabajos en el presente número de la Revista de Estudios Políticos y Estratégicos, cuy

    La responsabilidad de proteger un nuevo marco conceptual en naciones unidas para el Siglo XXI: Sus elementos contradictorios

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    El siguiente artículo realiza un estudio acerca del nuevo marco conceptual responsabilidad de proteger, sus fundamentos, los elementos que contiene y su progresiva adopción en las Naciones Unidas desde el 2001 hasta la actualidad¬. Se argumentan en él algunas de las cuestiones referentes a la posición de las Naciones Unidas con respecto a: crisis humanitarias, intervención humanitaria, derechos humanos y seguridad humana; analizados estos como presupuestos para la conceptualización de la responsabilidad de proteger. Se explican elementos que resultan contradictorios dentro de la construcción teórica de este concepto en relación con algunos de los principios del derecho internacional público.The present article studies the new framework of the responsibility to protect, its foundations, elements and progressive adoption in the United Nations since 2001 to the present. It examines some issues regarding the United Nations stance on matters of humanitarian crises, humanitarian intervention, human rights and human security, which are analysed as premises for the conceptualisation of the responsibility to protect. It also discusses contradictory elements of the theoretical construction of this concept with respect to some principles of public international law

    Control constitucional y legitimidad democrática: el modelo de control europeo o concentrado

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    The present article pretends analyzes the European model of constitutional control in relation to its democratic legitimacy from the exposure of its historical evolution and the different views on the subject have been made. In this sense we have as a starting point that democratization of public functions must be understood on the basis of broad political participation in the election and control of state bodies.El presente artículo pretende analizar el modelo de control constitucional europeo en relación con su legitimidad democrática, a partir de la exposición de su evolución histórica y de las diversas opiniones que sobre el tema se han realizado. En tal sentido, partimos el análisis del supuesto de que la democratización de las funciones públicas debe entenderse sobre la base de una amplia participación política en la elección y control de los órganos del Estado

    ¿Tiene el estado Chileno una deuda histórica con sus pueblos originarios?

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    El día 29 de diciembre la Sra. Presidenta de la República, Michelle Bachelet, en la Araucanía señaló que el Estado de Chile estaba en deuda con dicha zona. Dada la oportunidad del tema, he solicitado al Dr. en Ciencia Política y Comportamiento Humano por la Newport International University, Wyoming, Hugo Omar Inostroza Sáez, quien fuera Directordel Cuaderno de Estudios Políticos y Estratégicos, publicación que antecede a esta revista, que enesta editorial registre determinados aspectos de un extenso y documentado trabajo cuya autoríale pertenece, realizado en el año 2013 y que hoy mantiene plena vigencia, bajo el título “¿Tiene el Estado chileno una deuda histórica con sus pueblos originarios? 1. INTRODUCCIÓN. REFLEXIONES SOBRE LA TEORÍA DEL ESTADO Si se acepta el supuesto de la deuda, puede sustentarse que el Estado tiene un comportamientoque transcurre y que se halla comprometido sin límites en el tiempo, el que no afecta el correspondiente a sus componentes organizacionales, los que son sus reales creadores de la mayúscula organización que es. Pero, el supuesto debe ser demostrado para tener validez.El Estado no siempre ha tenido las características que se le atribuyen actualmente, ni la capacidad con que se quiere comprometerlo. Los cambios que ha experimentado en sus estructuras, procesos y funciones le ha proveído de organicidades distintas, además de entender que no siemprese estima de la misma manera lo que algunos idean sobre su creación y presencia. Por lo mismo, la Teoría del Estado viene a constituir un objeto de conocimiento que ha procurado hasta hoy encontrar respuestas sólidas y destacar el rol de éste, sujeto a mucha contradicción entre científicos e ideólogos, preferentemente sociales, religiosos y jurídicos y ha mantenidoostensiblemente su actualización con la ciencia política, la religión y la economía. Ya hemos señalado que el Estado no siempre ha tenido la validez que algunos le asignan. En efecto, hay ideas que le dan nada más que un carácter instrumental, pues puede ser utilizado para su propia desaparición, ya que su creación sólo sirve a los intereses de quienes le han dado vida, pero no para las de otros; sin embargo, hay quienes aprecian su presencia permanente sujeta a circunstancias que evolucionan en el tiempo. También existen organizaciones sociales que niegan terminantemente su existencia y que quieren su eliminación y, no dejan de estar presentes, aquellas que lo ven como un ente subsidiario, con poca presencia, pero que se justifica actuando en ciertos ámbitos generales de la realidad global en el que está constituido y en casos muy específicos se concibe como una totalidad que abarca espacios inusitados. Un punto referencial en el análisis, podemos encontrarlo en Hermann Heller (Teoría del Estado, 1995) y en Carl J, Friederich (La Democracia, como forma política y como forma de vida, 1966). El Estado dice Heller ‘no es otra cosa que una forma de vida humano – social, vida en forma y forma que nace de la vida. El Estado no es espíritu objetivo y quien intente objetivarlo frente a susustancia psicofísica, verá que no le queda nada en las manos’. Es dable entonces preguntarse ¿Cómo hay que concebir al Estado en cuanto a unidad en la multiplicidad, sin afirmar que setrata de un ente autónomo, independiente de los hombres que lo actúan y sin considerarlo una mera ficción? En ayuda de Heller viene la Teoría de la Organización, facilitando el discernir lo que es el Estado, pues las leyes organizacionales han contribuido a explicar ‘que este ente es una unidad de acción humana organizada de naturaleza especial, gracias a la actividad de órganos específicos, conscientemente dirigida hacia la acción eficaz de dicha unidad’. El efecto producido por la organización excede, con mucho, a la mera suma de las actividades individuales. Asimismo, jamás podrá existir ni una organización ni un Estado sin una voluntad común eficaz, aunque en modo alguno general. El Estado tiene que mantener, extender y reproducir de manerapermanente una comunidad de voluntad y valores que vendrá a servirle de cimiento, lo que realizará de modo mediato valiéndose de instituciones de toda clase y especialmente por la influencia ejercida en la enseñanza y en la formación de la opinión pública. ¿Sociedad civil?, ¿civilidad?, ¿hombre de la comunidad?, ¿hombre masa? Cabe preguntarse si las organizaciones necesitan de espacio físico natural o cultural para su sustento o mantención. La respuesta es afirmativa. En el caso del Estado, es un territorio que puede reunir tales características. ¿Limitado o ilimitado? La interrogante puede dar origen a explicaciones diversas. Caso, por ejemplo, de totalitarismos y expansionismos, basados en doctrinas e ideologías reconocidas hoy en día. Otros conceptos de civilidad estatal están evidenciados en los desoberanía, poder, pueblo, nación, unidad real. Uno de ellos, no el único, es el poder el cuál diferencia la organización estatal de otras por la clase de coacción que aplica como también por su específica dominación en el territorio. Pasa así con las decisiones adoptadas por los órganos estatales ‘capacitados’ las que poseen obligatoriedad general para todos los habitantes, en que el Estado es considerado como un grupo de dominación a diferencia de los grupos de carácter personal. La unidad estatal no está para identificarse con ninguno de sus elementos ni tampoco con ninguna persona que quiera identificarse a su vez en el poder. No se puede olvidar que lo que engendra la dominación es la obediencia. Por lo mismo que hablar con liviandad de que el dominador es el pueblo en una ordenación estatal, considerando, incluso, que él es un elemento del Estado, no debe llevar al olvido que existen otros, que sólo adquieren plena verdad y realidad en una interrelación. En esto radica el rol esencial que puede ejercer el gobierno, pues el poder del Estado como unidad de acción no puede ser referido con arbitrariedad ni a los actos de los que tienen el poder ni a los de los sometidos al mismo. Lo que debe buscarse, sin embargo, es una cooperación causal ‘de todos’. Con énfasis hay que manifestar que el gobernante tiene poder en el Estado, pero nunca posee el poder del Estado (salvo en los regímenes totalitarios donde puede querer la identificación con él y en los ideólogos de la violencia donde se desconoce que pueda tenerlo y sostenerlo). Como un alcance a lo anterior hay que reconocer que la estructura total del Estado debe ser regulada en un documento, denominado Constitución. No todos, como está demostrado positiva y teóricamente, se ponen de acuerdo sobre la caracterización del mismo, sobre todo porque hay representaciones sobre cambios constitucionales que pretenden inclusive con y en ella partir de cero. Con todo, lo importante es manifestar que la organización del Estado exige un documento si es que requiere validar su constitucionalidad, en la cual hay que reconocer ciertos principios. 2. DESARROLLO2.1 La importancia de la DemocraciaProcurar seguir justificando la existencia del Estado es caminar en el vacío de planteamientos conceptuales. Esta organización única e importante, no se puede engendrar en él, pues necesita de lo que hoy se concuerda existe y que es la democracia como forma política de vida. Todo el mundo habla hoy de la democracia. Al hacerlo, algunos de los totalitarios pretenden, que su ordenamiento político, su Estado, es la verdadera o ‘auténtica’ democracia, pero sus preferencias es a llamarla “democracia popular”. De este modo, el orden político hay que concebirlo en el Estado como de dominio y de cooperación entre muchos elementos que contribuyen a su estructuración. Se puede agregar a lo anterior que la democracia, como fenómeno político, ha ayudado a definir la autoridad y a interrelacionarla con el poder. Como un ejemplo puntual del significado de poder, en ninguna democracia los gobernados dirigen a los gobernantes en sus cargos, pero sí deciden si los gobernantes poseen o no cualidades representativas. En la democracia constitucional no existe un soberano, ni tiene por qué existir, porque en la Constitución queda establecido a quiénes se asignan cada una de las actividades y competencias en la existencia del poder. Es posible observar diversos modelos de democracia, entre ellos están la forma presidencial, la de gabinete, la parlamentaria y la de consejo de la democracia. No son constituyentes perfectos, pero es lo que hay y soportan, pese a ello, el paso del tiempo. Representan el gobierno de uno, de muchos y de unos pocos. Otros factores motivacionales encontrados en la actualidad de mucha influencia para observar el rol del Estado y de un gobierno, son aquellos de propaganda y de control inductivo de las personas haciendo uso de recursos que no le son propios y que presentan un cuadro de intenciones totalitarias en muchos de ellos. En lo expresado, debe existir la voluntad de respetar los principios y valores en que se sustenta una minoría, cualesquiera sean las caras y contenidos que ella tenga, las que se avalan positivamente si se reconoce el pluralismo y la tolerancia de ideas y acciones. El soporte de la democracia no se encuentra en una vocinglera mezcla de declaraciones vacías de verdad y de respeto hacia los que van dirigidas. La convicción de quién o quiénes las lanzan hacia otros deben ser, en realidad, provocar la comprensión y aceptación en éstos. En otras palabras, debe existir la disposición a admitir opiniones de los adversarios o contrarios en minoría circunstancial, sin atropellos, con una manifestación comportamental que lleve permanentemente la moderación como su sello. La convivencia democrática así lo plantea y lo exige. 2.2 Estado y comunidad organizacional.Los problemas de una comunidad organizacional pueden ser abordados en la democracia por la generalidad de sus integrantes. Aceptar que pueden ser solucionados sólo por una minoría excluyente, admitiendo que es la más indicada para hacerlo, constituye un craso error de competitividad en la propia existencia de una mayoría que la respalde. Aceptar que es el pueblo, como elemento sustantivo del poder político y social, sin conocer previamente el comportamiento de sus componentes, no significa que represente la generalidad aludida y menos a una élite por consideraciones históricas y dialécticas, que no puede estar por encima de los responsables de las decisiones políticas. Nuevamente se puede aludir a la comunidad de valores y convicciones que se deben promover para construir la generalidad. El hombre común, como persona política depende de la comunidad y la comunidad depende de él. Por lo mismo la democracia es exigente y no está para restringir la circulación de las ideas, de preferencias, de programas distintos, circunscribiéndose a las voces de la mayoría, porque una oposición, no sólo político-parlamentaria, sino también aquella social e intelectual, desempeña su papel cuando elabora iniciativas e indica soluciones que desafían a los gobiernos en ejercicio, estimulando a la opinión pública. 2.3 Los Pueblos originarios.La relación histórica reconoce 19 pueblos originarios, algunos de los cuáles están ya extinguidos. En la actualidad, la ley indígena 19.253 de 05 de octubre de 1993 acepta 9, incorporando a los Huilliches junto a los Atacameños, Diaguitas, Mapuches, Alacalufes, Yaganes, Aymaras, RapaNui, Quechuas y Coyas. Al provocar esta referencia, la intención del trabajo pretende establecer cuándo las etnias consideradas llegan a constituir una preocupación para el Estado chileno, pero también para preguntarse si el inicio de éste tiene fecha de creación. Por de pronto, hay 3 textos o reglamentos constitucionales en la Patria Vieja y 4 ensayos en la Patria Nueva. En la República, están las constituciones de 1833, luego la de 1925 y la constitución de 1980,reformulada en 14 oportunidades entre 1989 y 2011. Un segundo hito lo constituye la Guerra del Pacífico (1879 a 1881) que cambia el territorio del país y en la cual directa e indirectamente participan Bolivia, Argentina y Perú. Los “afectados” principalmente por los resultados del conflicto son Perú y Bolivia respecto de Chile. Este incorpora de parte de Bolivia un extenso litoral, una salida al mar y una parte de su altiplano. Aceptando este último firmar un Tratado de Tregua el 04 de Abril de 1884, no de Paz, y Chile manteniendo la ocupación del territorio entre el río Loa y el paralelo 23, región de Antofagasta. Este espacio ha sido definitivo hasta ahora con el tratado que se firmó en 1904. Con Chile vencedor, Perú se obliga a firmar el tratado de Ancón, el 20 de octubre de 1883, entregando Tarapacá, que limita al norte con la quebrada del río Camarones y por el sur con la quebrada del río Loa. Arica y Tacna serán administradas temporalmente por Chile, lo que ocurre después de un largo y complejo proceso en que se acuerda un plebiscito. Chile se queda con Arica y Perú con Tacna el 03 de Octubre de 1929. Más de 190.000 km2 se incorporan a Chile por lo sucedido. Lo que hay que destacar en lo recién expresado es que hay varias y nuevas etnias aborígenes que se integran al Estado chileno. De esto surge con espontaneidad una interrogante: ¿Hay deudas históricas con ellas o sólo hay preocupación real por una sola como es la mapuche en los momentos actuales? 2.4 Interrogantes y respuestas presuntas sobre la deuda histórica.• ¿Cómo puede adquirir deudas un Estado a través del tiempo? • Si un Estado desaparece porrazones conocidas y ya dadas a comprender, lo que representa una situación verídica, v.g. si se acaba la democracia constitucional y se establece la otra idea de democracia como la popular y ésta se organiza institucionalmente como tal, ¿sigue comprometidala deuda que deja la anterior organización estatal? Hay que entender que las democracias populares entienden el Estado como un instrumento creado al servicio de la burguesía y del capitalismo que debe ser eliminado. La democracia popular existe en la actualidad y representa fehacientemente gobiernos autoritarios y totalitarios; da nacimiento a nuevas instituciones organizadas, y niega siempre su reconocimiento a las instituciones políticas de la democracia representativa como cargos públicos electos; elecciones libres, imparciales y frecuentes; libertad de expresión; fuentes alternativas de información; autonomía de las asociaciones y ciudadanía inclusiva. Si se analiza la argumentación entregada, es difícil, pero no imposible que un Estado pueda adquirir históricamente deudas que lo comprometen indefinidamente en el tiempo. Sus procesos están evolucionando siempre y no son estáticos e inmóviles. De la afirmación aquella de que el Estado chileno es deudor histórico de las etnias originarias, se pueden inferir nuevas interrogantes: ¿Tiene el Estado chileno una deuda histórica con los pueblos originarios?, ¿con cuáles?, ¿con aquellos que originó con la capitanía general del reino?, o ¿con todos aquellos que se involucran posteriormente con la extensión de más de 190.000 km2 que Chile obtiene después de la Guerra del Pacífico? Pero, las interrogantes no terminan, ¿Cuándo nace el Estado de Chile?, ¿acaso con la Primera Junta Nacional de 1810?, ¿con la Patria Vieja o con la Patria Nueva?, ¿con la aprobación del reglamento de José Miguel Carrera de 1811?, ¿con el período de los ensayos constitucionales de 1818 a 1828?, ¿o realmente hay respuestas a partir del llamado período de la República con la Constitución de 1833? Este trabajo no persigue ahondar en relaciones históricas, pero lo que se puede adelantar para terminarlo es que, sin pretensiones eruditas, existe la necesidad de hacer un planteamiento esencialmente político para entender que si se quiere reconocer una deuda que pueda comprometer al Estado, la exigencia en lo especial en ello no es consultar sólo al pueblo, sino comprender que éste es un asunto de las instituciones políticas, nacido de la voluntad de una democracia representativa, esto es, resolución de minorías y mayorías debidamente fundamentadas y acordadas. Esto requiere en un Estado democrático, entendiendo que si se quiere reconocer una deuda histórico - social con sus etnias originarias, llevar a cabo antes un proceso que corresponda a sus definiciones como tal. En otras palabras, no es cosa que unilateralmente por ejemplo, un gobierno de mayoría decida reconocerlas en función de su ventaja sin aceptar ni permitir que exista un análisis de la opinión de los organismos de la sociedad civil y de las instituciones, de su pluralismo de convicciones y tolerancia. 2.5 Soluciones a un problema.Que el Estado chileno constituye una entidad única y soberana respecto de otras similares, es una afirmación que obliga a negar preventivamente tal condición, ya que la civilización yla cultura del siglo XXI, que corresponde a un mundo interpenetrado, hace que toda decisióninterna del ente esté condicionada e incluso impugnada permanente por ajenos. La situación de Chile no escapa de esa decisión que aparece como mayor. Pero, es ingenuo pensar que políticamente la orientación de mayorías electorales no esté entrelazada internamente con minorías de poder: intelectuales, sindicales, organizaciones patronales, funcionarios públicos, estudiantes, organizaciones no gubernamentales, sociedades privadas y públicas; pero también externamente, con instituciones de otras organizaciones políticas, económicas, sociales, religiosas, internacionales, públicas y privadas y gobiernos. La buena gobernanza del Estado chileno debe atenerse, principalmente como gobierno, a principios que se han propuesto y aceptado en algún momento para un Estado de Derecho y una Democracia, a veces defendidos con mucha vehemencia y en otras negados. La común unidad de los constituyentes del Estado ofrece la alternativa de metodologías de trabajo conjunto entre mayorías y minorías políticas, dentro de lo cual no se puede aceptar la imposición de una forma estatal autoritaria, que se presupone intenta la unidad. La minoría política tiene derecho a sobrevivir y a procurar revertir su condición para llegar a ser mayoría política, la cual es una justificada aspiración. Las minorías políticas son así diferentes a las minorías sociales. No hay que olvidar que el poder y la autoridad residen en la representación del soberano, nosólo en los gobiernos sino que también en los órganos claramente delimitados a las funciones que le son asignadas. Los hechos y circunstancias observados en el país en poco más de cuatro décadas a la fecha describen, mas no explican claramente, que la violencia y el conflicto existentes hoy sondifícilmente aceptados por una gran parte de la comunidad nacional. Si a ello se suma, sin mayores comentarios, la existencia singular del terrorismo sobre los cuales, en ambos casos, se debe legislar, es prudente tomar decisiones que no muevan a engaño. Un asunto especial de comentar es que el choque frontal provocado por las conductas en los hechos y fenómenos que se conocen, puede afectar el concepto de Nación tal como lo hemos entendido hasta ahora. La convivencia y entendimiento entre etnias y los integrantes del país han sido trastrocados sin un análisis profundo y responsable por quienes internamente tienen la obligación de hacerlo en la República y por agentes externos que sirven a sus propios intereses. El conflicto obliga a reflexionar en la idea de que la conciencia y el pensamiento causal surgen a raíz de los obstáculos para la integración de los distintos grupos humanos. La deconstrucción de lo existente no significa destruir todo para reconstruir otro todo sobre sus cenizas. Tanto un gobierno como su oposición política, religiosa, social y económica, deben procurar crear un proyecto compartido, en el cuál no se hagan trampas. A riesgo de la crítica de los que exigen pragmatismo y ni siquiera poseen acabada certeza de lo que dicen, el problema ahonda en doctrinas e ideologías y ‘anarquismos’ ocultos preferentemente bajo los conceptos de ponderación o excusa de faltar sin pudor a compromisos contraídos. Las estrategias y tácticas de la negociación y la búsqueda de soluciones que se encuentren y propongan deben representar categóricamente a los agentes provocadores del conflicto, no a grupos minoritarios que siempre están atentos a mantener hogueras encendidas para beneficio propio y no para el bien social. La contraparte debe ser conciliada entre mayoría y minorías políticas electorales eventuales, el gobierno propiamente tal, los grupos de poder y de presión aceptados por la legalidad y legitimidad conque actúan, como grupos sociales de real influencia para la viabilidad del proceso. No se puede ignorar que la violencia no es un concepto vacío, ya que puede seguir sacandodividendos por muchas otras vías imprevistas. El proyecto que se elabore para encontrar solucionesse debe basar esencialmente en: una visión ambiciosa y constructiva; una voluntad común de mantener el rumbo a seguir; un sistema de principios y valores compartidos en una definición ética y moral de verdad, sostenidas con permanencia y no en coyunturas que se deshacen en el corto plazo y algunos grandes objetivos que tanto mejor aceptación obtienen si más intensamente se han debatido. 3. CONCLUSIONES 3.1. La deuda histórica del Estado chileno con sus etnias originarias debe ser probada y demostrada. 3.2. Un Estado puede, si lo quiere, definir una deuda de tal naturaleza, con objetividad, ateniéndose a plazos delimitados que tengan término, sin hipotecar voluntades y comportamientos de actores futuros, que pueden cambiar y no estar de acuerdo con ella”. Acabada la cita de las síntesis del trabajo del profesor Inostroza Sáez y a propósito de la misma, el primer trabajo de este número hace referencia precisamente a una concepción del concepto yalcances del Estado que difiere de aquella mayoritariamente aceptada en nuestros días en Europa y

    A un siglo de los grandes movimientos sociales

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    I. INTRODUCCIÓN Cuando se habla de movimientos sociales sin más precisiones, se suele sugerir que las luchas sociales demuestran tener cierto rasgo común y que éste encuentra fundamento en el rechazo de cierta política liberal cuyas consecuencias son bien conocidas: subordinación de la vida social a la lógica aplastante de esta globalización que asedia a los trabajadores, aumento del desempleo, unaseguridad social amenazada y el debilitamiento de la capacidad de acción del Estado. Sin embargo, no nos referiremos a los llamados movimientos clásicos, que serían aquellos que durante el siglo XX concentraron sus esfuerzos en la defensa de las condiciones laborales y salariales. Pero ¿pueden construirse acciones colectivas, o mejor aún, movimientos sociales sobre la base de la privación, de la dependencia o, sencillamente, sobre la miseria? Habrá quienes respondan que es evidente que sí y añadirán: ¿sobre qué otra cosa podrían fundarse? ¿No fue acaso la explotación laboral el origen del movimiento obrero, la dominación colonial la que hizo surgir los movimientos de liberación nacional o el imperio de lo masculino el que suscitó el movimiento feminista? Tales posturas, que se prodigan al abrigo de la evidencia, sin embargo no resisten el menor análisis. Para que se originen esos movimientos no basta con que se opongan a determinada forma de dominación; por el contrario, es necesario que reivindiquen también determinados atributos positivos. Los sindicatos han defendido el trabajo y el empleo en contra de la explotación capitalista; cierta conciencia de identidad nacional o cultural ha animado a los movimientos anticolonialistas; laafirmación de una identidad propia impulsó a las mujeres en su lucha contra la dependencia masculina. Hace falta, por consiguiente, que la lucha no esté dirigida solamente contra el orden imperante, sino que actúe en nombre de valores considerados esenciales por el conjunto de la sociedad. En nombre del progreso el mundo obrero se opuso a los patrones; en nombre de la autodeterminación, y por tanto de la libertad, fue combatida la dominación colonial. En nombre de la liberación del cuerpo y de la sexualidad el movimiento feminista causó impacto en toda la sociedad. En las movilizaciones contemporáneas lo más notable y característico proviene de su voluntad de ruptura, de rechazo y de denuncia. Estos movimientos de repulsa están dirigidos contra la injusticia, contra lo intolerable. Pero a partir de ese rechazo de un orden por naturaleza excluyente se ven obligados a elegir entre dos caminos distintos: a) el primero, es el que conduce a la formación de actores sociales autónomos, si es que, como grupos en general minoritarios que son, logran asociar sus reivindicaciones particulares con la defensa de ciertos principios reconocidos por la sociedad, ymás concretamente con determinados derechos; b) el otro camino, puede llevarles a depender de fuerzas políticas o ideológicas que no confían en la posible formación de actores autónomos y quese arrogan ellas mismas la función de vanguardias cuya tarea consiste en dotar de sentido, y en ocasiones incluso de organización, a simples “fuerzas” o “masas” incapaces de acceder por si mismas a su propia conciencia. Los movimientos de las sociedades industriales, y el movimiento obrero en primer lugar, solían hablar como representantes de la historia, del progreso, de la sociedad de la abundancia o de la sociedad comunista; en otras palabras, de un porvenir deseable e incluso necesario. Pero el siglo XX se vio dominado por regímenes totalitarios que anunciaban una sociedad perfecta y un hombre nuevo para que, ahora, se pueda continuar creyendo en tales utopías de tan catastróficas consecuencias. Por el contrario, contamos con una viva conciencia de la fragilidad que rodea a nuestras sociedades, amenazadas tanto por su propio desorden como por la destrucción de su entorno. Estamos en oposición con la proliferación de ciertas técnicas y con el liberalismo desenfrenado, pero, al mismo tiempo, con la obsesión identitaria de algunos comunitarismos que se quieren imponer en nombre de la resistencia a la dictadura del mercado. La defensa de los derechos culturales y sociales de los individuos y de las minorías parece ser, actualmente, el objetivo primordial de los nuevos movimientos sociales que se oponen tanto al imperio del mercado como a la dominación de los movimientos de inspiración comunitarista. II. LOS MOVIMIENTOS NUEVOS SOCIALES EN EL SIGLO XX El enfoque de los nuevos movimientos sociales en el análisis de la acción colectiva, desarrollado en las últimas décadas del pasado siglo, intenta explicar la aparición de nuevas formas de accióncolectiva relacionándolas con los cambios estructurales que estaban sucediendo en las sociedades capitalistas avanzadas. Desde este enfoque, estas nuevas formas de movilización y acción colectiva se constituyen en los protagonistas idóneos para explicar la articulación de la protesta en las sociedades industriales avanzadas, subrayando, al mismo tiempo, que la acción colectiva y los movimientos sociales son producto de las estructuras sociales. Desde esta perspectiva, por tanto, la explicación de la acción colectiva y de los movimientos sociales hay que buscarla en las contradicciones que muestran las sociedades capitalistas de finales del siglo XX, desde la percepción de que cada estructura social produce sus movimientos sociales y sus formas de acción colectiva. No sólo los tiempos definen y marcan los rasgos de estos movimientos, también sus actores individuales, ya que tienen como protagonistas a grupos e individuos que a diferencia de los movimientos sociales clásicos, no se encuadran necesariamente en posiciones estructurales homogéneas. Así, nos encontraríamos ante un nuevo marco en el que la movilización y la acción colectiva, serán representadas por unos nuevos movimientos sociales, heterogéneos respecto a su composición, contenidos y formas de organización, siendo considerados por ello, como uno de los rasgos que caracterizaron a las sociedades occidentales de finales del siglo XX y hacen lo propio con aquéllas de principios del siglo XXI. Estos nuevos movimientos presentan una estructura descentralizada y poco burocrática, que destaca por un proceso de toma de decisiones ante todo participativo. Plantean un desafío al orden político contemporáneo, al abogar por un nuevo estilo de acción política, basado en la acción directa. Además, muestran una manifiesta oposición y crítica al modelo democrático liberal de participación política y, de esta forma, posibilitan iniciativas populares o ciudadanas que van a reclamar un nuevo estatuto de interlocutores políticos. Otro elemento destacable de estos movimientos, es su oposición a lo instituido, suelen ser anti- institucionales, tanto desde sus formas organizativas, como desde su comportamiento, funcionando de manera distinta a como lo hacen otras instituciones sociales y políticas de la sociedad. Esta posición anti-institucional se hace patente en el carácter de sus reivindicaciones que les conducen al enfrentamiento y al conflicto, y es que tras una etapa de las sociedades occidentales, en la que las necesidades materiales habían quedado más o menos cubiertas por el Estado de bienestar, estos nuevos movimientos pasan a incluir en sus demandas la satisfacción de nuevas necesidades derivadas de nuevos valores “postmaterialistas” no satisfechos por el mercado. Necesidades de carácter colectivo antes que individual, de solidaridad, de búsqueda y reivindicación de nuevas identidades colectivas, por ejemplo, étnicas, de género y de minorías, entre otras. Estos nuevos movimientos sociales ya no tienen a la clase obrera como protagonistas de la acción. La clase obrera va a ser sustituida por las clases medias, unas clases que procuran, antes que revoluciones y alternativas de totalidad, demandas parciales, localizadas, defensivas de la complejidad identitaria de las sociedades postindustriales. Se trata de movimientos cuya existencia se explica por la demanda de un reconocimiento social o de la satisfacción de unas necesidades hasta cierto punto particulares, que se combina con demandas de carácter universalista, de logros y beneficios extensivos al conjunto de la sociedad. De este modo, estamos ante otro rasgo diferenciador, como es que la consecución de las metas y objetivos que orientan su acción no sólo benefician a los participantes de la acción o a los miembros del movimiento sino que se generalizan y se pretenden extender al conjunto de la sociedad. Podríamos añadir, que otro elemento “identificador” de estos movimientos es el de expresar una crítica a la modernización, a ese proceso que tras una profunda transformación dio paso a la sociedad moderna, señalando dónde están las contradicciones o los conflictos sociales fundamentales y no resueltos por las sociedades actuales. Al mismo tiempo, se erigen en protagonistas de la búsqueda de soluciones y superación de dichas contradicciones. Muestran la crisis cultural de la modernidad, una crisis de racionalidad, de valores y de estilo de vida, porque para estos nuevos movimientos sociales, las contradicciones y el conflicto social no se generan exclusivamente en el ámbito económico ni en el la producción y distribución de bienes, sino que existen otraszonas de conflicto. El conflicto social no es ya de carácter exclusivamente económico sino también cultural, por lo que se pone en cuestión los modelos culturales y civilizatorios, los ámbitos donde se dirime la identidad personal y el sentido de la vida.Por último, estos movimientos no dejan de ser un reclamo y demanda de una posición menos pasiva, de dejar de ser simples espectadores del devenir social, para poder convertirse en protagonistas. A nuestro entender, existiría un conjunto de factores que combinados entre sí permiten establecerlas diferencias con los viejos movimientos sociales. La ideología de estos movimientos es el principal factor que los distingue de otros movimientos sociales, su defensa de un paradigma social que contrasta con la estructura dominante de finalidades de las sociedades industriales occidentales yque cuestiona la búsqueda del bienestar material, la riqueza y el crecimiento económico, pilares delas sociedades democráticas occidentales, apostando por dar mayor importancia a los aspectosculturales y a la calidad de vida. Como lo señalamos, suelen presentar una estructura organizativadescentralizada, abierta y democrática acorde con la tendencia participativa de estos movimientos y con el ámbito generalmente local en el que actúan los grupos e individuos participantes de estas formas de acción colectiva. Esta forma de estructura organizativa es fiel reflejo, no solo de la ideología de los nuevos movimientos sociales, sino también, del carácter difuso de su base social. Reivindican el quedarse fuera, al margen del marco institucional de la administración pública. Prefieren influir en las decisiones políticas mediante presiones y a través de la opinión pública, en lugar de comprometerse con la actividad política convencional. Uno de los instrumentos utilizados por los nuevos movimientos sociales del siglo XX para ejercer influjo en la opinión pública y en aquellos que toman decisiones políticas, fue la protesta, ya convertida en una actividad planeada y organizada. También se apoyaron para la acción y la movilización de sus simpatizantes en los medios de comunicación, son considerados como un factor muy importante para lograr extender sus mensajes y reivindicaciones a toda la población. Por último, su estilo político es no convencional, impregnado de fuerte sentimiento antisistema, alejado de los procesos de negociación y conflicto de los sistemas corporatistas de las sociedades democráticas occidentales, y de las formas, estilo y normas de los partidos políticos de los que suelen separarse premeditadamente. Si en Europa la enumeración de los nuevos movimientos sociales incluye típicamente los movimientos ecológicos, feministas, pacifistas, antirracistas, de consumidores y de autoayuda, la enumeración en América Latina –donde también es corriente la designación de movimientos populares o nuevos movimientos populares para diferenciar su base social que es característica de los movimientos en los países centrales (la nueva clase media)– es bastante más heterogénea. Incluye, por ejemplo, “el poderoso movimiento obrero democrático y popular surgido en el Brasil, liderado por Luís Inácio da Silva (Lula) y que luego derivó en el Partido de los Trabajadores; el Sandinismo que surgió en Nicaragua como un gran movimiento social de carácter pluriclasista y pluriideológico; las diferentes formas que asume la lucha popular en el Perú tanto a nivel de los barrios (pueblos jóvenes) como a nivel regional (frentes regionales para la defensa de los intereses del pueblo); las nuevas experiencias de paros cívicos nacionales, con la participación de sindicatos, partidos políticos y organizaciones populares (grupos eclesiásticos de base, comités de mujeres, grupos estudiantiles y culturales, etc.) en Ecuador, en Colombia y en el Perú; los movimientos de invasiones en Sao Paulo; las invasiones masivas de tierras por los campesinos de México y otros países; los intentos de autogestiónen los tugurios de las grandes ciudades como Caracas, Lima y Sao Paulo; los comités de defensa de los Derechos Humanos y las Asociaciones de Familiares de Detenidos y Desaparecidos en Argentina y Chile, entre otros. Como de alguna manera lo hemos ya señalado, la novedad de estos nuevos movimientos sociales reside en que constituyen tanto una crítica de la regulación social capitalista, como una crítica de la emancipación social socialista tal como fue definida por el marxismo. Al identificar nuevas formas de opresión que sobrepasan las relaciones de producción, y ni siquiera son específicas de ellas, como son la guerra, la polución, el machismo, el racismo o el productivismo; y al abogar por un nuevo paradigma social, menos basado en la riqueza y en el bienestar material del que, en la cultura y en la calidad de vida, denuncian estos movimientos -con una radicalidad sin precedentes- los excesos de regulación de la modernidad. Tales excesos alcanzan no sólo el modo como se trabaja y produce, sino también el modo como se descansa y vive; la pobreza y las asimetrías de las relaciones sociales son la otra fase de la alienación y del desequilibrio interior de los individuos; y finalmente, esas formas de opresión no alcanzan específicamente a una clase social y sí a grupos sociales transclasistas o incluso a la sociedad en su todo. Es así como en algunos movimientos es discernible un interés específico de un grupo social (las mujeres, las minorías étnicas, los ghettos socioeconómicos, los jóvenes), pero en otros, el interés es colectivo y el sujeto social que los titula es potencialmente la humanidad en su todo (movimiento ecológico, movimiento pacifista). Según algunos, estos movimientos representan la afirmación de la subjetividad frente a la ciudadanía. La emancipación por la que luchan no es política sino ante todo personal, social y cultural. Las luchas en que se traducen se pautan por formas organizativas (democracia participativa) diferentes de las que precedieron a las luchas por la ciudadanía (democracia representativa). Al contrario de lo que se dio con el dúo marshalliano ciudadanía-clasesocial en el período del capitalismo organizado, los protagonistas de estas luchas no son las clases sociales, son grupos sociales, a veces mayores, a veces menores que las clases, con contornos más o menos definidos en función de intereses colectivos, en ocasiones muy localizados pero potencialmente universalizables. Las formas de opresión y de exclusión contra las cuales luchan nopueden, en general, ser abolidas con la mera concesión de derechos, como es típico de la ciudadanía; exigen una reconversión global de los procesos de socialización y de inculcación cultural y de los modelos de desarrollo, o exigen transformaciones concretas, inmediatas y locales (por ejemplo, el cierre de una central nuclear, la construcción de una guardería infantil o de una escuela, la prohibición de publicidad violenta en la televisión, etc.), exigencias que, en ambos casos, van más allá de la mera concesión de derechos abstractos y universales. Por último, estos movimientos tienen lugar en el marco de la sociedad civil y no en el marco del Estado y, en relación con éste, mantienen una distancia calculada, simétrica a la que mantienen con los partidos y con los sindicatos tradicionales. III.LOS NUEVOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y EL CAMBIO SOCIAL: EL ECOLOGISMONo creemos desmesurado afirmar que uno de los movimientos sociales que mayor calado y repercusión social, política y cultural ha mostrado desde hace más de tres décadas es el movimientoecologista. Su presencia ha sido de tal intensidad que, hoy en día es muy difícil encontrar persona, organización o institución que no se pronuncie a favor de “lo ecológico”, de la defensa y conservación de la naturaleza, que no reconozca y valore la estrecha relación entre sociedad y naturaleza, o proclame, lo que hace décadas parecía utópico, la vinculación y alto grado de dependencia entre economía, crecimiento, desarrollo, naturaleza y calidad de vida. Además, el movimiento ecologista es uno de los movimientos que mayores éxitos ha obtenido, por su capacidad de movilización, su impacto en los centros de toma de decisiones políticas y económicas y por ser creadores de nuevas formas de entender e interpretar la realidad, los problemas y las soluciones; por su oposición manifiesta a las prioridades que dominan las decisiones en las sociedades industriales avanzadas; por su forma de acción colectiva directa y expresiva, y por su estilo participativo en la toma de decisiones, mostrando con rotunda claridad el carácter universalista de sus demandas y la extensión de los beneficios y objetivos que procuran a toda la sociedad y no solo a los protagonistas de la acción colectiva. La presencia del movimiento ecologista, representa la confirmación de la existencia de unos problemas sociales que requieren solución y muestran la sensibilidad hacia ellos de algunos grupos y colectivos de nuestra sociedad. Es cierto, que bajo la denominación de movimiento ecologista puede encontrarse discursos, acciones, formas organizativas y políticas muy diversas, pero no es más que un reflejo de la complejidad y diversidad propia de las sociedades contemporáneas. Ahora bien, este complejo mundo del ecologismo coincide con la extensión de la concepción de los seres humanos como un elemento más de un sistema integrado, un eco-sistema sobre el que debe actuarse con responsabilidad, velando por su equilibrio y continuidad en el futuro, y considerando que la defensa de la naturaleza es esencialmente la defensa de la vida en general y de la de los seres humanos en particular. Podemos destacar la variedad de formas del movimiento ecologista y sus acciones, unas destinadasa la defensa del medio ambiente y otras que propugnan la inclusión de la ecología bajo la piel de los ciudadanos y ciudadanas de las sociedades actuales. La diversidad y complejidad de la movilización son muestras del proceso de cambio generado por la modernización de la sociedad. La modernización podría medirse a través de diferentes variables, entre las que cabría señalar el grado de movilización y el impacto que los nuevos movimientos sociales han tenido y están teniendo convertidos en protagonistas de la acción y la movilización que se hacen ver con mayor frecuencia y que ocupan a muchos ciudadanos en tareas y esfuerzos que buscan soluciones a los problemas medioambientales y aspiran a la transformación de la sociedad en otra más limpia, más sana, conmenos riesgos, pero también más participativa, más democrática, más solidaria. En este sentido,la acción colectiva protagonizada por lo movimientos ecologistas ha ido incorporando a un mayor número de ciudadanos en la demand de soluciones a las cuestiones medioambientales y, de forma paralela, al desafío de la construcción de una mejor sociedad. El reclamo de la transformación de la sociedad moderna en una sociedad con menos riesgos, más participativa, democrática y solidaria, no se entiende sin la percepción de los efectos y riesgos medio ambientales que el proceso de industrialización y el empleo de determinadas tecnologías pueden provocar. Esta percepción de los riesgos ha generado movilizaciones y acciones colectivas en todo el planeta que ponen en primera línea de la actualidad las protestas ciudadanas promovidas por grupos, colectivos, asociaciones y plataformas que se oponen, entre otras cuestiones, a la instalación de determinadas industrias en sus localidades y entorno. La modernidad occidental se consiguió gracias a la concentración de medios de actuación en manos de cierta élite que se definía a sí misma como racional y a que ésta afirmó su papel dirigente en contra del resto de fuerzas supuestamente irracionales. Una vez alcanzada, proporcionó a Occidente la supremacía durante siglos, aunque al precio de la escisión de la sociedad, de su polarización en todos los aspectos: empresarios autoproclamados racionales contra trabajadores considerados como rutinarios o perezosos; colonizadores portadores de la Ilustración contra embrutecidos salvajes que rechazaban las ventajas del progreso; adultos que saben contenerse contra niños que ceden a sus instintos; hombres racionales contra mujeres juzgadas irracionales, traduciéndose este último fenómeno en el dominio de lo público masculino sobre lo privado femenino. Ahora bien, desde hace ya mucho tiempo, y en la actualidad más todavía que antaño, se asiste a la superación de estas polarizaciones, de estas oposiciones establecidas entre dominadores y dominados. S

    Economía, influencia militar y medios de comunicación: mecanismos de poder en el realismo global

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    This paper pretend to highlight the influence of the triad: economy, military influence and the media in the Global realism, deducing that these factors influ as mechanisms in its global political use, which has been by the States in previous centuries till present times.Este trabajo pretende poner de relieve la influencia de la triada: la economía, la influencia militar y los medios de comunicación en el realismo Global, deduciendo que estos factores influyen como mecanismos de poder en las relaciones internacionales. Además, también queremos interpretar estos mecanismos en su uso político global, que se ha demostrado por los estados en los siglos anteriores hasta la actualidad

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