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¿Cómo denominar a las experiencias económicas solidarias basadas en el trabajo? Diálogo entre académicos latinoamericanos acerca de la polémica conceptual
Transcribimos a continuación un interesante diálogo surgido en una de las tantas listas de académicos que venimos trabajando en la docencia e investigación latinoamericana en torno a las economías alternativas.El objeto, en este caso, es el conceptual: ¿cómo debemos denominar al conjunto de experiencias y movimientos surgidos en los últimos años en cada uno de nuestros países, inspirados en valores solidarios y articulados en torno al trabajo asociativo?. Como se verá a continuación, hay casi tantos conceptos posibles como académicos dispuestos a teorizar en la materia.Transcribimos a continuación un interesante diálogo surgido en una de las tantas listas de académicos que venimos trabajando en la docencia e investigación latinoamericana en torno a las economías alternativas.El objeto, en este caso, es el conceptual: ¿cómo debemos denominar al conjunto de experiencias y movimientos surgidos en los últimos años en cada uno de nuestros países, inspirados en valores solidarios y articulados en torno al trabajo asociativo?. Como se verá a continuación, hay casi tantos conceptos posibles como académicos dispuestos a teorizar en la materia
Para ampliar el Canon de la producción
Como lo muestra la consolidación reciente de numerosos movimientos y organizaciones alrededor del mundo que luchan por una globalización contra-hegemónica, los varios siglos de predominio del capitalismo no han logrado disminuir la indignación y la resistencia efectiva contra los valores y prácticas que constituyen el corazón del capitalismo como sistema económico y forma civilizatoria. De hecho, la historia del capitalismo desde su surgimiento en lo que Wallerstein (1979) ha llamado el “largo siglo XVI” es también la historia de las luchas de resistencia y la crítica contra dichos valores y prácticas. Desde la lucha de los campesinos ingleses contra su incorporación forzada a las fábricas proto-capitalistas después de la apropiación privada de las tierras comunales en el siglo XVIII hasta las luchas contemporáneas de comunidades indígenas en la semiperiferia y la periferia contra la explotación de sus territorios ancestrales, pasando por los movimientos obreros de todo tipo, el capitalismo ha sido constantemente confrontado y desafiado. Dichos desafíos han ido acompañados de una rica tradición de pensamiento crítico –desde el pensamiento asociativo de Saint-Simon, Fourier y Owen en Europa en el siglo XIX hasta la reivindicación de un desarrollo alternativo o el rechazo mismo de la idea de desarrollo económico en la periferia y la semiperiferia en el siglo XX, pasando por la crítica marxista del capitalismo industrial- que ha impulsado el debate sobre formas de sociedad más justas que sean alternativas viables frente a las sociedades capitalistas (Macfarlane, 1998). Al imaginar y luchar por sociedades donde la explotación sea eliminada, o por lo menos reducida drásticamente, las prácticas y teorías críticas del capitalismo –sumadas a otras cuyo blanco son otras formas de dominación como el patriarcado y el racismo- han mantenido con vida la promesa moderna de emancipación social.Como lo muestra la consolidación reciente de numerosos movimientos y organizaciones alrededor del mundo que luchan por una globalización contra-hegemónica, los varios siglos de predominio del capitalismo no han logrado disminuir la indignación y la resistencia efectiva contra los valores y prácticas que constituyen el corazón del capitalismo como sistema económico y forma civilizatoria. De hecho, la historia del capitalismo desde su surgimiento en lo que Wallerstein (1979) ha llamado el “largo siglo XVI” es también la historia de las luchas de resistencia y la crítica contra dichos valores y prácticas. Desde la lucha de los campesinos ingleses contra su incorporación forzada a las fábricas proto-capitalistas después de la apropiación privada de las tierras comunales en el siglo XVIII hasta las luchas contemporáneas de comunidades indígenas en la semiperiferia y la periferia contra la explotación de sus territorios ancestrales, pasando por los movimientos obreros de todo tipo, el capitalismo ha sido constantemente confrontado y desafiado. Dichos desafíos han ido acompañados de una rica tradición de pensamiento crítico –desde el pensamiento asociativo de Saint-Simon, Fourier y Owen en Europa en el siglo XIX hasta la reivindicación de un desarrollo alternativo o el rechazo mismo de la idea de desarrollo económico en la periferia y la semiperiferia en el siglo XX, pasando por la crítica marxista del capitalismo industrial- que ha impulsado el debate sobre formas de sociedad más justas que sean alternativas viables frente a las sociedades capitalistas (Macfarlane, 1998). Al imaginar y luchar por sociedades donde la explotación sea eliminada, o por lo menos reducida drásticamente, las prácticas y teorías críticas del capitalismo –sumadas a otras cuyo blanco son otras formas de dominación como el patriarcado y el racismo- han mantenido con vida la promesa moderna de emancipación social. ComentariosComo lo muestra la consolidación reciente de numerosos movimientos y organizaciones alrededor del mundo que luchan por una globalización contra-hegemónica, los varios siglos de predominio del capitalismo no han logrado disminuir la indignación y la resistencia efectiva contra los valores y prácticas que constituyen el corazón del capitalismo como sistema económico y forma civilizatoria. De hecho, la historia del capitalismo desde su surgimiento en lo que Wallerstein (1979) ha llamado el “largo siglo XVI” es también la historia de las luchas de resistencia y la crítica contra dichos valores y prácticas. Desde la lucha de los campesinos ingleses contra su incorporación forzada a las fábricas proto-capitalistas después de la apropiación privada de las tierras comunales en el siglo XVIII hasta las luchas contemporáneas de comunidades indígenas en la semiperiferia y la periferia contra la explotación de sus territorios ancestrales, pasando por los movimientos obreros de todo tipo, el capitalismo ha sido constantemente confrontado y desafiado. Dichos desafíos han ido acompañados de una rica tradición de pensamiento crítico –desde el pensamiento asociativo de Saint-Simon, Fourier y Owen en Europa en el siglo XIX hasta la reivindicación de un desarrollo alternativo o el rechazo mismo de la idea de desarrollo económico en la periferia y la semiperiferia en el siglo XX, pasando por la crítica marxista del capitalismo industrial- que ha impulsado el debate sobre formas de sociedad más justas que sean alternativas viables frente a las sociedades capitalistas (Macfarlane, 1998). Al imaginar y luchar por sociedades donde la explotación sea eliminada, o por lo menos reducida drásticamente, las prácticas y teorías críticas del capitalismo –sumadas a otras cuyo blanco son otras formas de dominación como el patriarcado y el racismo- han mantenido con vida la promesa moderna de emancipación social. ComentariosComo lo muestra la consolidación reciente de numerosos movimientos y organizaciones alrededor del mundo que luchan por una globalización contra-hegemónica, los varios siglos de predominio del capitalismo no han logrado disminuir la indignación y la resistencia efectiva contra los valores y prácticas que constituyen el corazón del capitalismo como sistema económico y forma civilizatoria. De hecho, la historia del capitalismo desde su surgimiento en lo que Wallerstein (1979) ha llamado el “largo siglo XVI” es también la historia de las luchas de resistencia y la crítica contra dichos valores y prácticas. Desde la lucha de los campesinos ingleses contra su incorporación forzada a las fábricas proto-capitalistas después de la apropiación privada de las tierras comunales en el siglo XVIII hasta las luchas contemporáneas de comunidades indígenas en la semiperiferia y la periferia contra la explotación de sus territorios ancestrales, pasando por los movimientos obreros de todo tipo, el capitalismo ha sido constantemente confrontado y desafiado. Dichos desafíos han ido acompañados de una rica tradición de pensamiento crítico –desde el pensamiento asociativo de Saint-Simon, Fourier y Owen en Europa en el siglo XIX hasta la reivindicación de un desarrollo alternativo o el rechazo mismo de la idea de desarrollo económico en la periferia y la semiperiferia en el siglo XX, pasando por la crítica marxista del capitalismo industrial- que ha impulsado el debate sobre formas de sociedad más justas que sean alternativas viables frente a las sociedades capitalistas (Macfarlane, 1998). Al imaginar y luchar por sociedades donde la explotación sea eliminada, o por lo menos reducida drásticamente, las prácticas y teorías críticas del capitalismo –sumadas a otras cuyo blanco son otras formas de dominación como el patriarcado y el racismo- han mantenido con vida la promesa moderna de emancipación social
“Solidaridad” y capitalismo colonial/moderno
En el nuevo período histórico del patrón de poder colonial/moderno y en especial respecto de sus movimientos de re-concentración creciente del control del poder, los términos “economía solidaria” parecieran convocar imágenes extrañas, en realidad hostiles, al imaginario social dominante, una suerte de intrusión altruista en las relaciones del hiperfetichizado actual mercado capitalista. Desde esa perspectiva, parecería tratarse de algo análogo al reclamo de los sectores social-liberales supérstites en América Latina, de “re-fundar” la “política” por medio de una nueva asociación con la “ética”. Ambas, pues, parecerían provenir de una misma o análoga perspectiva bien/intencionada, pero desprendida de la materialidad de los procesos históricos en curso. Hay, sin embargo, entre ambos referentes, una insanable diferencia
Introdución a un casi-manifiesto con vistas al auto-reconocimiento de una economía política institucional (EPI)
El texto que sigue tiene un estatuto un poco particular. Propiamente hablando, no es el manifiesto de una escuela de pensamiento en ciencia económica, y aún menos de una determinada escuela económica; tampoco es una proclamación de buenos sentimientos éticos, ideológicos o políticos, ni una llamada a la creación de una enésima organización de economistas insatisfechos por el estado de la ciencia económica dominante. Es un escrito modesto pero que tiene una ambición no despreciable: mostrar cómo numerosos economistas que no se reconocen en lo que se suele denominar el modelo estándar en economía – que en adelante rige la enseñanza de la economía en casi todo el mundo – comparten de hecho un conjunto de teorías y tesis más allá de la diversidad de sus trayectorias, escuelas de pensamiento, culturas o localización geográfica. Ahora bien, una vez enunciadas, esas tesis hacen evidente cuán pobre y anticuado en el plano científicoi es este paradigma estándar. Este casi-manifiesto se propone tornar visible y conciente el consenso mínimo latente en todos los economistas que se sienten minoritarios, dominados y aislados en su universidad, su laboratorio o su institución (Banco Mundial, FMI u OCDE por ejemplo). En consecuencia, su desafío es demostrar cuán deseable y posible es un cambio importante en la enseñanza de la ciencia económica y en la definición de enunciados legítimos en el seno de la disciplina. En efecto, la fuerza, en apariencia irresistible, del paradigma estándar no reside tanto en su propia potencia sino en las divisiones de sus críticos, los cuales tienen dificultades para reconocer cuánto tienen en común y que va mucho más allá del paradigma estándar.El texto que sigue tiene un estatuto un poco particular. Propiamente hablando, no es el manifiesto de una escuela de pensamiento en ciencia económica, y aún menos de una determinada escuela económica; tampoco es una proclamación de buenos sentimientos éticos, ideológicos o políticos, ni una llamada a la creación de una enésima organización de economistas insatisfechos por el estado de la ciencia económica dominante. Es un escrito modesto pero que tiene una ambición no despreciable: mostrar cómo numerosos economistas que no se reconocen en lo que se suele denominar el modelo estándar en economía – que en adelante rige la enseñanza de la economía en casi todo el mundo – comparten de hecho un conjunto de teorías y tesis más allá de la diversidad de sus trayectorias, escuelas de pensamiento, culturas o localización geográfica. Ahora bien, una vez enunciadas, esas tesis hacen evidente cuán pobre y anticuado en el plano científicoi es este paradigma estándar. Este casi-manifiesto se propone tornar visible y conciente el consenso mínimo latente en todos los economistas que se sienten minoritarios, dominados y aislados en su universidad, su laboratorio o su institución (Banco Mundial, FMI u OCDE por ejemplo). En consecuencia, su desafío es demostrar cuán deseable y posible es un cambio importante en la enseñanza de la ciencia económica y en la definición de enunciados legítimos en el seno de la disciplina. En efecto, la fuerza, en apariencia irresistible, del paradigma estándar no reside tanto en su propia potencia sino en las divisiones de sus críticos, los cuales tienen dificultades para reconocer cuánto tienen en común y que va mucho más allá del paradigma estándar
Lições do debate entre os defensores da estatização sob controle operário e da autogestão
Quando uma fábrica é abandonada, fechada ou está sub-utilizada, o que se deve fazer: Estatizar? Estatizar sob controle operário? Entregá-la aos trabalhadores para que eles organizem uma cooperativa? O artigo pretende levantar os argumentos dos defensores de cada alternativa. Alguns setores do movimento de fábricas recuperadas latino-americano propõem a estatização, enquanto que outros “preferem” a autogestão. Entre os primeiros, alguns defendem a estatização sob controle operário de todas as fábricas enquanto que outros a limitação da estatização aos setores estratégicos da economia. Entre os segundos - os defensores da autogestão – há os que propugnam o controle das empresas pelos trabalhadores competindo no “mercado”. E outros que postulam ataques duplos (MÉSZÁROS, 2002), isto é, a necessidade de combinar mudanças na divisão do trabalho no âmbito as fábricas com o planejamento socialista da produção
Kitsh y ambigüedad del partenariado Norte/Sur de comercio justo. El caso de artesanos del mundo en Francia
La noción de partenariado norte/sur constituye el núcleo de los discursos sobre el comercio justo. No obstante, permanece borrosa para algunos protagonistas, quienes encuentran dificultades para definir un sentido preciso y una operacionalización concreta. La idea de partenariado más global entre militantes y productores enfrenta numerosos obstáculos entre los cuales el principal es la distancia geográfica y cultural, que a menudo produce un conocimiento parcial e indirecto del socio. Este artículo propone un análisis discursivo de las consecuencias de este problema y trata sobre las representaciones de la situación de los productores en una organización de comercio justo en Francia. El análisis de contenido de las representaciones se realiza a partir del concepto kitsch tomado de la obra de Kundera