Universidad Acción Pro-Educación y Cultura
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Despoblación y miseria en Santo Domingo en el siglo XVII
El siglo XVII se puede definir de diversas maneras: el siglo del hambre, de las emigraciones, de las grandes pestilencias, de la despoblación, de la muerte, de la escasez y del retroceso histórico. Empero, se puede advertir en todos estos calificativos el asomo, a manera de fantasma, del terrible fenómeno de la miseria. En efecto, el siglo XVII de nuestra historia insular resulta el más fiel retrato de la decadencia de un pueblo, Fue un tiempo en el cual la mayor parte de la población vio reducida su capacidad consumidora en los campos educativo, del vestido, de la alimentación, del uso de la moneda, de la medicina, etc. Para evidenciar los fenómenos aludidos, el autor analiza en este artículo tres aspectos de aquella incipiente sociedad dominicana: el presupuesto, la Iglesia y las dislocaciones demográficas
La nueva identidad a través de la implantación de los modelos urbanos europeos en La Española
La conquista y colonización de América fue un proceso de aculturación forzada por el que los nativos americanos y africanos tuvieron que asumir, y en muchísimos casos sufrir, los patrones y valores culturales europeos. Pero no solo ellos vieron sus vidas e identidades transformarse: Los españoles y demás europeos que se integraron al proceso también percibieron cómo su existencia adquiría una nueva fisonomía y unas nuevas necesidades producto del nuevo ambiente en el que se encontraban y del contacto directo con las culturas sometidas. Para ilustrar esto último, basta con poner el ejemplo del modelo de ciudad que se implantó en el Nuevo Mundo y cuya versión primera se concretó en la ciudad de Santo Domingo construida por Nicolás de Ovando. En esta ciudad, el patrón uniforme, regular y simétrico (de tablero de ajedrez o de damero) en el que se ordenan las edificaciones y las calles, que son anchas y que permiten una fácil movilidad de tropas, caballos y máquinas de guerra, respondería de modo básico al trazado de los antiguos campamentos romanos que se habían situado en España, esquema que no era para nada común en las villas de Castilla o de los restantes reinos de España. Más importante aún, en la urbe del continente americano que emergió con la conquista, habría habido una cierta influencia de las ideas filosóficas y teológicas sobre la "ciudad ideal" que pensadores de la talla de Aristóteles o San Agustín habían trabajado. Esto confirmaría que los conquistadores no solo trajeron y aplicaron la espada y lo peor de sus prejuicios, sino también sus sueños e ideales, sus esperanzas mejores. Si la sociedad que ha surgido en América ha sido en cierto sentido completamente inédita, se ha debido a que desde el momento mismo del inicio de la confrontación de las culturas implicadas, nuevas han sido las identidades de sus individuos
El adolescente ante la consulta psiquiátrica. Algunos testimonios
César Mella Mejías (biografía): Psiquiatra y escritor dominicano. Nació en San Pedro de Macorís, República Dominicana, en el año 1950. Estudió medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), y en La Habana, Cuba, se especializó en psiquiatría. Como profesor ha impartido las asignaturas de Epidemiología, Medicina preventiva, Psicología médica, Psiquiatría, Clínica psiquiátrica y Psiquiatría y bioética en la UASD y en la Universidad Iberoamericana. Como parte del cuerpo académico de la UASD, ha sido, además de profesor, coordinador ejecutivo de la Oficina de Educación y Planificación de la Facultad de Ciencias de la Salud, director de la Escuela de Medicina y, por dos períodos consecutivos, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud. También fue presidente del Colegio Médico Dominicano y de la Sociedad Dominicana de Psiquiatría, y es el actual director del Instituto Dominicano del Seguro Social. Entre sus obras están "Introducción a la bioestadística", "Notas de psiquiatría popular", "Salud mental del dominicano", "Religiosidad popular y psiquiatría", "De salud y otras cosas", "Marco conceptual y tipificación de la corrupción" y "De psiquiatría y otras cosas".................//..................Julio Ravelo Astacio (biografía): Psiquiatra dominicano. En la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) ha detentado la cátedra de Psiquiatría, ha sido decano de la Facultad de Ciencias de la Salud y ha sido rector, cargo que desempeñó desde 1990 hasta 1993. Es fundador de la Revista Ciencias de la Salud, editada por la UASD.Este es un artículo testimonial de dos psiquiatras dominicanos que reflexionan sobre la adecuada aproximación terapéutica a los adolescentes. Como se sabe, la adolescencia es un período crítico en la evolución de la personalidad, pues suele determinar hasta cierto punto las características posteriores de la existencia psicosocial del individuo. La conciencia de que es una etapa de cambios y de fluctuaciones emocionales en la que el joven recela y desafía a la autoridad mientras se busca a sí mismo hace que se subestimen y que se etiqueten como algo "de la edad" posibles desviaciones patológica, las cuales deben ser tratadas de manera psiquiátrica en ese justo momento si se ha de evitar daños irreparables en su desarrollo personal. Para el éxito de la consulta psiquiátrica de un adolescente, los autores recomiendan ante todo que se logre una rápida empatía con el paciente, de suerte que este, a pesar de sus aprehensiones, se abra y confíe en el psiquiatra, quien deberá a su vez mantener una conducta terapéutica objetiva y flexible, adaptada a las condiciones sinuosas que presenta la referida etapa etaria. Para ello resulta vital no confrontar al joven en las fases iniciales de la consulta, darle prioridad frente a la familia y la escuela como fuentes de información y entender su sensibilidad y la necesidad natural de reforzamiento de su yo
Psicoterapia, atribución y brujería en la República Dominicana
Enmanuel Silvestre (biografía). Psicólogo de nacionalidad dominicana. Obtuvo su licenciatura en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU). Luego realizó su doctorado en Psicología en la Univesidad Católica de Lovaina, en Bélgica. Posee una amplia experiencia docente que ha desarrollado en universidades dominicanas como el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), la Universidad Católica de Santo Domingo (UCSD), la Universidad Nacional Pedro Heníquez Ureña (UNPHU), la Universidad Tecnológica de Santiago y la Universidad APEC. Como profesor o conferencista invitado ha estado en la Universidad del Estado de Ohio, en la Universidad de Tufts, en la Universidad de Florida, en el Centro de Estudios Latinoamericanos y Caribeños de la Universidad de Connecticut y en el Centro de Investigación Psicológica de la Universidad de Los Andes (Mérida, Venezuela). Los temas de interés de sus investigación actuales son responsabilidad social corporativa, clima organizacional, uso de redes sociales por los jóvenes, normalización de tests neuropsicológicos y de competencias en República Dominicana, síndrome del estrés postraumático en los estudiantes haitianos, remesas y desarrollo e investigación de mercado. Algunos de sus numerosos artículos publicados son: "Factors for Post-Traumatic Stress Disorder in Haitian Students" (en coautoría con Gretel Silvestre), "La consistencia cognoscitiva como variable motivacional en psicología social", "Construcción y validación de la Escala de Clima Organizacional Universitario COINTEC", "Índices verbales de tensión psicológica como medida de la disonancia cognoscitiva", "Blind randomized controlled study of the efficacy of cognitive training in Parkinson's disease" (en coautoría con Anna Prats París), "Evaluación de un programa integral de prevención del alcoholismo y la neurosis", "Violencia y explotación sexual contra niños y niñas en República Dominicana" y "Contribuciones de la psicología social a la educación". En el presente es profesor-investigador en INTEC.El autor estima que ciertas categorías psicológicas occidentales deben ser revisadas, medidas y evaluadas de una manera más adecuada al contexto de la cultura nacional, si se quiere aplicarlas sin prejuicios que perjudiquen su utilidad o que desvirtúen la realidad humana que estudian. Es el caso de conceptos como los de externalidad e internalidad, con los que la ciencia psicológica divide a las personas en débiles o fuertes, según atribuyan lo que sucede en su ámbito vital a causas externas o bien a sí mismas y a su propia capacidad de control. Si en los países desarrollados los individuos externos están fuertemente asociados a las clases pobres y con escasa educación, en la cultura dominicana no solo hay sujetos de este tipo extendidos en todas las clases sociales, sino que de hecho hay muchos que puntúan alto tanto en los tests de externalidad como en los de internalidad. Esto se debería, a juicio del autor, a la alta creencia en la suerte de casi todo el pueblo dominicano (lo que sería herencia de creencias mágico-religiosas ancestrales que derivan del catolicismo español y de la cultura africana), pero también a que la atribución de los fenómenos de la vida no solo se basaría en la percepción de una relación de causa y efecto entre un agente (persona física, moral o divina) y un suceso: estaría además la percepción de que un agente puede no ser el causante directo, sino el intermediario facilitador entre la causa y el acontecimiento. Arguye el autor que esto se ve claramente en los casos de muchas personas que acuden a brujos o consultores mágicos en el entendido de que el brujo, más que curador, es quien puede ayudar a liberar fuerzas curativas que detentaría el propio cliente enfermo. Por esas y otras razones, en el país habría una similitud estructural entre la labor del psicoterapeuta y el brujo, pues ambos contribuirían, empleando herramientas distintas, a una mayor integración del proceso de individuación de sus pacientes-clientes. Como se ve, el postulado fundamental de este trabajo es que la ciencia psicológica no debe ser aislada de la cultura en que están inmersos los sujetos y sus creencias
La sociedad dominicana contemporánea: nuevos rasgos estructurales
Frank Moya Pons (biografía): Frank Moya Pons nació en 1944. Es uno de los más importantes historiadores de República Dominicana. Obtuvo una licenciatura en filosofía por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en 1966. Sus estudios de posgrado los realizó en la Universidad de Georgetown y en el Woodrow Wilson International Center for Scholars. Su doctorado es de la Universidad de Columbia. Ha sido profesor tanto en universidades nacionales como extranjeras. Fue presidente de la Academia Dominicana de la Historia. Para el 2010 había publicado unas 24 obras. Entre ellas cabe destacar: La Española en el siglo XVI (1971); La dominación haitiana, 1822-1844 (1972); La vida escandalosa en Santo Domingo en los siglos XVII y XVIII (1973); Historia colonial de Santo Domingo en los siglos XVII y XVIII (1974); Manual de historia dominicana (1977); Slavery and Free Labor in the Spanish Speaking Caribbean (junto a Manuel Moreno Fraginals y Stanley Engerman, 1985); Después de Colón. Trabajo, sociedad y política en la economía del oro, 1493-1520 (1987); History of the Caribbean (2007); La otra historia dominicana (2008).Este opúsculo contiene la conferencia que dictara el eminente historiador Frank Moya Pons en el Tercer Encuentro Anual de Egresados de la Universidad APEC, actividad realizada el 13 de diciembre de 1984. Como su título indica, la conferencia versó sobre las nuevas características estructurales de la sociedad dominicana que iniciaba la década de los 80. Según su autor, la sociedad nacional de la época se caracterizaba por estar viviendo un acelerado proceso de modernización en el que entraban en juego varios factores: la explosión demográfica, la evidente urbanización, el consecuente aumento de la marginalidad urbana, la imperfecta pero creciente industrialización, la democratización política mezclada con fuertes dosis de populismo, la emigración de una parte relativamente importante de los dominicanos y el juego de las tendencias paralelas de "latinoamericanización" (por la que el país se fue pareciendo cada vez más a las naciones latinoamericanas más desarrolladas) y norteamericanización (por la que el que el país se veía cada vez más gravitando alrededor del polo sociocultural y económico de los Estados Unidos). Para el autor, la mejor opción que entonces tenía República Dominicana consistía en la intensificación de dicho proceso de modernización a través de una más profunda norteamericanización de la vida dominicana
Palabras del señor Manuel A. García Arévalo en la graduación correspondiente al vigésimo aniversario de UNAPEC
Manuel A. García Arévalo (biografía): Manuel A. García Arévalo nació en Santo Domingo. Es empresario, historiador y escritor. Realizó estudios de administración de empresas en el entonces Instituto de Estudios Superiores (hoy UNAPEC), y estudios de idiomas en la Universidad de Michigan (Estados Unidos). También hizo una licenciatura en historia en la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD). Ha sido miembro del Consejo Directivo del Banco de Reservas y de la Junta Monetaria del Banco Central de la República Dominicana. Se desempeñó como ministro de Industria y Comercio y creó la Fundación García Arévalo Inc., que patrocina la Sala de Arte Prehispánico, institución que ha publicado alrededor de unas 60 obras sobre el tema. Algunos de sus libros son: La frontera tipológica entre los objetos líticos de la cultura taína (2005), Los taínos en los apuntes de Cristóbal Colón (2003), El ayuno del behique y el simbolismo ritual del esqueleto (2001), El arte taíno y la identidad nacional dominicana (1999), El carnaval en Santo Domingo (1989), Indigenismo, arqueología e identidad nacional (1988), Cimarrón (1979).En la graduación correspondiente al vigésimo aniversario de UNAPEC, el orador invitado fue el profesor Manuel A. García Arévalo, uno de los egresados de la primera promoción de graduandos de la universidad. Su discurso versó sobre tres temas que hilvanó reciamente. El primero trató sobre la manera en que el indigenismo del siglo XIX resultó ser la forma simbólica y salvífica que la dominicanidad usó para evitar identificase con los que habían sido sus dominadores: los "blancos españoles" o los "negros haitianos". Aun cuando de los aborígenes quedara muy poco en la sangre de los dominicanos, el recurrir al indio como imagen de lo dominicano sirvió como elemento idealizador de una nación naciente que se quería representar a sí misma como integracionista, como la encarnación de un "crisol racial y cultural". Pero si en su momento esa fórmula permitió atenuar los posibles enfrentamientos raciales derivables de un pasado colonial esclavista, en los años 80 del pasado siglo XX los problemas no se resolvían con soluciones simbólicas de carácter étnico-cultural, sino con soluciones materiales de orden económico-social, porque lo que dividía entonces a la nación dominicana era la mala distribución de la riqueza, la inflación, la devaluación de la moneda, el impresionante endeudamiento nacional, las insuficiencias de la producción agrícola, la ingente migración del campo a las ciudades y la arrabalización de estas con sus extensos cordones de miseria. El orador entonces veía que solo con un trabajo serio y continuado, sustentado en una potente labor educativa y de investigación, se podían resolver los conflictos que enfrentaba el pueblo dominicano de aquellos años. Y, de hecho, como ejemplo de las enriquecedoras posibilidades de crecimiento educativo y cultural -base de cualquier posible crecimiento material-, pasó finalmente a ponderar la hermosa realidad de la Universidad APEC a sus veinte años de creada y sus aportes al desarrollo nacional
Cien años de miseria en Santo Domingo: 1600-1700
Frank Peña Pérez (biografía): Frank Peña Pérez nació en 1948. Estudió en la Universidad Católica Madre y Maestra (hoy PUCMM). Se ha dedicado a la enseñanza de la historia dominicana en varias universidades, entre ellas la Universidad APEC. Su primer trabajo de investigación, Antonio Osorio, monopolio, contrabando y despoblación, fue premiado en 1978. En la revista académica Investigación y Ciencia publicó el artículo "Despoblación y miseria en Santo Domingo en el siglo XVII".Para el historiador dominicano Frank Peña Pérez, el siglo XVII se habría caracterizado por ser la época de la mayor miseria en la azarosa y difícil historia del pueblo dominicano. En la sustentación de esta tesis, el autor describe cómo en dicha centuria las actividades económicas llegaron a su punto más bajo: prácticamente desaparecieron la producción azucarera y el hato ganadero, y si en su primera parte las labores agrícolas de las pequeñas estancias conuqueras se limitaron al jengibre y el caco, en los últimos veinte años los habitantes del lado este de la isla se conformaron con vivir de las monterías, de la recolección de frutos silvestres y del casabe. Comparable con una especie de castigo divino por los males que entrañó, el siglo XVII habría de repercutir decisivamente en la conformación de una sociedad que por mucho tiempo se caracterizaría por el "asilvestramiento" y el conformismo, por la marginalidad y la desesperanza
Boletín UNAPEC por un mundo mejor, Año III, Vol. 2, Marzo-Abril 1984
Los meses de marzo y abril de 1984 tuvieron su correspondiente cuota de actividades extracurriculares destinadas tanto a profesores y profesionales como a los propios estudiantes, las que fueron reportadas en este boletín. Dentro de las primeras estuvo un seminario para poner al día a los profesores de educación comercial (correspondiente a la antigua Escuela de Secretariado, que entonces formaba parte de UNAPEC), así como un encuentro de orientadores vocacionales. Entre las actividades dirigidas a los estudiantes se llevó a cabo un importante seminario (organizado por la Escuela de Artes) en el que se desarrollaron los principios básicos de las técnicas publicitarias y los elementos indispensables para llevar a cabo una campaña promocional efectiva. Un debate estudiantil, una conferencia sobre la relación entre recursos naturales y desarrollo económico y una mesa redonda en donde se planteó la importancia y el papel del marketing en épocas inflacionarias son otras de las actividades que también fueron referidas en esta publicación
Boletín UNAPEC por un mundo mejor, Año III, Vol. 3, Mayo-Junio 1984
Honrar honra. De ahí que la universidad se haya elevado y engrandecido al haber hecho un sentido reconocimiento al eminente humanista, filósofo y epistemólogo argentino Mario Bunge, una de la figuras más señeras de la filosofía en Latinoamérica. En el momento en que se hizo el homenaje, el Dr. Bunge tenía ya una bibliografía activa de más de 28 libros y 300 artículos. Su discurso de agradecimiento resaltó la importancia de una educación generalista de base como forma de propiciar tanto la flexibilidad necesaria para un prudente repertorio de posibles estudios especializados como el que estos se caractericen por no impedir un amplio ángulo de mira de la realidad. Asimismo, este boletín refiere la celebración del curso "La Realidad Cultural Dominicana", actividad propia de la extensión cultural que destacó sobre todo por la calidad y peso de las connotadas figuras intelectuales que en ella participaron como expositores