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    Esta semana;La Cooperación Regional Francesa en América del Sur emitió la 17° edición de la revistaFrance AMSUD del mes de noviembre. Véalo aquí.Compartimos la Carta Mensual INTAL n°218 correspondiente al mes de octubre del Banco Interamericano de Desarrollo. Véalo aquí.REDIAL publicó su boletín Puentes n°143. Véalo aquí.Compartimos el Informe Nacional de Coyuntura de la Fundación Milenio. Véalo aquí

    LA MANIPULACIÓN DEL ÍNDICE DE INFLACIÓN EN ARGENTINA - Parte I

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    Argentina ha estado gobernada desde 2003 por una particular coalición política denominada kirchnerismo. El primer mandato fue encabezado por Néstor Kirchner entre el 25 de mayo de 2003 y el 10 de diciembre de 2007. Por primera vez en la historia moderna de las democracias occidentales, Kichner pasó el bastón de mando a su esposa, Cristina Fernández de Kichner. Cristina Fernández fue reelecta en 2011 y dejará el poder en diciembre de 2015. La temprana muerte de Néstor Kirchner en octubre de 2010 imposibilitó la aspiración de sucederse en el poder salteándose la cláusula constitucional que prohíbe la reelección indefinida.El ciclo político kirchnerista se ha caracterizado por la sucesión de acontecimientos extraordinarios. Desde su propio origen, este proceso político enfrentó una coyuntura crítica. Desde ese origen excepcional se puede entender el amplio apoyo popular posterior. El kirchnerismo fue capaz de consolidar su poder a partir del uso y abuso de las situaciones excepcionales. Así, llevó a cabo una excepcional reestructuración de la deuda en default, realizó un (excepcional) pago de todo lo adeudado al FMI en diciembre de 2005, incrementó en forma notable la participación del gasto público en la economía y alcanzó tasas de crecimiento muy altas en el período 2003-2011 (con la sola salvedad de 2009).Lo excepcional en el kirchnerismo se encuentra íntimamente relacionado a la sistemática vocación de violentar las reglas de juego. Siguiendo esa premisa es que nos planteamos analizar la incapacidad de las 3 administraciones Kirchner para lidiar con la creciente tasa de inflación. ¿Qué es la inflación? Por cierto, el aumento sostenido de los precios pero, más aún, es una manera no brutal de violar los derechos de propiedad.Es decir, cuando el problema de la inflación dejó de tener potenciales soluciones excepcionales, la primera administración Kirchner (2003-2007) fue incapaz de pensar y articular soluciones previsibles y razonables. En cambio, tomó la inédita decisión de comenzar a manipular el índice de precios al consumidor (en adelante, IPC). Así, encontró una manera excepcional (e ilegal) de lidiar con un problema no excepcional.Un poco de historiaLa economía argentina colapsó en diciembre de 2001 con la salida de la Caja de Conversión o Convertibilidad. La economía se encontraba en recesión desde mediados de 1998 por lo que la fuerte devaluación post convertibilidad hizo que la tasa de inflación se estabilizara ya en el año 2003.Como mencionamos, el kirchnerismo aprovechó al máximo la combinación de un escenario político y económico excepcional pero no pudo adaptarse a la resolución eficiente y razonable de un problema normal. Este problema normal consistía en una tasa de inflación creciente debido a un tipo de cambio artificialmente competitivo en un contexto de creciente gasto público y donde un ineficiente proceso de sustitución de importaciones repercutía en una baja productividad. Es decir, la inflación se convertía en el problema clásico de una economía con un tipo de cambio competitivo que, a su vez, enfrentaba la ausencia de crédito e inversión.Ante este cuadro clásico de un problema clásico, el kirchnerismo no quiso o no supo articular una respuesta clásica. Sin embargo, el grado de excepcionalidad que le incorporó a su respuesta supuso el comienzo de una sucesión de violaciones a los derechos de propiedad que tienen y seguramente tendrán consecuencias serias.Por su parte, la manipulación del índice de inflación tuvo como consecuencia el incumplimiento del pago del bono atado a dicho índice. Por cierto, la manipulación del IPC ha contribuido a manipular la variación del PIB. Esto se debe a que ante una cantidad de bienes dada, la sub-representación de sus respectivos precios supone una sobre-representación de la cantidad de bienes existentes en una economía. Argentina había emitido bonos para la reestructuración de su deuda que se encontraban atados a la evolución del PIB y ello ha tenido la consecuencia de pagar dos mil millones de dólares adicionales. El bono atado al crecimiento del PIB suponía un aliciente para el potencial acreedor que apostara por el buen desempeño de la economía argentina. Es decir, era una manera de asociarlo en la bonanza para generar un “afecto societatis”. Como mencionamos, ello derivó en una situación totalmente distinta: el gobierno argentino no sólo pagó dos mil millones de dólares adicionales sino que lo hizo cuando no correspondía (profundizaremos sobre esta cuestión en la segunda parte de este trabajo).El IPC comenzó a manipularse en enero de 2007. La variación entre el indicador formal y el indicador real fue obviamente divergiendo crecientemente. En marzo de 2014, el ministro de Economía Axel Kicillof introdujo un nuevo índice, incorporando en la canasta la evolución de bienes y servicios de todo el país en lugar del IPC clásico, que contenía una canasta de bienes y servicios del área metropolitana (que está constituido por el conglomerado urbano de la ciudad de Buenos Aires y el gran Buenos Aires). Después de 5 meses de vigencia del nuevo índice, ya es posible comenzar a dudar de su rigurosidad.¿Cuál es la relación entre la manipulación del IPC y el nuevo problema que enfrenta Argentina a partir del fallo de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos confirmando la sentencia anterior del Juez de Distrito del Estado de Nueva York Thomas Griesa? La relación es directa: según el juez Griesa, Argentina no ha tenido buena fe y ha intentando dilatar todo lo posible la normalización de la parte impaga de la deuda, a cuyos tenedores se los denomina popularmente como Fondos Buitres.Argentina no ha normalizado su frente externo en parte porque no ha querido, y eso refleja mala fe y en parte porque no ha podido, y esto refleja la imposibilidad de salir al mercado voluntario de deuda para un país que es percibido no sólo como mal pagador sino como un actor que no tiene interés en modificar sus conductas pasadas.Como último punto de esta primera parte, es necesario marcar que la manipulación del IPC ha sido otra forma menos violenta pero igualmente nociva de violación de los derechos de propiedad por parte del Estado argentino. Sin embargo, es sorprendente la subestimación que el gobierno y la clase dirigente argentina hicieron de esa situación. La violación sistemática de los derechos de propiedad por parte de un gobierno y la indiferencia al respecto que refleja la sociedad contribuyen a generar una incertidumbre que en el corto plazo redundará en el nivel de la tasa de interés y en el mediano redundará en la imposibilidad de acceder al mercado de crédito internacional. En ese sentido, Argentina tiene vedado incluso el acceso al financiamiento a través del FMI. Cristina Edbrooke es Licenciada en Relaciones Internacionales (Universidad Torcuato Di Tella, Argentina), donde ha sido Profesora Adjunta de Historia Económica

    Varios

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    Llamados internacionalesSe encuentra abierto el llamado al programa de intercambio "SUSI 2015 for Scholars and Secondary School Educators" a desarrollarse en Estados Unidos en junio/julio 2015.Se ofrecen 7 institutos para profesores universitarios y de secundaria en temas diversos. Los mismos serán ofrecidos en inglés.La fecha límite para enviar postulaciones es el 08 de diciembre de 2014.Vea mayor información y el formulario aquí Se encuentra abierta la convocatoria a Becas de Excelencia del Gobierno de Suiza.Para Uruguay se ofrecen becas para realización de PhD, Postdoctorado y estancias de un año de investigación para Masters o formación equivalente.La fecha límite de postulación es el 30 de noviembre 2014.Vea mayor información aquí (elegir "Uruguay" en el menú desplegable "country of origin") The McGill Institute for the Study of Canada (MISC) is currently accepting applications for the Eakin Visiting Fellowship in Canadian Studies at McGill University for the Fall 2014 and Winter 2015 terms. The Fellowship is awarded to scholars of all rank and discipline whose research focus on some aspect of Canada.Vea las bases aqu

    La década de los alimentos: crecimiento de los países exportadores y preocupación por la seguridad alimentaria

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    A continuación presentamos algunas reflexiones sobre los cambios ocurridos en los últimos años en relación al mercado de los alimentos. Los cambios en las tendencias de la demanda, en los precios relativos, en la gobernanza de los diferentes mercados. También en las diferentes reacciones en materia de política comercial que han aparecido en los escenarios internacionales, al influjo de las diferentes visiones relativas que se tiene sobre el tema desde los países exportadores netos o desde aquellos otros, importadores netos de alimentos. Incidencia en las balanzas comerciales y financieras, y cómo según desde el lugar en que se mire, esta década y lo acontecido durante ella con el precio de las commodities agrícolas pueden transformarse en oportunidades o amenazas.Ya en el 2012 escribimos para “Letras” sobre el tema, pero hoy dos años después hay nuevas señales que permiten actualizar aquellas reflexiones.Comenzaremos refiriéndonos al Uruguay, para culminar en una preocupación más general aún y en especial en una preocupación regional presente hoy en América Latina y el Caribe.La inserción internacional histórica del Uruguay en el comercio internacional ha sido siempre de base agropecuaria y merced a una alta intensidad en el uso de sus recursos naturales, antes que otros factores. Desde la corambre y saladeros durante la colonización española hasta la fecha, son los productos agropecuarios la base de nuestra inserción comercial internacional en materia de comercio de productos.Capítulo aparte tienen los servicios, turismo, finanzas. Últimamente también la atracción de inversión extranjera directa, orientada en la forestación, la agricultura, y las plantas procesadoras de celulosa. Hoy día también las expectativas de otros grandes proyectos, como los de mega minería para la explotación de hierro, puerto de aguas profundas de Rocha y planta regasificadora de Puntas de Sayago. Proyectos que en caso de conectarse asegurarían para Uruguay un flujo de inversión extremadamente importante, que mantendría y seguramente aumentaría el nivel y calidad de desempeño de la economía uruguaya en los próximos - por lo menos - cinco años. También esta realidad reenfoca, de alguna forma, la clásica orientación comercial exportadora del Uruguay, es decir productos agropecuarios, con relativamente baja agregación de valor.Estos comentarios introductorios tienen sentido en relación a la especial situación de las commodities agrícolas y en especial de los alimentos a partir de los años 2003/2004. Una década casi sin precedentes que generó “una vuelta de campaña" de la tradicional posición (histórica) de la economía uruguaya en relación a los términos de intercambios, “década soñada” para los productores de alimentos y materias primas agropecuarias. Gozamos desde hace 10 años de una "bonanza" económica apoyada en el crecimiento agrícola, ganadero y forestal y en el aumento del precio de estos productos. Si bien es cierto que este crecimiento sostenido padeció de un persistente fenómeno de “volatilidad’ en los precios, lo cual de alguna manera podía confundir a los inversores y productores sobre cómo expandir o consolidar el negocio. Finalmente esto no ocurrió. Las equivocadas políticas agrícolas y ganaderas de la República Argentina, no solamente ampliaron la inversión en agricultura sino que trajeron la mentalidad emprendedora al campo uruguayo, que en 10 años le cambió la “cara” al mismo e incluso su estructura empresarial. Contrariamente a los temores planteados en varias oportunidades, por ejemplo sobre la “ganadería acorralada”, ésta no solo no perdió posiciones sino que por el contrario se tecnificó, aumentó su oferta y la mejoró en calidad y eficiencia, y en muchos casos se asoció a la agricultura. Esta realidad está basada en tres factores (i) las reformas estructurales generadas en la década de los 90 en relación al funcionamiento de los mercados domésticos; (ii) las tecnologías disponibles asociadas con las técnicas agrícolas y (iii) lo más importante, los precios históricos de la carne bovina en los mercados que continúa hasta el presente.No obstante, en los primeros días de julio de 2014 se disparó la alarma ya que hace ya algunas semanas que los alimentos muestran una tendencia a la baja, que hace preguntarse a los analistas si estamos frente a una nueva expresión de la volatilidad en los precios o por el contrario frente a un cambio en la tendencia, que se podría sostener en el tiempo.A pesar de estar todavía en niveles de precios altos (en términos históricos), la soja y el trigo bajaron 22 y 25% respectivamente en los últimos dos meses y medio. Hoy tenemos a la soja en USD 440/ton, el precio más bajo desde 2012 y el trigo a precios equivalentes al 2010. Razones para explicar esta realidad: (i) buenas expectativas en las cosechas agrícolas del hemisferio norte; (ii) anuncios del USDA de recuperación y recomposición de los stocks; (iii) se recupera la producción de Oceanía después de una sequía histórica. Otros cereales como el arroz también, baja de USD 660 a USD 580 la tonelada en un año. El precio que emerge de los remates en NZ para la leche en polvo, recuerda el regreso a precios menos remunerativos, poco frecuentes en los últimos tiempos. Solo la carne bovina se mantiene a precios firmes de USD 4800 y más la tonelada peso carcasa.Otros factores no vinculados a los propios mercados agropecuarios y que pueden incidir, como ya lo han hecho en el pasado, en este cambio de tendencia en los precios son la recuperación del dólar y un leve crecimiento de las tasas de interés, más los anuncios que las mismas crecerían tendencialmente, para acelerar la economía norteamericana. Sin embargo, a tasas menores la economía China (gran impulsora del auge en el precio de los alimentos en la última década) aún sigue creciendo, ahora al 7 % anual. Si Europa continúa la senda de su recuperación y Estados Unidos afirma su demanda, China continuará creciendo. Millones de personas continuarán saliendo de la pobreza y para alimentarse requerirán ingentes cantidades de alimentos, granos y proteína animal.Algunos analistas preguntaban hace un tiempo atrás si la bonanza se había terminado. Cabría preguntarse también qué nos dejó esta década de oro que vivimos como tendencia, preocupaciones y funcionamiento en los mercados de alimentos, entre aumentos sostenidos de los precios a través de la demanda, volatilidad en los precios en períodos cortos, derivados quizás de factores especulativos, y finalmente una “vuelta de campana” histórica en la relación de los términos de intercambio para países que, como Uruguay, venden lo que básicamente se produce con sus recursos naturales.¿Qué nos dejó entonces esta “década soñada” para los productores de alimentos? Para empezar altas tasas de crecimiento económico y un bienestar general de la población que le permite aumentar su consumo y a los productores aumentar su inversión, crecer e intensificar su producción. Ello trajo aparejado nuevos actores económicos, es decir, nuevos empresarios en el campo, vendedores de servicios a la producción, producción más intensiva, o más expandida y especializada. Aunque no todas fueron maduras. En general, en economías abiertas como la del Uruguay, la preocupación mayor se genera por el impacto del alza de los precios internos, traccionados por las paridades de exportación. Este hecho a su vez tiene implicancias en el manejo de variables macro claves para la estabilidad económica y financiera, el comportamiento fiscal y el crecimiento sostenido. Es el caso de la inflación que se induce desde el aumento del precio de los alimentos. Esto lleva a tomar diversas medidas de política, no siempre las más convenientes.Parecería que en un país exportador (mucho más aún, que basa su crecimiento sostenido en sus exportaciones), una estrategia no válida sería desestimular las exportaciones por la vía de los precios, ya sea imponiendo impuestos a la exportación (detracciones), restringiendo las mismas por vías administrativas o directamente prohibiéndolas. Una estrategia semejante la vivimos muy de cerca en la República Argentina. El resultado es inevitable: falta de estímulo a la inversión productiva y a la producción misma, destrucción de sectores enteros (o grave afectación en sus potencialidades), como ha ocurrido con el caso del trigo y la ganadería vacuna, pérdida de clientes y mercados y, en el mediano plazo, caída de la oferta, desabastecimiento y aumento de los precios. Lo opuesto a lo que se quería buscar.Otras medidas de política pública (por cierto heterodoxas) son los acuerdos de precios (medida que ha utilizado el Gobierno del Uruguay) entre empresarios de las principales cadenas agroalimentarias con mayor impacto en la canasta básica popular y el gobierno.Así llegamos a la aparición desde el 2008 de los conceptos de “Seguridad y Soberanía Alimentaria” en el escenario internacional y regional, especialmente impulsada por los verdaderos problemas de abastecimiento, inflación, desequilibrios en la balanza comercial y en la balanza de pagos, que implicó que esta misma década de oro para nosotros fuese, por el contrario, una pesadilla para los países importadores netos de alimentos. Para poner ejemplos concretos en nuestra región: todo el Caribe, gran parte de los países de Centroamérica, México o Venezuela.Otra verdadera preocupación de la mayoría de los países en desarrollo, generada por el aumento sostenido y global del precio de los alimentos, es la crisis alimentaria y nutricional en los sectores más pobres y vulnerables de la población. Este verdadero problema social con un fuerte componente ético también se explica en ciertos países por condiciones de desempleo, bajos salarios, ineficaces programas de distribución, poblaciones aisladas y otros factores de acceso a los alimentos y no tanto de oferta de los mismos. Pero sí es cierto que lo que millones de personas han vivido y decenas de gobiernos han percibido es la falta de alimentos, el deterioro de los sistemas de distribución, la pérdida o desaparición de pequeños y medianos operadores por falta de capital financiero para operar en mercados “recalentados” y la consecuente concentración en sistemas oligopólicos de distribución de alimentos. Por su parte, el encarecimiento de los programas sociales de alimentación popular y los programas nacionales de compras públicas con enormes implicancias fiscales.¿Qué podemos esperar entonces y qué tipo de políticas públicas estamos viendo aparecer en los horizontes nacionales y regionales? Las intervenciones de los gobiernos y las medidas de política deberían ir por la aplicación de criterios de defensa de la competencia para las pequeñas y medianas empresas de distribución de alimentos y pequeños y medianos productores agrícolas e industriales, acuerdos de precios para la canasta básica como los ya mencionados y un reforzamiento de las campañas sociales de acceso a la alimentación, incluso si supone mayores costos (esto sí tendría un impacto económico para el gobierno).Los vértices de la estrategia serían entonces actuar sobre los problemas de acceso: (i) una generalización y mejor diseño y aplicación de aquellas políticas de ayuda alimentaria y nutricional para los sectores más pobres y vulnerables de la sociedad; (ii) programas de compras públicas modernos, utilizando tanto las TIC’s como el concepto de “circuito corto”, para aquellos alimentos más importantes para la dieta popular y que tienen mayor impacto en la inflación; (iii) las mayores oportunidades que se generan a los sectores agroalimentarios en la exportación, y como resultado el aumento de la actividad, a partir de nuevas inversiones, aumento de la producción y un impacto positivo en el empleo, especialmente en el interior; (iv) invertir inteligentemente en servicios de logística, transporte e infraestructura que permitan bajar costos de transacción; (v) cuidar los cambios en la dieta y las estrategias nutricionales de la población, especialmente los sectores más pobres y vulnerables, apuntando a informar y orientar hacia un consumo de alimentos más sanos y nutritivos y especialmente de producción cercana (estímulo a los circuitos cortos); (vi) redoblar políticas de estímulo y sostenibilidad a la agricultura familiar (pequeña producción familiar agrícola–ganadera), responsable del abastecimiento del 70% de los alimentos de la canasta básica en los diferentes países y claramente abastecedores y especialmente participantes en los circuitos cortos de comercialización / producción.Las dos últimas cumbres de Presidentes de la CELAC, Santiago 2013 y La Habana 2014, se han expresado en forma preocupada y prioritaria sobre la seguridad alimentaria y nutricional, exigiendo una América Latina sin hambre y nuevas gobernanzas en el mercado de los alimentos. Más aún, han encomendado a FAO, CEPAL y ALADI trabajar en la propuesta de un “Sistema” o “Programa” regional de seguridad alimentaria. Este novedoso mandato político para la región, no lo es tanto en términos históricos. Para olvidar el fenómeno trágico de las hambrunas la Europa de la pos-guerra incluyó en el núcleo de su proceso de integración regional la Política Agrícola Comunitaria (PAC) (que mucho hemos sufrido desde nuestros países exportadores de alimentos), cuyo objetivo fue estimular a través de subsidios directos a la producción, la creación de stocks reguladores de los mercados y las intervenciones, facilitando el acceso a los alimentos allí donde pudiesen faltar. Cuando este problema se solucionó, salieron a competir con estos stocks en los mercados internacionales con precios subsidiados. Luego cuando el GATT se transformó en la OMC y se incluyó a la agricultura en las negociaciones de liberalización de comercio, la UE fue desmontando progresivamente la PAC. Los Estados Unidos, con una forma quizás más elegante o encubierta tuvieron prácticas similares con la “Farm Bill”, no tan preocupados quizás con la falta de alimentos, sino más bien por estimular la oferta y la actividad económica de ciertos Estados.Respecto del mandato de la CELAC quizás haya que esperar propuestas que se apoyen en políticas de estímulo a la producción de alimentos, que por supuesto están en manos privadas. Estímulo a las compras públicas de cada país para que éstas respondan no solo a necesidades de una demanda interna, en cuanto al abastecimiento de los programas sociales, sino a una demanda agregada regional, proveniente de países importadores netos de alimentos (que hemos mencionado más arriba). El esquema de financiamiento de estas operaciones de asistencia alimentaria regional, desde los países exportadores netos a los importadores, debería apoyarse en reservas presupuestales que los primeros estuvieran dispuestos a hacer, para atender emergencias y necesidades de abastecimiento. Es una decisión difícil, con importantes implicancias fiscales que no están en manos de los ministros de desarrollo social o de agricultura, sino en la de los ministros de economía y finanzas.Por otra parte, para que finalmente estos “negocios públicos/privados” se concreten con costos de transacción que no terminen de ser ruinosos y destruyan el sistema antes de existir, habrá que establecer o recuperar nuevos acuerdos comerciales regionales, dentro de los países de ALADI y utilizando todas las posibilidades jurídicas que habilite el TM 80, para alcanzar también a los países extra ALADI. Recordemos que preferencias arancelarias, medidas sanitarias, fitosanitarias, inocuidad alimentaria, son instrumentos regulatorios vigentes que cada Estado aplica y que preservan situaciones estratégicas de competitividad internacional y de salud de la población, por tanto serán siempre de aplicación, más allá de la voluntad política de concretar tal o cual negocio de alimentos. Aspectos deficitarios en materia de logística y transporte dentro de Latinoamérica y el Caribe no facilitan los flujos de comercio intra-región. Finalmente la “década soñada” que cambió 180 grados la orientación de los términos de intercambio para los países exportadores de productos agropecuarios como Uruguay, produjo cambios a la interna de los países (positivos en la mayoría de los casos) y también generó reacciones y señales en la orientación de las políticas comerciales, que habrá que atender desde lo nacional y lo regional. Álvaro Ramos es Docente de la Universidad ORT Uruguay y Coordinador Regional del Programa FIDA (Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola de las Naciones Unidas) para el MERCOSU

    LAME DUCK OR CAN-DO PRESIDENT?

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    With headlines dominated by the scares of the Ebola virus and ISIS victories in Iraq, the mid-term elections came and went without much fanfare, until the stunning results were known.Republicans gained control of the Senate by winning at least eight seats (Louisiana will have a runoff in December) and expanded their majority in the House by near-historic levels. They also won governorships in several blue states (Massachusetts, Maryland and Illinois). The magnitude of their sweeping victory surprised many, most interestingly among them, the pollsters themselves. They failed to predict for example, the GOP victory in the Maryland race for governor, as well as the narrow re-election of Democrat Mark Warner in Virginia, who was projected to win by a 9.7 point-margin, but narrowly missed a recount against former Virginia Republican Party Chairman Ed Gillespie.Two circumstances may explain the huge margin of Democratic losses: turnout was low, as is usually the case in mid-term elections, and the GOP ran its campaigns on one issue only: the low approval of the President’s performance, nationally at 40% but as low as 15% in some red states. There was also a quite substantive amount of open seats as several senior Senators retired.Democratic candidates based their campaigns on local issues, trying to distance themselves as much as possible from Obama, the extreme case being Senate candidate Alison Lundergan Grimes, running against Mitch McConnell in Kentucky, who refused to answer when asked by a reporter if she had voted for Obama in the presidential election. It is not unusual however, for the White House party to lose mid-term legislative elections especially in the sixth year of a president with low approval rates, and under a political map that favored the GOP due to the latest round of gerrymandered re-districting.The pollsters’ miscalculation is directly related to the low turnout: minorities and students didn’t show up to cast their votes. In Maryland, turnout was especially low in urban Baltimore and the Washington suburbs. Pollsters base their model on self-reported likelihood to vote, which is not a reliable measure in mid-term elections, mainly because it is merely a vague intention but not a priority for most voters.With the GOP firmly in control of the two Houses of Congress, what is the next step for Obama as he enters the last two years of his Presidency? Will he defend the mandate the voters entrusted him in two elections? Or will he passively accept his “lame-duck” status and allow the new majority party to have its way? Will the author of “The Audacity of Hope” believe in his own creed about reclaiming the American Dream and “get something meaningful done” in his last 24 months at the helm?Six-year legislative losses for the President’s party are nothing new. Even with divided government, presidents like Eisenhower, F. D Roosevelt and Ronald Reagan outmaneuvered opponents, and managed to shape the political agenda and leave a long shadow in the history of American politics. The question now is not if, but how Obama will do the same, whether by the power of his office, exercising his veto or issuing executive orders or by the real “stuff of politics”, political compromise, bargaining and consensus building.Republicans also must choose their course as they transition from minority to majority status in the Senate: will they show they can govern and start passing legislation with some bi-partisan support or will they listen to the base and continue the combative brinkmanship that led to a government shutdown last year?The former appears more likely: Mitch McConnell, now leader of the majority in the Senate, struck a non-confrontational tone when he outlined an agenda starting with issues that have bipartisan consensus, such as completion of free trade agreements and moderate tax reform. Texas Senator Ted Cruz, notorious ego-maniac, famous for leading the battle to defund and dismantle “Obamacare” may find he is alone if he unreasonably tries to rekindle that debate. He is expected to be a presidential candidate in 2016 and may insist on a more “conservative” agenda. However, McConnell, a cunning senate veteran from Kentucky, calling Ted Cruz “an army of one”, has candidly acknowledged they don’t have the votes to overturn a Presidential veto, so they won’t be able to repeal the health law.Still, from the extreme side of the aisle, the GOP leader is being pressured to use the leverage of another government shutdown to obtain concessions on the health law and to stop the President from using his executive authority to reform immigration. Indeed, since June the White House has been preparing to extend legal status to more undocumented immigrants and to stop some cases of deportation. This is now expected to be one of the first executive orders Obama will sign in this period, in spite of threats by Speaker Boehner that he would thereby kill any chances for comprehensive immigration reform to pass in the House before 2016. On his part, Mitch McConnell has refused the GOP base’s proposals as “self-destructive”.Instead, Mc Connell proposes to work on issues for which he can count on some bipartisan support such as the Keystone XL oil Pipeline, which the president may not veto (unless he succumbs to the pressure of the left wing of his party), repealing the medical device tax (a small provision of the Affordable Care Act that some say is crucial to be able to fund the health care law), and finalize some free trade agreements. To appease the base, Mc Connell is likely to bring up a bill that would ban abortions after 20 weeks of pregnancy which he is expected to do next year. Although Republicans say they have learned the lesson that denying women’s reproductive rights will lose them the female vote over and over again, this is a relatively modest and reasonable measure for which they may get the support of centrist Democrats.In sum, there are plenty of openings for both parties to cooperate and for Obama to still find ways to shape his legacy. He can stand firm on certain principles such as immigration reform and climate change, and use his veto pen when he feels it is absolutely necessary. But he can also encourage Democrats in Congress to cooperate on other issues such as trade and defense policies, and not to surrender to the demands of the most radical wing.History shows that presidents can and do survive sixth-year mid-term upsets. They can still leave a strong imprint on the evolution of the political process and on the country itself. They can even pave the way for their own party to win the next election.The 2016 contest is already under way and with their eyes on the Presidency both parties know they must prove to the American public that they can do one thing: govern. Maria L. Fornella es docente de Old Dominion University, Norfolk, Virginia

    ¿QUÉ LUGAR PARA DIOS EN LA ESFERA PÚBLICA? ENTRE LAICIDAD, SECULARISMO Y PLURALISMO - Parte I*

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    Introducción¿Es necesario apartar a Dios del debate público? ¿Cuál es el lugar de la religión y de las Iglesias en las esferas pública e institucional? ¿Cómo debemos concebir la relación entre Estado, sociedad y religión en el siglo XXI?Desde el 11 de setiembre, una lectura parcial del mundo (que sea política, académica o popular) parece presentar una división irreconciliable entre Occidente y Oriente (próximo, medio o muy lejano) sobre el fondo de guerras de religión. Esta tesis, propuesta algunas décadas atrás por Samuel Huntington -de manera casi profética dirán sus defensores-, ilustra la existencia de “líneas de fractura” entre civilizaciones o culturas en diferentes puntos del orbe, siendo la más explosiva la división entre el Occidente democrático y cristiano y el mundo musulmán, teocrático y autoritario. Habría entonces, supuestamente, un vínculo entre el Islam como religión y el Islam como vector de violencia política (Cesari, 2005: 39). Este vínculo, sin embargo, no sería proporcionalmente menos importante (o nocivo) que la influencia que poseen ciertos sectores conservadores protestantes en la determinación de la (belicosa) política exterior estadounidense. Más allá de estas consideraciones por demás maniqueas, fruto a menudo de la propaganda o de agendas particulares, resulta difícil negar el rebrote del debate religioso en la esfera pública e internacional. Luego de años durante los cuales el paradigma dominante se centró en el equilibrio de poder entre las dos superpotencias, el debate religioso parece querer estructurar una nueva visión del mundo.En este sentido, resulta interesante desarrollar dos conceptos que a menudo articulan el debate entre religión, Estado y esfera pública, pero que suelen ser pobremente explicados: laicidad y secularismo. Frecuentemente asociados o utilizados como términos intercambiables, representan una visión, que algunos calificarán de etnocéntrica y occidental, de un tipo de sociedad particular. Precisamente en la actualidad, cuando estos conceptos sufren las críticas provenientes de los círculos religiosos o pluralistas, es que conviene entonces interrogarse sobre su validez.Este trabajo se estructurará en 4 partes. La primera y segunda parte versarán sobre el desarrollo teórico y la distinción entre secularismo y laicidad y trataré más en detalle la concepción republicana y francesa de esta última. En tercer lugar se desarrollará la idea detrás del “mito de la laicidad o del secularismo” en las sociedades modernas. Por último, y a modo de conclusión, se presentará una visión alternativa a estas dos nociones, la de pluralismo.El secularismoEl secularismo pareció imponerse, a lo largo del siglo XX, como la nueva “religión” de las democracias liberales, apuntalando tanto la autonomía individual como la independencia del Estado frente a otra forma alternativa (y rival) de control, de organización y de lealtad social: la religión y la iglesia.En su acepción más simple, el término secular hace referencia a aquello que está desconectado de las cuestiones religiosas y espirituales. Derivado del latín “saeculum”, que significa temporalidad, el secularismo sería entonces un proceso de distanciación entre las esferas religiosas y temporales. Esto no debe conducir, necesariamente, a una exclusión de la esfera religiosa del plano temporal, sino más bien a una valorización de las realidades humanas y sociales en una época determinada. El Hombre, centrado y anclado en su temporalidad, no es más una entidad ausente en su propia determinación. La secularización no rechaza obligatoriamente la religión, mas produce un cambio y un ajuste de la fe religiosa a las experiencias y realidades provocadas por el cambio histórico y temporal. Esta “temporalización” es conocida en nuestra época como modernización (Dallmayr, 1999: 720). El secularismo busca promover la libre elección y la autonomía individual. El hombre debe ser capaz de debatir con su conciencia, sin otra intervención que la suya propia. En este sentido, la creencia y la fe emanarían sencilla y únicamente de la libertad individual, y no de la sumisión a un poder terrenal.El origen del secularismo remonta a la transición entre la edad media y el renacimiento. Si el medioevo es antes que nada percibido como “l´age d´or” de la cristiandad, con la fe como motor y cimento de la sociedad, tanto en Oriente como en Occidente, los cuestionamientos que emergerán durante el renacimiento, amplificados posteriormente por los aportes filosóficos de la ilustración, provocarán el declive progresivo de la Iglesia en Occidente y el desarrollo de ideas y concepciones que posicionan al hombre en el centro del mundo y del universo, nociones en gran medida incompatibles con la subordinación del hombre a una potencia divina. Para Smith (2007:8), la Ilustración será responsable de socavar a lo religioso en sus fundamentos divinos y temporales, promoviendo un ateísmo y un anticlericalismo que emergerán como las nuevas referencias sociales y culturales. “L´age de la raison” cantonará progresivamente a la Iglesia al ámbito privado pero, argumenta el autor, la división entre Iglesia y sociedad, entre temporal y sagrado, será menos incuestionable que lo que los defensores de la tesis de la modernidad han pretendido. En efecto, las sociedades occidentales han construido sus sistemas de valores, sistemas que perduran hasta hoy en día, sobre los valores propios a la fe judeo-cristiana. Pero, podríamos argumentar, la valorización y aceptación de ciertos principios comunes, necesarios a la cohabitación pacífica, al respeto o al mantenimiento del orden social es una cosa, la creencia en una entidad superior, omnisciente y todo poderosa, es otra muy diferente. Ciertos teólogos argumentarán que la aceptación de los principios cristianos resulta indisociable de la creencia divina ya que los primeros carecen de sentido sin la última. Independientemente de dicha cuestión, los principios religiosos han fuertemente influenciado el sistema de valores de las sociedades modernas, sean estas seculares o, con más justa razón, religiosas.El siglo XIX reforzará la fractura entre religión y esfera pública, y bajo la égida de pensadores, positivistas en su gran mayoría, como Spencer, Comte, Durkheim, Webber o Marx, se promoverá la idea que las sociedades industriales debían quebrar sus cadenas y conducir al individuo hacia la libertad y la autonomía. En esta época nueva, que se abrirá a los albores del siglo XX “«…theological superstitions, symbolic liturgical rituals, and sacred practices are the product of the past that will be outgrown in the modern era. The death of religion was the conventional wisdom in the social sciences during most of the twentieth century.” (Norris y Inglehart, 2004: 3). Esta idea de un vínculo casi mecánico entre progreso científico y secularización fue largamente defendida y articulada bajo la “tesis de la secularización”.Uno de los primeros en explorar esta cuestión fue Peter Berger en The Sacred Canopy (1967), argumentando que la secularización y la modernización son dos fenómenos altamente correlacionados, uno no existe sin el otro, o más específicamente, la modernización conduce a la secularización de la sociedad (Berger renegará posteriormente, al menos en parte, este argumento). Para Berger, el racionalismo, así como el capitalismo, contribuyeron a la secularización a través de la diversificación productiva y el cuestionamiento de los dogmas y valores de la iglesia católica. En este sentido, la Reforma, como bien muestra Webber en su Ética Protestante, permitió limar progresivamente los límites de la libertad individual. Según la tesis de la secularización, el proceso evolutivo de las sociedades modernas transitaría desde un modelo holístico y tradicional, penetrado y dominado por la religión, hacia una sociedad con una creciente diversificación de las funciones sociales, provocando la marginalización y hasta la obsolescencia de la religión (Dallmayr, 1997: 718).Los defensores del liberalismo político consideran que la separación del Estado de la Iglesia es inevitable. La separación institucional entre estas dos entidades debe realizarse según tres principios liberales y democráticos (Audi, 1997: 38): un primer principio libertario, donde el Estado debe permitir el libre ejercicio de la religión; un segundo principio igualitario donde el Estado no debe permitir o expresar preferencia alguna de una religión sobre otra; por último, un principio de neutralidad donde el Estado no debe tampoco desfavorecer ninguna religión. Sin embargo, la aplicación de estos principios puede resultar más fácil en la teoría que en la práctica. Así lo expone Bader (1999: 599): “Liberal political philosophy excels in the construction of ideal models of well-ordered states and societies and ideally reasonable citizens ; it does not tell us how to judge or act under conditions of not so well ordered actual states and societies. Quite often, the link between the ideal world and the real one is missing, and yet the real world is treated as if it approximates or resembles the ideal world”. Esta fractura entre un mundo teórico-ideal y el mundo real será aún más flagrante cuando tratemos de la laicidad, donde la rigidez y la generalidad de la ley se confrontan a las singularidades y complicaciones de una sociedad multicultural.En este esfuerzo de separación de las esferas pública y privada, conviene sin embargo aportar cierta precisión sobre dos términos cercanos y a menudo utilizados como sustitutos: secularismo y secularización. Algunas formas de secularización serían más tolerantes y abiertas que otras a la heterogeneidad religiosa. Para Mayer (1998: 33), la distinción entre secularismo y secularización reside en que el primero es un término con connotación negativa y doctrinaria mientras que el segundo sería un término más tolerante. La secularización implica una apertura al mundo y a su propia época (en detrimento de lo sobrenatural). El secularismo, por el contrario, perseguiría una agenda militante negando la existencia de cualquier elemento trascendental. La secularización sería entones un proceso natural, casi orgánico de cambio social y cultural, una evolución progresiva de las actitudes y de los valores dominantes en una sociedad, mientas que el secularismo se inscribiría dentro de una lucha por el poder terrenal entre dos entidades con agendas políticas discordantes: la Iglesia y el Estado. El secularismo sería así un arma política en el esfuerzo del naciente Estado de emanciparse de la tutela moral y política de la Iglesia. Si este debate puede quizá limitarse al rango de las disputas semánticas, no es menos cierto que subraya la importancia de la tolerancia, de la comprensión y la aceptación del otro en todo proceso de secularización, particularmente si ese otro es nada menos que lo divino o lo trascendental. Resulta claro entonces que el secularismo puede estar tentado de caer en las mismas derivas fanáticas que la más fundamentalista de las religiones, erigiendo sus propios principios al rango de dogmas sagrados (en particular si adoptamos la dicotomía negativa/positiva entre secularización y secularismo). Algunos estarían tentados de afirmar que el problema del racionalismo científico es su intransigencia frente a toda forma no racional de construcción del significado.La tesis de la secularización no se desarrolló sin generar un número importante de críticas y de visiones alternativas o contendientes. Algunas de estas tesis o teorías merecen un breve apartado (para un enfoque más detallado, ver Norris e Ingleheart, 2004, Sacred and Secular: Religion and Politics Worldwide, cap. 1). La tesis de la pérdida de fe propone la idea que el advenimiento de “l´age de la raison” y su enfoque empirista progresivamente minó los fundamentos dogmáticos y culturales de la religión, conduciendo a una erosión de la fe y de las prácticas religiosas en las sociedades más desarrolladas. Otra tesis, basada en un enfoque funcionalista e inspirada en los trabajos de Durkheim (Les formes élémentaires de la vie religieuse) es la de pérdida de significado o sentido social, donde la religión es entendida no únicamente como un sistema de valores, sino también como un conjunto coherente de ritos y acciones que regulan la actividad humana y aseguran la cohesión social. Según esta tesis, la diferenciación estructural de las sociedades modernas, generada a través de la creación de instituciones (de protección, de asistencia o de educación) estatales (al menos en sus inicios), conduciría a la pérdida del sentido social de las instituciones religiosas. El Estado desplazaría entonces a la Iglesia en su dominio terrenal, relegándola casi exclusivamente al ámbito espiritual y privado.Norris e Inglehart presentan, ellos, una tesis de la secularización revisitada (2004:13), basándose en la noción de seguridad existencial. Dos axiomas son fundamentales a esta teoría. El axioma de seguridad propone que las condiciones de seguridad (en el más lato sentido desde una perspectiva socio-económica y de desarrollo humano) varían en función de las sociedades y que las características dadas de cada sociedad impactarán sobre el nivel de religiosidad: “the experiences of growing up in less secure societies will heighten the importance of religious values, while conversely experience of more secure conditions will lessen it ” (2004 :18). El segundo axioma, de las tradiciones culturales, considera que las diferentes visiones del mundo (world views) originalmente asociadas con la religión, moldearon los diferentes sistemas de valores sociales. En la actualidad, estos valores no serían transmitidos y vehiculados a través de la iglesia, sino que serían el sistema educativo y los medios de comunicación los encargados de transmitir los valores relevantes.Conviene resaltar que si en Europa el secularismo tiene tanta importancia, es sobre todo porque ha sido reconocido por la mayoría de los Estados como un principio fundacional. Según Ferrari (2005: 12), las características principales , tanto políticas como legales del secularismo en Europa son: la libertad individual de culto, que conduce a la no-discriminación y a la irrelevancia de la religión en el usufructo de los derechos cívicos y políticos; la distinción entre Estado e Iglesia, asegurando por un lado la autonomía de las organizaciones religiosas y la ausencia de intervención estatal en sus doctrinas y organizaciones, y por otro lado, la independencia del Estado de toda forma de legitimación religiosa del poder Estatal, fundado pura y exclusivamente en la voluntad ciudadana. Sin embargo, debemos interrogarnos sobre la perspectiva o idea que el secularismo pueda “exportarse” sencillamente. Hemos visto que el secularismo fue un proceso histórico y político que acompañó en la mayoría de los países europeos la creación del Estado y de la Nación. El secularismo “a la europea” no puede por lo tanto disociarse de esa lucha intestina por el poder entre, por un lado, las fuerzas centralizadoras (y normativas) del naciente poder político, y por el otro, las fuerzas eclesiásticas, divinas quizá, pero temporales con total certeza. La construcción y legitimación del poder estatal (y ciudadano a posteriori) debió realizarse “a expensas” de su competidor directo por el control de las almas (y los recursos) terrenales. El Estado y la Iglesia no podían coexistir en el mismo plano político, económico y jurídico, y esta no-cohabitación se saldó ya sea en la exclusión de la Iglesia de la esfera temporal (como en el caso de Francia) o en la subordinación del poder religioso al poder estatal (como en el caso de Inglaterra). ¿En qué medida este proceso tan específico a Europa no creó condiciones particulares difícilmente exportables a otros contextos. ¿Cómo explicar el secularismo en países donde Estado e Iglesia no son más que uno? Antes de intentar responder a esta pregunta, conviene desarrollar la noción de laicidad.La laicidad¿Es acaso necesario introducir una distinción entre secularismo y laicidad? La laicidad, ese concepto “tellement français” que pena a atravesar las fronteras latinas, es a menudo traducido en Inglés como secularismo (Laborde, 2002: 168), pero permanecerá por siempre fuertemente asociado al proceso republicano francés. Si es posible remontar su génesis hasta la revolución francesa y la separación radical entre la Iglesia católica y el nuevo poder civil revolucionario, habrá que esperar hasta el fin del siglo XIX para asistir a las primeras tentativas de definición y aplicación institucional (los “interludios” de la Restauración, de la Monarquía de Julio y del III Imperio no son del todo ajenos al freno de las fuerzas laicas y republicanas). Hacia 1880, Ferdinand Buisson -uno de los primeros en teorizar sobre la laicidad-, se rebelaba contra “cet état des choses qui consistait essentiellement dans la confusion de tous les pouvoirs et de tous les domaines et la subordination de toutes les autorités à une autorité unique, celle de la religion” (en Bauberot, 2004 :14). La laicización, a imagen del secularismo, se construye sobre la conquista progresiva de esferas de influencia en el ejército, en la función administrativa, en la justicia y, lugar de batalla estratégico entre Estado e Iglesia, en la escuela. Pero hasta aquí nada nuevo o radicalmente diferente con respecto al secularismo. Sin entrar en un pormenorizado detalle del recorrido histórico de la laicidad, destaquemos que transita un proceso similar al del secularismo, aunque es posterior en el tiempo, con el progreso y aumento de la influencia de las fuerzas anticlericales y libre-pensadoras. Jean Bauberot (2007:48) identifica tres características distintas de la laicización en sus inicios. La primera es la fractura institucional de la religión y el retroceso de su influencia social, conducente a la autonomía creciente de otras instituciones sociales. La segunda característica es que, no obstante su deterioro institucional, la religión mantiene una importante legitimidad social. La última característica de este proceso inicial de laicización sería la aceptación del pluralismo religioso.Podemos ahora introducir una primera distinción entre laicidad y secularización, basándonos en el aporte de Claude Langlois, que distingue entre una laicidad de combate y una laicidad de Estado (Langlois, 2005: 11). La primera, llamada laicidad de combate o de convicción, puede ser asimilada a la secularización en el sentido que se trata, para las fuerzas laicas, de ganar terreno y de afirmar la primacía de sus principios y de recuperar las esferas de influencias otrora dominadas por las fuerzas religiosas. La segunda forma de laicidad, de Estado, hace referencia a la incorporación de los principios laicos al orden constitucional. Esta forma es característica de Francia y de su República y consagrada en el primero artículo de su constitución (La laicidad del Estado en Francia quedó legalmente consagrada en la ley de 1905 de “Separación de las Iglesias y del Estado”): “La France est une République indivisible, laïque, démocratique et sociale. Elle assure l’égalité devant la loi de tous les citoyens sans distinction d’origine, de race ou de religion. Elle respecte toutes les croyances”, y ha sido emulada por numerosos países, en particular los de tradición y convicción republicana, como el Uruguay1. La laicidad “a la francesa” articula dos principios, si bien no directamente antinómicos, a menuda problemáticamente conciliables, a saber la igualdad ante la ley y el reconocimiento de la libertad religiosa. La religión, o la pluralidad de religiones, no puede socavar el principio de igualdad de tratamiento ante la ley y no debe constituir una barrera a la igualdad de oportunidades. El segundo principio estipula que la república respeta todas las creencias. Como ha sido dicho, la cohabitación de estos principios puede ser problemática.Si el principio de igualdad ante la ley se opone a todo aquello que es singular o distintivo (siendo la religión parte de esa singularidad), el principio de libertad debe asegurar el respeto de todas las creencias y asegurarles la libertad de expresión. Esta cohabitación entre ambos principios es expresada por Langlois (2005: 14): “Con vistas a la igualdad, la religión no puede ser legítima, ya que no es más que una diferencia entre tantas otras, con vistas a la libertad, las religiones deben ser respetadas, con sus respectivas diferencias”. Una de las críticas a esta forma particular de laicidad es justamente ese “tire y afloje” entre igualdad y libertad. Las tensiones comunitarias a menudo son el resultado de la incomprensión de este marco de aplicación de las libertades individuales. La laicidad implica que las libertades individuales son aseguradas en el ámbito privado, y que el Estado hará nula distinción, ni favorecerá una religión sobre otra, pero, desde el momento en que penetramos en el dominio público (ya sea en la escuela, en el juzgado e inclusive en una agitada calle comercial del centro Parisino), la libertad de creencias queda subordinada a la única “religión oficial”, es decir a la aceptación y la lealtad hacia los principios republicanos y hacia la República, siendo la laicidad uno de sus puntos centrales. No puede existir, en una república laica, principio superior al de igualdad, ya que la igualdad de los ciudadanos es la razón de ser de todo gobierno republicano, fundado en la pertenencia de los ciudadanos a un proyecto común, único e indivisible (y democrático en el caso francés o uruguayo). Para asegurar este ideal, la religión, tal como la raza o el género, no puede ser tomada como un polo de diferenciación, ya que crearía diferentes categorías de ciudadanos. A riesgo de ser repetitivo, la laicidad no tiene sentido si la igualdad no se transforma en la base fundacional de la sociedad

    “¿O POVO NÃO QUER FUTEBOL?”

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    “…the most delayed World Cup since I have been in Fifa”.Sepp BlatterA medida que se aproxima la fecha de inicio del Campeonato Mundial de Fútbol, la prensa brasileña, así como la internacional, destacan el crecimiento de una nueva ola de manifestaciones y protestas en San Pablo y Río de Janeiro, así como en distintas ciudades del Brasil. Es más, algunos analistas hablan de la existencia de una “verdadera preocupación” en el gobierno Rousseff, ante los desbordes de la semana pasada.Seguramente la expresión sea quizás algo exagerada pero la salida del Ministro Gilberto Carvalho, el sábado 17 de mayo, desde Porto Alegre, asegurando que habrá un cambio de humor en “la recta final” y que el Brasil está entrando en “el clima que tanto le gusta” a medida que se acerca el Mundial, al mismo tiempo que reafirmó que el gobierno no le teme a las manifestaciones, dejó sembrada la semilla de la duda sobre lo acontecerá en el futuro inmediato.Ya dos días antes, la Presidente Dilma Rousseff había apelado al “alma hospitalaria” de los brasileños como reacción a la exacerbación de las huelgas y manifestaciones, indicando que los brasileños estaban siendo observados por los millones de visitantes que van a llegar a apoyar a sus equipos nacionales. Fue sintomático que esta curiosa exhortación la llevase a cabo en un acto solemne donde se firmaba un no menos llamativo compromiso de “trabalho decente” entre obreros y empresarios, que cubría, exactamente, el período de duración del Campeonato Mundial.En una lectura literal de los acontecimientos de las últimas semanas, quizás sea cierto que estemos asistiendo a un tensionamiento de la situación social, especialmente en algunos centros urbanos de importancia. Ocupaciones de habitaciones en las favelas (“…queremos casas nivel FIFA…” era un slogan recurrente) o simplemente en casas abandonadas por población desplazada por las obras de infraestructura, reclamos por la ineficiencia social del enorme gasto público comprometido y por el costo de vida siempre creciente, se mezclaron, sin embargo, con todo tipo de reivindicaciones, a veces poco relacionadas con el evento futbolístico.En ese sentido la resistencia al Mundial aparece, por ejemplo, como catalizador de demandas que algunos manifestantes querían ver en la prensa internacional, con el lema en inglés “Tourist, don't come to the World Cup, danger country”. Pero, al mismo tiempo, en Recife, la policía militar y los bomberos dejaron a gran parte del Estado de Pernambuco sin ningún tipo de protección para sumarse a las protestas e intentar lograr un aumento salarial del 50%, muy por encima del menos del 15 % propuesto por el Gobierno.Pero lo de Recife no es un hecho aislado. Muestra de ello es la aparición de integrantes de varios sindicatos, incluso de gremios de funcionarios en las recientes manifestaciones callejeras de varias ciudades. Ello constituye un cambio a evaluar porque parece indicar que ya no son sólo grupos espontáneos de estudiantes, “indignados” o simples ciudadanos los que toman las calles como en junio 2013. Aunque no hay cuantificaciones creíbles, más de un centenar de organizaciones gremiales se unieron a la última protesta que puso en circulación el slogan “Copa Sem Povo: Tô na rua de novo”' .Esta aparición de organizaciones formales probablemente responda al ingreso de nuevas preocupaciones políticas entremezcladas con la protesta ciudadana. No solamente hay demandas muy concretas ligadas al precio de los transportes públicos, de los alquileres y a las dificultades de acceso a algunos estadios que están movilizando obreros sindicalizados y funcionariado público. Hay claros indicios que el PT comienza a entrever que las dificultades de la Copa del Mundo adquieren perfiles riesgosos para las próximas elecciones en las que se aprestaba a lograr la segunda Presidencia de Dilma. La aparición de sindicatos formales (y seguramente controlados por el partido de gobierno) en las protestas populares y los recientes ataques de Lula contra la prensa indican que la maquinaria oficial se ha puesto en marcha para defender sus posibilidades electorales en octubre de este año. En algunos casos porque las direcciones sindicales controladas por el PT no quieren aparecer “defendiendo” al gobierno cuya imagen está en crisis y se “pliegan” a los reclamos de base. En otros casos, porque, directamente, los sindicatos ya no responden a la dirección oficialista y se suman espontáneamente al movimiento de protesta.Pero, en sentido estricto, la importancia de la movilización popular, la orientación final de los conflictos callejeros, su profundidad y posible trascendencia política y electoral son, por ahora, difíciles de evaluar. Y ello por dos razones. - En primer lugar, hay una correlación compleja pero relativamente estrecha entre las protestas sociales en curso, la creciente vivencia de la población de que la economía del país está deteniéndose rápidamente y la construcción de las obras de infraestructura puestas en marcha por el Mundial que implicaron gastos “culturalmente desmesurados” para una población condenada, desde hace décadas (por no decir siglos), a una convivencia más que compulsiva con la escasez y la pobreza. Desde las primeras protestas significativas de junio del año pasado, y en los meses subsiguientes, se ha instalado en la agenda de un sector significativo de las clases medias y de la población urbana la certeza de que el gobierno ha perdido el control financiero del gasto, el control del proceso de construcción de las infraestructuras y, lo que es peor, que el gobierno ha perdido el control de la razón de ser misma de algunas de las obras que se han emprendido (los estadios de Manaos y Brasilia son los ejemplos perfectos de obras en las que nunca de jugarán partidos de fútbol de manera regular). En otros términos: al menos un sector amplio de la población más informada vincula, directamente, la construcción de estas desmesuradas e innecesarias “arenas” deportivas con la descomunal corrupción existente en los gobiernos del PT.Esta sensación de que el gobierno y el desarrollo del Campeonato Mundial han perdido apoyo ya ha sido claramente cuantificada. El 80% de la población manifestaba su apoyo a la operación “Copa do Mundo” hace 5 años atrás mientras que, hoy, menos del 50% muestra su interés en su desarrollo y prometidas bondades. Es más, 55% de los brasileños opinan que la realización del Campeonato del Mundo ya a ser directamente lesivo para su economía personal.Las dudas sobre la capacidad de ejecución de las obras emprendidas, agregada a la duda sobre el manejo político de la seguridad durante el evento son tan grandes que el corresponsal en Río de Janeiro de “The Guardian” manifestaba, a fines de abril próximo pasado, que el tema más fuertemente discutido en Río, en ese momento, era que, solamente si Brasil ganaba la Copa del Mundo en 2014, sería posible organizar los Juegos Olímpicos del 2016. Una derrota de la selección nacional este año significaría, además de un cataclismo político difícil de contener, la inevitable suspensión de los Juegos cuyas obras, por cierto, tienen un atraso ya irrecuperable para muchos.Esta sensación de impotencia política, desgobierno y catástrofe inminente ha tenido algunas manifestaciones políticas originales y seguramente inéditas. Hay en marcha un frondoso proceso de creación de organizaciones “anti-Copa”. Se ha conformado, por ejemplo, el “Comité Popular dos Atingidos pela Copa do Mundo” que posee un Comité de rango nacional y, simultáneamente, cuenta con un Comité en cada uno de los Estados de la Federación.- Pero en segundo lugar, debemos recordar que todavía hay un gran Brasil “profundo” cuya relación con el Campeonato en ciernes es y será bastante más lejano que el que ya están viviendo millones de trabajadores de las grandes ciudades así como las inquietas clases medias recién inauguradas.La relación con el evento que tendrá este Brasil “profundo” será marginalmente radial y, en la mayoría de los casos, esencialmente televisivo (aunque no hay que descartar que sea esta una de las primeras ocasiones que las nuevas redes sociales tengan un efecto de comunicación novedoso). Este Brasil “profundo” mira desde fuera la indescifrable “queja” de sus compatriotas de las grandes urbes que parece querer poner en cuestión lo que, para esos sectores, era una “evidencia”: la Copa en Brasil quería decir Brasil nuevamente campeón del Mundo y no mucho más que eso. Todo lo demás era ignorado o secundario. En muy pocos casos esta población es conciente del descomunal impacto (seguramente desastroso en lo financiero como lo prueban todos los casos históricos anteriores más recientes) que el evento tendrá en el país.Estos sectores nada intuyen de los 4 billones de dólares que cuestan los nuevos estadios ni de los 7 billones que están insumiendo las obras de infraestructura (carreteras, metros, calles, etc.) que están vinculados a los primeros. En su entorno inmediato, un inmenso Hinterland donde las aglomeraciones urbanas son pequeñas o medianas, no pueden siquiera imaginar el caos, el despilfarro de recursos y el cambio brutal que está sufriendo la vida de millones de brasileños en las grandes ciudades debido a la Copa del Mundo.Es necesario tener en cuenta que ese Brasil “profundo”, que se encuentra fuera de las grandes aglomeraciones que esperan la realización de los 64 partidos de fútbol que se avecinan, todavía estuvo alejado de toda controversia en torno al evento hasta hace muy poco tiempo. Es que, dejando de lado la población de las 12 ciudades sede, el resto de los brasileños todavía vivirían una Copa del Mundo de tarjeta postal si no fuese porque Romario, el ídolo futbolístico nacionalmente reconocido (y solamente superado en popularidad por Pelé) ha salido recientemente a criticar abiertamente, tanto a la FIFA como al gobierno, en su errático camino hacia el Mundial.En cualquier caso, todo indica que, a medida que los partidos de fútbol se acerquen, la opinión pública y su “entusiasmo”, siempre peligrosamente cargado de pulsiones nacionalistas más o menos oscuras, terminará por opacar la preocupaciones de la ciudadanía que, desde una perspectiva más genuinamente política, intuye la absoluta falta de pertinencia de la realización de un evento fuera de toda proporción. Y la Copa del Mundo tendrá lugar y todo seguirá igual para millones de brasileños

    LIBERTAD E IGUALDAD EN LA OBRA DE VAZ FERREIRA - Parte III

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    Libertad e igualdadAdemás de cómo justificar la libertad, a Vaz Ferreira le preocupa la cuestión de la relación que ésta entabla con la igualdad, considerada tradicionalmente como antagonista natural de la misma. Para abordar esa relación, el autor procede utilizando su método, tratando así arribar a una fórmula ideal, que contenga, en una proporción adecuada, los mínimos deseables tanto de libertad como de igualdad.En primer lugar, el autor, conforme a su metodología, procede a analizar la situación tomando las posturas extremas: a saber, de un lado, el individualismo, adalid de la libertad, y, del otro, el socialismo, comprometido principalmente con la igualdad.Sin embargo, lo primero que advierte es que, en verdad, esos extremos no se oponen tan tajantemente como normalmente se cree. En otras palabras, el autor quiere demostrar la falsa oposición. Y ello lo logra señalando una paradoja: la de que hay algo de individualismo en el socialismo y algo de socialismo en el individualismo. En efecto, el autor dice:El socialismo tal como se presenta en nuestra humanidad […] lejos de sacrificar el individuo a la sociedad, quisiera hacer del individuo el centro: dar a cada individuo el mayor bienestar posible […] Y es al contrario, el individualismo de aquí abajo el que, por su idea de progreso, y de sacrificio […] de los individuos dotados (en la selección), atiende más a la idea de la especie en general a la idea de sociedad. (1922: 14)Demostradas las limitaciones de la oposición individualismo versus socialismo, Vaz Ferreria, nuevamente fiel a su metodología, se apresta a desentrañar, a través de un experimento mental, las posibles consecuencias que implicaría la ejecución, sin más, de un individualismo o de un socialismo puros. De ello deduce que, al menos en cómo han sido formuladas teóricamente, estas dos posiciones son, en primera instancia, irrealizables.Así Vaz Ferreira asegura que el individualismo extremo no sólo no ha sido formulado correctamente, sino que además la supresión de toda norma, esto es, el no gobierno, o “utopismo anarquista” como le llama, “postula un demasiado profundo cambio en la naturaleza humana” (1922:25).Por su lado, el socialismo puro también exigiría una transformación importante en la psicología individual, en este caso de la “tendencia egoísta de la naturaleza humana”, lo que visualiza como imposible. Pero, amén del hecho de que son irrealizables, para Vaz Ferreira tanto el individualismo como el socialismo en sus planteamientos duros son además, y principalmente, indeseables. Y ello porque, según él, “nadie quisiera sacrificar del todo el bienestar de cada individuo, una seguridad mínima, lo presente”, que es a lo que llevaría un individualismo extremo, y “nadie quisiera sacrificar del todo el progreso”, como sería el caso de un socialismo puro (1922:29).Ahora bien, dado ese panorama, la siguiente preocupación de Vaz Ferreira es la de encontrar un punto de transacción entre esa “oposición polarizante”. En este punto, aunque no lo hace explícito, es claro que el autor se topa con un problema de fondo: a saber, con la imposibilidad objetiva, no sólo de poder elegir racionalmente entre los valores de libertad e igualdad, sino también de determinar el grado deseable u óptimo de ellos. Aquí, y nuevamente, coincide con el filósofo Isaiah Berlin. No obstante, hay una diferencia esencial en lo que a la resolución de la cuestión se refiere.En efecto, mientras que Berlin declara la inconmensurabilidad radical de los valores, y, por lo tanto, su irresolución en un sistema racional de moral objetivo, de ahí su llamado pluralismo agonístico, Vaz Ferreira afirma que la medida justa de esos valores, en su sistema moral pluralista, es ciertamente determinable, en primer lugar, y en caso de ser posible, por una consideración racional de las ventajas e inconvenientes de las perspectivas planteadas y, en segundo, por el sentir, que es el que termina decidiendo en última instancia.En otras palabras: allí donde la razón no puede penetrar, mostrándose caduca, allí Vaz Ferreira introduce el sentimiento como una suerte de árbitro de última apelación, al que aceptarán someterse, sin reparos, todos los llamados hombres de buena voluntad1. Y es precisamente por la vía de las razones del corazón más que por las razones de la razón, como las llama Yamandú Acosta (2009:14), que el autor uruguayo llega a una fórmula mínima “para los espíritus sinceros y comprensivos” mediante la cual busca un punto de transacción que satisfaga los puntos centrales de ambas posturas antagónicas (1922:17).Ahora bien, y dada la primacía del sentir sobre el pensar, el autor uruguayo no puede menos que fundamentar dicha fórmula sino sobre la base subjetiva del sentimiento. Es así que la “simpatía” y “antipatía”, las que se originan en la experiencia del individuo, ofician de brújula en la determinación del punto óptimo. De esa forma, el individualismo produce simpatía porque se corresponde con la psicología individual y azuza el progreso de la especie, y antipatía porque sustenta un régimen en donde se constata una “desigualdad excesiva” y en donde triunfa el no superior o el “superior en aptitudes no superiores” (1922: 22-23).Por su lado, el socialismo causa simpatía por sus ideales de “fraternidad”, “bondad”, “solidaridad” y “la defensa del pobre y del débil” (1922:23) mientras que es antipático por todo lo que tiene de anti-individualista, llámese demasiado “gobierno”, “autoridad”, “leyes” y “prohibiciones”, amén del riesgo latente de la tiranía y de que, como las organizaciones de los artrópodos, la sociedad deje de progresar (1922:24). De modo que se trata de hallar una fórmula conciliadora, que preserve las ventajas de cada polo y minimice los inconvenientes. Esa fórmula la enuncia de la siguiente manera: “1) asegurar al individuo hasta cierto grado; 2) después dejarlo: entregarlo a la libertad, con las consecuencias de su conducta y de sus aptitudes.” (1922:17).Vale decir aquí que, no obstante lo anterior, Vaz Ferreria afirma que es contrario al sentir dejar caer al individuo debajo de cierto límite (1922:34). De este modo, el autor se distanciaría de teorías individualistas más radicales, como sería, a ese respecto, la de Nozick. Pero, más allá de lo anterior, lo importante a destacar es que, con su fórmula ideal, y como reconoce el propio Vaz Ferreira, lo que antes era un problema de naturaleza, que ponía las cosas en la forma dicotómica de libertad o igualdad, se convirtió en un problema de grado, vale decir, de determinar cuánto es deseable de uno o de otro. Por lo tanto, el problema ha de resolverse ahora dentro de los parámetros establecidos por esa fórmula que determina los límites de lo aceptable (1922:22).El hecho de asegurar al individuo en cierto grado implica, para Vaz Ferreira, corregir un problema de fondo que existe en las sociedades en donde se practica un individualismo sin límites. Este es nada menos que el problema del punto de partida, en el que, según constata en la realidad, existe una desigualdad alarmante. De esa forma, Vaz Ferreira se decide a combatir esa situación que, por lo injusta, hiere el sentir. Es así que dice:Nuestro ideal comporta por lo menos alguna más igualdad en el punto de partida de los individuos; podrá haber discusión sobre el grado; pero es indudable que la desigualdad en el punto de partida, sobrepasa: es demasiada. (1922:18)La desigualdad imperante es propiciada, para el autor uruguayo, básicamente por el principio irrestricto y privativo de la herencia. Dicho principio es sustentado por la tesis individualista de que las generaciones anteriores tienen derecho a legar, sin restricciones, todo lo que produjeron en vida. En realidad, este individualismo en la medida en que se ampara en la libertad para asegurar la continuidad de los bienes familiares y proteger así la descendencia, no es, en el fondo, sino una forma de familismo (Andreoli, 2009: 94).Pero esa perspectiva del individualismo es, para Vaz Ferreira, estrecha de miras, puesto que no toma en cuenta el derecho de las generaciones futuras a tener un punto de partida igualitario, sin el cual las condiciones de desarrollo de la libertad se verían seriamente afectadas.En efecto, al ser el punto de partida desigual, la posición de los individuos en la sociedad tiende a reflejar más esa desigualdad de base que la capacidad y aptitudes individuales. Además, un punto de partida desigual es esencialmente injusto, ya que el simple hecho de nacer no constituye, en sí mismo, un mérito o desmérito para justificar una mejor o peor posición en el comienzo. Sucede, simplemente, que al nacer nos perjudicamos o beneficiamos de las decisiones que otros tomaron, lo cual, y a la luz de un principio de justicia basado en que “a cada quien las consecuencias de sus actos”, es injusto.Es por ello que Vaz Ferreira busca atemperar las consecuencias de este sistema, mal llamado individualista, apelando a la otra cara posible del individualismo: esto es, el derecho de los aún no nacidos a ejercer su libertad en igualdad de condiciones.Por lo anterior, para el autor uruguayo, se trata de generar una cierta igualdad liberal (Andreoli, 2012:77). Idealmente, ello implicaría hacer tabula rasa o, lo que es lo mismo, que cada generación empiece de nuevo. Pero cumplir eso acarrearía, como también el individualismo familista, otra serie de problemas.Por lo tanto, aquí también hay que asegurar un mínimo que evite los extremos y que además logre conciliar los derechos de todos los individuos, tanto los futuros como los anteriores. En ese marco, la solución de “punto medio” de Vaz Ferreira sería, en primer lugar, establecer distinciones en la herencia, a los efectos de implementar modificaciones y limitaciones según si las generaciones sacaron todo de su trabajo o si lo combinaron con elementos naturales finitos, así como alguna forma de gravamen sobre la misma que permitiera financiar un punto de partida más igualitario.Algo similar sucede con la propiedad de la tierra. En relación a ella, Vaz Ferreira arguye que el individualismo bien entendido debería reconocer “como el derecho individual por excelencia, después del derecho a la vida, el derecho a estar: el derecho a la tierra de habitación.” (1922:37) Ello, vale aclarar, en cuanto a la tierra de habitación, en lo que respecta a la tierra de producción, Ferreira detecta exactamente el mismo problema que con la herencia. Por un lado, se esgrimen los derechos de los individuos anteriores que agregaron al medio natural su trabajo.No obstante, también está el derecho de los individuos actuales al medio natural de la tierra, por lo que, aquí también, debe adecuarse la situación a la fórmula ideal, sin que se llegue al sacrificio total de ninguno de los derechos que están en pugna. En efecto:[Nuestra fórmula] reconoce, por una parte, la defensa del menor, su derecho a un punto de partida por el aseguramiento de la salud, de la instrucción; mitiga también la dureza de la selección individual absoluta […] Hubiérase debido hacer […] la depuración del individualismo, introduciendo en él consecuentemente el derecho individual a la tierra de habitación, por lo menos […] y limitaciones y modificaciones de la herencia en las que se tuvieran en cuenta precisamente, los derechos individuales de los individuos actuales. (1922: 48)ConclusionesA lo largo de las tres entregas en que ha sido presentado el presente trabajo vimos que, con relación a la libertad, a Vaz Ferreira, al menos como está planteado en Sobre los Problemas Sociales (1922), le importan, básicamente, dos cuestiones: la de su justificación y la de su tensión con la igualdad.En lo relativo al primer punto, advertimos que el autor aduce dos razones para justificar la libertad. Una de carácter consecuencialista o teleológica, según la cual la libertad es buena porque, a través de diversos mecanismos, empuja el desarrollo de la civilización, y otra de carácter deontológico, ya que, para Vaz Ferreira, lo justo es que cada individuo se haga responsable de las consecuencias de sus actos, aún cuando ello genere en los hechos desigualdad.En lo relativo al segundo punto, podemos decir que el abordaje de la igualdad aparece como necesario a la luz de su método, que pone el acento en la contradicción, la complementación y en la preservación de mínimos.Primeramente, el autor intenta demostrar la falsa oposición que existe entre ambos conceptos cuando señala lo que hay de individualismo en el socialismo y viceversa. Acto seguido, Vaz Ferreira advierte que, cuando contrastados con la realidad, esos dos conceptos no son sólo irrealizables sino también indeseables por las consecuencias prácticas que tendrían, o tienen, como es el caso del individualismo, de implementarse en la realidad tal y como postula la teoría.Consecuente con su pragmatismo, el autor se apresta seguidamente a tratar de componer una fórmula ideal a satisfacer que, aunque parte de ciertos principios postulados teóricamente, atienda a la realidad en su ser así.Por otro lado, y dada la primacía del sentir sobre el pensar que caracteriza al conjunto de su obra, Vaz Ferreira recurre a hacer del sentimiento el basamento de dicha fórmula. De ahí que apele directamente a las razones del corazón, que se expresan en “simpatía” o “antipatía” por determinadas ideas. De hecho, de esa manera aborda los problemas prácticos de la herencia y de la propiedad de la tierra, cuestiones fundamentales a resolver por la fórmula planteada.Por último, y para concluir, es preciso decir que es esencialmente en ese juego con la igualdad, que se da a nivel de lo concreto, en donde se revela la verdad de la libertad, entendiendo por verdad tanto lo que es posible como lo que es deseable en los términos estrictos del sentir.BibliografíaAcosta, Yamandú. El pensar radical de Vaz Ferreira y el discernimiento de los problemas sociales. Revista ACTIO N°11- Noviembre 2009.Andreoli, Miguel. Pensar por ideas a tener en cuenta: elementos de filosofía política en Vaz Ferreira. Universidad de la República. Uruguay. 2012.Ardao, Arturo. Introducción a Vaz Ferreira, 1961. [Internet] Accedido el 29 de Marzo, 2013. Disponible en: http://autoresuruguayos.adinet.com.uy/carlos-vaz-ferreira/texto-sobre-vaz-ferreira.phpBerlin, Isaiah. Dos conceptos de libertad y otros escritos. Ed. Alianza Editorial. 2005. Madrid, España.Ferreira, Vaz. Fermentario. Ed. Homenaje de la Cámara de Representantes de la República Oriental del Uruguay. Montevideo. 1963. [Internet] Accedido el 26 de Marzo, 2013. Disponible en: http://autoresuruguayos.adinet.com.uy/carlos-vaz-ferreira/texto-sobre-vaz-ferreira.phpFerreira, Vaz. Los problemas de la libertad y el determinismo. Ed. Homenaje de la Cámara de Representantes de la República Oriental del Uruguay. Montevideo. 1963. [Internet] Accedido el 22 de Marzo, 2013. Disponible en: http://autoresuruguayos.adinet.com.uy/carlos-vaz-ferreira/texto-sobre-vaz-ferreira.phpFerreira, Vaz. Sobre los problemas sociales. Ed. Homenaje de la Cámara de Representantes de la República Oriental del Uruguay. Montevideo. 1963. [Internet] Accedido el 29 de Marzo, 2013. Disponible en: http://autoresuruguayos.adinet.com.uy/carlos-vaz-ferreira/texto-sobre-vaz-ferreira.php Jonathan Arriola es Licenciado en Estudios Internacionales por la Universidad ORT-Uruguay y Master en Filosofía Contemporánea por la Universidad de la República. Además es Profesor de Política Comparada y Fundamentos de la Investigación en Universidad ORT

    Conferencias, seminarios y eventos

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    ConferenciasEl Departamento de Estudios Internacionales organiza periódicamente diferentes conferencias de interés para nuestras áreas de actividad.Vea las conferencias realizadas anteriormente. Seminario de discusión teórica - Departamento de Estudios InternacionalesIntervención del Prof. Aldo Mazzucchelli: "Arielismo frente a Panamericanismo: Los orígenes intelectuales de un relato Latinoamericano de política internacional" Vea aquí.Intervención del Prof. Agustín Courtoisie: "John Rawls y Robert Nozick: aciertos y desconciertos" Vea aquí.Vea las sesiones realizadas anteriormente

    EL DESARROLLO DE LA TECNOLOGÍA ESPACIAL EN ARGENTINA Y SUS POSIBLES APORTES A LA REGIÓN

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    Como es bien sabido, la ciencia y la tecnología son claves para promover el desarrollo de un país. Sobre todo en un mundo globalizado donde la innovación se erige como la principal fuente de generación de valor diferencial entre las economías, coadyuvando al mejoramiento de la competitividad de empresas, Estados y regiones en el mundo. Entre estas innovaciones, las dirigidas al ámbito espacial resultan primordiales, puesto que la obtención de información, servicios y nuevas tecnologías derivadas de aquéllas resultan fundamentales para el desarrollo de los Estados y las relaciones entre ellos (OEA, 2012).En Argentina, la historia de la tecnología espacial tiene sus primeros antecedentes una vez finalizada de la Segunda Guerra Mundial con la llegada de científicos europeos, en especial alemanes. A partir de allí se fueron sucediendo experiencias de carácter aislado hasta enero de 1961, cuando se conformó la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE), lo que permitió la planificación y sistematización de actividades en el ámbito.Durante las dos primeras décadas de vida de la CNIE se produjeron numerosas experiencias atmosféricas con cohetes sonda y balones atmosféricos lanzados desde diferentes lugares del territorio argentino y Perú -algunas de ellas en cooperación con países como Estados Unidos, Alemania y Brasil- (Manfredi, 2005; Hurtado de Mendoza, 2010). Asimismo, se fueron materializando estaciones que permitieron el inicio de las telecomunicaciones mediante satélites. Todas estas actividades posibilitaron una progresiva generación de capacidades científicas y tecnológicas que comenzaron a posicionar a la Argentina en la vanguardia de la tecnología espacial en la región, junto a Brasil.Posteriormente, a finales de los ’70 e inicios de los ’80, abandonaron paulatinamente aquellos experimentos a través de cohetes sonda para comenzar el desarrollo de misiles (Hurtado de Mendoza, 2010) con el objetivo de lograr el acceso al espacio para futuros satélites nacionales, entre los que destacó el Cóndor II, vector con posibilidad de utilización dual, es decir, tanto para uso civil como militar. Esto dio inicio a presiones extranjeras, especialmente de Estados Unidos y Gran Bretaña, para la suspensión del proyecto debido a una serie de cuestiones: la guerra de las Malvinas, la asociación a algunos países del Cercano Oriente para la obtención de financiamiento en un momento de crisis económica y el recelo de las principales potencias al desarrollo de estas tecnologías por parte de los países en desarrollo –materializado en el Missile Technology Control Regime (MTCR)-.La década de los ’90 implicó para el país un cambio de paradigma tanto en materia de política económica interna como internacional, ambas caras de una misma moneda: la profundización del neoliberalismo (cuyas piedras basales habían sido establecidas con la última dictadura militar), favorecida por la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y el giro en política exterior fundamentado en las premisas del realismo periférico, según el cual la Argentina debía alinear sus decisiones e intereses con los de Washington.En el área espacial, estos cambios se tradujeron en la suspensión y destrucción del Cóndor II y en la desaparición de la CNIE con su consiguiente reemplazo por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) en 1991, dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio y Culto. A partir de este giro en la política, Argentina demostró a los ojos de Estados Unidos “credenciales de confianza” suficientes como para merecer la cooperación con la National Aeronautics and Space Administration (NASA) en materia satelital y la profundización del desarrollo de esta rama en particular de tecnología espacial en Argentina, en virtud del abandono del proyecto de acceso al espacio.No obstante, sucedieron en los primeros años del siglo XXI cambios sustanciales en el sector como consecuencia de la adopción de un nuevo modelo de desarrollo. Desde mediados de la década pasada, la CONAE ha visto aumentar su presupuesto alrededor de trece veces (Jawtuschenko, 2012), pues al igual que otras instituciones dedicadas a la ciencia, la tecnología y la innovación, volvió a incorporarse en la agenda del gobierno como parte de una política de recuperación de las capacidades nacionales en un contexto socio-económico que busca servirse de ellas para impulsar el desarrollo luego de una de sus peores crisis económicas.El complejo espacial argentino ha sido capaz de diseñar y desarrollar cuatro satélites de la serie SAC (Satélites de Aplicaciones Científicas): SAC-A, SAC-B, SAC-C Y SAC-D/Aquarius en estrecha cooperación con la NASA e instituciones de otros países, como Francia, Italia, Canadá y Brasil. En la actualidad se encuentran en diferentes fases de diseño y desarrollo satélites de la familia SAC, así como otros pertenecientes a las series ARSAT (satélites geoestacionarios de telecomunicaciones de la empresa estatal Argentina Satelital -AR-SAT-), SAOCOM (Satélites Argentinos de Observación con Microondas) y SARE (Satélites de Alta Revisita).Por otro lado, uno de los planes más ambiciosos de la Comisión en la actualidad es la de lograr dotar al país con un vector de lanzamiento propio (denominado Tronador II) que permita abaratar los costos –y tener mayor flexibilidad en los tiempos- de lanzamiento de los satélites que Argentina planea construir. Tales esfuerzos se hacen más necesarios y urgentes aún, si se toma en cuenta la intención de la CONAE de desarrollar tecnología de arquitectura segmentada aplicada a sus futuros proyectos satelitales. La misma consiste en la capacidad de poner en órbita pequeños módulos satelitales livianos, conformando clusters, en lugar de enviar al espacio un satélite monolítico, de mayores proporciones. Las ventajas de este sistema estriban en los menores riesgos que implica que los distintos módulos cumplan funciones por separados, pudiendo prescindir de algunas de las partes en caso de desperfecto técnico –reemplazando el módulo defectuoso en un corto período de tiempo-, sin por ello poner en riesgo la función que el conjunto de satélites cumple. Claramente, la aplicación de tales planes exigiría una mayor autonomía en materia de lanzamiento, por lo cual cobra importancia estratégica el hecho de contar con vectores propios.Teniendo en cuenta lo precedente, la región, especialmente los países sudamericanos –más allá de Brasil-, pueden beneficiarse de la experiencia y las capacidades científicas y tecnológicas espaciales generadas en la Argentina, ya sea mediante la información obtenida actualmente (SAC-C y SAC-D), como por los servicios que será posible brindar una vez puestos en órbita satélites como el ARSAT 1, ARSAT 2 y el SAOCOM 1 A. Además, se dispone de la experiencia necesaria para ofrecer la posibilidad de construcción de satélites científicos y de telecomunicaciones, en lugar de realizar acuerdos con países extra regionales, que suelen implicar esfuerzos adicionales a la hora de la asimilación de tecnologías como en la formación de recursos humanos. Por otra parte, de llegar a concretarse exitosamente en los próximos años el proyecto Tronador II, no sólo se lograría una mayor flexibilidad y reducción de costos en la puesta en órbita de pequeños satélites para la Argentina, sino también para el resto de los países de la región (Varotto, 2010).Más allá de la cooperación de la CONAE con diversos organismos estatales y universidades de casi todos los países sudamericanos, se han realizado convenios con Chile, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela para trabajar en la conformación de una Agencia Espacial Regional que permitiría una utilización más eficiente de los recursos científicos, tecnológicos y económicos, posibilitando una menor dependencia en un área que cada vez se demuestra más importante en el mundo. HURTADO DE MENDOZA, D. (2010): “Organización de las Instituciones Científicas en Argentina (1933-1996). Una Visión Panorámica”, en J. Russante y M. I. López Pumarega, M. (Eds.): “Cuadernos ICES 3”. CNEA. Buenos Aires, pp. 7-83.JAWTUSCHENKO, I. (2012): “¿Qué se hizo en ciencia desde el 2003?”. Disponible en http://www.agenciapacourondo.com.ar/secciones/sociedad/7012-ique-se-hizo-en-ciencia-desde-2003-por-ignacio-jawtuschenko.html. Consultado el 15 de febrero de 2013.MANFREDI, A. (h.) (2005): “Argentina y la Conquista del Espacio”. Disponible en: http://www.reconquistaydefensa.org.ar/historia/ espacio/conquista.htm. Consultado el 11 de enero de 2013.ORGANIZACIÓN DE ESTADOS IBEROAMERICANOS (2012): “Ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo y la cohesión social. Programa iberoamericano en la década de los bicentenarios”. Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Madrid.VAROTTO, C. (2010): “En la vanguardia de la innovación”. Artículo del Diario La Nación, edición del 15 de agosto de 2010. Versión online. Disponible en: http://www.lanacion.com.ar/ 1294853-en-la-vanguardia-de-la-innovacion. Consultado en enero de 2013. M. Nevia Vera: Licenciada en Relaciones Internacionales – UNCPBA.Maestranda en Ciencias Sociales - UNCPBA. Co-coordinadora del Programa Universidad y Familia de la Secretaría de Extensión de la UNCPBA. Investigadora Auxiliar del CEIPIL. Mail: [email protected] R. Guglielminotti: Licenciado en Relaciones Internacionales – UNCPBA. Magíster en Política y Gestión de la Ciencia y la Tecnología – UBA. Investigador Auxiliar del CEIPIL. Mail: cristianguglielminotti @hotmail.com.Universidad ORT-Urugua

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