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Esta semana:Compartimos la invitación para la presentación del libro "Uruguay+25 - documentos de investigación" de Fundación ASTUR y Red MERCOSUR. Véalo aquí.Compartimos las actividades culturales, científicas y lingüísticas del mes de julio que envía el Servicio de Cooperación y de Acción Cultural de la Embajada de Francia. Véalo aquí.La Coordinación General de Cooperación e Internacionalización de la Universidad Autónoma de Yucatán sacó su boletín correspondiente a los meses de mayo y junio. Véaloaquí.REDIAL publicó su Boletín n°138. Véalo aquí.La Representación Permanente de México ante la ALADI envía su boletín mensual Boletín México Compite correspondiente a mayo/junio. Véalo aquí.El CEDES publicó su boletín correspondiente a julio. Véalo aquí
LO QUE EVO MORALES HA SIGNIFICADO PARA BOLIVIA
Mientras uno de los personajes paradigmáticos de la izquierda populista latinoamericana se dirige hacia un nuevo triunfo en las elecciones presidenciales, se hace oportuno analizar los cambios estructurales que Bolivia ha tenido durante su mandato.Constantemente caricaturizado por parte del discurso de la derecha latinoamericana, las noticias que nos llegan de Evo Morales son casi siempre de carácter anecdótico: que usaba siempre el mismo un sweater; que dijo que comer pollo provocaba la homosexualidad; que su avión fue “detenido” en Austria cuando, viniendo de una cumbre de productores de hidrocarburos en Rusia, España, Italia y Francia le impidieron atravesar su espacio aéreo (esto ya es más serio).Parte del discurso dijimos, y es que hay una segunda visión complementaria que muestra al presidente boliviano como un feroz enemigo del sentido común (es decir, el capitalismo) y la institucionalidad (es decir, la democracia liberal arquetípica).Sin embargo, si evitamos el espectáculo y nos concentramos en la información relevante, la frivolización y demonización mediática de Bolivia y de Morales parece representar más bien el comportamiento de una avestruz escondiendo la cabeza ante una serie de reformas que, para bien o para mal (esto queda a juicio del lector), han supuesto una radical transformación del país andino. De eso no se habla demasiado.Recordemos muy brevemente el “antes”. La historia como país independiente no ha sido grata con el pueblo boliviano: pérdida de su salida al mar, de Antofagasta y de sus salitres; pérdida de Acre y de su producción de caucho; pérdida del Chaco y de sus promesas en petróleo; setenta y ocho gobiernos, casi la mitad de ellos fruto de golpes militares; tímidos pasos hacia la inclusión social y distribución de riqueza (Revolución de 1952); colapso económico en los ‘80s. y reclamo estadounidense por el cultivo tradicional de Coca; en los ‘90s. políticas económicas liberales, impuestazos, privatizaciones e incremento de la conflictividad social.La segunda presidencia de Gonzalo Sánchez de Lozada (el presidente que hablaba mejor inglés que castellano; todo un símbolo 2002-2003) constituyó un punto de quiebre. Ante la posibilidad de la exportación de hidrocarburos (ya privatizados) a través de puertos chilenos, estalló un conflicto social que, como último resultado, cambiaría al país andino de una forma que no se había visto antes. El pueblo boliviano, que ya había sufrido en su historia una “expoliación” de las riquezas que yacían en las entrañas de sus tierras (plata y oro primero, luego estaño, gas ahora), por primera vez decía “alto”.La figura de Evo Morales (Oruro, 1959) no es ningún accidente histórico, y su fama creció a la par de los errores políticos de una clase política tradicional que gobernaba más pensando hacia fuera que hacia adentro y con una incapacidad crónica de dar respuesta a los reclamos de la ciudadanía, que, como veremos, en Bolivia tiene una complejidad importante.De origen aymara, Morales fue liderando distintas “causas”, a la par que los gobiernos de La Paz erraban una y otra vez. Su primer gran éxito fue ser el principal líder de los “cocaleros” que lucharon contra el intento de erradicación total del cultivo de coca a pedido de EE.UU. Pronto se haría con el control del partido político Movimiento al Socialismo (MAS), ejerciendo la doble función de político y gremialista, y extendiendo su reclamo al tema del gas natural (defensa de la re estatización y, como hemos dicho, oposición a su exportación vía Chile aprovechando las pocas simpatías de todos los bolivianos hacia dicho país).Mención aparte merece su pretendido papel “representativo” y de defensor de las casi cuarenta comunidades indígenas (60% o 40% de la población dependiendo de la fuente, en su mayoría quechuas y aymaras) y con prácticamente una nula participación previa en un poder dominado por “criollos”.Cocalero, indigenista, socialista: con este perfil Morales vencería en las elecciones de 2005 con una amplia mayoría (54%) y repetiría en el 2009 aún con más votos (64%).Ahora bien, ¿qué ha significado para Bolivia el gobierno del MAS? Para dar cuenta de esta pregunta debemos remontarnos a la aprobación de la Constitución del 2009. Ya de por sí su aprobación fue polémica, dado que el MAS no logró la mayoría esperada para la Asamblea Constituyente y lo que precisaba dos tercios de los votos se terminó aprobando por mayoría simple, lo que constituyó una grosera violación al orden constitucional. Bolivia seguía los pasos de su aliado en Caracas, estableciendo una refundación nacional a través de una nueva Carta Magna y, finalmente, la misma fue refrendada ante el pueblo con éxito.Refundación que comienza con el nombre: desde ahora se hablará del “Estado Plurinacional de Bolivia”. Ello intenta un pleno reconocimiento de las varias etnias que componen la población. Además de privilegiar sus derechos políticos y de inclusión social, la Constitución (junto a leyes posteriores) consagra una descentralización progresiva (departamentos, municipios, regiones) que en última instancia hasta puede llegar a reconocer el autogobierno de distintos grupúsculos étnicos en base a sus propias culturas “ancestrales”. La complejidad para alcanzar dicho estatuto, su originalidad y las consecuencias que podrían acarrear, amerita un estudio más detallado de lo que pueda escribirse en el presente artículo. Lo diremos entonces en pocas palabras: la nacionalidad boliviana ha pasado a fundamentarse en su diversidad, única modalidad de inclusión de una población tan heterogénea.La Constitución también consagra las medidas destinadas a la estatización parcial o total de la explotación de los recursos naturales, fundamentalmente el gas natural (principal riqueza del país). Del mismo modo, varias empresas estratégicas de servicios fueron o están siendo adquiridas por el gobierno total o parcialmente. Un potente mensaje al respecto fue cuando la privatizada Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos fue ocupada militarmente (¡!) previo a cualquier acuerdo con las transnacionales.En cuanto a la Política Exterior, ampliamente conocida es la pertenencia del gobierno de Morales al grupo ALBA como un aliado incondicional de Caracas. Aunque tal vez cabría acotar que muchas veces la verborragia “albista” de Morales no trasciende de las palabras y, esencialmente, no traduce su discurso incendiario al campo de la diplomacia.¿Qué tan eficiente ha sido la administración Morales? Pasemos a los fríos números y comparemos 2005 con 2013 (se utilizan dólares corrientes):-El Producto Bruto Interno nominal prácticamente se triplicó en ocho años a aproximadamente 30 mil millones. El crecimiento del 2013 fue de un 6,8%.- Asimismo, el Producto Bruto Interno per cápita pasó de 2900 en el mismo período.- La deuda pública ha bajado de un 90% del PBI a un 33%.- Las Reservas Internacionales han crecido de 14.000 millones.- La Tasa de Mortalidad Infantil tuvo un descenso de 53/1000 a 40/1000, mientras la Esperanza de Vida subió unos tres años hasta los 67.-En materia de alfabetización se dio uno de los mayores logros y, con ayuda cubana y venezolana, Bolivia fue declarada el mes pasado como país libre de analfabetismo según la UNESCO (es decir, por debajo del 4%). Es principalmente gracias a la educación que también se ha incrementado el Índice de Desarrollo Humano.Concluyendo, si bien muchos indicadores (principalmente los macroeconómicos) muestran un avance significativo, seguimos hablando de uno de los países más pobres de Latinoamérica. Tampoco podemos atribuir todo éxito o fracaso al gobierno, teniendo en cuenta su total dependencia de la demanda y el precio de las commodities. Pero para los bolivianos lo logrado no es poca cosa y, sin duda, la mayoría de ellos percibe un incremento en su calidad de vida bajo esta administración.La diversidad boliviana también se advierte en la oposición a Morales. Y es que su primer desafío provino de los departamentos orientales (Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija) de geografía (Chaco), economía (agrícola además de hidrocarburos) y demografía (criollos) diferentes a las del Altiplano.Fue el departamento de Santa Cruz el que promoviera, en 2008, una serie de referéndums no reconocidos por La Paz en dichos departamentos, clamando por una mayor autonomía o -incluso- blandiendo una amenaza de secesión. Algo que hubiese constituido un golpe letal para el proyecto del MAS teniendo en cuenta que esos departamentos aportaban casi la mitad del producto interno bruto.Para los políticos de la región (también conocida como “Media Luna” próspera), el mencionado referéndum fue un éxito (más del 80% por el “Sí”). El gobierno de Morales, en cambio, desestimó cualquier tipo de legitimidad legal o simbólica aduciendo el altísimo abstencionismo de los potenciales votantes.Teniendo en cuenta este factor, podría interpretarse la complejidad de la descentralización territorial de la Constitución del 2009 como una forma de desarticular cualquier tipo de vocación separatista.Y, en el mismo sentido, y tras unas elecciones presidenciales (2005) donde se volvió a evidenciar la división geográfica (el oriente votó masivamente al candidato opositor de centro derecha Manfred Reyes Villa), puede decirse que el MAS de Morales decidió “bajar de los Andes”, moderar su discurso netamente altiplánico y de esta forma instalarse progresivamente en las zonas conflictivas del llano. Tal es así que, según la última encuesta, en Santa Cruz el oficialismo obtendría el 40% de los votos en el departamento.Llegamos entonces al momento actual y a las próximas elecciones presidenciales, a realizarse el próximo 12 de octubre. Si bien la Constitución señala que un presidente sólo puede gobernar durante dos períodos, el Poder Electoral, con formidable astucia, ha dicho que el Estado Plurinacional de Bolivia es un sujeto distinto a la anterior República Boliviana, así que Morales puede presentarse nuevamente sin inconveniente alguno. La oposición -fragmentada en cuatro alianzas- tampoco parece despertar mucho entusiasmo con sus candidatos.Por su parte las encuestas dan resultados notoriamente diferentes, donde el apoyo electoral de Morales varía del 44% (sin contar indecisos) a un 65% que se correspondería al índice de aprobación de la gestión. Para los críticos del gobierno, esta segunda cifra parece la más cercana a la realidad. Cualquier otro resultado sería sin duda la sorpresa del año.Marcos Rodríguez Schiavone es estudiante de la Licenciatura en Estudios InternacionalesFACS-ORT-Urugua
Qué puede aportar la sociología al diseño de los programas centrados en convivencia social
1) Una panorámica sobre la Política Pública de Convivencia en Hispanoamérica.“Convivencia” es un término usado en Hispanoamérica para denominar aquella política, o componente de una estrategia mayor de política pública, que tiene como meta mejorar las relaciones entre ciudadanos o entre grupos de ciudadanos. Los objetivos que se quiere alcanzar con este mejoramiento son variados, pero en general están relacionados a:Disminuir o moderar los niveles de violencia interpersonal.Incidir positivamente en la sensación subjetiva de seguridad (la cual suele mantenerse pese a la disminución objetiva de la violencia interpersonal).Integración social de grupos específicos (típicamente migrantes).Promover la tolerancia a la diversidad (cultural, sexual, etc.).Promover el acceso a derechos y el respeto de derechos.“Convivencia” se ha transformado paulatinamente en un enfoque que tiende a ser el paraguas conceptual que orienta la política de seguridad interna en muchos Estados. Tal es el caso de Uruguay con “La estrategia por la vida y la convivencia” o el colombiano con la “Política Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana”1. En su origen, detrás de esta orientación de política pública estaba la convicción de que para detener la violencia interpersonal no alcanzaba con represión y política social. Era necesario algo más.Actualmente se usa el término “convivencia” tanto para políticas dirigidas a intervenir sobre la violencia interpersonal en sus variadas formas (entre ciudadanos, a nivel doméstico, etc.) como a intervenir en situaciones de decadencia o erosión de la sociabilidad (y de esta manera prevenir futuras situaciones de violencia interpersonal o conflictividad).Un elemento característico de las políticas de Convivencia es la fuerte participación de los gobiernos locales. Si bien, como es el caso de Uruguay, las políticas de Convivencia pueden estar contenidas en una estrategia nacional, la participación de alcaldías, municipalidades, etc., es muy importante. Esto es así porque los problemas de convivencia (sea violencia, inseguridad o integración) son problemas de las ciudades y su dinámica social2.Otro elemento característico de las políticas de Convivencia es la importancia que se da a la participación de la comunidad organizada para el éxito de los programas y proyectos. Con dicha participación se pretende dar apoyo a políticas que requieren de tiempo para arrojar resultados positivos (Frühling, 2012).Las llamadas políticas de convivencia recurren a muy variados instrumentos. Estos últimos van desde la educación ciudadana hasta la inversión en infraestructura para la interacción, esparcimiento o disfrute urbano; pueden implicar acciones masivas (por ejemplo publicidad o intervenciones urbanas en puntos neurálgicos de la ciudad), así como pueden implicar acciones particulares en zonas o barrios de la ciudad (intervenciones con centros culturales o en espacios urbanos como plazas) y otras modalidades. La intervención en el espacio público como forma de promover participación y relaciones de convivencia entre los ciudadanos es una idea altamente difundida3. La relevancia del barrio en las políticas de Convivencia es una clara derivación del énfasis que tiene la búsqueda de potenciar la sociabilidad y relaciones interpersonales a través del mejoramiento de la infraestructura urbana para esparcimiento e interacción. El barrio es, a su vez, la más pequeña unidad territorial que se maneja a nivel de políticas urbanas.Hay algunas definiciones comúnmente usadas en Hispanoamérica. Antanas Mockus (Colombia) define Convivencia de la siguiente manera:Convivir es llegar a vivir juntos entre distintos sin los riesgos de la violencia y con la expectativa de aprovechar fértilmente nuestras diferencias. El reto de la convivencia es básicamente el reto de la tolerancia a la diversidad y ésta encuentra su manifestación más clara en la ausencia de violencia. (Mockus, 2002, pág. 20)Romero y Sánchez (España) definen convivencia con las siguientes palabras:Podemos sintetizar lo visto hasta el momento e indicar que, desde un análisis meramente lingüístico, convivencia es la “acción de convivir”, así como la “relación entre los que conviven”. Dentro de esta segunda acepción, convivencia significa, más concretamente, “vivir en buena armonía con los demás”. (Romero & Sánchez, 2007, pág. 78) 2) Discusión de los problemas de Convivencia desde la Sociología.En esta sección se intentará ubicar los problemas que la política pública define como problemas “de convivencia” dentro del marco de discusión de la sociología.Las definiciones de Convivencia normalmente implican relaciones de respeto a pesar de diferencias, capacidad de manejar relaciones humanas a pesar del conflicto. El valor de la convivencia estaría en que en una colectividad donde hay buena convivencia hay cooperación entre diferentes, ausencia de violencia y armonía pese a las diferencias. Como se señaló al principio del documento, la idea detrás de la política pública es que potenciar la convivencia permite influir positivamente en el control de la violencia interpersonal, mejorar la sensación subjetiva de seguridad, colaborar con la integración social de grupos específicos, promover la tolerancia a la diversidad.¿Qué campos de investigación discuten estos problemas en sociología? ¿Qué es posible aprender de las discusiones en estos campos de estudio para mejorar la política pública? Se intentará responder a estas preguntas en el texto que sigue.Es importante plantear desde el principio cuál ha sido el criterio general para la revisión de la literatura que se va a presentar. Se considera que los problemas que en política pública se conceptualizan como “de convivencia” en sociología se conceptualizan como problemas de cohesión (o integración), capital social y/o acción colectiva. Estos tres campos tienen que ver con tres problemas altamente relacionados con “convivencia”: compartir normas y valores, colaborar con otros así como contar con otros para los proyectos propios y actuar junto a otros para resolver problemas colectivos o para transformar los espacios públicos.Hay una idea fundante en sociología, esta es aquella que postula que el cemento que mantiene unida a una sociedad es un mínimo de cohesión valorativa y apego a las normas. Esto permitiría a una sociedad funcionar sin la existencia de conflictos desarticuladores. El problema del orden4 es ya un problema clave en la reflexión de E. Durkheim (1858-1917). Para él las sociedades modernas podían alcanzar este mínimo sin necesidad de que las personas se conocieran cara a cara. Llamó a este mecanismo solidaridad orgánica y lo opuso a la solidaridad mecánica (típica de las comunidades tradicionales). Cuando este mínimo se afecta pueden surgir situaciones de anomia que promueven patologías sociales como el suicidio o la criminalidad5.El problema del orden también está presente en la idea proveniente de la antropología según la cual el cemento de la sociedad está en las obligaciones recíprocas que existen entre sus miembros. En esta perspectiva las instituciones sociales son formas de objetivar y dar continuidad a estas obligaciones. Las instituciones constituyen el medio a través del cual se controla la conducta y el marco que habilita la posibilidad de confianza en los demás y la cooperación (Malinowski, 1985 [1926]).A continuación se hará un repaso de los principales argumentos en las literaturas relativas a los tópicos cohesión social, capital social y eficacia colectiva. En las mismas se continúan y profundizan las referidas ideas. 2.1. Convivencia desde la perspectiva de Cohesión social.El problema de la cohesión social tiene al menos dos grandes vertientes. La cohesión entendida como el grado de reciprocidad entre los miembros de una sociedad en función de los acuerdos valorativos y normativos. Esta es la perspectiva de Durkheim según la cual una sociedad cohesionada es aquella en la cual los vínculos forjados a través de valores y normas permiten el funcionamiento de una sociedad compleja sin necesidad de una coordinación central. La cohesión en esta perspectiva puede ser nociva en sus extremos. Una sociedad altamente cohesionada puede tiranizar a sus miembros individuales al no tolerar ningún desafío a la autoridad del grupo. Asimismo es una sociedad con dificultades para vincularse con otras sociedades o para aceptar en su seno a miembros de otras comunidades. El otro extremo es una sociedad débilmente cohesionada (anomia) en la cual los individuos interactúan con base en marcos normativos contradictorios y no encuentran amparo ni reconocimiento en otros individuos. Por tanto, para Durkheim lo “saludable” en una sociedad moderna es algún punto intermedio entre los extremos antedichos. La consecuencia más relevante de una cohesión “saludable” sería la siguiente: una sociedad cohesionada sería una sociedad con más posibilidades de cooperación entre sus miembros y capacidad para resolver pacíficamente los conflictos, sería una sociedad moderadamente abierta a la innovación y capaz de procesar el cambio social así como una sociedad capaz de respetar credos, ideas y estilos de vida diferentes en su seno.En esta tradición la cohesión social se identifica “con la capacidad de una determinada sociedad para producir confianza social, para generar redes de cooperación efectivas entre extraños y para comprometer el interés y el respeto público en las acciones individuales, más la particular capacidad de sancionar al que saca ventajas indebidas de la fuerza de la cooperación social (free rider)” (Valenzuela, Schwartzman, Biehl, & Valenzuela, 2008, pág. 8). O como lo define otro autor, la cohesión social está relacionada con la creencia en una comunidad moral: “the belief—held by citizens in a given nation state—that they share a moral community, which enables them to trust each other” (Larsen, 2013).En esta perspectiva los vínculos fuertes (familia, amigos, con los cuales hay una relación íntima, frecuente y con fuertes lazos de lealtad) no son la clave para la construcción de una sociedad cohesionada. Por el contrario, una sociedad cohesionada y capaz de actuar sobre sus problemas implica buenos vínculos entre extraños o personas con poco conocimiento mutuo (Granovetter, 1973). Los vínculos fuertes pueden constituirse en vínculos negativos: la disposición a permanecer y relacionarse con iguales o parientes puede transformarse en hostilidad y discriminación hacia el diferente.En esta perspectiva el temor es “la fuente principal de destrucción de la confianza y de la disposición hacia la colaboración. La preocupación por los efectos de la violencia criminal en la desorganización de los barrios es un buen ejemplo de esto. El aumento del temor, muchas veces en contextos de sociedades que envejecen aceleradamente, conduce a diferentes formas de repliegue y desconexión social que debilitan enormemente la consistencia de la sociedad civil” (Valenzuela, Schwartzman, Biehl, & Valenzuela, 2008, pág. 9).Indicadores del nivel de cohesión social habituales en este enfoque: montos de confianza interpersonal,la fortaleza de la asociatividad,la consistencia de las relaciones vecinales y de amistad, especialmente cuando ellas comprometen relaciones más lejanas – o “vínculos débiles”disposición al compromiso cívico de los ciudadanos, la cual no implica siempre confianza y participación propiamente políticas.Ahora bien, otra literatura refiere a cohesión social asimilándola al nivel de desigualdad entre los miembros de la sociedad. Esta puede denominarse como la perspectiva de la equidad (Valenzuela, Schwartzman, Biehl, & Valenzuela, 2008). Así como para la perspectiva de origen durkheimiano el opuesto de la cohesión social es la desintegración social o la anomia, para esta perspectiva el opuesto de la cohesión es la exclusión social (Sorj & Tironi, 2007).Estas teorías parten de la fuente estructural de los vínculos entre las personas y grupos en una sociedad: la equidad, definida como “la capacidad de la sociedad para producir una distribución equitativa del poder o del bienestar mediante arreglos institucionales específicamente diseñados para este propósito” (Valenzuela, Schwartzman, Biehl, & Valenzuela, 2008, pág. 10).Lo que la teoría hipotetiza es que cuando existen desequilibrios en materia de equidad –y si son percibidos y considerados “hirientes” por las personas- éstos pueden conducir al conflicto abierto entre grupos. “Según esta perspectiva los problemas de cohesión no se traducen en desorganización y anomia social, sino más bien en una polarización entre grupos o clases dentro de la sociedad que puede escalar hacia el conflicto abierto, la hostilidad política y hasta el uso de la fuerza en la resolución de las diferencias sociales” (Valenzuela, Schwartzman, Biehl, & Valenzuela, 2008, pág. 10).Los conflictos fruto de una crisis de cohesión pueden terminar en autoritarismo. En la perspectiva democrática la búsqueda de cohesión se consigue si existen instituciones que pueden asegurar la resolución de conflictos de forma pacífica.En este enfoque hay tanto indicadores subjetivos como objetivos de equidad o distancia social. Esto es así porque una dimensión es la relativa a las distancias sociales que objetivamente pueden medirse a través del índice Gini por ejemplo, y otra es la percepción que los miembros tienen de dicha distancia y cómo esta percepción condiciona sus relaciones con otras personas o grupos sociales.Este enfoque centrado en equidad ha sido muy influyente en política pública y en la perspectiva de organismos internacionales (en las políticas de la Unión Europea y en el caso de América Latina en CEPAL) (European Commission, 2014) (Feres & Villatoro, 2010). 2.2. Convivencia desde la perspectiva de Capital Social.El concepto de capital social es un desarrollo relativamente reciente y que a partir de la publicación de varios artículos del politólogo Robert Putnam (Putnam, Bowling Alone: America's Declining Social Capital, 1995) y particularmente de su libro “Bowling alone: The Collapse and Revival of American Community” (Putnam, 2000) se ha convertido en un campo de estudios prominente en sociología. Para tener una idea, una búsqueda de la frase “social capital” en la biblioteca digital JSTOR arroja unos 8.100 artículos, mientras que la misma búsqueda para “social cohesion” arroja 340. Pese a ser una versión popular del concepto de “capital social”, particularmente entre policy makers y organismos internacionales6 la versión de Putnam es una de las más cuestionadas.El concepto de capital social tiene su origen en sociología en la obra de Pierre Bourdieu y de James Coleman (Portes & Vickstrom, 2012) (Portes, 1998). Estos trabajos inician una de las tradiciones relevantes en materia de capital social y su estudio que continúa hoy en día con el trabajo de investigadores como Ronald Burt, Nan Lin, Alejandro Portes.Bourdieu y Coleman trabajan desde la perspectiva del individuo o de pequeños grupos. Si bien tienen diferencias entre sí ambos insisten en un punto clave: los beneficios que tienen los individuos o familias a través de los vínculos que tienen con otros. Bourdieu tiene una perspectiva instrumental del concepto: las personas construyen en forma intencional sus vínculos, teniendo en cuenta los beneficios que podrían traerles en el futuro. Como explica Alejandro Portes:“En unas cuantas páginas brillantes, Bourdieu trata las interacciones entre el capital monetario, el capital social y el capital cultural, y define este último como la combinación de las credenciales de educación formal que posee un individuo y un complejo intangible de valores y estilos de comportamiento. El principal aporte de Bourdieu fue mostrar que estas tres formas de capital son fungibles, que pueden ser intercambiadas unas con otras y que de hecho requieren dichos intercambios para su desarrollo (Bourdieu 1980). Así, un capital social considerable rara vez puede ser adquirido sin la inversión de ciertos recursos materiales y sin la posesión de algún saber cultural, lo que le permite al individuo establecer relaciones con otras personas que tienen capitales valiosos”. (Portes, 2004, pág. 151)Si bien la definición original de J. Coleman es vaga7, a través de sus ejemplos es claro que su énfasis está en la confianza interpersonal y cómo el “cerramiento” (closure) de la estructura social (lo cual se logra mediante el conocimiento directo o mediado de las personas que interactúan) facilita el control mutuo, lo cual permite el cumplimiento de normas. El control mutuo es una garantía que fortalece la confianza interpersonal y facilita la interacción de múltiples maneras.En definitiva, en este enfoque el capital social ha sido definido alternativamente como una fuente de control social, una fuente de beneficios mediados por las familias y una fuente de recursos mediados por redes no familiares (Portes, 2004).La segunda tradición y la más influyente es la iniciada por Robert Putnam. En este enfoque el capital social es una propiedad de los colectivos (a nivel agregado). Esto hace que sea posible calificar a una comunidad, ciudad o país por su nivel de capital social. Esto ha habilitado la posibilidad de estudiar una multiplicidad de fenómenos (desde temas de salud a temas de criminalidad) y la manera en que el capital social de la comunidad influye en los mismos. Esta idea ha penetrado fuertemente en políticos, hacedores de política pública y organismos internacionales.En la visión de Putnam el capital social de una comunidad depende de la naturaleza y alcance del involucramiento de los individuos en redes informales de interacción y organizaciones cívicas formales. Por tanto, el capital social de una comunidad se mide tanto a través del contacto de los miembros entre sí (ya sea a través del saludo, el compartir una cena o apoyarse en el cuidado de los niños) como de la participación en organizaciones. Esto permite determinar el nivel de salud cívica de una población y estudiar la manera en que la misma influye en el crimen, la salud, pobreza, desempleo, etc. La idea ha sido también influyente porque permite pensar formas de detener el declive de la vida cívica o potenciar a las comunidades y así influir en problemas de muy difícil resolución (Woolcock & Narayan., 2000). (Grootaert, Narayan, Jones, & Woolcock, 2004). Definiciones de capital social: resumen de concepciones relevantes en política pública e investigación.Robert PutnamAspectos de las organizaciones sociales tales como las redes, las normas y la confianza, que facilitan la acción y la cooperación para beneficio mutuo.James ColemanLos recursos socio-estructurales que constituyen un activo de capital para el individuo y facilitan ciertas acciones comunes de quienes conforman esa estructura.Pierre BourdieuEl capital social (capital social. Capital cultural, capital económico, capital simbólico) es un tipo de capital, entre otros, que permite la movilidad de los agentes de un espacio social determinado.Banco MundialInstituciones, relaciones, actitudes y valores que gobiernan la interacción de las personas y facilitan el desarrollo económico y la democracia.Bonding: “Capital social de lazos”, que genera lazos de unión entre los miembros de una misma comunidad. Se limita a contribuir al bienestar de sus miembros.Bridging: “Capital social de puente”, que genera sinergia entre grupos disímiles. Abre oportunidades económicas a aquellos que pertenecen a los grupos menos poderosos o excluidos.Fuentes: (Durston, Duhart, Miranda, & Monzó, 2003) (Arriagada, Miranda, & Pávez., 2004)Las conceptualizaciones de capital social, principalmente las asociadas a Putnam y los investigadores del Banco Mundial, son influyentes en la reflexión sobre Convivencia por cuanto señalan cuáles son los aspectos de la vida comunitaria relevantes para mejorar las relaciones entre las personas. Asimismo es una conceptualización que brinda un armazón causal para fundamentar el valor de invertir en la convivencia social para mejorar aspectos como el crimen y la violencia doméstica sin recurrir a políticas represivas. Pese a ello estas perspectivas han sido fuertemente criticadas desde la academia. Un crítico incisivo es Alejandro Portes. En la visión de Portes el énfasis de Putnam en los valores cívicos y particularmente la contraposición entre un pasado idílico (con fuertes valores cívicos y participación social) y un presente individualista es una manera equivocada de encarar el problema en las sociedades modernas. Portes aduce que los resultados de investigación generados por el programa de investigación de Putnam tienen el problema de delimitar con claridad las precedencias causales: ¿es el capital social causa del desarrollo económico o al revés? La discusión de este problema y la revisión de los datos de investigación en capital social lleva a Portes a postular que la inversión sólo en capital social, sin tener en cuenta factores estructurales como pobreza, movilidad residencial y otros, no alcanza para afectar significativamente criminalidad, violencia, salud, etc.8 Esta es una discusión altamente relevante y a tener en cuenta en el diseño de programas de Convivencia. ¿Por qué? Porque señala que las políticas de Convivencia que enfatizan sólo en aspectos de cohesión o capital social deben buscar articularse institucionalmente con otros programas que estén dirigidos a afectar los aspectos estructurales de los territorios (como pobreza, desempleo, movilidad residencial, vivienda) para poder lograr sus objetivos. 1-“Dicha Política tiene un ámbito claramente distinto de la Política de Seguridad Nacional, la que se focaliza en fuerzas irregulares armadas opuestas al Estado y en organizaciones ligadas al crimen organizado. La Política se propone entregar una respuesta integral a los problemas de
Publicaciones
Esta semana Letras Internacionales presenta el siguiente material:En primer lugar, reseñamos en el link a continuación el listado completo de las Tesis de Grado producidas por los estudiantes que han culminado la carrera de Estudios Internacionales en la Universidad ORT. Vea más información sobre las Tesis aquí.En segundo lugar, un listado actualizado de las Publicaciones del Departamento de Estudios Internacionales las cuales puede visualizar aquí.En tercer lugar, a continuación destacamos algunas de las obras que nuestra biblioteca incorporó recientemente en relación a las áreas de interés de la carrera:*Le bien, la guerre et la terreur / Monique Canto-Sperber Ficha Bibliográfica*Case study research : principles and practices / John Gerring Ficha Bibliográfica*Social science concpets : a user's guide / G. Goertz Ficha Bibliográfica*A tale of two cultures / Gary Goertz; James Mahoney Ficha Bibliográfic
Conferencias, seminarios y eventos
ConferenciasEl Departamento de Estudios Internacionales organiza periódicamente diferentes conferencias de interés para nuestras áreas de actividad.Vea las conferencias realizadas anteriormente: Histórico Conferencias. Seminario de discusión teórica - Departamento de Estudios InternacionalesIntervención del Prof. Aldo Mazzucchelli: "Arielismo frente a Panamericanismo: Los orígenes intelectuales de un relato Latinoamericano de política internacional"Vea aquí.Intervención del Prof. Agustín Courtoisie: "John Rawls y Robert Nozick: aciertos y desconciertos"Vea aquí.Vea las sesiones realizadas anteriormente: Histórico Seminario
Conferencias
ConferenciasEl Departamento de Estudios Internacionales organiza periódicamente diferentes conferencias de interés para nuestras áreas de actividad.Vea las conferencias realizadas anteriormente: Histórico Conferencias.
Conferencias y eventos
ConferenciasEl Departamento de Estudios Internacionales organiza periódicamente diferentes conferencias de interés para nuestras áreas de actividad.Vea las conferencias realizadas anteriormente: Histórico Conferencias. Seminario de discusión teórica - Departamento de Estudios InternacionalesIntervención del Prof. Ricardo López Göttig: "El contractualismo de Algernon Sydney"Vea aquí.Intervención del Prof. Javier Bonilla Saus: "En los orígenes del constitucionalismo moderno: Introducción al pensamiento de Montesquieu"Vea aquí.Intervención del Prof. David Telias: "La singularidad de la Shoá en el siglo de los genocidios: el rol del Estado"Vea aquí.Intervención del Prof. Germán Clulow: "¿Qué lugar para dios en la esfera pública? Entre laicidad, secularización y pluralismo"Vea aquí.Intervención del Prof. Jonathan Arriola: "Estado de Naturaleza, Relaciones Internacionales y Justicia en Thomas Hobbes"Vea aquí.Intervención del estudiante Andrés Riva Casas: "El Derecho de Gentes: una relectura crítica"Vea aquí.Intervención del Prof. Pedro Isern: "Contrato Social, Justicia Distributiva y Teoría del Valor"Vea aquí
Artes del mundo
Entrevista al semiólogo argentino Walter Mignoloen ocasión de su primer visita a Montevideohttp://www.fhuce.edu.uy/index.php/noticias/3864-pensar-como-sudaca La Feria del Libro de Buenos Aires, que tuvo lugar en el mes de abrily un especial dedicado a la mismahttps://es-la.facebook.com/feriadellibrohttp://elpais.com/tag/feria_libro_buenos_aires/a/ El Afganistán de Steve McCurry en imágeneshttp://www.bbc.co.uk/mundo/video_fotos/2014/05/140514_galeria_steve_mccurry_sc.shtm
LA DOCTRINA DE CONTENCIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS
Como expresamos en la primera parte de esta serie de artículos vinculados con la seguridad hemisférica, luego del fin de la II Guerra Mundial, los Estados Unidos de Norte América comienzan a percibir el peligro de que la dominación soviética se extienda a diversas partes del mundo. En consecuencia, la doctrina de contención de la expansión soviética – especialmente en el continente americano – que los sucesivos gobiernos de los Estados Unidos de América utilizaron, adoptó diversas características, aunque siempre con el mismo objetivo, es decir, mantener a la región alejada de dicha influencia.Inicialmente, la doctrina de contención, ideada por George F. Kennan (1947) implicaba entre otros supuestos la selección de áreas vitales para la seguridad norteamericana, priorizándolas según su relevancia estratégica, lo cual se vinculaba directamente con los intereses vitales norteamericanos que pudieran verse afectados. Es así que el área comprendida por los países de la comunidad Atlántica, entre ellos los países de América del Sur, fueron seleccionados como una de dichas áreas vitales, la cual debía mantenerse alejada de la influencia soviética.La visión geopolítica expuesta se relacionaba teóricamente con la corriente realista de las relaciones internacionales, para la cual el poder militar adquiría gran importancia. La doctrina diseñada por Kennan, consideraba que la contención de la amenaza comunista se debía encontrar desvinculada de toda valoración concerniente con la organización política interna de los estados que integraban la esfera de influencia norteamericana, por lo cual dicho aspecto era ajeno a la consideración de la política exterior estadounidense.En consecuencia, la doctrina de contención ideada sobre estas bases, propugnaba la concepción del equilibrio de poder en las relaciones internacionales, así como la del poder militar.Durante la década de los años setenta, la estrategia de contención desarrollada por la administración del Presidente Richard Nixon, retomó algunos de los lineamientos originales desarrollados por George Kennan, entre otros como manifiesta Gaddis (1982) en la necesidad de "(...) dejar de lado esfuerzos, como un asunto de vital interés nacional, [vinculados con] el cambio de la naturaleza interna de otras sociedades." (pp.278).El mismo autor expone que la tolerancia desarrollada por el gobierno del Presidente Nixon vis a vis las diferencias ideológicas con la Unión Soviética, eran en cierta forma contradictorias, especialmente al compararlas con la reducida flexibilidad del gobierno norteamericano en tolerar movimientos marxistas en otras regiones del mundo, como en el caso de Chile. Esto se debía a una forma de "perceptual lag" (pp. 287), según el cual la tolerancia de procesos políticos en la zona de influencia de los Estados Unidos, que produjeran cambios que alteraran el equilibrio de poder, creando un nuevo status quo diverso al existente, era de por sí negativo.En esta concepción estratégica los aspectos psicológicos vinculados con la percepción y la apariencia de debilidad o fortaleza, jugaban un rol de relevancia; en consecuencia, los efectos políticos no queridos que determinados actos podían provocar, emitiendo signos que podían ser interpretados como de debilidad, constituía un elemento de consideración en el contexto del orden mundial de la Guerra Fría.La estrategia de detente, diseñada por el gobierno del presidente Richard Nixon (1969 – 1974) y su asesor Henry Kissinger (1951 -1977), implicaba establecer negociaciones con la Unión Soviética a los efectos de construir un orden mundial estable, en la medida de las circunstancias. Es por ello que en julio de 1969, la administración Nixon estableció las bases de su accionar político internacional en el contexto mundial de bipolaridad ideológica, partiendo de las siguientes proposiciones: a) respeto de las obligaciones contraídas en los tratados acordados; b) protección de naciones aliadas o de aquellas cuya supervivencia se considerara vital para la seguridad de los Estados Unidos, ante amenazas a la libertad; c) en caso de agresión, asistencia militar y económica en concordancia con los acuerdos suscritos, propendiendo a que la nación agredida o amenazada asumiera su propia responsabilidad en su defensa.Algunos aspectos de la estrategia aludida estuvieron asociados con la realización de acciones encubiertas como método de política exterior, lo que ha sido reconocido expresamente con posterioridad. En el continente americano, el caso paradigmático lo constituye Chile, en donde la acción encubierta tuvo como objetivo evitar la elección presidencial de Salvador Allende, y luego de su elección, buscando desestabilizar el régimen.Este aspecto de la política exterior de la administración Nixon hacia la región fue objeto de crítica, conjuntamente con el tema de la protección de los derechos humanos. Según expresa Gaddis (1982) "La administración Nixon - como casi todos sus predecesores de la post guerra- eran claramente más tolerantes del autoritarismo de derecha que de izquierda" (pp.341), por lo que el tema de las violaciones a los derechos humanos no constituía un asunto de interés para la Casa Blanca, mientras lo fuera en países que estuvieran "(…) en el lado derecho de la guerra fría" (pp.341).Las características aludidas que adoptó la conducción de la política exterior de los Estados Unidos de la administración Nixon, a través de gestiones secretas ejecutadas en forma paralela a las desarrolladas en forma abierta, no contribuyó a que la opinión pública de dicho país tuviera una imagen favorable sobre la transparencia de la gestión pública de las relaciones exteriores. Será con la elección del Presidente Jimmy Carter (1977 – 1981) que las percepciones de la política exterior del gobierno de los Estados Unidos hacia los regímenes dictatoriales de la región cambiarán, en especial en lo concerniente a la protección de los derechos humanos.El regreso a la democraciaLa década de los ochenta se inicia con el conflicto armado de naturaleza convencional más importante para la región, lo que llevaría a su análisis en particular. La Guerra de las Malvinas hizo tambalear la estructura del TIAR, enfrentando a los Estados Unidos al dilema de apoyar a un socio tradicional como lo era Gran Bretaña, frente a un integrante del sistema de seguridad colectivo hemisférico.Sin ingresar al detalle del conflicto, sí es posible decir que aceleró el fin de la dictadura militar argentina. El proceso de re democratización que se inicia en la sub región del cono sur, avanza con diferentes ritmos y formas dadas las características que la represión había adoptado en cada estado. Esto se aprecia especialmente en la manera de afrontar los diversos aspectos que la apertura democrática implicaba, entre ellos, el regreso a la vida institucional de los partidos políticos y de los políticos, aun cuando existieran candidatos vedados de participar en el proceso, así como el tratamiento de las violaciones a los derechos humanos cometidas.Es asimismo un período de reorganización económica del hemisferio, bajo las orientaciones teóricas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, para los cuales el objetivo central era la reestructuración de la deuda externa estatal latinoamericana, problemática que llevó a concentrar la atención estratégica de la región en la economía.En este contexto, los Estados Unidos acentúan su estrategia hacia la región de promoción del desarrollo liberal de la economía, introduciendo en la discusión de la agenda regional, la aplicación de las medidas promovidas por el denominado “Consenso de Washington”. Algunas de las propuestas de la época efectuadas por Washington se tradujeron en aspectos vinculados con la incorporación de los productos agrícolas a la negociación de la Ronda Uruguay del GATT; al Plan Brady destinado a renegociar la deuda externa de los países de América Latina, así como con la “Iniciativa de las Américas”, de creación de una zona de libre comercio, que luego se concretaría en forma reducida con el North America Free Trade Association (NAFTA).Del punto de vista de la política internacional, a finales de la década de los setenta la región había iniciado un proceso de acercamiento entre Brasil y Argentina, tendientes a discutir el aprovechamiento hidroeléctrico del Río Paraná (Acuerdo Corpus – Itaipú entre Argentina, Brasil y Paraguay en 1979), así como a declarar a la región como una zona de paz, libre de amenaza nuclear (Acuerdos de Mayo entre Argentina y Brasil – 1980).Este proceso concluye en 1985 con la suscripción de la Declaración de Foz de Iguazú, en donde entre otras, se fijan las bases para el proceso de integración que luego devendrá en el MERCOSUR. Los antecedentes relacionados con la creación del MERCOSUR, se inician con el Programa de Integración y Cooperación Económica (PICE), la suscripción del Acta de Amistad Argentina – Brasileña: Democracia, Paz y Desarrollo y la firma de veinticuatro protocolos sectoriales. En 1988, se firma el Tratado de Integración, Cooperación y Desarrollo (TICD) entre los Presidentes Raúl Alfonsín de Argentina y José Sarney de Brasil; así como el Acta de Alvorada, suscrita en Brasilia, donde se incorpora Uruguay al proceso de integración, proceso que concluye en 1991 con el Tratado de Asunción constitutivo del MERCOSUR, al que también ingresa el Paraguay.En dicho contexto, el proceso de democratización regional se profundiza en la búsqueda de una institucionalidad consagrada bajo la forma de tratados internacionales que se adoptan en el ámbito de la Organización de Estados Americanos. Este proceso se refleja asimismo, en las iniciativas de reformas a instaurarse en la Organización de Estados Americanos, buscando concretar una concepción de seguridad acorde con el nuevo orden que se encontraba desarrollando. La aprobación de diversos tratados concernientes a la protección de los derechos humanos y el control de armamentos, en el ámbito de la OEA, intentará llenar el vacío normativo que el período de la Guerra Fría había provocado.En lo concerniente a la profundización del proceso de democratización en el ámbito de la seguridad, el mismo se manifiesta principalmente en la idea de construir y reforzar el control civil y político de las fuerzas armadas, así como la adecuación de los presupuestos militares a una realidad económica de restricción del gasto estatal.Finalmente, todo este proceso de acercamiento regional iniciado con el proceso de integración comercial y reafirmación normativa provoca un cambio en la cultura predominante, ya que el “Otro” comienza a apreciarse desde una cultura lockeana dejándose de lado las características que predominaron durante la Guerra Fría.María Beatriz Otero es Doctora en Derecho Universidad de la República Doctorado en Relaciones Internacionales Universidad del Salvador en Buenos Aires (en curso)Maestría en Políticas de Seguridad NacionalUniversidad Nacional de Defensa - Washington DC, USA
AVANT - EL REGISTRO DE LOS PRIMEROS PASOS
Para muchos, Uruguay es un país tranquilo. Muy tranquilo. Al menos, comparado con otros lugares. Y en este sitio tranquilo, las cosas, muchas veces, llevan su tiempo. Tal vez demasiado.Una tarde de setiembre de 1971, un voraz incendio destruyó las instalaciones del Auditorio del Sodre. Eran épocas difíciles y, poco después, la dictadura de 1973 marcó el inicio de uno de los capítulos más oscuros de la historia nacional. Y el viejo Auditorio del Sodre, o lo que quedaba de él, tuvo que esperar.En 1985, con el retorno de la democracia, se creó una comisión para la reconstrucción del edificio. Pero en Uruguay, ese lugar tranquilo donde las cosas llevan su tiempo, la reconstrucción tardó un cuarto de siglo.Así, recién en 2009, el nuevo Auditorio Nacional Dra. Adela Reta fue reinaugurado con una actuación de la Orquesta Sinfónica y del Coro Nacional del Sodre. Comenzaba a avizorarse el inicio de su refundación. Pero las obras aún no estaban del todo terminadas.A ese teatro cubierto de polvo y en proceso continuo de reconstrucción, un día llegó uno de los mejores bailarines del mundo. Llegó para dirigir el Ballet Nacional del Sodre. Llegó para quedarse.Julio Bocca –el que con 18 años había ganado la medalla de oro en el certamen de ballet más importante de Moscú- se había instalado en Uruguay poco tiempo atrás. Lo sedujo, como era de esperar, la tranquilidad del lugar.En una entrevista1, Bocca relató que se reunió con las autoridades del Sodre y con el ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrilch, y les propuso un plan de trabajo. Al día siguiente, el presidente José Mujica lo recibió e hizo oficial el nombramiento. Julio Bocca –a quien Mikhail Baryshnikov había elegido como primer bailarín del American Ballet Theatre- sería, a partir de entonces, el nuevo director del Ballet Nacional del Sodre.Avant es un documental del director uruguayo Juan Álvarez Neme que muestra la transformación del Ballet Nacional a partir de la llegada de Bocca, mientras progresan las tareas de reconstrucción del edificio. Ambos procesos ocurren de forma simultánea, en paralelo.En las primeras escenas, los bailarines ensayan en un espacio sucio y de paredes grafiteadas. A continuación, la cámara registra a los obreros trabajando en ese mismo lugar. Reconstruyen las paredes, las acondicionan acústicamente, arreglan los pisos hasta que quedan lisos. Las imágenes de los bailarines ensayando y las de los obreros trabajando se van alternando. Y así, paso a paso, se construye el relato. Y poco a poco, el espacio se transforma.El director propone una mirada testigo. No existe una voz narradora. No hay entrevistas. Las personas no aparecen individualizadas con sus nombres. Es sólo una cámara que registra imágenes y sonidos. La cámara está allí, donde nosotros no podemos estar. Es un observador silencioso.Existe un particular detenimiento en los objetos, en los detalles: en el lustre de los pasamanos, en el movimiento de la cuchara del albañil mientras alisa la superficie de la pared, en el movimiento de pies de un bailarín, en un giro, en un salto. Imágenes y música conforman un conjunto estético delicado y armonioso.Las situaciones que se muestran en Avant, aparecen esbozadas, son como pinceladas. No hay explicaciones ni otras campanas. Pero Avant no es un documental periodístico. Tampoco pretende serlo. Así por ejemplo, en un pasaje, Bocca aparece hablando por teléfono. Durante la charla, se refiere a un reclamo sindical de los músicos de la Orquesta Sinfónica del Sodre. Las medidas que éstos pudieran adoptar, afectarían los ensayos y la posibilidad de que el Ballet se presentara con la orquesta en vivo o tuviera que hacerlo con la música grabada. Pero sólo aparece el punto de vista de Bocca. No hay otra mirada, otra versión. No existe una explicación sobre el reclamo.La relación entre Bocca y el sindicato de los trabajadores del Sodre fue complicada desde el comienzo. Hasta el punto que el bailarín fue catalogado de “dictador” y acusado de ejercer represión sindical. Estuvo al borde de la renuncia en más de una ocasión. Pero nada de eso aparece en Avant. La intención de la película es otra.Avant muestra, sobre todo, la transformación del Ballet Nacional. Se ve el esfuerzo físico de los bailarines, se los ve ensayar, se ve a Bocca corrigiéndolos, haciéndoles indicaciones. Y se intuye que detrás hay una transformación profunda. Y por cierto que la hay. Ni bien asumió, Bocca mejoró el sueldo de los bailarines, les extendió el horario de trabajo y convocó a figuras internacionales.En poco tiempo, el ballet adquirió otras dimensiones en nuestro país. Los números lo demuestran. De acuerdo al balance del Auditorio Nacional del Sodre, correspondiente al período 2010 - 2014, hace quince años se vendían unas 7.000 entradas anuales para los espectáculos de danza y ballet de Montevideo. Pero desde la refundación del Ballet Nacional y la llegada de Julio Bocca, todo cambió. El año pasado, se vendieron más de 60.000 localidades, y más de 20.000 personas asistieron a las funciones de El Corsario, el espectáculo que inauguró la temporada de este año.Entre todos los bailarines, el director de Avant concentra la mirada en una: Rosina Gil. Y la elección no parece ser casual. Porque mientras las obras de albañilería progresan y el Ballet Nacional se transforma, Gil transita su camino. Y un día, el propio Bocca la designa primera bailarina. Y eso sí aparece en Avant.Julio Bocca -el que en 1987 fue nombrado bailarín del año por el New York Times- vino a Uruguay buscando tranquilidad. Desde mediados de 2010 dirige el Ballet Nacional del Sodre. Dice que su compañía ya está al nivel de otras de la región, pero que su objetivo es alcanzar el nivel del American o del Opera de Paris. Que para eso se lo contrató2.Tal vez Avant sea el registro de los primeros pasos caminados en ese sentido.1 Entrevista publicada en http://www.montevideo.com.uy/auc.aspx?2129712 http://www.montevideo.com.uy/auc.aspx?21297