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Le Relazioni universali. 1
[Contiene l'ampio commento 'Le Relazioni universali di Giovanni Botero: un viaggio politico nel mondo moderno'
Non solo Roma. Torino, i Savoia e le Fiandre nei Campeggiamenti di Emanuele Tesauro (1639)
Non solo Roma. Torino, i Savoia e le Fiandre nei Campeggiamenti di Emanuele Tesauro (1639) This essay focuses on the siege of Saint-Omer, an episode of the Thirty Years War, as seen through the eyes of several contemporaries. The first part, written by Blythe Alice Raviola, is dedicated to Emanuele Tesauro’s Sant’Omero assediato (1639). Tesauro followed prince Thomas of Savoy as court historiographer during his Flemish campaign; therefore this book should be read within the political and diplomatic context of the Savoy court. Sant’Omero assediato is considered not only as an account of the military operations, but also as a plaidoyer for Thomas’ political and military activity. The second part of the article, by Luca Bianco, establishes several connections with art historical aspects of the siege and of Tesauro’s mission. Bianco examines the subsequent frontispieces of his book and Tesauro’s possible knowledge of Karel Van Mander’s Le livre des Peintres. The final part of the article sheds light on two little-known visual representations of the siege: an artfully drawn map by Pieter Snayers and an etching by Stefano Della Bella. Whereas the first is probably produced for military purposes, Bianco proposes Tuscan Ottavio Piccolomini, Thomas’ fellow condottiero and a noteworthy collector, as the hypothetic commissioner of Della Bella’s etching, which could be considered as a visual counterpart to Tesauro’s literary account
LAS CIENCIAS SOCIALES EN LA UCT EN 1971, POR VÍCTOR RAVIOLA MOLINA
Hasta el golpe de Estado, nuestro país se perfilaba como una «cosmópolis intelectual», exhibiendo condiciones como estabilidad política, modernización del sistema educacional universitario y gestión de redes internacionales tejidas desde algunas universidades. Esto propicia el florecimiento de centros académicos de investigación y formación, constituyendo un polo para intelectuales latinoamericanos, europeos y americanos que se insertan en estas instituciones con el objetivo de fortalecer dichas iniciativas, y analizar los procesos sociopolíticos que estaban teniendo lugar. En este contexto, y aun cuando en una condición periférica que implica sobre todo precariedad de recursos, las instituciones regionales buscaron afianzar su posición, se pensaron no sólo como instancias formativas, sino también de investigación, contribuyendo a través de la ciencia al desarrollo en el plano local.En la década de los setenta, la sede regional de la Pontificia Universidad Católica de Chile, hoy Universidad Católica de Temuco, abría un panorama auspicioso para el desarrollo de las ciencias sociales. Desde el Centro de Estudios de la Realidad Regional (CERER), y con el propósito de formar investigadores locales, se da apertura en 1971 a un programa de especialización denominado «Carrera de Investigadores en Ciencias Sociales», el que fue antesala de la fundación de la carrera de Licenciatura en Antropología en 1973, la tercera en el país y la segunda regional.Consideramos relevante este discurso pronunciado por el entonces director de Sede, don Víctor Raviola, en la inauguración anual de actividades académicas, en tanto deja testimonio de un estilo de universidad, a saber: regionalista, comprometida con la investigación científica aplicada, y vinculada con el medio local. Las palabras del profesor Raviola resultan señeras respecto del desarrollo de las ciencias sociales a nivel regional, proyecto que decae paulatinamente a partir de 1973 y que concluye con el cierre de la carrera de Antropología en 1978. En 1970 se da inicio a un proyecto que quedará inconcluso y que sólo volverá a cobrar fuerza en la década de los noventa con la apertura de las carreras de Antropología y Trabajo Social y la posterior creación de la Facultad de Ciencias Sociales en el primer decenio del siglo XXI.Agradecemos a Gloria Vergara Segura la transcripción de este texto (Héctor Mora Nawrath).</p
A fatal máquina : Margarida de Sabóia (1589-1656) Duquesa de Mântua e Vice-Rainha de Portugal
Tra sopravvivenza e rappresentazione: i microstati e la cartografia : Alcuni esempi di area padana (secc. XVI-XVII)
Disciplinare la frontiera : l’acquisizione delle province di nuovo acquisto e la ridefinizione del confine orientale
Contributo contenuto nel catalogo della Mostra tenuta a Torino nel 2006
A fatal máquina : Margarida de Sabóia (1589-1656) Duquesa de Mântua e Vice-Rainha de Portugal
LAS CIENCIAS SOCIALES EN LA UCT EN 1971, POR VÍCTOR RAVIOLA MOLINA
Hasta el golpe de Estado, nuestro país se perfilaba como una «cosmópolis intelectual», exhibiendo condiciones como estabilidad política, modernización del sistema educacional universitario y gestión de redes internacionales tejidas desde algunas universidades. Esto propicia el florecimiento de centros académicos de investigación y formación, constituyendo un polo para intelectuales latinoamericanos, europeos y americanos que se insertan en estas instituciones con el objetivo de fortalecer dichas iniciativas, y analizar los procesos sociopolíticos que estaban teniendo lugar. En este contexto, y aun cuando en una condición periférica que implica sobre todo precariedad de recursos, las instituciones regionales buscaron afianzar su posición, se pensaron no sólo como instancias formativas, sino también de investigación, contribuyendo a través de la ciencia al desarrollo en el plano local.
En la década de los setenta, la sede regional de la Pontificia Universidad Católica de Chile, hoy Universidad Católica de Temuco, abría un panorama auspicioso para el desarrollo de las ciencias sociales. Desde el Centro de Estudios de la Realidad Regional (CERER), y con el propósito de formar investigadores locales, se da apertura en 1971 a un programa de especialización denominado «Carrera de Investigadores en Ciencias Sociales», el que fue antesala de la fundación de la carrera de Licenciatura en Antropología en 1973, la tercera en el país y la segunda regional.
Consideramos relevante este discurso pronunciado por el entonces director de Sede, don Víctor Raviola, en la inauguración anual de actividades académicas, en tanto deja testimonio de un estilo de universidad, a saber: regionalista, comprometida con la investigación científica aplicada, y vinculada con el medio local. Las palabras del profesor Raviola resultan señeras respecto del desarrollo de las ciencias sociales a nivel regional, proyecto que decae paulatinamente a partir de 1973 y que concluye con el cierre de la carrera de Antropología en 1978. En 1970 se da inicio a un proyecto que quedará inconcluso y que sólo volverá a cobrar fuerza en la década de los noventa con la apertura de las carreras de Antropología y Trabajo Social y la posterior creación de la Facultad de Ciencias Sociales en el primer decenio del siglo XXI.
Agradecemos a Gloria Vergara Segura la transcripción de este texto (Héctor Mora Nawrath)
Storia di un dialogo in fieri? Territori, frontiere, spazio regionale nella storiografia sui domini sabaudi
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