1,721,046 research outputs found
Balneario de Nuestra Señora de la Palma y del Real
El Balneario presenta planta rectangular en su zona central de la que parten dos brazos laterales, cada uno de ellos con planta de cuarto de círculo y terminados en plataforma exagonal
Vista general del Postigo del Aceite desde calle Arfe
Se encuentra situado en la confluencia de las calles Dos de Mayo, Arfe y Almirantazgo, donde el Postigo del Aceite se abre en la muralla que rodeaba Sevilla, permitiendo la comunicación de la ciudad con las Atarazanas reales, col el río Guadalquivir y con los baldíos de terrenos que se situaban en el llamado Arenal. Esta puerta debe su nombre a la proximidad en la que se encontraban los almacenes de aceite, en las inmediaciones del puerto.
Responde a una de las tres disposiciones diferentes que tenían las primitivas puertas de la cerca islámica antes de ser reformadas en el siglo XVI. Se trataba de una puerta flanqueada por dos torres, de acceso directo y protegida por una barbacana. Excavaciones efectuadas en ella, documentaron que el acceso a la barbacana se encontraba desenfilado con respecto a la puerta, de manera que había que realizar un quiebro en ángulo recto para acceder a ella, algo muy típico en este tipo de puertas.
Los accesos de la muralla sevillana se dividían en puertas y postigos, definiéndose los postigos como las puertas no principales de la ciudad. Este lugar también es conocido popularmente como "arco del Postigo del aceite".
La muralla se coronaba superiormente por una doble línea de almenado, una a cada lado del paseo de ronda. A la altura del mismo cada una de las torres, que hasta este nivel eran macizas, cuentan en el cuerpo superior con una cámara abovedada, que actualmente se utilizan como viviendas.
Al exterior las dos torres están enlucidas y encaladas, y conservan una verdugada de ladrillo a distinta altura en cada una de ellas. Por la fachada de la calle Almirantazgo podemos apreciar un hermoso escudo en relieve con la inscripción que data su reconstrucción en 1573. Al pie de esta fachada existe una pequeña capilla del siglo XVIII dedicada a la Inmaculada.
Desde la parte de la ciudad el acceso se presenta como un gran vano escarzano, de gran anchura, situándose en el lado derecho la capilla de la Inmaculada Concepción. Sobre el vano se aprecia una superficie plana en la que se presenta una gran lápida fechada en 1573, en la que se da fe de la fecha de su última construcción, sobre la que se presenta en un tondo el escudo de la ciudad con San Fernando, San Isidoro y San Leandro, rematándose el conjunto por una especie de frontón triangular con cabeza de ángel en el tímpano y jarrones con flores de remate. El conjunto se remata a ambos lados con merlones de capuchón.
En el interior de la puerta se observan las quicialeras de la gran puerta que debió de cerrarlo, además de las ranuras en sus laterales donde se colocaban grandes tablones para evitar que las aguas provocadas por las grandes avenidas del río entrasen en la ciudad.
En el lado del Arenal, el Postigo se encuentra adosado en su lado izquierdo con las Atarazanas reales. Esta fachada se encuentra muy modificada debido a las intervenciones a las que fue sometida a finales del siglo XVI. Presenta un gran vano escarzano apoyado en una pilastra, flanqueado por una pilastra en el lado derecho, ya que el lado izquierdo se embute en las Atarazanas. Sobre él un entablamento se corona tres medios pilares rematados en bolas unidos por dos antepechos cóncavos.
La puerta se presenta encalada en blanco en el lado de la ciudad, presentando color albero en el interior del gran vano escarzano que se prolonga a la fachada del Arenal, en la que solo aparece en blanco el entablamento de la puerta. En el lateral de las Atarazanas se sitúa un retablo cerámico dedicado a la Piedad de la Hermandad del Baratillo
Detalle del cuerpo superior de la torre
La planta de la torre es octogonal, de lados irregulares, y se conocían dos estancias; una planta baja, sobre la cual se situaba una planta principal que daba acceso a la cubierta superior cerrada por un antepecho almenado. Las obras de restauración han descubierto un espacio inferior que servía de aljibe o lugar recolector de aguas.
La planta inferior presenta una configuración ochavada, siguiendo la delimitación exterior de la atalaya. Se cubre por una notable bóveda de nervaduras con cariz de gótico primitivo, dispuestas en ocho elementos que soportan otras tantas nervaduras de sección rectangular, con aristas ligeramente achaflanadas. Arrancan de unas sencillas pilastras con unas no menos simples impostas y vienen a unirse todas en un empino o clave de forma poligonal.
La escalera primitiva se halla derruida y se accede a la planta alta a través de la vivienda adosada a la torre por una escalera perteneciente a esta construcción posterior.
Una disposición similar se advierte en la planta alta, solo que aquí la bóveda de nervaduras aparece reforzada por una serie de tirantes de hierro que parten de un zuncho del mismo material, que trasciende hacia el exterior. En este caso se conserva la escalera original, estructurada en dos tramos apoyados sobre los muros interiores, con unos curiosos arquillos de descarga de ladrillo, algo peraltados. Por esta escalera se accede a la azotea superior.
En el aparejo exterior de ladrillo, en la zona alta, se observa la línea de un almenaje relleno en un posible recrecido de la torre.
Probablemente en su origen los paramentos de la torre estuvieron cubiertos por un enlucido encalado, de ahí el nombre de Torre de la Plata con el que siempre se ha conocido a esta atalaya.
En cuanto al lienzo de muralla conservado que parte de ella, se integra en el conjunto de la Casa de la Moneda y formaba parte de la coracha que unía a la Torre de la Plata con la Torre del Oro, a través de una torre más pequeña intermedia.
Merecen consideración particular las casas adosadas a la torre con fachada a la calle Santander, que son un valioso ejemplo de las nuevas corrientes arquitectónicas introducidas en Sevilla por los maestros manieristas italianos, a comienzos del siglo XVII, como Vermondo Resta, que fue su autor
Vista panorámica del centro histórico con Torre de la Plata y Catedral al fondo
La planta de la torre es octogonal, de lados irregulares, y se conocían dos estancias; una planta baja, sobre la cual se situaba una planta principal que daba acceso a la cubierta superior cerrada por un antepecho almenado. Las obras de restauración han descubierto un espacio inferior que servía de aljibe o lugar recolector de aguas.
La planta inferior presenta una configuración ochavada, siguiendo la delimitación exterior de la atalaya. Se cubre por una notable bóveda de nervaduras con cariz de gótico primitivo, dispuestas en ocho elementos que soportan otras tantas nervaduras de sección rectangular, con aristas ligeramente achaflanadas. Arrancan de unas sencillas pilastras con unas no menos simples impostas y vienen a unirse todas en un empino o clave de forma poligonal.
La escalera primitiva se halla derruida y se accede a la planta alta a través de la vivienda adosada a la torre por una escalera perteneciente a esta construcción posterior.
Una disposición similar se advierte en la planta alta, solo que aquí la bóveda de nervaduras aparece reforzada por una serie de tirantes de hierro que parten de un zuncho del mismo material, que trasciende hacia el exterior. En este caso se conserva la escalera original, estructurada en dos tramos apoyados sobre los muros interiores, con unos curiosos arquillos de descarga de ladrillo, algo peraltados. Por esta escalera se accede a la azotea superior.
En el aparejo exterior de ladrillo, en la zona alta, se observa la línea de un almenaje relleno en un posible recrecido de la torre.
Probablemente en su origen los paramentos de la torre estuvieron cubiertos por un enlucido encalado, de ahí el nombre de Torre de la Plata con el que siempre se ha conocido a esta atalaya.
En cuanto al lienzo de muralla conservado que parte de ella, se integra en el conjunto de la Casa de la Moneda y formaba parte de la coracha que unía a la Torre de la Plata con la Torre del Oro, a través de una torre más pequeña intermedia.
Merecen consideración particular las casas adosadas a la torre con fachada a la calle Santander, que son un valioso ejemplo de las nuevas corrientes arquitectónicas introducidas en Sevilla por los maestros manieristas italianos, a comienzos del siglo XVII, como Vermondo Resta, que fue su autor
Vista general del Postigo del Aceite
Se encuentra situado en la confluencia de las calles Dos de Mayo, Arfe y Almirantazgo, donde el Postigo del Aceite se abre en la muralla que rodeaba Sevilla, permitiendo la comunicación de la ciudad con las Atarazanas reales, col el río Guadalquivir y con los baldíos de terrenos que se situaban en el llamado Arenal. Esta puerta debe su nombre a la proximidad en la que se encontraban los almacenes de aceite, en las inmediaciones del puerto.
Responde a una de las tres disposiciones diferentes que tenían las primitivas puertas de la cerca islámica antes de ser reformadas en el siglo XVI. Se trataba de una puerta flanqueada por dos torres, de acceso directo y protegida por una barbacana. Excavaciones efectuadas en ella, documentaron que el acceso a la barbacana se encontraba desenfilado con respecto a la puerta, de manera que había que realizar un quiebro en ángulo recto para acceder a ella, algo muy típico en este tipo de puertas.
Los accesos de la muralla sevillana se dividían en puertas y postigos, definiéndose los postigos como las puertas no principales de la ciudad. Este lugar también es conocido popularmente como "arco del Postigo del aceite".
La muralla se coronaba superiormente por una doble línea de almenado, una a cada lado del paseo de ronda. A la altura del mismo cada una de las torres, que hasta este nivel eran macizas, cuentan en el cuerpo superior con una cámara abovedada, que actualmente se utilizan como viviendas.
Al exterior las dos torres están enlucidas y encaladas, y conservan una verdugada de ladrillo a distinta altura en cada una de ellas. Por la fachada de la calle Almirantazgo podemos apreciar un hermoso escudo en relieve con la inscripción que data su reconstrucción en 1573. Al pie de esta fachada existe una pequeña capilla del siglo XVIII dedicada a la Inmaculada.
Desde la parte de la ciudad el acceso se presenta como un gran vano escarzano, de gran anchura, situándose en el lado derecho la capilla de la Inmaculada Concepción. Sobre el vano se aprecia una superficie plana en la que se presenta una gran lápida fechada en 1573, en la que se da fe de la fecha de su última construcción, sobre la que se presenta en un tondo el escudo de la ciudad con San Fernando, San Isidoro y San Leandro, rematándose el conjunto por una especie de frontón triangular con cabeza de ángel en el tímpano y jarrones con flores de remate. El conjunto se remata a ambos lados con merlones de capuchón.
En el interior de la puerta se observan las quicialeras de la gran puerta que debió de cerrarlo, además de las ranuras en sus laterales donde se colocaban grandes tablones para evitar que las aguas provocadas por las grandes avenidas del río entrasen en la ciudad.
En el lado del Arenal, el Postigo se encuentra adosado en su lado izquierdo con las Atarazanas reales. Esta fachada se encuentra muy modificada debido a las intervenciones a las que fue sometida a finales del siglo XVI. Presenta un gran vano escarzano apoyado en una pilastra, flanqueado por una pilastra en el lado derecho, ya que el lado izquierdo se embute en las Atarazanas. Sobre él un entablamento se corona tres medios pilares rematados en bolas unidos por dos antepechos cóncavos.
La puerta se presenta encalada en blanco en el lado de la ciudad, presentando color albero en el interior del gran vano escarzano que se prolonga a la fachada del Arenal, en la que solo aparece en blanco el entablamento de la puerta. En el lateral de las Atarazanas se sitúa un retablo cerámico dedicado a la Piedad de la Hermandad del Baratillo
Vista general de la torre
Es lo único que subsiste del Palacio de Don Fadrique, anexo al Convento de Santa Clara. Construida en 1252, es de planta cuadrada y posee tres cuerpos. El primero cubierto con bóveda ojival en el que se situan la puerta, tiene ventanas tipo saeteras. El segundo con bóvedas también ojivales tiena ventanas románicas y el tercero con bóvedas octogonales posee ventanas góticas
- …
