1,721,230 research outputs found
La forma de lo sagrado
Si hay alguna verdad que aparece claramente cuando se toma una visión desenvuelta de la historia de la humanidad, es esta: los colectivos humanos son máquinas de fabricar dioses. ¿Por qué ha sido así? ¿Cómo funciona eso? Estas preguntas deberían estar en el corazón de las ciencias del hombre y de la sociedad, y ello tanto más cuanto que se piensan laicas. No es así. Es como si la terca determinación que pone el espíritu positivo para deshacerse de todo que podría parecerse a un resto de pensamiento religioso se transmitiera a la elección de los objetos que juzga dignos de ser estudiados. Según él, el punto de vista religioso sobre el mundo es una aberración superada en la actualidad. Y equivocadamente concluye que no hay gran cosa que esperar de una ciencia de lo religioso
Lo trágico y la lástima. “Discurso de respuesta a René Girard”
¿De dónde llegan hasta acá esos ladridos? ¿Reconocemos igualmente en el relato de Theramen, los caballos desbocados que arrastran el cadáver de Hipólito por la playa, descuartizado? ¿Quiénes son estas serpientes que silban sobre vuestras cabezas? Gracias, señor, por habernos hecho escuchar, en esos ladridos, esos relinchos, estos aullidos de animales rabiosos, nuestras propias vociferaciones; de haber desvelado, en esta jauría sangrienta, en esta yunta desbocada, en este nudo de víboras, en estos animales encarnizados, la violencia abominable de nuestras sociedades; de haber revelado finalmente en estos cuerpos despedazados, las víctimas inocentes de los linchamientos que perpetramos
Pensar lo más cerca del apocalipsis. Un itinerario
Tengo la íntima convicción de que nuestro mundo va derecho hacia la catástrofe. El camino sobre el cual avanza la humanidad es suicida. Hablo de la catástrofe en singular, no para designar un acontecimiento único, sino un sistema de discontinuidades, de franqueamientos de umbrales críticos, de rupturas, de cambios estructurales radicales que se alimentaron los unos de los otros, para golpear con toda la fuerza con una violencia inaudita a las generaciones que venían. Mi corazón se aflige cuando pienso en el porvenir de mis hijos y de sus propios hijos, los que aún no han nacido. Los que esperan que el siglo XXI escapará de los horrores que ha producido el XX, sin duda han olvidado que el acto inaugural —fechado 11 de septiembre de 2001— fue un acontecimiento de una brutalidad inconcebible. Creen sin duda que la ciencia y la técnica nos sacarán de cuidados como lo han hecho en el pasado. Cuando yo era niño, se nos explicaba en la clase de educación cívica que todas las desgracias de la humanidad venían de que los progresos de la ciencia no se habían acompañado de un progreso paralelo de la sabiduría humana. La ciencia era pura, pero los hombres seguían siendo malos. ¡Qué ingenuidad
A propósito de FRANÇOIS DAGOGNET
Nacido en Langres en 1924, en un hogar modesto, cursó su primaria pero no pudo asistir al liceo. Tuvo como mentor y amigo a Bachelard, y se formó como médico en la Estrasburgo de Canguilhem (pasó la agregación en Filosofía en 1949). Hizo el ciclo completo de estudios en la Escuela de Medicina de Dijon, defendiendo finalmente su tesis en Lyon en 1958. Nombrado doctor en Psiquiatría, recibió el primer premio de la Facultad de Medicina de Grange-Blanche en 1957. Ejerciendo en el centro del Prado (Lyón), fue nombrado médico asesor del tribunal de la misma ciudad para la prisión de Saint-Paul. Sus primeros análisis —que constituyeron su tesis de doctorado en Letras— en el área de la objetología, comenzaron con un objeto especialmente privilegiado: el medicamento
Presentación de la teoría del deseo mimético de René Girard
René Girard nació en Aviñón el 25 de diciembre de 1923, donde su padre era curador del Museo Calvet y del palacio de los papas. Historiador de formación, diplomado en la Escuela de mapas, se va a los Estados Unidos de América en 1947, y donde falleció el 4 de noviembre de este año. Casado y padre de 3 hijos, fue profesor de Literatura y de Antropología y enseñó en muchas universidades entre las cuales Buffalo, John Hopkins de Baltimore, y Stanford en California. Había sido nombrado miembro de la Academia Francesa en el 2005
El fracaso de la escuela
Es claro que la transmisión y la repartición pueden, al menos en ciertos casos, contrariarse: el primer proceso garantiza principalmente la preservación e incluso la inmutabilidad. Mientras que el segundo, por el contrario, no solamente busca la división, sino también la multiplicación de los beneficiarios. Por otra parte, ya hemos mostrado cómo el derecho se las ha ingeniado para conciliar estas dos exigencias antinómicas (un patrimonio, a la, vez conservado y repartido)
Homenaje a Michel Foucault (1926-1984)
Michel Foucault, filósofo e historiador francés, quien nació en Poitiers el 15 de octubre de 1924 y murió el 25 de junio de 1984 en París, proyecta en su obra una ontología crítica de un sí mismo como otro. Su experiencia con la escritura pone en juego un pensar la historia desde una historia presente. Por ello, Toni Negri (2004) afirma que:[...] una buena parte de lo que Foucault escribió (Deleuze lo subrayó muy acertadamente) debería hoy ser reescrito. Lo que resulta asombroso –y conmovedor– es que en ningún momento cese de buscar; hace aproximaciones, deconstruye, formula hipótesis, imagina, construye analogías y cuenta fábulas, lanza conceptos, los retira o los modifica… Es un pensamiento de una inventiva formidable. Pero esto no es lo esencial; yo creo que lo fundamental es su método, porque este le permite estudiar y a la vez describir el movimiento del pasado al presente y del presente al porvenir. Es un método de transición del cual el presente representa el centro. Foucault está ahí, en ese hueco, ni en el pasado, del que hace la arqueología, ni en el futuro, del que a veces esboza la imagen –“como en los límites del mar, un rostro sobre la arena”-. Es a partir del presente como resulta posible distinguir los demás tiempos. A menudo se le ha reprochado a Foucault la legitimidad científica de sus periodizaciones; es comprensible la actitud de los historiadores, pero al mismo tiempo me gustaría decir que no se trata de un verdadero problema: Foucault se encuentra allá donde se instale la problemática, y esto partiendo siempre de su propio tiempo.Para Foucault el análisis histórico tiene que ver con la acción, el conocimiento del pasado con la genealogía, y la perspectiva futura con el dispositivo. Así, acción, genealogía y dispositivo subyacen en la labor crítica de la escritura foucaultiana que evoca la lucha (conocer es producir subjetividad), el encarnar el riesgo más allá de una necesidad y el desplazarse en los márgenes, en los goznes, de la ataduras teleológicas. Foucault transita en su obra por problemas como la aparición del discurso en el contexto de las ciencias humanas (arqueología del saber), una lectura de la Modernidad occidental por medio del concepto de episteme, estudia las relaciones entre saberes y poderes con la aparición de las disciplinas, del control y de los biopoderes, de la norma y de la biopolítica siguiendo una analítica general del poder según una historia de la categoría de soberanía hasta las formas de actuación del poder en el siglo XX; por último, Foucault se interesó por el análisis de los procesos de subjetivación bajo la óptica de la estética como construcción de uno mismo y la relación política de uno mismo con los otros, desde la dimensión de la ética. Todas estas propuestas se circunscriben en lo que podría ser denominado un estilo de pensamiento que se reconoce en una genealogía del presente, o lo que él denominaba una ontología crítica de nosotros mismos, de producción de subjetividades. “Foucault lo repite a menudo cuando habla de su pasión por los archivos y del hecho de que la emoción de su lectura procede de que nos narran fragmentos de existencia: la existencia, pasada o presente, ofrecida en papeles amarillentos o vivida día a día, es siempre un encuentro con el poder; no es más que eso, pero es algo enorme.” (Toni Negri, sobre Foucault, 2004)
Medios y normas del hombre en el trabajo. A propósito de un libro de Georges Friedmann
Georges CanguilhemTraducción del francés al español de Luis Alfonso Palau Castaño Los amigos de G. Friedmann conocen de la continuidad, la paciencia y el escrúpulo con los que él ha conducido, durante muchos años, sus investigaciones sobre los problemas de la racionalización técnica y del maquinismo, la probidad con la que él ha hecho el aprendizaje de la conducción de máquinas modernas. En consecuencia, la extraordinaria densidad de su obra sobre los Problemas humanos del maquinismo industrial no ha sido para ellos una sorpresa. Para todos, es una revelación
Historia política del alambre de púas - Oliver Razac
En la Mujer del retrato (1944), Fritz Lang imagina la “doble vida” sulfurosa del profesor Wanley: una tarde, este respetable docente en Criminología se queda dormido en un sillón del club del que es miembro, y al que viene a beber un güisqui en compañía de sus dos amigos íntimos, un médico y un procurador. Comienza entonces un largo sueño poblado de las fantasmagorías más inesperadas, al hilo de las cuales este notable –perfecta encarnación de la más serena de las normalidades– se inventa una vida de aventurero y de criminal; al salir de su club se encuentra con una joven cuyo retrato, en una vitrina cercana, le ha fascinado. Invitado a tomar un trago en casa de ella, él es violentamente atacado por un desconocido al que apuñala, en estado de legítima defensa… Tenemos pues al criminólogo, que se ha vuelto asesino, tratando desesperadamente de salvar su reputación deshaciéndose en la noche del cuerpo, en un bosque vecino; su vehículo estacionado apresuradamente a lo largo de un camino, carga el cadáver a sus espaldas y se aleja por el matorral; cuando va penosamente a desembarazarse de él lanzándolo en un soto, desgarra la manga de su vestido y se corta el antebrazo con el alambre de púas de una cerca que la oscuridad le ha disimulado; la marca del crimen está ahí, las molestias pueden comenzar, implacablemente encadenadas a la violencia reprimida del deseo
Artículo “René Girard” del Dictionnaire des philosophes, PUF
Filósofo francés, diplomado en la Escuela de Mapas. Nacido en Aviñón en 1923. A partir de 1947 hasta su muerte, enseñó en los Estados Unidos de América, en muchas universidades de las que se volvió profesor. El punto de partida de la reflexión de Girard se encuentra en una reacción contra el racionalismo que, según él, ignora la naturaleza de la ilusión religiosa y su papel fundador de toda sociedad. En efecto, no puede haber grupo sin la cohesión inconsciente de sus miembros por medio de algunos hechos de violencia inconfesables, perdidos, hundidos en los tiempos del olvido, que han sido expresados por los mitos y todas las formas de lo sagrado. Esta dimensión de la violencia está, por definición, ausente, negada, lo que la vuelve operativa. Y por definición escapa a los hombres a los que constituye como pertenecientes al grupo, de suerte que el tabú al que ella da nacimiento la sacraliza, la pone a distancia, permitiendo el llamado de lo prohibido sin por ello levantar el velo de la ignorancia necesaria. El origen es siempre inconsciente, Rousseau lo mostró. Porque en efecto se nos escapa, por ello precisamente tiene la capacidad de comenzar. Hasta acá, el análisis que resumimos es esquemáticamente el de Freud. Nada que no haya ya descubierto el inventor del psicoanálisis (veáse Totem y Tabú en particular & Ensayos de psicoanálisis…), sin que, muy por el contrario, el racionalismo se encuentre cuestionado en este marco. Para Girard, sin embargo, esta violencia originaria es arbitraria
- …
